Un hombre desnudo


Autor: Francisco J. Illán Vivas








Leí que un hombre desnudo es siempre otro hombre, al que sólo conoce su mujer, o el equipo de fútbol en las duchas, después del partido.
La amistad, en una relación de oficina, sólo reconoce la cabeza y las manos― los pies, si acaso, en verano, cuando calza sandalias―. El cuerpo es para después del horario de trabajo.
El cuerpo, el hombre desnudo, retiene su secreto incluso en la intimidad de la alcoba, con las luces apagadas.
Yo suelo sentir frío, la desnudez más profunda que la ropa, por debajo de la piel, abriendo los poros de la misma a los ojos, a las miradas. Desde que me recuerdo me ha costado esfuerzo, mucho esfuerzo, una encarnizada lucha interna desprenderme de la piel, para presentarme a ti desnudo, con la rojiza carne al descubierto, sólo para ti, para tus ojos.
En tu caso era más fácil, la sutil bata de seda dejaba poco lugar a la imaginación, pero, en mi caso, ya te dije que algunas cosas no se pueden describir, hay que verlas. Y aunque me haces feliz, me llevas por el camino, por el mar, por el amanecer, entre los aromas de mil miles de flores, deseando estar contigo, añorando tu voz incluso cuando la escucho, noté como un escalofrío indescriptible te azotó, pegándote la lengua al paladar.
¿Qué sentiste? Nunca lo sabré. Por que la vida guardó silencio, como lo hizo la última vez que me desnudé, en las profanas horas que precedieron al grito Eloi, Eloi, ¿lama sabactani?

19 comentarios:

prospector dijo...

Es difícil condensar tanto en tan poco aunque la última frase me perturba. ¿Un viaje a la India, quizás?.

Vitolink dijo...

Interesante reflexión sobre la identidad.

Aunque la frase en hebreo (”¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?” Tehilim / Salmos 22:2 -todo según Google, claro- ) me deja fuera de honda.

Francisco Javier Illán Vivas dijo...

Gracias por incluir este relato en Escritores en la sombra.
Esa última frase, muy arraigada en la cultura occidental, es lo que da ese toque perturbador al relato.
Al menos, así lo consideré.

Saludos

Velkar dijo...

Un relato de estos que hay que devanarse un poco el cerebro para interpretarlo. Muy interesante, sin duda.

En cuanto a las enigmáticas palabras, según el Evangelio de S. Lucas, las citó Jesús en la cruz en el momento de expirar. Supongo que esto tendrá mucho que ver con el desenlace del relato.

Coronelia dijo...

Esas últimas palabras dejan el relato en un suspense que me gusta.

Francisco Javier Illán Vivas dijo...

En efecto, algo de ello hay, Coronelia.

Por cierto, hoy me he percatado que aún no había destacado este relato en mi bitácora, y he hecho mención a ello en Diario druida

Rudy Spillman dijo...

En la polémica frase final, aunque obedece según comenta Vitolink, a una literal traducción del hebreo, se desliza un error. El vocablo hebreo es “azavtani” y no “sabactani”. Por lo demás, todo es exacto. El resto del texto posee un contenido poético y simbólico muy bien logrado.
Saludos.
Rudy

Francisco Javier Illán Vivas dijo...

Hola.

Si Rudy lo dice, es así. ¿Vamos a discutir sobre quien lo habla todos los días?

Gracias por la puntualización.

perlita dijo...

Lo encuentro original y con sentimientos aplicables a otras muchas personas (pudor, complejos…) Todo dicho sin rebuscamientos aunque la palabra evangélica ahí, abra una incógnita que quiero pensar es solo un recurso poético para descifrar más adelante.

Jesus Caudevilla dijo...

Un relato que, en pocas líneas repletas de poesía, no te deja indiferente… Y ese final con tintes inquietantes hace que durante mucho tiempo le estés dando vueltas en el cerebro.

Francisco Javier Illán Vivas dijo...

[...] relato que está teniendo mucho seguimiento, en el sitio Escritores en la sombra:http://escritoresenlasombra.wordpress.com/2008/10/19/un-hombre-desnudo/Presentación de su nuevo [...]

Javi dijo...

Lo cierto es que, desnudarse así, por completo, mostrarte tal y como eres realmente ante cualquiera, incluso ante ti mismo, es uno de los ejercicios más imposibles y loables que un hombre puede intentar, pues no creo que nadie sea capaz de desnudarse de la carne que nos oculta de una manera tan... total.

Un saludo a todos, realmente es un texto perturbador, pero a la vez muy interesante y poético.

¿Puede estar dedicado a la mujer que a todos nos aguarda tarde o temprano? ¿a esa a la que los ríos van a parar?

Un saludo.

Elisabet dijo...

Hola, Paco,

me ha gustado mucho el relato... pero, perdona, ¡no entiendo por qué esa frase al final! ¿Se siente tan desnudo, tan en carne viva, como un crucificado? ¿Es esa desnudez abandono, soledad absoluta?

Me queda la duda... Y me quedo con esta frase, entre otras tan hermosas: "Yo suelo sentir frío, la desnudez más profunda que la ropa, por debajo de la piel, abriendo los poros de la misma a los ojos, a las miradas."

Es un relato muy poético, en la línea de tus versos, ¿verdad?

Enhorabuena por escribirlo y por poderlo presentar aquí como "relato del año".

Elisabet

Rudy Spillman dijo...

Bueno, yo ya he hecho mi comentario en su oportunidad.
Éste es el momento de felicitar a mi amigo Paco y comentarle que no me sorprende tal elección. Nada más satisfactorio que recibir lo que uno merece.
Un saludo.
Rudy

Rosa Cáceres dijo...

Admirable dominio de la frase corta. Es una forma más de sugerir la desnudez, que aquí significa mucho más que la simple ausencia de ropajes sobre el cuerpo. Enhorabuena.

Francisco Javier Illán Vivas dijo...

Hola, Javi.

No, no está dedicado a esa mujer. Es más, es el hombre quien perdura y da a entender que ya ha cumplido casi dos mil años.

Saludos

Francisco Javier Illán Vivas dijo...

Hola, Elisabet:

Creo que ese desconcertante final está el éxito de un relato que, en efecto, es una declaración de amor eterno, y ante quien el hombre, ese hombre, se desnuda como nadie nunca se ha desnudado, con las consecuencias que apunta...

Saludos

Francisco Javier Illán Vivas dijo...

Gracias Rudy.

Francisco Javier Illán Vivas dijo...

Rosa, todo un honor viniendo de ti.