La leyenda de Mary Bell


Autor: Pablo Romero








Todo empezó en Penitence. Corría el año 1,876. En plena fiebre del oro, la delincuencia estaba al orden del día. Varios grupos organizados de bandidos se escondían en la ciudad camuflados entre sus habitantes. Esta es la historia de una de las mayores leyendas en el mundo del pillaje: la gran e inconfundible Mary Bell.

Debido al auge económico, pequeños empresarios habían conseguido ampliar su negocio, haciendo que Penitence se convirtiera en una referencia en todo el Lejano Oeste. Abundaban los locales de entretenimiento y restauración para mantener a los obreros felices y con el estómago lleno. Desde el Long Branch Saloon, regentado por Lillie Labelle, hasta el Jeremia’s Food, donde un inmigrante italiano había encontrado un hueco en la ciudad.

En la parte más occidental, junto a las carreras de diligencias, se encontraba el Chicken Stampida, regentado por la Srta. Bell. Nada era lo que parecía. El pollo frito sólo era una excusa, una cortina de humo que ocultaba un negocio algo más sucio. La Srta. Bell era la cabecilla de un grupo de bandidos formado por, entre otros, Grace, Caroline, Rose y la inquietante Lorraine.

Un buen día planearon un saqueo a The Old Steak House, el restaurante vecino regentado por Mr. Frédèric. Su intención no era robar la caja fuerte, sino víveres y provisiones. Debido a la facilidad del primer golpe, se convirtió en una costumbre. Entraban por la puerta con la mejor de sus sonrisas y salían con los bolsillos llenos.

Los trabajadores de The Old Steak House estaban atónitos. ¿Cómo era posible que el almacén se vaciara tan rápidamente? Buscaron varios motivos: ratas mutantes, fantasmas, Big Foot y familia e, incluso, pensaron en universos paralelos. Fue la primera vez que en la Historia de la Humanidad se hablaba de la teoría de cuerdas, pero esa es otra historia. No podían estar más equivocados. ¿Quién iba a dudar de esos vecinos tan majetes?

La verdad salió a la luz. Mientras Caroline abandonaba el restaurante, una cantidad absurda de ketchup cayó de sus bolsillos. Ningún bolsillo en la Historia del Universo había sido capaz de albergar tanta materia. Era atómicamente imposible. Esta fue la segunda vez que se mencionó lo de las cuerdas. El único que vio a Caroline fue el apuesto Paul, quien, cegado por la simpatía del clan Bell, hizo la vista gorda.

Poco a poco, todos se dieron cuenta, pero al igual que hizo el increíblemente atractivo Paul, permanecieron en silencio, dejando a los ladrones robar a sus anchas. Eran robos consentidos, pero ni a Mr. Frédèric ni a sus subordinados les importaba, pues no eran unos bandidos cualquiera, eran “sus” bandidos.

Nada en esta vida dura para siempre y “Chicken Stampida” cerró sus puertas. ¿Qué fue de la banda de Mary Bell? La mismísima Mary disfrutó de unas merecidas vacaciones. Grace y Caroline se unieron a Jeremia’s Food, Rose inventó la sidra, un brebaje mágico obtenido alquímicamente (si es que tal palabra existe) a base de manzanas y la inquietante Lorraine emigró a la Vieja Europa, perdida por las escarpadas montañas de Glasgow. The End?

Pablo Romero. 86 Degeneration
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Nota de Carolina.
Este relato, al igual que el Cafetín de San Antonio, me lo tomo como algo personal y muy especial.
Cuando Pablo lo publicó,éstos fueron mis comentarios (que se enmarcan en el contexto de nuestro trabajo, ya que somos compañeros). Y los traslado aquí porque me traen muy buenos recuerdos.

¿Por qué me haces esto, mi querido, guapo e irresistible Paul?

A pesar de pasarme al bando de las Jeremias' Sister sabes que te soy fiel, que mis robos en The Old Steak House no son más que tontas excusas para estar cerca de tí, mi apuesto Paul, que sabes que no sé vivir sin tí, que el ketchup me ahoga si no te tengo a mi lado, y si no me quieres emigraré a las lejanas tierras de Escocia para intentar olvidarte... lo que jamás conseguiré.
Quiero que esto no termine, conseguiste arrancar lágrimas de risas y llanto de mis ojos.
Te quiere, tu Caroline, trabajadora honrada, ladrona en tus fantasías...
Besos...
 
Querido y atractivo-hasta-no-poder-Paul:

Chicken Stampida necesita renovarse: es decir, quisiera dejar la banda para unirme a la tuya, pero me temo que el viejo sheriff, sabes de quién te hablo, no me lo permitirá.
Con un gran suspiro y después de descargar mi revólver contra el viejo roble de la ermita de La Pineda, mi furia ya calmada, y mis enaguas bien colocadas, juro por mis antepasados que si sigo sirviendo en el Chicken Stampida, continuaré robando en TOSH, pero sólo para seguir viéndote...

10 comentarios:

Carolina dijo...

Y aquí empezó la leyenda del irresistible Paul y de su Caroline...

almalaire dijo...

Me he divertido mucho. El nombre de "Chicken Stampida" es genial...espero saber algún día también que fue de la inquietante Lorraine

Saludos.

Sara López dijo...

El texto está bien, aunque pienso que se debería cuidar más el lenguaje, buscar algunos sinónimos más adecuados al texto.
Por otra parte, me he quedado con ganas de leer una descripción de los personajes. Al menos, de los protagonistas. No sabemos qué edad tienen, ni cómo son físicamente, ni siquiera algunos rasgos identitarios de su carácter. Debería haberse desarrollado este punto.
Finalmente, la trama sucede tan rápido que no queda muy claro el mensaje de la historia.

En fin, es mi opinón. El texto no está mal, pero como siempre, podría mejorar.

Saludos,
Sara.

Carolina dijo...

Almalaire, yo también lo espero!! porque los personajes son reales!
Un besito!

Pulgarcito soñador dijo...

La declaración de amor final es "irresistible": seguiré robando para verte. Maravilloso.

Carolina dijo...

Estimada Sara, bienvenida.
Ante todo unas puntualizaciones a tu crítica (luego supongo vendrán las de Pablo):
Este relato, más que un ejercicio de literatura -que lo es-, es un ejercicio de amistad y recochineo hacia nuestro entorno laboral que no buscaba más que divertirnos.
Es un relato corto, así que, los personajes no se pueden desarrollar, como no se hace en NINGÚN relato corto, o dejaría de serlo para ser una novela, evidentemente.
La trama sucede rápido porque, repito, ES UN RELATO CORTO, y los relatos cortos deben dejar espacio a la imaginación!!!
Gracias por tu opinión.

Carolina dijo...

Pulgarcito, gracias!!
También yo encuentro a mi Paul irresistible, jaja!

Arena dijo...

Os he visto en plena acción en PENITENCE. Me ha encantado leer el microrelato, la declaración y la complicidad de ambos.
Un abrazo

Carolina dijo...

Arena, sí que hay complicidad entre Pablo y yo, lo siento así, porque además de ser buena persona, buen amigo, un encanto...es de verdad guapo e irresistible...¿me dejo algo, Paul?
Ah! sí...y lo bien que escribe.
Me vuelvo a declarar: te quiero, mi Paul!! Tu Caroline...

Belén dijo...

Ja, ja, ja, ja... ¡¡me he reido un montón! La próxima vez que pasee por las calles de "Penitence" observaré a sus habitantes de distinta manera.

Sara, bienvenida. Me has recordado a mi profesor de taller de escritura que pretendía que le hiciéramos un relato corto en la que aparecieran infinidad de personajes, con sus descripciones y que profundizáramos en el tema... ja,ja, recuerdo que le entregué un relato en times new roman tamaño 7, sin espacios y márgenes superesctrechos... ¡¡y aún me dijo que faltaba profundizar!!

Espero que te animes y que nos envíes algún escrito a este rincón, un rincón en el que todos somos aficionados y nos respetamos por ello.

un saludo y un beso muy grande

Pedro... un relato muy divertido, ahora bien, he de decir también que si conoces el entorno, la historia gana mucho más.