EN MUSUBI


Autor: Carolina Márquez



Kimi nakute
Makoto ni taidai
No kodachi kana

Sin tí demasiado enorme
sería el bosque







El Ronin desenvainó su sable y observó el filo a la luz del sol poniente. Un destello brillante recorrió la hoja desde la base hasta la punta cegando sus ojos por unos instantes. Apartó la mirada y observó a la mujer, segura, valiente, y se aproximó a ella dejando tan sólo un leve espacio entre sus rostros, el suficiente para que sus alientos se mezclaran en uno solo.
La miró directamente a los ojos y sintió como si su propia espada le atravesara el corazón, produciendo un estallido de calor, estremecedor y único, y sus labios empezaron a temblar sin permitirle pronunciar una sola palabra, ni emitir un suspiro. Sólo percibió la tensión insoportable apoderándose de su cuerpo y pensó, por un segundo, que ése sería un buen momento para morir...

    Ella sostuvo su mirada, sus sentidos en alerta esperando el próximo movimiento. Sus manos, temblorosas, se aferraron a sus ropas como si en ellas encontrara el apoyo necesario para no caer y mantenerse en pie. Se recostó contra la fría pared pero no la sintió así, pues un fuego inaudito, incomparablemente intenso que no había sentido jamás la invadió por entero y por un segundo pensó que empezaría a arder...
    Siguió mirándolo a los ojos y su corazón dejó de latir y toda su hermosa cara se tiñó de rubor y no pudo impedir que sus labios se entreabieran, dejando escapar un murmullo incomprensible y un leve gemido.
    Se inclinó hacia el hombre y aspiró su olor a tierra, sudor y sangre y una de sus manos se alzó unos centímetros para tocar su rostro, pero se contuvo un efímero instante, el mismo que él aprovechó para rozarle la muñeca con un toque de seda en sus dedos. Fue entonces cuando ella pensó que ése sería un buen momento para morir...

    El guerrero dió unos pasos hacia atrás conteniendo el aliento, y elevó su sable hacia ella. La hoja produjo un sonido peculiar al cortar el aire, imitando el zumbido de un insecto libador. El extremo del arma apuntó directamente a su blanco y fino cuello desnudo dejándola sin respiración, pero sus años de disciplina se impusieron frente a la agresión y mantuvo la calma, serena e impasible, a la espera del momento final en el que todo terminaría.

    Pero el momento no llegó, el tiempo se había detenido y se preguntó si en ese instante el soldado podía leer sus pensamientos, tan íntimos, tan cálidos y prometedores...
    De repente, en un rápido movimiento que atrapó la luz del sol, sintió la fría espada rasgando sus vestidos y percibió la caricia de la ropa sobre su piel cayendo por sus costados.
    No se movió, no intentó ocultarse. Se mostró con orgullo sintiéndose vencedora, y él se acercó despacio y la cubrió en un abrazo de rendición, como la oscuridad cubre a la luz y la noche abraza al día.
    Y no hubo más espacio entre ellos que el de sus destinos encontrándose...

EN MUSUBI: Encuentro de Destinos, matrimonio
RONIN: Samurái, guerrero sin señor feudal convertido en mercenario
Carolina Márquez: Karyûkai

9 comentarios:

Madame Minuet dijo...

Me encanta!
Madame Carolina, directo y vibrante, un combate envuelto en sensualidad.

La felicito!

Buenas noches

Bisous

Carolina dijo...

Merci Madame, merci!
Gracias por leernos.
Buenas noches, bisous.

Arena dijo...

Jopé Carolina, por un momento me he sentido en la piel de esa mujer segura , valiente y vencedora. Me encantó.
Chapeau!!
Un abrazo

Carolina dijo...

Jopé, Arena, así deberíamos sentirnos siempre las mujeres, seguras, valientes y vencedoras.
Porque realmente lo somos.
Gracias, cielo, un abrazo.

luther blues dijo...

Muy buen relato nos has traido ,de dos personas en un momento crucial en el que uno tiene que decidir la suerte del otro .
Se me vino a la memoria una pelicula de Robert De Niro ,que llevaba por titulo "Ronin" y casi al final uno de los protagonistas explicaba el significado de esa palabra y los acontecimientos que provocaron en Japon esos samurais .
Un abrazo y gracias por permitirme aportar este comentario en tal deliciosa pagina .
Chau y buena pascua

Carolina dijo...

Gracias luther.
El concepto de la película es el mismo, mercenarios sin jefes, antiguos soldados de fuerzas especiales o del servicio de inteligencia unidos para cometer un robo; la diferencia está en que el ronin japonés es un vagabundo errante, "un hombre ola" (traducción literal), que siempre viaja y combate solo, con una única propiedad: su katana, que simboliza su alma, y además no se dedica a robar sino que lucha por impartir justicia. Es un concepto más romántico que el de la película, porque a pesar de que el ronin ha perdido a un señor al que servir, jamás pierde su honor.
Un abrazo, gracias por tu comentario!

Belén dijo...

Muy bonito el relato.

Luther, bienvenido. Un ejemplo clarísimo de lo que comenta Carolina lo encuentras en la serie manga Ruroni Kenshin, para mí, una de las mejores series que se han escrito nunca.

Xibeliuss dijo...

¡Uf! Me he quedado sin aliento cuando se ha alzado la espada.
Ahora que sale el tema de los comics, recomiendo también el "Lobezno" de Frank Miller, otro gran admirador de la cultura japonesa clásica.
Un abrazo e iré poniéndome al día.

Carolina dijo...

Belén, tengo que ver esa serie!.

Xibeliuss, gracias, veo que te ha gustado. También seguiré tu recomendación. Besos.