El Candidato

Autor: Belén Márquez





Nos encontramos en una habitación amplia y bien iluminada. Hay un carro con comida y un individuo inclinado sobre él. Viste traje de chaqueta, corbata y lleva gafas. Vemos como levanta la tapa de uno de los platos con comida y se come dos lonchas de bacon. Oímos un móvil. Deja de comer y lo descuelga.

Secretario: No, no puede ser. A las cinco y media rodamos el spot para televisión. Sólo podría hacer un hueco a la hora de la comida, a la una y media. Bien. (cuelga y marca un nuevo número). Hola buenos días. Tenía una mesa reservada a la una y media a nombre de Bonet. Si, Julio Bonet, el candidato. Quería cambiar la hora de la reserva. ¿A las tres y media? Perfecto. Muchas gracias. (vuelve a colgar y marca un nuevo número). ¿Señora Bonet? Soy Luís, el secretario de su marido. Si. Le llamaba para informarla de que la comida se ha retrasado a las tres y media. No se preocupe, le enviaremos un coche. (cuelga)

Por una de las puertas laterales vemos aparecer a un nuevo personaje, entre cuarenta y cincuenta años de edad, cabello oscuro, algo plateado en las sienes. Lleva corbata pero no chaqueta.

Candidato: ¿Todo listo? (se acerca al carro con comida y lo mira. Parece que busca algo)
Secretario: El coche espera en la puerta, señor.
Candidato: ¿Y el bacon?
Secretario: ¿Perdón?
Candidato (mirando a su secretario): Pedí que me sirvieran bacon en el desayuno.
Secretario (carraspeando): Lo siento. Deben haberlo olvidado.
Candidato: ¿Y por qué siempre se olvidan del bacon?
Secretario : No lo sé, señor. (saca una agenda del bolsillo de su chaqueta y la abre) Han llamado los ecologistas.
Candidato: ¿Y qué es lo que quieren ahora?
Secretario: Querían que fuera esta tarde al “Parque de Rodas”. Quieren hacerle entrega de una placa. Les he dicho que era imposible y cambiarán su agenda para que usted pueda asistir al acto por la mañana. He cambiado la hora de la comida. Su esposa ya está avisada.
Candidato: Bien. ¿Adónde vamos ahora?
Secretario (mientras el candidato coge una americana que hay sobre el respaldo de una silla y se la pone): El coche le llevará a la radio. Tiene una entrevista en la Cadena Ser.
Candidato: Entendido (se acerca al carro de comida, se sirve un café y se lo bebe de un trago). ¿Qué más?
Secretario: A las diez, visitaremos el mercado.
Candidato (caminando hacia la puerta. El secretario le sigue): ¿Alguna parada en especial?
Secretario: Más o menos como siempre. Pero no debe olvidarse de parar en la frutería de la entrada: el hijo del dueño es el presidente de las juventudes de nuestro partido.
Candidato: Recuérdamelo al entrar. ¿Algo más?
Secretario: El precio del pescado se ha disparado. No estaría de más parar en alguno de los puestos de pescado y hacer algún comentario al respecto. Recuerde que estamos en una ciudad costera que, en parte, vive de la pesca…
Candidato: Lo recordaré.
Secretario: Pero no debe demorarse más de treinta segundos, porque a las diez y media tiene la reunión en la oficina con los miembros de la Cámara de Comercio.(Mientras continúan caminando suena el móvil. Han abandonado la habitación y han llegado al ascensor. El secretario contesta mientras el candidato pulsa el botón de llamada). Debemos utilizar la puerta trasera. Me informan que hay disturbios en la entrada.
Candidato (resoplando): ¿Otra manifestación? ¿Qué quieren salvar ahora?
Secretario: Mejor se lo cuento en el coche o llegaremos tarde a la entrevista. (Las puertas del ascensor se abren, entran y el secretario pulsa el botón). Cuando salgamos del mercado cogeremos el tren de las once cuarenta y cinco hacia “Las Plumas”.
Candidato: ¿has dicho: “tren”?
Secretario: Si, señor. Piense que en su campaña se posiciona a favor del transporte público: es bueno que la gente le vea utilizarlo. De todos modos viajará en un vagón privado con servicio de catering.
Candidato: ¿Con bacon?
Secretario: Por supuesto, señor.
Candidato: Y, ¿qué haremos en “Las Plumas”?
Secretario: Nada. En la estación le estará esperando un coche para asistir a la entrega de premios de poesía medieval que se celebra en “Colimbo”.
Candidato (con cara de espanto): ¿Habrá que esperar a que lean todos los poemas?
Secretario: No. Diremos que hemos pinchado. Tengo el tiempo calculado: llegaremos justo a tiempo para escuchar al ganador.
Candidato (sonriendo): Siga.
Secretario: A la una y media teníamos la comida con su esposa, pero la hemos retrasado y en su lugar asistiremos al acto ecológico que se celebra en el “Parque de Rodas”, a favor de la conservación del medio natural. Allí le harán entrega de una placa en reconocimiento a su apoyo a la causa.
Candidato: ¿Será largo?
Secretario: Treinta minutos.
Candidato: ¿Algo que deba recordar?
Secretario: El presidente de la asociación se casó la semana pasada. Estaría bien que lo felicitara.
Candidato: Lo recordaré.

Se abren las puertas del ascensor y continúan caminando hacia la salida.

Secretario: A las dos del medio día, cogeremos de nuevo el coche y regresaremos a la ciudad. No he podido reservar mesa hasta las tres y media, por lo que llegaremos con tiempo suficiente para recoger a su esposa. El video de la campaña no se rodará hasta las cinco y media, por lo que tendrá hora y media para comer.
Candidato (se detiene y se vuelve hacia su secretario): ¿Incluyendo el postre?
Secretario: Sólo café.
Candidato (reanuda su camino hacia la calle): ¿A qué hora es el mitin?
Secretario (caminando tras él): A las nueve, en el Palacio de Congresos. Tendrá tiempo de tomar un tentempié entre el vídeo y el mitin.
Candidato: Mi dietista me va a matar.
Secretario: Ella, precisamente, es quien lo ha preparado.

Llegan a la salida y un hombre les abre la puerta.

Candidato (saliendo a la calle donde le espera un coche con la puerta abierta): ¿Al final vendrá el ex presidente?
Secretario: Si, ha confirmado su presencia.
Candidato: Entonces elimina los párrafos dos y seis de mi discurso y añade aquel en el que se le agradece los años de dedicación… tal y tal…
Secretario (tomando nota en su agenda mientras el candidato se mete en el interior del coche y el chófer cierra la puerta): Un momento, señor. (se aparta unos pasos del vehículo y marca un número en su teléfono móvil) ¿Frank? Soy Luís. Asegúrate de que haya bacon en el tren. Gracias. (Cierra el móvil y toma asiento en la parte delantera del vehículo, junto al chófer que, inmediatamente, pone el motor en marcha). Empieza el espectáculo.

El coche se aleja.

Belén Márquez: Ratones de Biblioteca

8 comentarios:

Belén dijo...

Este pequeño relato o guión lo he subido más que nada, para probar el blog. Aún así podéis criticarlo todo lo que queráis. Lo realicé el primer día que empecé las clases de Taller de Guión. Lo cierto es que lo único que me comentó el profesor es que faltaban pausas (no sé ni lo que son).
Esto fue el primer día y aún estoy esperando a que me explique qué son las pausas.

John Anthony dijo...

El blog es amazing, y el guion es interesante.
En fin, buen comienzo y un blog estupendo. Chao y suerte

Belén dijo...

Me alegra ver que vais apareciendo por aqui. También espero que te animes a escribir un relato, John que todos sabemos que escribes estupendamente. Sólo te hace falta un empujoncito.

Velkar dijo...

El guión es curioso e interesante. Quedo con dudas de no haber encontrado alguna escondida interpretación en el final del mismo. ¿Podrías aclarármelo? Gracias.

Belén dijo...

No hay ninguna interpretación extraña. Es un día cotidiano en la vida de un candidato (o lo que podría ser, según se mire)

Nieves Hidalgo dijo...

¡Dios mío, qué angustia!
Según iba leyendo se me iban poniendo los pelos como escarpias.
Oye, que el secretario no le ha dicho cuándo puede ir al WC.
¡Qué barbaridad!
Mira, yo NO quiero ser candidata a nada, me daría un jamacuco, vamos.

Me ha gustado un montón.

Mil besos

Carolina dijo...

A mí me faltaba el aire mientras lo leía, por el ajetreo de la historia...uff yo tampoco podría ser candidata de nada.
Es verdad mmmm... ¿cuándo mea el pobre?
Besooooos

Belén dijo...

Ja ja ja... pues no, to tiene tiempo para ir al wc. Creo que tendrá que sustituir el pis por el cafe.