Ulises decidió partir

Ulises decidió partir. El litoral de Itaca era un grillete cerrado tan fuertemente sobre el cuello que no le dejaba respirar. Tenía que huir de allí.
Comenzó los preparativos del viaje el mismo día que prendió la pira funeraria de Penélope. Ya nada lo retenía en aquel islote a la deriva. Telémaco, borracho de arrogancia y enfermo de ambición, tomó el trono declarando a su padre loco a causa del dolor. Para él los olivos, las cabras, las vides, las rocas y los lagartos –pensó Ulises-, a mí dejadme el mar.
Durante semanas, reparó una vieja barca de pescadores en una cala olvidada. Como única compañía tuvo un viejo perro, sin olfato ni nombre, y un hombre errabundo, un vate de voz profunda y ojos muertos que se hacía llamar Homero. Éste cuidadano de ningún lugar había ido a parar a la remota Itaca huyendo de la corte de Micenas, al parecer por un turbio escándalo relacionado con la virtud de ciertos efebos de alta cuna. Por su condición de poeta e invidente, no le fue de mucha ayuda a Ulises para calafatear el casco o coser la vela, pero si se convirtió en una agradable compañía, un oído atento para sus experiencias -vividas o prestadas-, ya versasen sobre la Guerra de Troya y los azares de los barcos en el regreso a los reinos de Grecia, con bodegas y cubiertas vencidas por las riquezas del saqueo; o fuesen simples relatos noctámbulos de marinos y mercaderes, que en sus cráteras de vino evocaban costas agrestes donde rugían los cíclopes, el cantar seductor de las sirenas en mortales trampas de arena o islas fantásticas, vetadas a los mortales, que aparecían a capricho en el horizonte.
Ulises zarpó al alba de un día cualquiera. Solo. El perro sin nombre ladró. El recitador de versos calló y lo despidió agitando la mano en dirección al rumor de las olas. Eolo había mandado a los vientos para que impulsasen la nave del Hijo de Laertes, perdiéndola en el imperio de Poseidón.

1 comentarios:

palabras dijo...

Saludos Vito

Bueno este texto ya me lo conocía, y sabes que me encantó, hasta el punto de pedirte que desarrollaras la idea y escribieras algo más extenso.

Un abrazo, nos leemos