ÁNGEL

Autor: Carolina Márquez









El abrazo se disolvió con las horas posteriores a la despedida. La suavidad de sus besos la llevaba clavada muy dentro, tanto, que dolía como jamás dolió nada que hubiera sufrido antes. Ni siquiera cuando de niña rozaba sus rodillas contra el duro suelo y volvía a su casa en busca de consuelo. Manos raspadas y piernas llenas de cicatrices de las muchas caídas durante los juegos de niños.


Pero allí estaba él, grande, serio, con una sonrisa en sus labios y un sol en sus ojos que a ella le servían de penitencia. Cicatrices en las rodillas y en el alma, arrastrándolas como buena nazarena. Porque allí estaba su ángel de la guarda, el que la acompañaba en todos los días difíciles y en las alegrías que disfrutaba...pocas, pero inolvidables.

Cerró los ojos y volvió a sentir aquella suavidad...de sus manos, de su cara al rozar sus mejillas. Su cabello brillaba bajo la luz metálica de la habitación en la que se encontraban, y ella sintió deseos de acariciar ese largo pelo. Cepillarlo con sus dedos hasta dejarlo aún más liso, más suave, y utilizarlo como una manta acogedora en el principio del frío invierno que se avecinaba.

Se sentía protegida y...amada. No sabía el por qué y ni tan siquiera quería saberlo. Él no pertenecía a su mundo pero algo real tenían aquellos encuentros en sueños, entre la vigilia y la realidad. Encuentros que curaban aquellas cicatrices de rodillas y alma, sabiendo que siempre estaría allí para ella.

"Siempre creí que estaba sola, ahora percibo que alguien me acompaña".
Sintió el aire traspasar sus pulmones al respirar de forma abierta, auténtica. El espíritu de su ángel guardián la sujetó fuertemente, abrazándola hasta cortar su aliento, hasta partir en dos su alma...mitad mía, mitad tuya.

Un calor intenso subió desde sus pies y se transformó en una llama ardiente en su cara, haciéndola temblar y consumirse en los brazos de su protector. La luz de un fuego inesperado iluminó su pensamiento.

Y supo que jamás estaría sola.

Carolina Márquez: El Espíritu del Halcón