<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165</id><updated>2012-01-06T20:42:10.509+01:00</updated><category term='Noa'/><category term='Marta Abelló'/><category term='Pedro Escudero'/><category term='Miguel Gonzalez Aranda'/><category term='Almalaire'/><category term='Rosa Mº García Barja'/><category term='Velkar'/><category term='Francisco J. Illán Vivas'/><category term='Marcos Dk'/><category term='Angel Vela'/><category term='Pablo Romero'/><category term='J.Javier Arnau'/><category term='Carlos Villanueva'/><category term='Lorenzo Martinez'/><category term='Prospector'/><category term='Eleanor Atwood'/><category term='Juan Jose Tena'/><category term='Lola Samaniego'/><category term='David Mateo'/><category term='Manel Aljama'/><category term='Carlos Moreno Martín'/><category term='Carolina Márquez'/><category term='Vito Márquez'/><category term='Obdulio Cremosso'/><category term='Elisabet Parés'/><category term='Hale Sastre'/><category term='Maria Narro'/><category term='Xibeliuss'/><category term='Belén Márquez'/><category term='Mireia Toda'/><category term='Ikabol'/><category term='J.A. Velazquez Postigo'/><category term='Jaz Saa'/><title type='text'>Escritores en la sombra</title><subtitle type='html'>Relatos para compartir</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>64</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-4733718296062808630</id><published>2012-01-05T23:27:00.000+01:00</published><updated>2012-01-05T23:27:27.286+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Carlos Moreno Martín'/><title type='text'>Fragmento de comedia romántica</title><content type='html'>&lt;b&gt;&lt;span style="color: red; font-size: large;"&gt;Autor: Carlos Moreno Martín&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-Y9TwON4mPMA/TwYauzKjWcI/AAAAAAAAEsY/F4UwjI6gT0o/s1600/exanimo0ew.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-Y9TwON4mPMA/TwYauzKjWcI/AAAAAAAAEsY/F4UwjI6gT0o/s1600/exanimo0ew.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Me llamo Ricardo Castillo y sí, soy escritor. Hace poco publiqué mi cuarto libro, “El tesoro de la Atlántida”, una novela de aventuras, acción y amor. Estoy muy contento con ella. Me ha dado muchas satisfacciones. Una película basada en ella en marcha, traducción a un montón de idiomas y mucho, mucho dinero.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Pero no todo ha sido siempre así. Hubo un tiempo en que mi carrera de escritor estaba estancada… perdida y absolutamente estancada. Después de doce años escribiendo novelas de terror y fantasía sin lograr siquiera que me publicaran tuve que caer bajo. Muy, muy bajo. Escribí una novela romántica.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; No os equivoquéis. Me gustan las novelas románticas, pero para los demás. Yo prefiero la sangre, los dragones y los magos. Pero desgraciadamente, el mundo editorial no entiende de aficiones y gustos. Se vende lo que se vende. Y en aquella época se vendía la novela romántica. Esos libros que vemos en las estanterías de los centros comerciales con mujeres medio desnudas en actitud desafiante. Nunca pensé que un libro mío tuviera una cubierta como esa, pero lo cierto es que la tuvo.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Y fue precisamente con esa portada, cómo comenzó la historia de cómo llegué a ser un escritor consagrado.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Con esa portada y con una frase que tuve la desgracia de escuchar en más de una ocasión.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —Sinceramente, su libro no me gusta. El argumento es predecible y repite palabras con demasiada alegría.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Yo asentí con una sonrisa, mientras extendía la mano para coger de manos de mi interlocutora su ejemplar de Rosas al viento, mi primer libro publicado. Era una mujer ya entradita en años y en carnes, con un cabello blanco que caía en bucles hasta las hombreras de su chaqueta rosa. Todo ello rematado con un tocado amarillo de dudoso gusto. Me fascinaba su sinceridad.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —Y dígame, señora… —quise saber su nombre, mientras cogía la pluma y me disponía a firmar el ejemplar.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —Mariposa.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —¿Mariposa? —pregunté carcajeándome por dentro—. ¿En serio? ¿Señora Mariposa?&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —Sí ¿no le gusta?&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Yo me incliné hacia un lado para mirar la pequeña cola que había a la espera de una firma y una dedicatoria. La editorial había gastado más dinero en el vaso de agua que descansaba sobre mi mesa que el que podría ganar con las ventas de mi libro. Al menos ese día.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —Sí, claro —respondí, educado—. Es… impredecible y no se repite demasiado. Dígame, Señora… Mariposa. Si no le gusta el libro ¿por qué está aquí?&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —Los que diseñaron la cubierta hicieron un buen trabajo.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Yo ojeé por enésima vez la portada de mi libro. Un hombre con el torso al aire marcaba pectorales y abdominales, mientras una mujer semidesnuda yacía en un suelo de piedra con actitud desafiante.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;«Escribe novela romántica»&lt;/i&gt;, me dijo Juan, mi mejor amigo y editor.&lt;i&gt; «Verás como las vendes como rosquillas»&lt;/i&gt;. Sí, y un huevo.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —Sí, bueno —esbocé una amplia sonrisa, falsa como un billete de treinta euros—. Quisieron ponerme a mí, pero me negaba a ser la pasión masturbatoria de viejas con nombre de insecto. Aquí tiene su dedicatoria.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Le tendí el libro cerrado antes de que la mujer pudiera replicar y, con un movimiento de cabeza, le indiqué al siguiente de la fila que pasara. La señora Mariposa se alejó de la mesa con expresión derrotada. Seguro que estaba acostumbrada a decir la última palabra. La imaginaba en su casa, puteando a diestro y siniestro a su pobre marido, posiblemente un hombre delgado y con cara de gilipollas.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Sonreí para mis adentros al imaginar la cara que pondría, cuando viera lo que había plasmado en la primera página del libro, escrito con elegante letra y firmado por el “gran” Ricardo Castillo.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; La siguiente en la fila era una muchacha de unos veinte años. Guapa como ella sola. Volví a sonreír, esta vez de verdad, sin fingir.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —Hola —saludé—. ¿Cómo te llamas?&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —Violeta.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —¿Violeta? —reprimí la risa con un carraspeo—. ¿Estás de coña?&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; ¿Es que aquél día todo iba de naturaleza? Ya tenía una mariposa y una violeta. ¿Habría alguien por ahí detrás que se llamara fotosíntesis?&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —No, para nada. Yo… —Violeta esbozó una sonrisa triste.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —No, no te preocupes. Sólo estaba de broma —me apresuré a decir—. Es que había una mariposa por aquí y… Bueno, da igual. ¿Te gustó el libro?&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —No lo he leído aún, pero me han hablado muy bien de él.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; El mundo se me vino abajo. O no lo habían leído o no había gustado. ¿Qué demonios estaba haciendo allí?&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —Bueno, vamos mejorando —dije, intentando ver el vaso medio lleno—. Al menos aún no te parece predecible.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Pensé un momento. Quería escribirle a esa muchacha una dedicatoria original, algo que la animara a leer el libro en cuanto llegara a casa. Pero en aquellos momentos, con la cabeza completamente aletargada, la única rima que se me ocurría con Violeta era teta. Y no, no iba a hablarle de tetas a esa chica.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —¿Sabes qué? —exclamé de repente—. No se me ocurre nada. Me he tirado escribiendo este libro un año. Y ¿para qué? Para que una vieja con nombre de bicho me diga que repito palabras y para que una belleza como tú venga a que le firme sin haber leído el libro. Apuesto a que no tienes ni idea de qué va y sólo lo has comprado porque te sobra el dinero y el tío de la portada está bueno.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —Bueno —Violeta pareció violenta con mi reacción, pero me sentí bien al desahogarme—, reconozco que la portada es bonita y que el hombre…&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —¿Ves? Mira, vamos a hacer una cosa —le propuse mientras abría el libro y comenzaba a escribir—. Te voy a dejar mi teléfono y, si te apetece, me llamas un día y te hago la dedicatoria entonces, a ver si se me ha ocurrido algo interesante. ¿Te parece?&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —¿Me está pidiendo una cita? —preguntó ella resplandeciente.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —No. Te estoy pidiendo que te largues, te leas el libro y, si te gusta y quieres una dedicatoria, me llames.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Violeta se marchó por el mismo camino que había cogido la señora Mariposa. Había llegado a la conclusión de que lo único bueno que había en mi libro era la portada. Un tío y una tía supermacizos a punto de darle alegría al cuerpo. Eso no era literatura.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; El siguiente en la cola avanzó con paso dubitativo. Seguro que había escuchado mis últimos comentarios y estaba asustado. Le saludé con un brusco movimiento de cabeza. Era un muchacho que superaría en días los dieciocho años. Gafas de culo de vaso y espinillas que cubrían cada milímetro de su epidermis como si de la superficie lunar se tratara. Me sentí un poco extraño. No terminaba de entender qué hacía un espécimen como aquél en la sesión de firmas de una novela romántica. Lo imaginaba más bien jugando a algún juego de rol con sus compañeros de facultad. Simplemente no encajaba. Cuando habló lo comprendí:&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —Yo sólo quería preguntar si sabes quién es la modelo de la portada —dijo con decisión.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Eso ya fue demasiado para mí.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —¡Es un dibujo! —exploté levantándome de la silla, provocando que el vaso de agua, que era el único beneficio que iba a tener la editorial ese día, se derramara salpicando las zapatillas Nike del muchacho—. ¡Un puto dibujo! ¡Sólo son píxeles! ¡No existe! ¿Tan difícil es de entender? ¿Es que nadie le presta atención al puñetero libro?&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; En ese momento, los encargados de la pequeña librería del centro de Málaga en el que estaba firmando los libros, me miraron con expresión adusta. Mosqueados. Lógico. Pero era lo que había. Yo había ido allí a firmar libros, con todo mi cariño y dedicación. Y ¿qué me encontraba? Una panda de estúpidos que tenían más interés por los turgentes pechos de la chica de la portada que por las letras escritas en las páginas.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —¡Oye! —llamé a los encargados—. ¿Para la próxima por qué no llamáis al ilustrador? —les pregunté lleno de rabia.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Sin decir una palabra más me levanté para marcharme. No sin antes tropezar con la mesa y provocar que los libros cayeran al suelo sin ton ni son. Tuve tan mala suerte que uno de los ejemplares empujó el gran cartón que había junto a la mesa, en la que se reproducía, a tamaño natural, la portada de las narices. El cartón cayó, empujando a su vez una estantería, repleta de copias de Rosas al viento.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Tras el alboroto provocado se hizo el silencio. Todos me miraban. Yo sentí que mi rostro se ponía colorado como el culo de un mandril. Pero me recompuse. Con un digno movimiento, estiré la camisa para ponerla lo más lisa posible y esbocé una amplia y seductora sonrisa.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —Ya les avisaré cuando haya otra presentación —les confirmé—. Prometo que traeré al ilustrador y a la tía buena de la portada.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Todos seguían en silencio, mirándome boquiabiertos, pero yo no olvidé mis buenos modales ni un instante.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —Que pasen buena tarde.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Y me fui.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; La noticia de mi espantada en la firma de libros corrió como la pólvora por internet. Facebook, Twitter, Myspace, incluso vi algún que otro video corto en Youtbe. Desde mi flamante Iphone 4 vi imágenes mías, fuera de mí. Mi rostro parecía el de un orco sacado de El señor de los Anillos.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Sonreí mientras daba buena cuenta de mi vaso de Acuarius. Había sido un poco cabrón, debía reconocerlo. Pero bueno ¿acaso Pérez-Reverte no es un poco cruel a veces? ¿Por qué no yo? La respuesta me vino pronto. Porque yo no era Pérez-Reverte. Yo no había publicado &lt;i&gt;Las aventuras del Capitán Alatriste&lt;/i&gt;, ni &lt;i&gt;El club Dumas&lt;/i&gt; o &lt;i&gt;La piel del tambor&lt;/i&gt;. Yo era Ricardo Castillo, autor de una novela romántica de mala muerte llamada &lt;i&gt;Rosas al viento&lt;/i&gt;. Joder, hasta el nombre era demasiado dulce. Engordaba solo de escucharlo.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; En aquellos momentos, bebiendo mi refresco en un bar, muy alejado de la librería donde había intentado firmar mis libros, me encontraba tranquilo. La imagen de portada había sido el detonante, pero no era sólo eso. Era el título, el género, todo… Odiaba ese libro y todo lo que representaba. ¿Por qué? Pues porque me gusta escribir. Pero escribir lo que yo quisiera.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; El hecho de meterle mano a una novela romántica fue solo una cuestión comercial. Yo suelo escribir fantasía, terror, aventura… pero eso no vende. Sin embargo, una novela con la imagen de una tía medio en bolas es éxito asegurado. Por eso lo hice. Y por eso también tenía ganas de colgarme de los pies en una farola cualquiera de la ciudad y dejar que me azotaran sin compasión.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Estaba mirando una imagen en la que salía yo con cara de orco frente a la muchacha bonita… Violeta. Y de pronto, la imagen del orco desapareció para ser sustituida por la de Juan Andrades, mi editor y mejor amigo. El culpable de que yo hubiera escrito &lt;i&gt;Rosas al viento&lt;/i&gt;. Automáticamente, &lt;i&gt;Highway to hell&lt;/i&gt; de ACDC comenzó a sonar por el altavoz del teléfono.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Con una mueca, descolgué.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —Ehh —fue mi saludo.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —¿Así es como quieres vender? —me preguntó Juan—. ¿Llamando pervertida a una vieja y pidiéndole una cita a una chica?&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —No llamé pervertida a nadie, ni le pedí una cita —reflexioné un momento—. Aunque lo hubiera hecho.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —¿Ah no? ¿Y qué dirías que es una dedicatoria que dice: A la señora Mariposa, para que me olvide cuando se toque la cosa? Firmado, Ricardo Castillo.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —¿Una broma? —contesté con expresión ausente alzando de nuevo mi vaso de Acuarius.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —Ya. Oye ¿tienes fuerzas para una noticia más?&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —¿Tiene algo que ver con una tía y un tío medio desnudos?&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —En cierto modo sí. ¿Tienes El sur a mano?&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —¿El sur de España?&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —No, idiota, el periódico.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Esbocé una sonrisa traviesa. Me encantaba dar la tabarra a Juan cuando se me presentaba la oportunidad. Busqué con la mirada al camarero que iba de aquí para allá, sirviendo copas:&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —Perdona —le llamé cuando lo tuve cerca—. ¿Tienes por casualidad El sur por aquí?&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; El chico me tendió el periódico, que tenía guardado bajo la cafetera y, cuando lo tuve delante volví a hablar por mi teléfono:&lt;br /&gt;—¿Qué pasa?&lt;br /&gt;—Página veinticinco. ¡Pero no lo leas aún! —me advirtió antes de colgar.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Yo, como no podía ser de otro modo, le ignoré y busqué la página. Cuando leí la primera frase grité:&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —¡Mierda!&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —Te lo dije, tío —dijo una voz a mi espalda—. No lo leas aún.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Juan estaba tras de mí, con su eterna sonrisa de pillo y su cabello negro perfectamente engominado. Iba trajeado, como solía ser habitual en él. El muy capullo debía de haber estado hablando conmigo mientras iba hacia el bar. No era difícil para él saber que yo estaba allí. Pasaba más tiempo en aquél pub que en mi propia casa.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —¿Por qué me haces esto, Juan? —le pregunté fuera de mí—. ¿No ves el día que llevo?&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —Eso es relativo, amigo. Realmente no lo he visto, no he estado contigo —emitió una risita—. Aunque me hubiera encantado ver cómo le metías caña a la señora Mariposa.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —&lt;i&gt;Rosas al viento&lt;/i&gt; es tan mala, patética y aburrida como excitante es su portada —leí—. ¿Quién demonios ha escrito esto? ¿Y qué carajos tiene esa maldita portada?&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —Bueno, la chica está bastante buena ¿no?&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —Lucía Ramírez —dije rumiando cada silaba de aquél nombre. La mujer que había escrito la primera crítica de la novela; la mujer que la había puesto a parir—. Seguro que no tiene ni idea de literatura y no ha leído un libro en su vida.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —Bueno, yo no apostaría mucho por eso, colega —Juan se sentó a mi lado y pidió un whiskey con cola &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;—. Tiene un carrerón y tres novelas en el mercado.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —Será fea.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —No, está como un tren.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —Y vive con cinco gatos y sin amigos.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —Mil quinientos cincuenta y tres amigos en Facebook. ¿Te has desahogado ya?&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —Olvídame, me voy a casa. Sólo quiero acostarme y dormir.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Cuando me estaba dando la vuelta, Juan se levantó de su asiento y me impidió el paso.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —¿Pero qué dices? La noche es joven y sí, has tenido un mal día. Pero acostarse no es la mejor manera de olvidarlo —pareció meditar un momento—. A menos que te acuestes con la de la portada, eso sería otra historia.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —Juan…&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —Vamos a hacer una cosa. Quédate conmigo media hora. Si no consigo que la noche mejore te vas a llorar por lo terriblemente desgraciado que eres y lo buena que es la portada. ¿Qué me dices?&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Yo le miré, sopesando la idea de hacerle caso o no. Y entonces la vi. Apareció por la puerta, justo tras el hombro de mi editor, que seguía diciendo algo que no alcanzaba a oír. En aquellos momentos sólo existía ella. Los mismos ojos, la misma mirada desafiante, los mismo turgentes senos…&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —No me lo puedo creer —me lamenté—. Es ella.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Mi amigo se giró cuando me escuchó y su mirada se quedó tanto o más prendada que la mía.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; —¿Ves? Te lo dije —le oí decir—. La noche mejoraría.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Sí, amigos. Justo frente a mí, en medio de toda aquella gente, se hallaba el origen de mis problemas, la mujer más bella que había visto en mi vida.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; La mujer que aparecía en la maldita portada de mi maldito libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Carlos Moreno Martín&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;: &lt;b&gt;&lt;a href="http://laguaridadelaspalabras.blogspot.com/"&gt;La Guarida de las Palabras&lt;/a&gt;.&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-4733718296062808630?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/4733718296062808630/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=4733718296062808630&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/4733718296062808630'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/4733718296062808630'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2012/01/fragmento-de-comedia-romantica.html' title='Fragmento de comedia romántica'/><author><name>Carolina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03161395215900720617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/Sm0PTiI5DCI/AAAAAAAACcg/zp1GteDAmpE/S220/Halcn_peregrino_Falco_peregrinus.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-Y9TwON4mPMA/TwYauzKjWcI/AAAAAAAAEsY/F4UwjI6gT0o/s72-c/exanimo0ew.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-4466760463083020545</id><published>2011-06-21T18:00:00.000+02:00</published><updated>2011-06-21T18:00:23.473+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hale Sastre'/><title type='text'>Ni tu aliento ni tus caderas</title><content type='html'>&lt;span style="color: #cc0000; font-size: large;"&gt;Autor: Hale Sastre&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-4JCDnMDq66Q/TgC-6uV1x_I/AAAAAAAAEiU/0ihBLcxz5LY/s1600/la+manga+del+mar+menor+3.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="245px" i$="true" src="http://3.bp.blogspot.com/-4JCDnMDq66Q/TgC-6uV1x_I/AAAAAAAAEiU/0ihBLcxz5LY/s320/la+manga+del+mar+menor+3.jpg" width="320px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora que me sofocan los bailes&lt;br /&gt;y me asfixia Valencia&lt;br /&gt;me acuerdo de tu pelo al aire&lt;br /&gt;y mis manos en tus caderas&lt;br /&gt;las que ahora danzarán con elocuencia&lt;br /&gt;siguiendo un ritmo cadencioso&lt;br /&gt;haciendo de lo frívolo algo hermoso&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso en aquella piel de arena fina&lt;br /&gt;donde encontró regocijo mi boca&lt;br /&gt;en ese aliento que me llenó de vida&lt;br /&gt;cuando las horas se me hacían pocas&lt;br /&gt;Esa piel ahora está a merced del mar&lt;br /&gt;y ese aliento romperá contra las rocas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me acompañan ni tu pelo ni tus caderas&lt;br /&gt;no más de tu piel ni de tu aliento&lt;br /&gt;Nada de ti que ya no me esperas&lt;br /&gt;nada de mi cuando me lleve el viento&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-4466760463083020545?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/4466760463083020545/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=4466760463083020545&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/4466760463083020545'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/4466760463083020545'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2011/06/ni-tu-aliento-ni-tus-caderas.html' title='Ni tu aliento ni tus caderas'/><author><name>Carolina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03161395215900720617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/Sm0PTiI5DCI/AAAAAAAACcg/zp1GteDAmpE/S220/Halcn_peregrino_Falco_peregrinus.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-4JCDnMDq66Q/TgC-6uV1x_I/AAAAAAAAEiU/0ihBLcxz5LY/s72-c/la+manga+del+mar+menor+3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-1526623260342032847</id><published>2011-03-12T15:25:00.000+01:00</published><updated>2011-03-12T15:25:17.408+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marcos Dk'/><title type='text'>Si lo sé no me mato</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://lh6.googleusercontent.com/-kQDTWmwu7oA/TXt-rxqrkuI/AAAAAAAAEeo/jwDIs5_bwCE/s1600/cara_fantasma.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; cssfloat: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" q6="true" src="https://lh6.googleusercontent.com/-kQDTWmwu7oA/TXt-rxqrkuI/AAAAAAAAEeo/jwDIs5_bwCE/s320/cara_fantasma.jpg" width="289" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Autor:&amp;nbsp;Marcos Dk&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si hubiera sospechado lo que se oye después de muerto, no me suicido. Si hubiera sospechado que ya no podría echarme un trago, ni me lo pienso. Ni siquiera puedo saborear un pitillo mientras sigo compadeciéndome. Se suponía que todo debería de finalizar cuando mi cuerpo golpeara contra el asfalto. Pensar en aquello durante el corto y rápido descenso me proporcionó el único alivio de los últimos días. Ni por asomo imaginé yo que mis problemas solo habían cambiado de fase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo primero que oí fueron los gritos de una mujer fuera de sí. Me sobresalté y me incorporé casi de un salto. Y allí me encontré, a mis pies. Aplastado como una manzana que hubiera lanzado desde la ventana de mi oficina en el piso veinte de aquel edificio. Un enorme charco de sangre marcaba la zona como un llamativo “No pasar”. Tal vez fue por la histeria de los mirones que poco a poco rodearon el cadáver. Tal vez por la impresión de verme reflejado como en un espejo roto sobre la calle. Huí. Corrí tan deprisa como pude. Y descubrí que podía correr muy rápido, increíblemente rápido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me atrincheré en mi casa como uno de esos locos que a veces salen en las noticias rodeados de montañas de periódicos y mierda por toneladas. Poco a poco fui consciente de mi nuevo estado tangencial; estaba, pero no existía; me notaba, pero no me veía. Saberte muerto no es una noticia que te alegre el día, aunque saltaras por la ventana sin que nadie te ayudara. Las primeras horas son las peores. Las pasé llorando, aterrorizado, encogido en una esquina de mi habitación, entre la cama y el armario ropero. De no haber estado muerto estoy seguro de que me lo habría hecho todo encima, pero entre mis nuevas facetas destacó la falta de apetito y sus consiguientes reacciones biológicas. No sé cuánto tiempo pasó. Días, estoy seguro. Poco a poco fui perdiendo el miedo al vacío de mi etérea existencia y comencé a aventurarme en pequeñas incursiones por mi apartamento de soltero. Cuando llegué a la cocina me encontré con los restos de una lata abierta de pimientos donde crecía un cultivo de hongos superdesarrollados. En el fregadero se amontonaban platos y cazuelas con restos de comida resecos semejando la escamosa piel de un reptil. Fue entonces cuando me percaté de un detalle capaz de llenarme las tripas de inquietas mariposas, de haberlas tenido, claro. Nadie entró en mi piso desde que yo marchara a la oficina el día que decidí probar el vuelo libre. No era de muchos amigos, pero alguno tenía. Y estaba Carlota, mi novia. Bueno, mi ex novia, ya que me había dejado un par de días antes de mi aterrizaje forzoso. Aún no me había devuelto la llave del piso pero se ve que tampoco le dio por pasarse por aquí estos días. Necesitaba ver a los chicos. Necesitaba bajar hasta el Savoy y ponerme al día de lo sucedido mientras permanecí aquí encerrado. Decidido, me puse en marcha, y al llegar al recibidor me detuve un momento para echarme a reír. Por un instante se me ocurrió buscar una chaqueta para salir a la calle ya que en esta época refresca mucho por las noches. Lo que es la costumbre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminé con falsa decisión las dos manzanas que separaban mi apartamento de nuestro tugurio favorito. Me sentí aterrado pensando en qué pasaría si cualquiera de aquellos con los que me cruzaba en mi camino me reconociera, pero ni siquiera hicieron amago de sentir mi presencia. Bajé las escaleras que desde la acera servían de entrada al Savoy y traspasé limpiamente la puerta para entrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí encontré a Jack Doe, tras la barra, sirviendo una copa a un tipo delgado y trajeado. Acompañando al fulano, dos hombres enormes de aspecto simiesco estudiaban sin pudor a los clientes del bar. Ellos no bebían. No entraron muchos clientes esa noche; varias mesas permanecían vacías y en el pequeño escenario del fondo no tocaba ninguna banda de soul amenizando la velada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También encontré a Billy, mi buen amigo Billy. ¿Cuántas horas habíamos pasado en aquel tugurio hasta que el paciente Jack nos tenía que echar a la calle para poder cerrar y limpiar? No lo hallé solo, le acompañaba una mujer. Mi sorpresa fue mayúscula al reconocer a Carlota, mi ex novia. Más que tropezármela allí sentada me sorprendió el cómo la encontré: con sus manos entrelazadas entre las de Billy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Se me hace difícil entender qué pudo ver una mujer como tú en un pusilánime como Johnny –le decía mi amigo empleando el tentador tono de quien trata de desvelar los furtivos secretos de la mente femenina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un momento pensé que se refería a otra persona, pero pronto tuve que aceptar que era de mí de quién mi mejor amigo hablaba en semejantes términos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tenía… algo –le contestó con una leve risita-. Conocí al imbécil de su socio en una cafetería del centro. Estaba harta de soportar sus babeos hasta que, de puro parloteo, me empezó a contar sus hazañas en los negocios, sus inversiones y ese paquete de acciones que compartía con Johnny.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Acciones que ahora son tuyas –le dijo Billy guiñándole un ojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Mis acciones! ¿Qué demonios tenían que ver mis acciones en todo esto? Al fin y al cabo no valían nada. Michael me dijo que la quiebra de Farmacéuticas Lyons nos llenó la caja fuerte de papel higiénico muy bien decorado con números, sellos y firmas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Convencer a Michael para que engañara a Billy haciéndole creer que lo habían perdido todo fue fácil –continuó Carlota-. Que pusiera mi nombre en los papeles que mandé preparar a mi abogado me costó un par de noches de aguantar su aliento a tabaco jadeando en mi oreja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Seguro que disfrutaste –sonrió malicioso mi mejor ex amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué demonios ocurría allí? La cabeza me daba vueltas. ¿Carlota acostándose con Michael? Y a mí me dijo que sus creencias le obligaban a llegar virgen al matrimonio, que la espera valdría la pena. Empecé a temer cómo acabaría aquella conversación tan interesante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Faltaba la firma de Johnny y pensé en hacerle sufrir un poco; tirar de la cuerda –Continuó Carlota-. Dije que le dejaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las risas de Billy no hicieron sino aumentar la ira que ya había comenzado a inundarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Quería obligarle a luchar por su premio, pero su suicidio fue providencial. Todo quedó en manos de su socio y en unos días, en cuanto el juez revise los papeles que me firmó, en las mías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por dios que pérfida y malvada eres –dijo Billy entre carcajadas-. ¿Y quién me dice a mí que no vas a usarme y luego tirarme, como a ese par de idiotas, en cuanto te canses?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No lo sé. Ya veremos. Gastemos ese dinero mientras me lo pienso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mientras se besaban apasionadamente yo me quedé plantado como el perchero de la entrada del bar. Me hubiera gustado poder sentirme estúpido, pero estaba tan perplejo que no era capaz de pensar con claridad. Esa maldita zorra me engañó como a un perfecto imbécil. Justo la idea que parecía tener de mí quien yo tenía como mi mejor amigo. Hasta mi socio me tomó el pelo con nuestra quiebra. Si hubiera sospechado lo que se oye después de muerto, no me suicido. Me arrastré derrotado hacia la barra del bar con la intención de pedirme una copa, pero recordé que ya no hay sustancia física que pueda asimilar mi etéreo cuerpo. Si hubiera sospechado que ya no podría echarme un trago, ni me lo pienso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vete a casa muchacho –me sorprendió la calmada voz de Jack-. Este ya no es tu sitio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba tras su barra, con un paño blanco al hombro y encendiendo un cigarro con un fósforo y su acostumbrada tranquilidad. ¿Había dicho algo o me lo imaginaba yo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Puedes verme? –le pregunté con miedo a cualquier respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Muchacho, cuando se lleva tantos años trabajando en un garito como este uno puede decir que ha visto de todo –me contestó mirando fijamente al lugar que deberían ocupar mis desorbitados ojos por la sorpresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Marcos Dk&lt;/span&gt;. &lt;a href="http://dkmarcos.blogspot.com/"&gt;Relatos desde la Mazmorra&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-1526623260342032847?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/1526623260342032847/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=1526623260342032847&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/1526623260342032847'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/1526623260342032847'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2011/03/si-lo-se-no-me-mato.html' title='Si lo sé no me mato'/><author><name>Carolina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03161395215900720617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/Sm0PTiI5DCI/AAAAAAAACcg/zp1GteDAmpE/S220/Halcn_peregrino_Falco_peregrinus.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='https://lh6.googleusercontent.com/-kQDTWmwu7oA/TXt-rxqrkuI/AAAAAAAAEeo/jwDIs5_bwCE/s72-c/cara_fantasma.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-1123224325206080151</id><published>2011-01-27T13:59:00.006+01:00</published><updated>2011-01-28T19:47:29.799+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mireia Toda'/><title type='text'>Per Sempre (Para siempre)</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #cc0000; font-size: 180%;"&gt;Per Sempre&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #cc0000; font-size: 130%;"&gt;Autor: Mireia Toda&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #cc0000; font-size: 130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color: #ffcc66; font-size: 85%;"&gt;&lt;em&gt;Este relato fue concebido y escrito en lengua catalana. Las responsables de&amp;nbsp;Escritores en la Sombra publicamos el relato original, respetando así a su autor pero, con su permiso, nos hemos permitido la licencia de traducirlo para que pueda llegar a un mayor número de aficionados.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5566852353813569202" src="http://2.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/TUFuuKoa3rI/AAAAAAAAExY/IfVnOJMb7Xc/s320/para%2Bsiempre.jpg" style="cursor: hand; float: left; height: 320px; margin: 0px 10px 10px 0px; width: 246px;" /&gt;Aquella noia amb pell de llum de lluna… Era captiu d’aquella mirada d’argent i l’ondular sinuós d’aquells fils d’or blanc des de molt abans de conèixer-la. Malgrat el fred ambient no advertí la menor nota de color en la seva pell nívia; sospites cada cop més patents el duien a pensar que era ella qui emanava aquella fredor. La mirà intentant evitar aquells sentiments per parlar amb tota naturalitat possible.&lt;br /&gt;—No podràs fer-ho, mai has tingut valor Selene.&lt;br /&gt;—És la meva feina i saps que res m’aturarà Shia.&lt;br /&gt;Increïble. Ella lluïa les carícies de la lluna, en canvi ell... El sol havia llevat de la seva pell tota pal•lidesa i ara semblava que l’encarnés. S’haurien evaporat els segles i seguiria condemnada a contemplar aquella carnosos llavis sense poder delectar-los. Estava de més que s’esforcés en fitar aquells ulls marrons amb pretensions d’atzabeja.&lt;br /&gt;En un altre temps havia reconegut en aquella mirada la bogeria que despertava en Shia, però no podia caure presa d’aquell sentir prohibit. Intentava enfrontar-se a aquells ulls i perdia un altre cop, era hora d’enllestir.&lt;br /&gt;—No em pots deixar de mirar? —un fil d’anhel s’havia escorregut entre els seus llavis, estava dient-li tot sense voler-ho. Això la posava en perill i deixava els seus llavis entreoberts.&lt;br /&gt;—No més que tu...&lt;br /&gt;Amb un gest ingràvid aquell arcàngel li envoltà la cintura recoberta per un fi vestit de lli i l’atragué cap a ell. No. Es negava a admetre que el seu cor ja mort comencés a bategar ara per Shia.&lt;br /&gt;Una brisa lleugera començà a fer moure la cabellera d’ella amb delicadesa i els descuidats cabells d’ell. Aquella brisa tan sols els afectava a ells, els arbres e s mantenien aturats. Un aleteig es començà a advertir al lluny. Sense ni tan sols reparar en el fet Selene es trobà amb la daga que li havia lliscat fins la mà. Amb un gest mecànic l’escolà sota el coll de Shia sense vessar ni una gota de sang ni una llàgrima de lament.&lt;br /&gt;—Ho faràs... —no era un interrogant, tan sols volia deixar-ho clar.&lt;br /&gt;—Mai n’he dubtat.&lt;br /&gt;Mantenia el pols ferm i no movia la fulla per res.&lt;br /&gt;—No tinc res a perdre.&lt;br /&gt;Shia abraçà més fort a Selene contra el seu pit i allò provocà que la fulla s’internés més en el seu coll, arrancant-li un fil de líquid carmesí. Ella semblà contrariada, però no evità que es vesés el líquid. Shia s’inclinà i la besà, acabant amb tot el que havien evitat fins llavors, saltant-se totes les normes, la dolçor d’aquell bes els empresonà, però fou breu. La daga ja havia fet la seva feina i s’escorria entre els braços de Selene, la qual seguia apressant-lo contra sí, deixant que el seu cor plorés les llàgrimes que ella tenia prohibides.&lt;br /&gt;Una onada esclatà contra el penya-segat i impregnà de sal el seu cos, amb tot tan sols pensà en protegir aquell cos inert per sempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #cc0000; font-size: 180%;"&gt;&lt;strong&gt;Para Siempre &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color: #cc0000; font-size: 130%;"&gt;&lt;strong&gt;Autor: Mireia Toda&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color: #33cc00; font-size: 85%;"&gt;Traducción: M.Belén Márquez&lt;/span&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/TUFtWQ0veqI/AAAAAAAAExQ/_fEfpcywWIE/s1600/para%2Bsiempre.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5566850843647376034" src="http://4.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/TUFtWQ0veqI/AAAAAAAAExQ/_fEfpcywWIE/s320/para%2Bsiempre.jpg" style="cursor: hand; float: right; height: 154px; margin: 0px 0px 10px 10px; width: 320px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Aquella chica con piel de luz de luna... Era cautivo de esa mirada de plata y del sinuoso ondular de aquellos hilos de oro blanco desde mucho antes de conocerla. A pesar del frío ambiente no advirtió la menor nota de color en su piel nívea; sospechas cada vez más firmes lo llevaban a pensar que era ella quien emanaba aquella frialdad. La miró intentando evitar aquellos sentimientos para hablar con la mayor naturalidad posible.&lt;br /&gt;—No podrás hacerlo, nunca has tenido valor Selene.&lt;br /&gt;—Es mi trabajo y sabes que nada me detendrá Shia.&lt;br /&gt;Increíble. Ella lucía las caricias de la luna, en cambio él... El sol había arrancado de su piel toda palidez y ahora parecía que lo representara. Se habrían evaporado los siglos y seguiría condenado a contemplar aquellos carnosos labios sin poder saborearlos. Era inútil que se esforzara en olvidar aquellos ojos marrones tildados de azabache.&lt;br /&gt;En otro tiempo había reconocido en esa mirada la locura que despertaba en Shia, pero no podía caer presa de ese sentir prohibido. Intentaba enfrentarse a esos ojos y perdía de nuevo, era hora de terminar.&lt;br /&gt;—No puedes dejar de mirarme? —Un hilo de anhelo se había escurrido entre sus labios, diciéndole todo sin quererlo. Esto la ponía en peligro y dejaba sus labios entreabiertos.&lt;br /&gt;—No más que tú...&lt;br /&gt;Con un gesto ingrávido aquel arcángel le rodeó la cintura recubierta por un fino vestido de lino y la atrajo hacia él. No. Se negaba a admitir que su corazón ya muerto empezara a latir por Shia.&lt;br /&gt;Una brisa ligera empezó a mover la melena de ella con delicadeza y los descuidados cabellos de él. Aquella brisa sólo les afectaba a ellos, los árboles se mantenían inmóviles. Un aleteo se empezó a advertir a lo lejos. Sin reparar en ello Selene encontró la daga que se había deslizado hasta su mano. Con un gesto mecánico lo oprimió bajo el cuello de Shia sin derramar ni una gota de sangre ni una lágrima de lamento.&lt;br /&gt;—Lo harás... —no era un interrogante, sólo quería dejarlo claro.&lt;br /&gt;—Nunca he dudado.&lt;br /&gt;Mantenía el pulso firme y no movía la hoja para nada.&lt;br /&gt;—No tengo nada que perder.&lt;br /&gt;Shia abrazó más fuerte a Selene contra su pecho provocando que la hoja se internara más en su cuello, arrancando un hilo de líquido carmesí. Ella pareció contrariada, pero no evitó que se derramara el líquido. Shia se inclinó y la besó, concluyendo con todo lo que habían evitado hasta entonces, saltándose todas las normas, la dulzura de aquel beso los apresó, pero fue breve. La daga ya había hecho su trabajo y se deslizó entre los brazos de Selene, que seguía abrazándolo contra ella, dejando que su corazón llorara las lágrimas que tenía prohibidas.&lt;br /&gt;Una ola estalló contra el acantilado e impregnó de sal su cuerpo, pero ella tan sólo pensó en proteger aquel cuerpo inerte para siempre. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-1123224325206080151?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/1123224325206080151/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=1123224325206080151&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/1123224325206080151'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/1123224325206080151'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2011/01/per-sempre-para-siempre.html' title='Per Sempre (Para siempre)'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/TUFuuKoa3rI/AAAAAAAAExY/IfVnOJMb7Xc/s72-c/para%2Bsiempre.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-447459145861384328</id><published>2011-01-21T07:06:00.005+01:00</published><updated>2011-01-21T07:33:12.422+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Maria Narro'/><title type='text'>Una historia más</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/TTknX-3ZkRI/AAAAAAAAEwI/yp73CfBEhXY/s1600/20081116010520-lizz-wright.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 235px; FLOAT: left; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5564522107558793490" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/TTknX-3ZkRI/AAAAAAAAEwI/yp73CfBEhXY/s320/20081116010520-lizz-wright.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Autor: &lt;span style="color:#cc0000;"&gt;Maria Narro&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;No sé si la historia de ésta mujer interesa, ni siquiera si alguien la leerá, solo sé que necesito contarla, necesito hablarte de Bimba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Sus abuelos habían trabajado como esclavos en las plantaciones de algodón de Carolina del sur. Cuando al fin se abolió la esclavitud habrían de pasar muchos años antes de poder regresar a su poblado, una pequeña aldea cercana a Kribi en Camerún.&lt;br /&gt;Crisa, su madre, nacida siendo esclava pudo vivir su vida, aunque llena de miserias, en libertad. Se casó con alguien que habían elegido para ella, pero el destino los separó pronto dejándola sola y en cinta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bimba nació un lluvioso día de Mayo. Su madre y una misionera española se encargaron de que la pequeña creciera feliz. Los primeros años de su infancia quedaron muy ligados a los cantos de trabajo que aún recordaba mamá Crisa, y a los sueños y recuerdos que le inculcaba la misionera que, sin darse cuenta nadie, en la cabecita de la niña abrían una puerta de futuro.&lt;br /&gt;En el poblado tenían una pequeña escuela que hacía sus veces de hospital. La misionera enseñó a leer y escribir a la media docena de niños que aún no podían trabajar. Bimba acudía a la escuela, cantaba con todos las canciones que le enseñaba su madre convirtiéndose en la bocanada de aire fresco de la pequeña aldea. Pero de nuevo el destino movió ficha, estalló una de esas absurdas y crueles guerras arrasando el poblado. Crisa murió y Bimba junto con otra niña de la aldea fueron metidas en un barco con rumbo desconocido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron muchos días encerradas en un angosto y maloliente camarote, a oscuras, salvo la frágil claridad que se filtraba por una rendija. Llegadas a su destino, ambas niñas fueron separadas. A Bimba la llevaron a una hermosa y enorme casa. Allí, la dejaron lavarse y desparasitar su pelo.&lt;br /&gt;Los vestidos que le dieron para ponerse eran... nunca había visto nada igual, podían ser bonitos y olían bien, pero la conversación de esas mujeres a las que sólo les veía los ojos y cómo la habían tocado después entre sus piernas, habían bloqueado su mente imposibilitándola para percibir nada que no fuera miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tardaría muchos años en descubrir que aquello a lo que la obligaban también se hacía por amor; que no eran necesarias las palizas, ni que todos los embarazos eran indeseables, ni que todas las mañanas había que tomar una infusión de hierbas para evitarlos, ni que...&lt;br /&gt;Cuando contaba 22 años logró huir del prostíbulo.&lt;br /&gt;Después de esconderse durante días, encontró un pequeño antro del cual provenía música; canciones similares a las que cantaba su madre. Hubiera sido imposible no entrar, resistirse a la llamada del corazón.&lt;br /&gt;Empezó fregando retretes. Luego se enteró de que aquella música era "Blues", aprendió varias canciones que tarareaba fregando. Por casualidad, un día que no se presentó la solista cantó ella. El dueño del tugurio comprobó que haría más dinero teniendo a Bimba y no a la solista. Bimba era mucho más atractiva y por qué no reconocerlo, cantaba mejor.&lt;br /&gt;La joven, gracias a la música, conseguía dejar atrás sus años negros en Marraket volviendo a dejar cabida a los sueños.&lt;br /&gt;Ahorraba lo poco que ganaba con una única idea en mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fin se presentó la oportunidad de conseguir un sitio en una patera. Navegaron "los buscadores de sueños" en medio de la oscuridad persiguiendo una luz, su luz.&lt;br /&gt;La barcaza les dejó con prisa en una cala solitaria de Málaga. Deberían correr y desaparecer nada más llegar. Casi todos fueron a parar a una iglesia donde sabían que habían ayudado a otros.&lt;br /&gt;Bimba empleó el dinero que le quedaba en legalizar sus papeles. Le consiguieron un trabajo de sirvienta y por la noche cantaba en cualquier bar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así pasaban los años, pese a la soledad y rechazo de casi todos, comenzó a abrir los brazos, a sonreír, a ser feliz. Enseguida se había defendido con el idioma, hasta incluso había aprendido a leer.&lt;br /&gt;Leía poesía que le ayudaba a soñar, a disfrutar de las pequeñas cosas... y a enamorarse.&lt;br /&gt;Un cantaor de flamenco le había arrebatado el corazón, mas desapareció cuando se enteró de que Bimba estaba embarazada.&lt;br /&gt;La mujer no le culpó por ello, ese hijo era lo que más deseaba en el mundo y lo demás era secundario. Su hijo nacería dentro de su sueño, con un futuro por delante, y con el amor y esfuerzo de su madre llegaría a ser un ciudadano más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han pasado 25 años. Bimba está en el hospital, creíamos que se moría pero gracias a su fortaleza vivirá".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta es la historia de mamá Bimba, mi madre. Me llamo Antonio y soy español. &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;Maria Narro:&lt;/span&gt; &lt;a href="http://wwwshakespeareyyo.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="color:#ffcc00;"&gt;Shakespeare y yo&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-447459145861384328?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/447459145861384328/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=447459145861384328&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/447459145861384328'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/447459145861384328'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2011/01/una-historia-mas.html' title='Una historia más'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/TTknX-3ZkRI/AAAAAAAAEwI/yp73CfBEhXY/s72-c/20081116010520-lizz-wright.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-437943699970202073</id><published>2011-01-12T22:20:00.004+01:00</published><updated>2011-01-13T00:32:28.394+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Carolina Márquez'/><title type='text'>LAI KWAN o la libertad de decidir</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TS4ZqduY96I/AAAAAAAAEZA/8Mwx4P5eias/s1600/lai+kwan.bmp" imageanchor="1" style="clear: right; cssfloat: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" n4="true" src="http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TS4ZqduY96I/AAAAAAAAEZA/8Mwx4P5eias/s320/lai+kwan.bmp" width="238" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Autor: Carolina Márquez&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ojos oscuros y rasgados de Lai Kwan se cerraron al sentir la suave caricia del hombre que se hallaba sobre ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su piel vibraba emocionada, brillante, receptiva y sensible a su tacto, a su mano resbalando por sus caderas, más suave que el tacto de la seda de sus qipao acariciando su cuerpo día tras día, siempre que no trataba de adaptarse a la moda occidental.&lt;br /&gt;Hong Kong sería libre algún día, al igual que ella lo sería también de la tiranía de aquel que ahora la retenía entre sus brazos, deseando huir, deseando permanecer en ellos. Sintió una mano audaz abriéndose camino a través de su cuerpo y sus sentimientos se cerraron al igual que sus ojos. La seda del vestido se rasgó en un murmullo lleno de sensualidad y calor extremo, extendiéndose sobre las sábanas del lecho compartido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amaba a aquel hombre, no podía evitarlo, a pesar de su traición. Lo amaba...y ese amor la estaba consumiendo, la hacía morir cada vez que uno de sus dedos invadía su intimidad, cada vez que desgarraba la seda que la cubría hasta la garganta, dejando al descubierto no sólo sus pechos, sino también su corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lai Kwan se enamoró, como miles de mujeres se enamoran todos los días, todas las horas y todos los minutos. Pero el hombre escogido fue el hombre equivocado. Desde el primer minuto en que fue consciente de sus sentimientos, sabía que ese amor no arribaría a puerto seguro, no al menos a Heung Kong, el nombre que los chinos daban al puerto de Aberdeen, y que los occidentales llamaban "El Puerto de las Fragancias".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lai recordó el altar que confeccionó en memoria de Tin-Hau, la diosa del mar, y a ella dirigió sus pensamientos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Si yo permanezco, dame la capacidad de aceptar. Si yo muero, mueran sus sentimientos conmigo."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su petición a la diosa le pareció cargada de egoísmo, y quiso rectificar, quizás para hacer aún más daño, quién sabe, ni ella misma sabía lo que quería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Madre Tin-Hau, madre...no permitas que vuelva a desear a ninguna otra mujer, no lo consientas, salvo que su corazón cambie, salvo que ofrezca la ternura que a mí no me supo entregar. Yo, he decidido&amp;nbsp;poner mi vida a tu servicio y alejarme de la esclavitud a la que su amor me condena. Voy a ser libre, por fin..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre levantó la cabeza de la almohada y percibió en la penumbra el rostro de Lai Kwan. Besó su boca con ansiedad y le prometió amor eterno, un amor en el que ni siquiera los dioses creían. Pero Lai sonreía, le habló y le invitó a compartir una fiesta de despedida en el Puerto de Las Fragancias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Despedida?, ¿a dónde vas, querida?&lt;br /&gt;-Vuelvo a mi hogar, Xiansheng.&lt;br /&gt;-Llévame contigo...&lt;br /&gt;-No, xiansheng, no es posible.&lt;br /&gt;-No quiero separarme de tí.&lt;br /&gt;-Yo sí, mi señor. Quiero verme libre de tí y lucir mis vestidos sin que sean después rasgados ni mancillados. Quiero ser respetada por mis pensamientos y mis ideas, y quiero comprobar que puedo bailar como el mar lo hace alrededor de los miles de juncos anclados en este puerto, deseando volver a recorrer las costas, hasta arribar a casa, a puerto seguro.&lt;br /&gt;-Lai, tú eres mía.&lt;br /&gt;-No soy de nadie, ni tan solo de la Madre Tin-Hau. Ella me permite escoger, tú no lo haces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mirada de Lai se clavó en la del hombre mientras deslizaba sobre su cuerpo un inmaculado qipao blanco bordado con flores de otoño y lo acordonaba hasta el cuello mao que aprisionaba su alma hasta dejarla sin respiración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un alma que hasta ese mismo instante no se sintió en libertad...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: #a64d79;"&gt;&lt;i&gt;Qipao&lt;/i&gt;: Vestido tradicional chino.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Xiansheng&lt;/i&gt;: Tratamiento formal chino equivalente a "señor".&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Carolina Márquez&lt;/span&gt;: &lt;a href="http://karyukai-carolina.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="color: #ffd966;"&gt;Karyûkai, relatos desde el Lejano Oriente &lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-437943699970202073?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/437943699970202073/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=437943699970202073&amp;isPopup=true' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/437943699970202073'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/437943699970202073'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2011/01/lai-kwan-o-la-libertad-de-decidir.html' title='LAI KWAN o la libertad de decidir'/><author><name>Carolina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03161395215900720617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/Sm0PTiI5DCI/AAAAAAAACcg/zp1GteDAmpE/S220/Halcn_peregrino_Falco_peregrinus.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TS4ZqduY96I/AAAAAAAAEZA/8Mwx4P5eias/s72-c/lai+kwan.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-4425377728921540160</id><published>2011-01-12T03:06:00.001+01:00</published><updated>2011-01-12T03:12:14.992+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jaz Saa'/><title type='text'>La misma melodía (Parte I)</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Autor: Jaz Saa&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TS0FPNbQNpI/AAAAAAAAEYw/pVF5BEZSt3E/s1600/imagesCAQUII19.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" n4="true" src="http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TS0FPNbQNpI/AAAAAAAAEYw/pVF5BEZSt3E/s1600/imagesCAQUII19.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminé hacia el salón de actos, con mi carpeta entre mis brazos y la mirada perdida en cada paso que daba. Caminaba con pasos lentos y desganados a sabiendas de que aquella era mi última oportunidad para verlo, y quizás, ni siquiera esté allí. Me dirigí a un asiento que estaba vacío a esperar.&lt;br /&gt;-Euge, ¿Qué pasa? Deberías estar feliz, es el último día de clases... - Dijo mi amiga, sentándose a mi lado cuando llegó allí. &lt;br /&gt;-Lo estoy. -Mentí, fingiendo una sonrisa, aunque aquello no pareció suficiente para ella, ya que hizo una mueca, obligándome a hablar. -De verdad, Sofi, estoy bien. &lt;br /&gt;Ella suspiró y asintió con la cabeza, en señal de aprobación. Luego, volteó para quedar mirando al frente, tal como todas las personas que llegaban para presenciar aquel acto de fin de curso.&lt;br /&gt;El tiempo pasó en lo que para mí fueron tan solo minutos. &lt;br /&gt;-¿Vamos?-preguntó Sofi, dándome un pequeño codazo para sacarme de mi burbuja.&lt;br /&gt;El acto ya había finalizado. "¿Qué?"&lt;br /&gt;-Adelante, enseguida te alcanzo. -contesté, sin alejar la vista de lo que sea que haya estado mirando. &lt;br /&gt;Mi amiga me hizo caso, dejándome sola en aquel gran salón repleto de personas que hacían un gran esfuerzo por salir de ese lugar lo antes posible. Parecían casi desesperadas, era como si les faltara el aire o algo así. Cuando estuvo casi vacío, desvié mi vista del punto invisible que me había tenido cautiva, para observar el lugar en el que me hallaba sentada. &lt;br /&gt;El telón de un color rojo como la sangre, estaba cerrado sobre el gran y hermoso escenario. Los grandes ventanales mostraban el pasto de color verde que se hallaba en el patio, donde miles de personas se encontraban ahora. Filas y filas de sillas, desordenadas y revueltas "decoraban" el lugar, junto con dibujos hechos por los alumnos y diversos carteles. &lt;br /&gt;Luego, una voz masculina y casi perfecta se dejó oír detrás de mí, y sin necesidad de verlo, sabía que era él. Aquella voz melódica solo podía ser de una persona. Él estaba allí. &lt;br /&gt;-Hola, Euge.-susurró a mis espaldas, obligándome a voltear. &lt;br /&gt;Era cierto. Lo miré a los ojos, que me cautivaron en un momento, y sacaron en mí una sonrisa. Sus ojos eran justo como lo recordaba. Y es que hacía casi... dos meses que no los veía. Pero eran perfectos y los más hermosos que haya visto jamás. Tales como los había descrito miles y miles de veces en mis canciones. Y aunque sabía que no era dueña de él, no podía evitar fantasear cada noche con que lo era.&lt;br /&gt;-¡Hola!- contesté con un poco más de emoción de lo que yo esperaba, por lo que aclaré la garganta. -¿Qué haces acá? Creí que no... volvería a verte...- murmuré con la angustia recorriéndome la voz. &lt;br /&gt;-Sí, lo sé. Es solo que... tengo que decirte algo, y puede que te suene un poco extraño, o... inesperado de una persona como yo.&lt;br /&gt;Fruncí el ceño, con la inquietud e intriga recorriendo todo mi ser. Me pregunté que era aquello tan "extraño e inesperado", y debo admitir que por un momento, tan solo una fracción de segundo, me ilusioné al pensar que era lo que yo tanto ansiaba oír. &lt;br /&gt;-Claro, te escucho.- Dije con una sonrisa en el rostro. &lt;br /&gt;-¿Podrías ayudarme a estudiar geografía para rendirla? Es que, sabrás ya que me la llevo y quiero darla. De verdad. ¿Me ayudas?- espetó, al tiempo que toda mi ilusión caía tan rápido como llegó a mí.&lt;br /&gt;-Seguro. ¿Por qué no?- Repliqué con disolución. &lt;br /&gt;&lt;que a="" puedo="" que="" ser="" tonta="" veces=""&gt;Pensé para mis adentros. Era más que obvio. ¿Porqué él iba a decir exactamente lo que yo quería?&lt;br /&gt;Su mundo y el mío, es como si estuviesen separados por un abismo, totalmente distanciados el uno del otro, y como si fuera poco, mucho más diferentes de lo que cualquiera pensaría. &lt;br /&gt;Él, es el payaso de la clase, al que todo el mundo busca para pasar un buen rato. Indiferente a todo. A mí, inclusive.&lt;br /&gt;Y yo, en cambio, a la que todo el mundo busca tan solo cuando necesitan las respuestas del examen. Somos muy diferentes, quiera o no aceptarlo. &lt;br /&gt;-¿Cómo quieres hacer? ¿Nos juntamos en la biblioteca, en tu casa, en la mía?- pregunté bajando de mi nube.&lt;br /&gt;-Vamos a mi casa, ¿Quieres?&lt;br /&gt;-Claro, y ¿Cuándo te gustaría empezar?&lt;br /&gt;-¡Ahora! Digo, si estas de acuerdo, claro...&lt;br /&gt;-¿Ahora? pero, es tarde y luego debo...&lt;br /&gt;-Te acompañaré yo a tu casa si no quieres volver sola...&lt;br /&gt;-¿Estás seguro?&lt;br /&gt;-Si, claro, no habrá problemas....&lt;br /&gt;-De acuerdo, vamos.&lt;br /&gt;Se levantó de la silla en la que estaba sentado y me extendió la mano para que la tome y me levante yo también. Salimos del colegio y él comenzó a caminar, adaptándose a mi paso lento. &lt;br /&gt;-Es por aquí. -Dijo tomándome de la mano, para doblar junto a él en aquella esquina.&lt;br /&gt;Nos introducimos en una calle oscura y tenebrosa. Era como un callejón, de esos que aparecen en las películas, oscuro, silencioso. Se me pusieron los pelos de los brazos de punta y las manos me sudaban. Tenía miedo. De eso no cabía ninguna duda. Comencé a bajar la velocidad de mi paso, observando con atención cada paso que daba.&lt;br /&gt;-Euge...-Dijo Dami, obligándome a mirarlo, con los ojos vidriosos. -No tengas miedo, todo está bien.- Replicó tomándome de la mano, y adivinando o "notando" mis sentimientos. &lt;br /&gt;-¿Cómo estás tan seguro?- pregunté con voz temblorosa, aunque lo cierto, era que me sentía mucho mejor ahora que lo tenía más cerca de mí. Me detuve allí por un segundo y observé nuestros dedos entrelazados.&lt;br /&gt;-Confía en mí. No dejaré que te pase nada, lo prometo, ¿Si?&lt;br /&gt;-Está bien.-Susurré y sin apartar mi mano de la de él, comenzamos a caminar nuevamente.&lt;br /&gt;Cuando salimos de aquel pasillo aterrador, nos adentramos en un lugar más abierto tan solo iluminado por un farol de luz anaranjada. Había botes de basura y la calle por donde circulaban los autos se encontraba lejos de allí. &lt;br /&gt;Unos amigos de él se acercaron a nosotros y no pude evitar preguntarme si era allí el lugar en el cual nos quedaríamos. Uno de ellos vestía con una campera enorme de color verde,unos pantalones sueltos. El que lo acompañaba tenía una remera de mangas cortas de color azul o violeta. No podía distinguir con exactitud en medio de la oscuridad. Y el que venia atrás, vestía con una camiseta blanca repleta de manchas y unos pantalones negros. Caminaban en dirección a nosotros como tambaleándose y riéndose a carcajadas de cosas que no podíamos escuchar. Hablaban entre ellos y yo me limité a observar sus ojos. Todos de manera muy similar y de un color rojo, muy extraño. &lt;br /&gt;El pánico me invadió y me aferré al brazo de Damián, en un intento de reprimir todo aquello que sentía. Después de todo, eran amigos de él, no me harían nada, ¿o si?&lt;br /&gt;-Tranquila...-murmuró en mi oído y me tomó de la mano aún más fuerte que antes.-No te apartes de mí. &lt;br /&gt;-¿Qué?-repliqué, preguntándome qué era lo que estaba pasando.&lt;br /&gt;-Haz silencio y no te apartes de mí.- ordenó de nuevo. &lt;br /&gt;Cuando los tres muchachos estuvieron llegando a nosotros, se fueron separando, rodeándonos a ambos. Miré a Damián con el pánico en mis ojos y presioné su brazo contra mí. &lt;br /&gt;-Miren esto... -comenzó a decir el chico de campera verde.-¿Quién es la bella muchacha?-balbuceo acercándose a mí. &lt;br /&gt;-No la toques.- advirtió Damián, que me rodeó por delante con su brazo. &lt;br /&gt;-Vamos amigo, comparte a la chica.- acotó el de remera blanca. &lt;br /&gt;-¡Qué ni se les ocurra!-Ordenó.&lt;br /&gt;El de remera azul, lo apartó de mí a Dami de un empujón lo suficientemente fuerte como para dejarlo tendido en el piso. Los otros dos, se acercaban más y más a mí, al tiempo que mi respiración se agitaba y yo intentaba retroceder para apartarme de ellos, hasta que me topé con el paredón. Uno de ellos estiro su mano hacía mí y me tomó del brazo. Mi corazón latía a mil. &lt;br /&gt;-¡NO!-gritó Damian, que se levantó del piso y corrió hasta ellos. &lt;br /&gt;Los separó de mí con un gran empujón y el que me agarraba, dejó en mí un gran dolor. Comenzó a golpear a uno en la cara sin parar ni por un segundo hasta quedar tirado en el piso. Luego, el otro, se acercó a él por detrás y rodeó su cuello con el brazo obligándolo a tirarse para atrás, al tiempo que el que estaba tendido en el piso, se ponía de pie. &lt;br /&gt;-¡Corre!-ordenó, haciendo fuerza para poder hablar.- ¡sal de aquí! &lt;br /&gt;Mis ojos se llenaron de lágrimas de impotencia y mi respiración no se calmaba. Ver como se golpeaban y no poder hacer nada me llenaba de bronca. &lt;br /&gt;Quise dar un paso para atrás y hacer lo que Dami me había dicho, pero volví a toparme con aquel gran paredón. Estaba totalmente perdida, despistada. No sabía donde estaba. Miré en todas las direcciones pero fui incapaz de encontrar una salida. Me sequé una lágrima y me volví para ver a Damian, que se encontraba parado mientras que los otros tres se alejaban mirándolo con expresión furiosa. &lt;br /&gt;Cuando desaparecieron de mi vista, me acerqué corriendo hacia él y tomé su cara con mis dos manos mientras tocaba con delicadeza las heridas que habían dejado aquellos chicos.&lt;br /&gt;-¿Estás bien?-preguntó apoyando sus manos sobre las mías. &lt;br /&gt;Cerré los ojos mientras intentaba que mi respiración se volviera de manera calmada, aunque no fue suficiente para calmar los mil sentimientos que se apoderaban de mí en ese entonces. Mi labio temblaba y aún tenía la mirada vidriosa a causa de las lágrimas.&lt;br /&gt;-Tranquila...-dijo rodeándome con los brazos, al tiempo que yo ocultaba mi rostro en su pecho.- Tranquila. ¿Te hicieron daño?-preguntó.&lt;br /&gt;Me separé de él por un momento para ver mi brazo. Aún sentía el dolor recorriendo mi cuerpo pero no sabía con exactitud qué era lo que tenía. Puse la palma de mi mano hacia arriba y observe mi brazo. Unas marcas extrañas y coloradas se encontraban allí y una de ellas estaba sangrando. Aparté la vista de ello y coloqué mi brazo al costado.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuará....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Jaz Saa&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;: &lt;a href="http://bffrockforever.blogspot.com/"&gt;Mi Mundo, Mis Reglas...&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-4425377728921540160?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/4425377728921540160/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=4425377728921540160&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/4425377728921540160'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/4425377728921540160'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2011/01/la-misma-melodia.html' title='La misma melodía (Parte I)'/><author><name>Carolina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03161395215900720617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/Sm0PTiI5DCI/AAAAAAAACcg/zp1GteDAmpE/S220/Halcn_peregrino_Falco_peregrinus.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TS0FPNbQNpI/AAAAAAAAEYw/pVF5BEZSt3E/s72-c/imagesCAQUII19.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-8798285215559389941</id><published>2011-01-06T22:28:00.000+01:00</published><updated>2011-01-06T22:28:01.303+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Eleanor Atwood'/><title type='text'>La última función</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Autor: Eleanor Atwood&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TSYzXuuKLSI/AAAAAAAAEYc/bkozZ5WiTYE/s1600/payaso.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; cssfloat: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" n4="true" src="http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TSYzXuuKLSI/AAAAAAAAEYc/bkozZ5WiTYE/s320/payaso.jpg" width="204" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elena abrió cuidadosamente la puerta de la estancia y se dirigió con paso lento y decidido al tocador. Retiró de un pequeño cajón situado a su derecha un recipiente de cristal y varios discos de algodón, mientras se miraba al viejo espejo que tenía frente a ella. La función al fin había terminado.&lt;br /&gt;Recordaba ese día como uno de los más largos de los últimos años. Quizá porque llevaba demasiado tiempo interpretando ese papel, o porque el cansancio ya golpeaba su delgado cuerpo sin piedad. Qué importaba. Podía buscar mil razones para dar una explicación a tanto hastío, pero lo cierto es que, fuera cual fuera el motivo, odiaba su vida y a sí misma por no poseer el valor suficiente para enfrentarse a su destino.&lt;br /&gt;Peinó su larga y espesa cabellera, recogiéndola en una sencilla cola de caballo. Sus manos temblorosas sostuvieron unos instantes la crema desmaquillante, y una lágrima rodó por su mejilla. Un payaso... eso era en lo que se había convertido. Hacía felices a todos los que la rodeaban arrancándoles risas y aplausos, y tras cada función nada quedaba para ella, sino un habitáculo oscuro donde refugiarse y llorar su desgracia en silencio.&lt;br /&gt;Se aseguró de haber cerrado la puerta con llave y se dispuso a deshacerse de su maquillaje. Al pasar uno de los discos impregnados de crema por su mentón, dio un respingo. Cielos, aún notaba una punzada de dolor. Prosiguió con su tarea hasta tener el rostro completamente limpio, y lo examinó con detenimiento una vez hubo terminado. Ahora distinguía claramente sus profundas ojeras y los cardenales repartidos por sus facciones. ¿Qué diría su familia si la viera así?&lt;br /&gt;De pronto, una imagen asaltó su mente. Juan...&lt;br /&gt;Sacudió la cabeza con vehemencia y se levantó de un salto. Nerviosa, caminaba de un lado a otro frotándose las manos. Olga, su mejor amiga, le había ofrecido un puesto de trabajo en un pueblo al cual se mudaría en unos días. “Ven conmigo”, le había susurrado minutos antes, al despedirse de ella. &lt;br /&gt;Sin pensárselo dos veces, sacó de debajo de su lecho una maleta. Vació el armario y acomodó todo el montículo desordenado de ropa dentro de la misma, cerrándola con dificultad. Respiró hondo. Su padre le repitió innumerables veces que el mundo era de los valientes, y Elena no sería una cobarde nunca más.&lt;br /&gt;Clavó su mirada en uno de los estantes. Allí, dentro de una bolsa de cuero, estaba su álbum de boda. Sintió una tentación casi irresistible de volver a contemplar las fotografías, pero sus ojos negros se desviaron entonces hacia el retrato colgado en la pared. Javier y Susana... sus hijos.&lt;br /&gt;Se dejó caer sobre la cama, exhausta. Las lágrimas nublaron su vista, y rompió a llorar desconsoladamente. No podía hacerlo. Por ellos...&lt;br /&gt;Se quedó sentada mirando al suelo varios minutos. Aguantaría un poco más. Les faltaban pocos años para cumplir la mayoría de edad, y entonces ya no la necesitarían. Esa no podía ser la última función. Tenía que protagonizar otras. Tenía que acicalarse como siempre, y mostrar de nuevo sus dotes como actriz, fingiendo ser una esposa y madre feliz. El payaso tenía que seguir maquillándose para así cubrir los golpes recibidos por la misma mano que un día le colocó una alianza en el dedo jurándole amor y fidelidad eternos, y salir al escenario del circo de su vida dispuesta a hacer sonreír a todos, no permitiendo que llegaran a sospechar que su espíritu se marchitaba como una delicada hoja en otoño.&lt;br /&gt;Se puso en pie, sabiendo cuál era su deber. Olga no lo entendería. Soltera y sin hijos a su cargo, disfrutaba de una libertad absoluta. No obstante, respetaría su decisión. &lt;br /&gt;“¡Mamá!” oyó gritar fuera. Javier. Habían regresado de dejar a su madre en el aeropuerto, y probablemente estarían hambrientos. Se apresuró a disimular los hematomas rápidamente, giró el pomo de la puerta y abrió. Volvía al escenario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Eleanor Atwood&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;: &lt;a href="http://lasalasdelalibertad.blogspot.com/"&gt;Las alas de la libertad&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-8798285215559389941?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/8798285215559389941/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=8798285215559389941&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/8798285215559389941'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/8798285215559389941'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2011/01/la-ultima-funcion.html' title='La última función'/><author><name>Carolina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03161395215900720617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/Sm0PTiI5DCI/AAAAAAAACcg/zp1GteDAmpE/S220/Halcn_peregrino_Falco_peregrinus.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TSYzXuuKLSI/AAAAAAAAEYc/bkozZ5WiTYE/s72-c/payaso.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-383902994660127416</id><published>2010-12-26T20:09:00.001+01:00</published><updated>2010-12-26T20:11:11.149+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Almalaire'/><title type='text'>TACONES CERCANOS (Resacuento IV, y Fin)</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TReQde7H68I/AAAAAAAAEYU/eG7T1holOe4/s1600/x1pjzF2-RYhxRXmXGJLlsgVixI4MuIDnHB8ncuvNBUj_ZlVOygE4vZNi3DtwNnxTV7rRE29WhYTjkA-hqsHbSMEhC5d4yc9pQ930Tey20WCRqD8M2_daiBaGQ.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="234" n4="true" src="http://1.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TReQde7H68I/AAAAAAAAEYU/eG7T1holOe4/s320/x1pjzF2-RYhxRXmXGJLlsgVixI4MuIDnHB8ncuvNBUj_ZlVOygE4vZNi3DtwNnxTV7rRE29WhYTjkA-hqsHbSMEhC5d4yc9pQ930Tey20WCRqD8M2_daiBaGQ.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;strong&gt;Autor: Almalaire&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El diario no daba muchos detalles. Se limitaba a constatar que se cumplían dos años del asesinato de Mónica Andrade, dueña del Pub Sinaloa, a manos de uno de sus clientes habituales, un mejicano de sesenta y cuatro años con un largo historial de trastornos psiquiátricos, que había estallado en cólera al llegar al local y comprobar que la propietaria le había impuesto su propio look a todas sus camareras con el objetivo de que todas parecieran ella misma, consiguiendo un desconcertante efecto que multiplicaban los espejos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Añadía que, dos años después, el asesino seguía en paradero desconocido, tras haberse hecho literalmente humo la misma noche del crimen. También incluía dos fotografías: una del Tomás que yo más quería, la otra del primer dueño del Café Veracruz poco antes de aparecer ahorcado en el local que ya era de otro. El periodista subrayaba especialmente el asombroso parecido, inquietante decía él, entre ambos. Yo leí con el corazón cada vez más encogido, las uñas de mi mano izquierda clavadas en la palma de la mano, los dedos de mi mano derecha acariciando con renovada ternura la fotografía desde la que me miraba con calor la personificación de la bondad y la locura, el icono perfecto del mejor Don Quijote. Sin poderme creer que nunca hubiera reparado en como se parecía al suicida del Veracruz del que yo misma había recopilado tantos datos a lo largo y lo ancho de mi terca y fascinada obsesión por la maldición del Sinaloa. Tomás, sollocé, Tomás…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué? Preguntó conmovido, el que ya estaba clarísimo que era mucho más que el hombre de mi vida, ¿qué tienes, chula?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba allí, delante de mí, tan alto, tan flaco, tan morena su piel impecable y me miraba con los ojos tristes que sin embargo sabían reírse mucho y bien. Estaba allí, delante de mí, y era él. Don Alonso Quijano, quince o veinte años antes de perder la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquella larguísima noche que había durado dos años exactos, Tomás había saldado con creces la cuenta de todas las copas que bebía en el Sinaloa, que eran muchas y que Mónica me descontaba de mi sueldo. Había cumplido mi viejo deseo de darlo todo, de morir por Dios, de olvidarme de mí , de ser otra y había hecho algo todavía mucho más grande: colocarme bajo el amparo de aquella versión mejorada de si mismo; todavía joven, todavía inocente, intacto en la bondad, pero a salvo de la locura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volví los ojos a la foto del diario para aprenderme de memoria los rasgos que quince o veinte años mas tarde tendría mi marido y tuve la tentación de salir corriendo. Pero no lo hice. Porque me adapto bien al terreno. Porque soy una resistente. Porque antes doblada que partida. Porque esa es una de mis mejores virtudes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces me levanté y fui a mirarme otra vez al espejo del baño. La rubia seguía allí, desolada en su abandono. Y aunque sonreí y aunque le tiré un beso burlón soplado en la punta de los dedos, y aunque me pinté los labios con cuidado con la barra olvidada sobre la caja de kleenex, ella no secundó ni uno solo de mis gestos. Seguía absorta. Muda y terca en su desconcierto. Pasando una y otra vez los dedos por sus cabellos cortos. Buscando incansable, los rizos de mi antigua melena. Tanto peor para ti, le advertí divertida, porque lo primero que pienso hacer, antes incluso de teñirme el pelo, es cambiar el espejo del baño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recogí una camiseta tres tallas mayor que colgaba de la percha de la puerta y que uso a veces para dormir. Me gusta mucho, porque es un cartel de autopista con un indicador muy gracioso; “soy rubia, háblame despacio” y salí corriendo, canturreando el día que me quieras la rosa que engalana, a envolverme en el abrazo del hombre de mi vida que fumaba distraído en la terraza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegué se echó a reír, me abrazó y empezó a depositar una lluvia finísima de besos diminutos y golosos en mis parpados, en mis labios en mi cuello…Marian, me dijo mientras me besaba, que sí. Que sí qué? Pregunté yo. Que sí, que fui yo el que se comió los calamares...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Almalaire&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;: &lt;a href="http://cuevalagua.blogspot.com/"&gt;Cuevalagua&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-383902994660127416?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/383902994660127416/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=383902994660127416&amp;isPopup=true' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/383902994660127416'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/383902994660127416'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2010/12/tacones-cercanos-resacuento-iv-y-ultimo.html' title='TACONES CERCANOS (Resacuento IV, y Fin)'/><author><name>Carolina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03161395215900720617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/Sm0PTiI5DCI/AAAAAAAACcg/zp1GteDAmpE/S220/Halcn_peregrino_Falco_peregrinus.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TReQde7H68I/AAAAAAAAEYU/eG7T1holOe4/s72-c/x1pjzF2-RYhxRXmXGJLlsgVixI4MuIDnHB8ncuvNBUj_ZlVOygE4vZNi3DtwNnxTV7rRE29WhYTjkA-hqsHbSMEhC5d4yc9pQ930Tey20WCRqD8M2_daiBaGQ.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-5023597138992602887</id><published>2010-12-10T13:56:00.000+01:00</published><updated>2010-12-10T13:56:56.444+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Almalaire'/><title type='text'>TACONES CERCANOS (Resacuento III)</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TQId_JVLJQI/AAAAAAAAEXk/z2BdKXEHRa4/s1600/mujer-mariposa.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; cssfloat: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" n4="true" src="http://4.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TQId_JVLJQI/AAAAAAAAEXk/z2BdKXEHRa4/s320/mujer-mariposa.jpg" width="252" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Autor: Almalaire&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alargó el brazo para alcanzar el periódico y mi mente voló al &amp;nbsp;Sinaloa. Amo ese lugar. No es mío, pero de alguna manera sí, porque yo lo inventé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El&amp;nbsp; Sinaloa&amp;nbsp;arrastra una maldición antigua. Ha sido un local de moda y de vicio desde principios del siglo &amp;nbsp;XX,&amp;nbsp;cuando un indiano aburrido y caprichoso lo abrió para su hijo bajo el nombre de Café Veracruz,&amp;nbsp;en homenaje al lugar de donde provenía su fortuna y lo convirtió en el sitio más exclusivo de la ciudad. No fue una buena idea. El tiempo que pasaba en el café convirtió la incipiente afición al juego del heredero en una obsesión que lo dominó y que poquito a poquito terminó con él comido de deudas. Tuvo que malvender lo poco que le quedaba y traspasar el negocio. Lo adquirió, por casi nada, un antiguo socio de su padre, que se había ido quedando también con todo lo demás, incluso con su mujer; una escocesa pelirroja, flaca y lánguida que no hablaba nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nuevo propietario transformó el&amp;nbsp;Veracruz&amp;nbsp;en uno en uno de aquellos cafés-concierto. El hubiera deseado llamarlo París pero se decantó por&amp;nbsp;Valparaíso&amp;nbsp;porque le sonaba exótico a su mujer recién estrenada. Creyó que el emplazamiento del local y su distinguida parroquia lo convertirían pronto en un hombre rico y acertó, pero la alegría no le duró mucho. En la celebración de la&amp;nbsp;nochevieja&amp;nbsp;de 1932, un desafortunado descuido provocó un incendio que arrasó el lugar con la desgraciada consecuencia de seis víctimas mortales, entre ellas él mismo. Las malas lenguas decían que el incendio fue provocado por el antiguo dueño, que esa noche había sido visto cerca de allí. Pero eso era del todo imposible, porque lo último que el pobre hombre, arruinado, amargado y enamorado hasta los huesos había hecho en el Veracruz&amp;nbsp;fue ahorcarse colgándose &amp;nbsp;de una de las vigas de madera noble del techo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el tiempo hubo un aborto clandestino que desembocó en la trágica muerte de la camarera mas bonita de la sala Caribe, un tiroteo por un oscuro asunto de herencias que enfrentó a los dueños gemelos del café Buenos Aires, una reyerta por historias de drogas que acabó con la vida de la viciosa propietaria del&amp;nbsp;Pub &amp;nbsp;Venezuela…Y así , durante casi un siglo, la tragedia fue &amp;nbsp;marcando uno por uno, inapelablemente, a los dueños de todos negocios abiertos en el lugar que hoy ocupa el&amp;nbsp;Sinaloa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo le había hablado a Mónica muchas veces de mi fascinación por el&amp;nbsp;Veracruz. Siempre que pasábamos cerca. Le decía lo que me encantaría hacer con él si pudiera comprarlo. Mónica y yo no éramos exactamente amigas. Mi madre había trabajado planchando en su casa y algunas veces me había llevado a jugar, porque los padres de Mónica estaban muy preocupados por ella. Mónica era una niña difícil que no tenía amigos propios y a la que le costaba mucho abrirse a la gente porque era muy tímida, si, como decía mi madre, pero también porque era egoísta y acomplejada y triste y resultaba tremendamente dependiente. Se agarró a mi como un náufrago&amp;nbsp;a una tabla y me llamaba a menudo y a me hacía regalos carísimos,&amp;nbsp;que exacerbaban mi mala conciencia, porque por mucho que se empeñara mi madre, encantada con aquella amistad, lo cierto es que yo a Mónica no la soporto, nunca la he soportado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella terminó por contagiarse de mi entusiasmo por el local. Y lo compró. Y lo llamó&amp;nbsp;Sinaloa&amp;nbsp;como lo hubiera llamado yo, que siempre acabo las noches de gloria beoda cantando a pleno pulmón&amp;nbsp;narcocorridos&amp;nbsp;de los Tigres del Norte. Y lo decoró como una réplica casi exacta del lo que había sido el viejo café Veracruz, como yo pensaba hacer, y se dedicó a cultivar el carácter maldito del local en lugar de intentar esconderlo como yo habría hecho. Y también incrementó en un 30%, el precio de las copas que se servían en el&amp;nbsp;Sinaloa, tomando como referencia los antros mas caros que ella conocía y que eran los más caros de todos, claro. Exactamente como yo había previsto hacer porque que la conocía bien, y siempre había pensado que lo que sobraba en aquella ciudad eran&amp;nbsp;pijos&amp;nbsp;morbosos, aburridos y desgraciados como ella, con un montón de pasta para gastar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las ideas eran mías, pero yo no tengo dinero. Mónica sí. El local es suyo y es una portentosa máquina de hacerle tener más dinero. En un arranque de generosidad, supongo, también me ofreció un puesto de camarera. Debí mandarla a la mierda, pero acepté. Amo al&amp;nbsp;Sinaloa&amp;nbsp;hasta con ella dentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contra mis pronósticos también me enamoré de su clientela. Tenemos de todo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un músico adorable que roba flores en los jardines para su mujer, una psiquiatra neurótica con mala suerte en el amor, dos amigas medio locas, que bailan subidas en tacones imposibles. De de vez en cuando ha pasado por allí hasta una&amp;nbsp;estrella&amp;nbsp;del&amp;nbsp;rock&amp;nbsp;adicta a los zapatos entre otras cosas. El otro día vino a despedirse, porque se va de gira al sudeste asiático y se lleva a su hermana: la histérica, celosa y operada hasta de las pestañas que ha huido, otra vez, de la enésima clínica de desintoxicación en la que la había encerrado su marido...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De entre todos ellos , mi favorito es Tomás: un&amp;nbsp;mexicano&amp;nbsp;viejo que conserva intacto su acento criollo y que me gusta mucho, por alto, por flaco y porque es la personificación del Quijote, el icono perfecto de la locura y la bondad. Habla poco y no paga nunca. Mónica lo odia porque cuando abre la boca es solo para recordarle que un día la maldición del Veracruz &amp;nbsp;la alcanzará también a ella por ser tan avariciosa y después me mira a mí con calor y me dice que yo me voy a salvar. Me ha tomado cariño porque yo le invito siempre. Le invito de verdad, Mónica me descuenta de mi sueldo todas las copas que bebe Tomás. Son muchas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace poco Mónica planteó la posibilidad de que todas las camareras nos cortásemos el pelo como ella y nos tiñéramos de rubio como ella y nos vistiéramos igual que ella para hacer un ejército de&amp;nbsp;clones detrás de la barra. Fue la única vez que Tomás perdió las formas, esa exquisita cortesía antigua que lo vuelve tan especial. Se la quedó mirando fijo un rato hasta que la puso nerviosa, y después levantó la voz por primera vez para advertirle que a mí me dejase en paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si le tocas un pelo -y nunca mejor dicho- te mato, rubia. Va en serio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuara...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Almalaire&lt;/span&gt;: &lt;a href="http://cuevalagua.blogspot.com/"&gt;Cuevalagua&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-5023597138992602887?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/5023597138992602887/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=5023597138992602887&amp;isPopup=true' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/5023597138992602887'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/5023597138992602887'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2010/12/tacones-cercanos-resacuento-iii.html' title='TACONES CERCANOS (Resacuento III)'/><author><name>Carolina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03161395215900720617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/Sm0PTiI5DCI/AAAAAAAACcg/zp1GteDAmpE/S220/Halcn_peregrino_Falco_peregrinus.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TQId_JVLJQI/AAAAAAAAEXk/z2BdKXEHRa4/s72-c/mujer-mariposa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-8666959212042600554</id><published>2010-11-22T15:57:00.000+01:00</published><updated>2010-11-22T15:57:25.131+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Almalaire'/><title type='text'>TACONES CERCANOS (Resacuento II)</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TOqAYgtzE6I/AAAAAAAAEU4/40zYCyq8dZ4/s1600/hojarojayw92.JPG" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" ox="true" src="http://2.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TOqAYgtzE6I/AAAAAAAAEU4/40zYCyq8dZ4/s320/hojarojayw92.JPG" width="241" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Autor: Almalaire&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te había traído unos churros, me dijo. Un cansancio abatido le empapaba la voz. Pensé que podíamos desayunar tranquilamente y dar un paseo hasta casa de Cristina que nos ha invitado a comer, pero ya veo que tú no estás en condiciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Que Cristina? Pregunté yo, instalada para mi propia sorpresa en la vida de otra (me adapto bien al terreno, soy una resistente, antes doblada que partida, es una de mis mejores virtudes). ¿Te has comido tú los calamares?, añadí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿De qué hablas?, ¿qué calamares? Joder, Jodeeeeeeeeeeer. ¡Mírate!, todavía estás pa´allá. Pareces una yonky. Voy a llamar a Cristina, no puedes presentarte así en su casa, no podemos ir, concluyó resuelto y me dio la espalda para buscar el teléfono móvil en el bolsillo de su abrigo, el abrigo que se había quitado al entrar y ahora reposaba tranquilo sobre la mesa de la cocina, con los churros y con el montón de periódicos y suplementos que me recordaron que, por lo menos, seguía siendo domingo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Que Cristina? repetí, obcecada, curiosa, absurda, definitivamente estúpida. Como si eso importase algo con la que estaba cayendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mi hermana, coño, contestó exasperado, mi hermana Cristina, ¿que Cristina iba a ser?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se dio la vuelta y me miró con un cariño hosco, teñido de desdén, pero evidente. Entonces lo observé con detenimiento: treinta años muy largos, cuarenta quizás, todos comestibles en cualquier caso. Manos grandes, pies grandes, convencionalmente guapo sino fuera porque también tenía la nariz demasiado grande, más guapo aún, para mi, precisamente por eso; el pelo muy corto, los ojos tristes que sin embargo daban la impresión de saber reírse mucho y bien y tan alto, y tan flaco, y tan morena su piel impecable, &amp;nbsp;y &amp;nbsp;ese &amp;nbsp;aire de hidalgo antiguo, de gran señor venido a menos... Don Alonso Quijano quince o veinte &amp;nbsp;años antes de perder la cabeza. El &amp;nbsp;aspecto que siempre quise para el hombre de de mi vida. Ni siquiera sé como se llama, pensé, y me eché a llorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El si sabía como me llamo yo, porque empezó a hablarme muy suave, muy dulce, con &amp;nbsp;una tristeza honda y resignada en cada palabra y me llamó Marian. Yo me llamo María Ángeles; &amp;nbsp;un nombre terrible, terrible &amp;nbsp;sobre todo por la cantidad de nombres terribles que es capaz de engendrar. He sido María, Mary, Marigeli, Angelines, Gelines, Geli, Angélica algunas veces y Angelita casi siempre. Los detesto todos casi por igual pero &amp;nbsp;eso no me ha permitido sacudírmelos. Sin embargo, desde que pude elegir, hacia los doce años, más o menos, mis amigos me han llamado Marian yo escogí llamarme así, como las chicas de Sandokán y Robin Hood. Ni que decir tiene que eso nunca llegó a alterar el orden de las cosas y las rutinas de mi casa &amp;nbsp;y que cuando alguien preguntaba por Marian a mi madre, si era ella quien había cogido el teléfono, su invariable respuesta era siempre que claro que Angelita estaba y que claro que Angelita se podía poner.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Marian, estaba diciendo aquel desconocido que me gustaba tanto, el chulazo de la rubia, el que debió de ser el hombre de mi vida, &amp;nbsp;Marian, la voz a punto de quebrarse, Marian, si yo te he querido mucho, si te quiero, pero es que esto no puede ser, yo no puedo más, no puedo más, ¿me entiendes? Yo me largo. Me voy &amp;nbsp;porque cualquier día te va a pasar algo chungo, algo chungo de verdad y yo no puedo...yo no quiero estar aquí para verlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No llores, suplicó y se acercó y me abrazó y me limpió los ojos con sus dedos, no llores y me meció como a los niños, no llores y sonrió con su voz, con su cara, con los ojos que sabían reírse mucho y bien, no llores. ¿Qué quieres que haga, Marianita, si te ha traído Juan el de &amp;nbsp;"El Montañés", y venía pálido como un muerto, y me ha dicho que te deje dormir y que &amp;nbsp;mejor no te toque...que te ha levantado de la calle porque estabas tirada y &amp;nbsp;como loca, chillando y llorando &amp;nbsp;a la puerta del Sinaloa, que no te ha atropellado un coche de milagro...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Anda ya, si vine con Mónica, respondí yo, llegué tan tarde porque tuve que quedarme a cerrar...Tenías que haber visto el Sinaloa. No cabía una cerilla más...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Marian, dijo, hablándome muy despacio, aparentemente tranquilo pero con el horror pintado en la cara, la viva imagen del pánico puro. Si el Sinaloa estaba cerrado ya cuando saliste, lleva cerrado dos años justos, desde lo de Mónica precisamente. Hoy se cumple el aniversario, hasta viene en el periódico. Espera, te lo voy a enseñar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuará...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Almalaire&lt;/span&gt;: &lt;a href="http://cuevalagua.blogspot.com/"&gt;Cuevalagua&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-8666959212042600554?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/8666959212042600554/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=8666959212042600554&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/8666959212042600554'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/8666959212042600554'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2010/11/tacones-cercanos-resacuento-ii.html' title='TACONES CERCANOS (Resacuento II)'/><author><name>Carolina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03161395215900720617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/Sm0PTiI5DCI/AAAAAAAACcg/zp1GteDAmpE/S220/Halcn_peregrino_Falco_peregrinus.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TOqAYgtzE6I/AAAAAAAAEU4/40zYCyq8dZ4/s72-c/hojarojayw92.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-8113596028335177706</id><published>2010-11-14T15:59:00.000+01:00</published><updated>2010-11-14T15:59:43.006+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Almalaire'/><title type='text'>TACONES CERCANOS (Resacuento I)</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TN_22J-yo9I/AAAAAAAAEUA/12-xpetT-Ek/s1600/hadas+004.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; cssfloat: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" px="true" src="http://1.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TN_22J-yo9I/AAAAAAAAEUA/12-xpetT-Ek/s320/hadas+004.jpg" width="291" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Autor: Almalaire&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me despertó un principio de arcada acompañado de un dolor de cabeza intenso que amenazaba con crecer y de la pavorosa sensación de no saber donde estaba. El pánico fue absoluto, pero duró apenas los cinco segundos que aguanté sin abrir los ojos. Cuando volví a cerrarlos inmediatamente después, heridos por la brutal claridad del mediodía, ya había reconocido los amables objetos del salón de mi casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intenté volverme a dormir pero había un olor asqueroso que no podía seguir ignorando, sentía una nota discordante en el tacto de mi propia cabeza y tampoco era capaz de desprenderme de la angustiosa sensación de no estar sola ni a salvo. Volví a abrir los ojos, usando la mano izquierda como visera y corrí a cerrar las cortinas. El ruido de mis tacones sobre el parquet me revelo que no solo había dormido tirada en el sofá y vestida sino que además lo había hecho con las botas puestas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre la mesa había una lata abierta de algo repugnante que identifiqué como calamares en salsa americana, estaba vacía y se había reutilizado como cenicero, lo cual explicaba el olor asqueroso que lo impregnaba todo. A su lado, un paquete de Marlboro a medias y un mechero bic azul con el logo del bar donde suelo desayunar los jueves. Pensé tirar la lata a la basura pero la idea de desenrollar una bolsa y colocarla en el cubo me dio tanta pereza que desistí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volví al salón, abrí la puerta de la terraza, siempre con la mano izquierda protegiendo insuficientemente mis ojos, observé encantada el fantástico colorido de las petunias y los claveles chinos, miré hacia ambos lados, comprobé que no pasaba nadie por la calle y arrojé la lata a la calzada con todas mis fuerzas. No le acerté al flamante y odioso Audi de mi flamante y odiosa vecina, pero casi. La gamberrada me puso de buen humor. Entré en casa otra vez y fui hacia el cuarto de baño, canturreando el día que me quieras, la rosa que engalana....Abrí la puerta, todo estaba en su sitio, incluida la barra de labios que olvidé la noche anterior sobre la caja de kleenex. Hay parejas híbridas de humanos y objetos que duran toda la vida, cualquiera sabe que el auténtico viudo del viejo Charlton Heston, es en realidad su rifle. Mi relación con el lápiz de labios no es menos intensa .Cuando la noche anterior lo había echado de menos en el primer bar ya lo interpreté como un mal presagio, pero me rehice, porque había salido dispuesta a darlo todo, a morir por Dios, a olvidarme de mí, a ser otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resistí heroicamente la tentación de mirarme al espejo, intuyendo que seria peor, imaginando los largos churretones de rimel por mis mejillas, los ojos hundidos y gastados, la piel mate, las conocidísimas y previsibles huellas del desastre. Abrí el grifo del agua caliente, me desvestí deprisa y me metí en la ducha, la sensación de mareo seguía creciendo, e hizo secundaria esa tenaz nota discordante en el tacto de mi propia cabeza, cuando no tuve mas remedio salí y vomité, después me dejé resbalar hasta el suelo y me quedé un momento sentada sobre las baldosas heladas. Me obligue a regresar a la ducha, abrí el agua fría y resistí sus alfilerazos con la determinación de un suicida, me envolví en una toalla y salí. El espejo seguía ligeramente empañado pero la rubia de pelo corto que me miraba desde él, apenas tenía algo que ver conmigo, solo compartíamos un vago aire de familia y la resaca y la desolación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo el pelo largo, una bonita melena rizada, pensé, soy pelirroja, odio los calamares en salsa americana y hace por lo menos tres años que dejé de fumar. ¿Que está pasando aquí?. El sonido familiar de las llaves en la cerradura me devolvió el pánico, porque yo vivo sola. Claro que tú vives sola, tarada, me dije a mí misma en voz alta, pero a saber con quien cojones vive la rubia esta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Justo cuando recordé que podía trancar desde dentro, se abrió la puerta. Al hombre alto y flaco, que entró en mi casa sin titubear, intentó reprimir sin conseguirlo una mueca de desagrado al ver las huellas que mis pies descalzos y mojados habían ido dejado en todo el pasillo , y depositó un beso aburrido, inequívocamente doméstico, en mi pelo (el pelo de la rubia), sin que yo alcanzara a salir del estupor... a ese hombre, yo no lo había visto antes en toda mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Almalaire&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;: &lt;a href="http://cuevalagua.blogspot.com/"&gt;Cuevalagua&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-8113596028335177706?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/8113596028335177706/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=8113596028335177706&amp;isPopup=true' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/8113596028335177706'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/8113596028335177706'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2010/11/tacones-cercanos-resacuento-i.html' title='TACONES CERCANOS (Resacuento I)'/><author><name>Carolina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03161395215900720617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/Sm0PTiI5DCI/AAAAAAAACcg/zp1GteDAmpE/S220/Halcn_peregrino_Falco_peregrinus.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TN_22J-yo9I/AAAAAAAAEUA/12-xpetT-Ek/s72-c/hadas+004.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-7362874050702689016</id><published>2010-10-24T07:36:00.000+02:00</published><updated>2010-10-24T07:36:23.638+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Carolina Márquez'/><title type='text'>ÁNGEL</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TMPD4k-XPwI/AAAAAAAAEPk/QATzk2O6acE/s1600/JON+SNOW+AND+GOSHT.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" nx="true" src="http://4.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TMPD4k-XPwI/AAAAAAAAEPk/QATzk2O6acE/s1600/JON+SNOW+AND+GOSHT.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Autor: Carolina Márquez&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El abrazo se disolvió con las horas posteriores a la despedida. La suavidad de sus besos la llevaba clavada muy dentro, tanto, que dolía como jamás dolió nada que hubiera sufrido antes. Ni siquiera cuando de niña rozaba sus rodillas contra el duro suelo y volvía a su casa en busca de consuelo. Manos raspadas y piernas llenas de cicatrices de las muchas caídas durante los juegos de niños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero allí estaba él, grande, serio, con una sonrisa en sus labios y un sol en sus ojos que a ella le servían de penitencia. Cicatrices en las rodillas y en el alma, arrastrándolas como buena nazarena. Porque allí estaba su ángel de la guarda, el que la acompañaba en todos los días difíciles y en las alegrías que disfrutaba...pocas, pero inolvidables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerró los ojos y volvió a sentir aquella suavidad...de sus manos, de su cara al rozar sus mejillas. Su cabello brillaba bajo la luz metálica de la habitación en la que se encontraban, y ella sintió deseos de acariciar ese largo pelo. Cepillarlo con sus dedos hasta dejarlo aún más liso, más suave, y utilizarlo como una manta acogedora en el principio del frío invierno que se avecinaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sentía protegida y...amada. No sabía el por qué y ni tan siquiera quería saberlo. Él no pertenecía a su mundo pero algo real tenían aquellos encuentros en sueños, entre la vigilia y la realidad. Encuentros que curaban aquellas cicatrices de rodillas y alma, sabiendo que siempre estaría allí para ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Siempre creí que estaba sola, ahora percibo que alguien me acompaña".&lt;br /&gt;Sintió el aire traspasar sus pulmones al respirar de forma abierta, auténtica. El espíritu de su ángel guardián la sujetó fuertemente, abrazándola hasta cortar su aliento, hasta partir en dos su alma...mitad mía, mitad tuya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un calor intenso subió desde sus pies y se transformó en una llama ardiente en su cara, haciéndola temblar y consumirse en los brazos de su protector. La luz de un fuego inesperado iluminó su pensamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y supo que jamás estaría sola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Carolina Márquez&lt;/span&gt;: &lt;a href="http://http//elespiritudelhalcon.blogspot.com"&gt;El Espíritu del Halcón&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-7362874050702689016?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/7362874050702689016/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=7362874050702689016&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/7362874050702689016'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/7362874050702689016'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2010/10/angel.html' title='ÁNGEL'/><author><name>Carolina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03161395215900720617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/Sm0PTiI5DCI/AAAAAAAACcg/zp1GteDAmpE/S220/Halcn_peregrino_Falco_peregrinus.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TMPD4k-XPwI/AAAAAAAAEPk/QATzk2O6acE/s72-c/JON+SNOW+AND+GOSHT.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-6121227319043694708</id><published>2010-09-26T14:52:00.000+02:00</published><updated>2010-09-26T14:52:34.878+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Carolina Márquez'/><title type='text'>La soledad de Carla</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TJ9AFUs_SfI/AAAAAAAAEO0/-_Xk4O3bWtQ/s1600/071-1.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; cssfloat: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" px="true" src="http://2.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TJ9AFUs_SfI/AAAAAAAAEO0/-_Xk4O3bWtQ/s320/071-1.jpg" width="215" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: #cc0000;"&gt;Autor: Carolina Márquez&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era de todos conocido que Carla gustaba de compartir cafés y charlas con los amigos del trabajo...sobre todo en aquellas tardes turbias en que verano y otoño se confundían entre sol y lluvia, tiempo tormentoso que daba lugar a un pleno sol inseguro, tan inseguro como los pasos dados a través del tiempo de su vida. Calmas y prisas se sucedían sin dar lugar a treguas, sin descanso, unas tras otras:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te invito a un café.&lt;br /&gt;-No, que ahora me toca a mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, entre cafés, holas, qué tal, y algún recuerdo de una anécdota, se iban perfilando aquellos días sin final, sin un horizonte que recordar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carla volvía a su trabajo, día tras día, jamás faltaba y siempre sonreía a sus clientes, a sus amigos. Pero siempre, además, recibía bofetadas de desánimo y desconsuelo... "¿qué es lo que hago mal?...¿por qué estoy siempre tan sola y por qué mis colegas están tan bien considerados si son unos perros en el trabajo?. No entiendo nada..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lluvia acompañó a la hora del té y acabó de arruinar el uniforme de trabajo de Carla..."Uff, he de coserme el bajo de los pantalones", pensó tristemente, sintiendo que su maldito horario no le permitía ni coser, ni comprar, ni lavar, ni...casi comer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Pero llevar bien los pantalones es importante para mis jefes, más importante que comer, eso lo puedo hacer mañana, o mejor, mañana puedo pasar con un café".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carla llegaba por las noches a su casa, tan solitaria como su ruidoso trabajo, por lo que el silencio en su hogar se transformaba en un estruendo insoportable, diabólico, solo atenuado por el ruido del televisor al que le tenía que dar cuerda, mucha cuerda...no funcionaba bien y no entendía por qué. Cuando lo encendía no se veían las imágenes, únicamente se escuchaban palabras; entonces desconectaba el diferencial de la corriente y esperaba un rato...cuando la tele volvía a ronronear a marchas forzadas, la mayoría de las veces aparecían los rostros sonrientes de los presentadores del canal, de un único canal al que podía acceder porque la conexión digital se había ido a tomar viento hacía meses y no tenía tiempo (maldito tiempo) de coger el toro por los cuernos, o mejor, de las antenas, y arreglar semejante estropicio que es pasar sin un programa de telebasura que llevarse a la boca. Antes veía todos los canales, alguna película...ahora dependía de la programación de un solo canal: si toca película, bien; si toca programa del corazón, pues bien también, porque tengo la excusa perfecta para leer o chatear con los colegas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sesión de noche seguida de más desánimo, vuelta al trabajo sin una palabra de aliento, sin nadie que la espere a su vuelta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿Cómo voy a seguir con todo esto?", se pregunta Carla todos los días..."no puedo, pero he de pagar las facturas del supermercado y de un televisor que no funciona".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mente de Carla funciona a toda velocidad, a muchas más revoluciones por minuto que un motor de último diseño, sintiendo la aceleración del momento, la frenada, la toma de la última curva y la recta final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"No quiero estrellarme, no quiero", repite Carla como un mantra, una y otra vez, "no quiero, no, por Dios". Aunque no cree en la fé católica en la que se educó, no puede evitar acudir al Dios de sus padres. Su trabajo le resulta insufrible, no porque no le guste sino porque no soporta a los que trabajan junto a ella...existen tan pocos buenos, tan pocos que realmente te ayudan y protegen, es lo único que hace que merezca la pena continuar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carla apaga el pobre televisor, se dirige al cuarto de baño y se mira al espejo...sus ojos brillan con una determinación difícil de describir. En su móvil suena una llamada. Sus botas esperan en el pasillo y Carla sonríe..."no estoy tan sola, no después de todo"...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &lt;br /&gt;&lt;span style="color: #cc0000;"&gt;Carolina Márquez Rojas&lt;/span&gt;. &lt;a href="http://elespiritudelhalcon.blogspot.com/"&gt;El Espíritu del halcón&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-6121227319043694708?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/6121227319043694708/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=6121227319043694708&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/6121227319043694708'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/6121227319043694708'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2010/09/la-soledad-de-carla.html' title='La soledad de Carla'/><author><name>Carolina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03161395215900720617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/Sm0PTiI5DCI/AAAAAAAACcg/zp1GteDAmpE/S220/Halcn_peregrino_Falco_peregrinus.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TJ9AFUs_SfI/AAAAAAAAEO0/-_Xk4O3bWtQ/s72-c/071-1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-271706447143772720</id><published>2010-07-21T09:54:00.000+02:00</published><updated>2010-07-21T09:54:03.537+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Carolina Márquez'/><title type='text'>NAKAMA</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TEaikyuil-I/AAAAAAAAEJI/KpNjbU0prBU/s1600/el_amor_de_angeles.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" hw="true" src="http://2.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TEaikyuil-I/AAAAAAAAEJI/KpNjbU0prBU/s320/el_amor_de_angeles.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Autor: Carolina Márquez&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hitomemishi&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hitoni kourako&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Amasarashi&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Furikuru yukino&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Kinubeku omou&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Desde el primer encuentro&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;¡tanto te amo!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;La nieve cae y se derrite&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Se extingue mi alma&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Estréchame fuerte entre tus brazos, bésame en los labios, prométeme que soñarás conmigo, y cuando te marches, no vuelvas la vista atrás."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminaron juntos sin volver a mirarse, pues las miradas no eran ya necesarias. El vínculo terrenal desaparecía quedando su unión frente al cielo como único lazo que fusionaba sus vidas.&lt;br /&gt;Caminaron juntos, estrechando el espacio entre sus cuerpos a cada paso, rozándose las manos, los alientos, sintiendo en cada pliegue de su ser físico la caricia, suave, infinita y entregada del amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminaron juntos sus pasos, huellas del pasado compartido, unas veces tú, otras veces yo, para alcanzar un "nosotros", el círculo perfecto e indestructible, fortaleza inexpugnable atrapando a dos constructores de un mundo diferente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estamos aquí y ahora, juntos todavía, saboreando los últimos minutos, perdida la mitad, perdida el alma, el compañero de viaje, perdida la felicidad plena, abundante en frutos prohibidos, cercanos a un tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pasos seguían caminando juntos, las manos continuaban su eterno roce, las miradas se hallaban perdidas y ausentes, las huellas deseaban unirse en una sola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se detuvieron sintiendo el último instante compartido. Se miraron por última vez y promesas de un te amo por siempre y para siempre asomaron en sus ojos oscuros, rasgados en la línea lejana del horizonte, azul, oscura e indefinida en sus límites.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él miró a la flor de su jardín, el sauce de fuerte raíz arraigado en su vida, su alma y su corazón, bajó la mirada hasta su cintura, esbelta, flexible y poderosa, cuna de vida, y la mujer, bajo su tierna mirada, extrajo de ella su naginata, la matriarca protectora del hogar y la familia.&lt;br /&gt;Ella la miró largamente alzándola para vislumbrar su brillo cegador a la luz del sol, y la vió, pura y etérea, luminosa y mortalmente afilada, capaz de cortar cuerpo, pensamiento y voluntad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Besó el filo acerado y susurró una plegaria ancestral augurándole un buen destino a su compañero, el portador de su felicidad, el que la colmó de vida y alegría, y deseó un final justo para el guardián de sus sueños, el hombre al que se unió y que en ese instante debía alejarse de su vida, abriendo el camino oscuro, tenebroso y cruel de la desolación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Permitió a su corazón estancarse en sus intensas emociones, en aquel momento de sublime tristeza en que una decisión ajena cambió sus vidas para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Nakama, mi fiel compañero, prolongación de mi vida y mi canción.&lt;br /&gt;A tí, mi vida sincera, mis huellas en la playa, mis abrazos nocturnos y mi entero mundo espiritual, a tí dedico mis últimos pensamientos, oscuros pero coherentes.&lt;br /&gt;A tí brindo el último giro fugaz de mi sable.&lt;br /&gt;Por tí suspiro a los vientos que encuentres descanso en tu viaje.&lt;br /&gt;Por tí mi espada dará protección a nuestro mundo.&lt;br /&gt;Para que tú y yo vivamos por siempre a través de nuestra más pura esencia inmaculada, los hijos que la diosa Fortuna nos entregó.&lt;br /&gt;Por tí, mi amor, muero hoy contigo para vivir en nuestro cielo juntos mañana."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y él hizo lo que ella deseaba, la estrechó entre sus brazos acunándola en el silencio de la mañana mientras lágrimas caían de sus ojos en gotas de amor sobre sus hombros abatidos.&lt;br /&gt;La miró con un sentimiento intenso de pesar y dolor, de abandono y resignación, y la besó en sus pequeños labios aún jóvenes y cálidos.&lt;br /&gt;Le prometió en un susurro emocionado que soñaría con ella hasta el último minuto de su vida y, cuando llegó la hora de la partida, se separó de ella y siguió a su destino...&lt;br /&gt;...Y no volvió la vista atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #741b47;"&gt;NAKAMA : Compañero&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #741b47;"&gt;NAGINATA : Pequeña espada (cayado) de hoja curva que las mujeres utilizaban para proteger el hogar y la familia, equivalente a la katana del samurái&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Nota de la autora&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;: este relato es un homenaje a las mujeres samurái, las esposas de los guerreros feudales. Ciertamente, utilizaban la naginata para defender su hogar y su familia, incluso iban más allá, pues su lealtad hacia sus hombres las llevaban a suicidarse para que sus esposos afrontaran el combate sin ataduras emocionales.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;La mujer samurái más famosa fue Masako, viuda de Minamoto Yoritomo, que gobernó Japón con mano de hierro en el s. XIII, y fue conocida como "la Monja Shogún".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: xx-small;"&gt;Este relato es propiedad de su autora y está protegido.&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Carolina Márquez Rojas&lt;/span&gt;; &lt;a href="http://karyukai-carolina.blogspot.com/"&gt;Karyûkai&lt;/a&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-271706447143772720?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/271706447143772720/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=271706447143772720&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/271706447143772720'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/271706447143772720'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2010/07/nakama.html' title='NAKAMA'/><author><name>Carolina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03161395215900720617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/Sm0PTiI5DCI/AAAAAAAACcg/zp1GteDAmpE/S220/Halcn_peregrino_Falco_peregrinus.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TEaikyuil-I/AAAAAAAAEJI/KpNjbU0prBU/s72-c/el_amor_de_angeles.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-5031662776387417313</id><published>2010-06-20T06:52:00.002+02:00</published><updated>2010-06-20T07:16:22.330+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pablo Romero'/><title type='text'>La leyenda de Mary Bell</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TB2ZbqABIjI/AAAAAAAAEFo/1fUee2UCB2E/s1600/penitence.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" qu="true" src="http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TB2ZbqABIjI/AAAAAAAAEFo/1fUee2UCB2E/s320/penitence.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Autor: Pablo Romero&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo empezó en Penitence. Corría el año 1,876. En plena fiebre del oro, la delincuencia estaba al orden del día. Varios grupos organizados de bandidos se escondían en la ciudad camuflados entre sus habitantes. Esta es la historia de una de las mayores leyendas en el mundo del pillaje: la gran e inconfundible Mary Bell.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debido al auge económico, pequeños empresarios habían conseguido ampliar su negocio, haciendo que Penitence se convirtiera en una referencia en todo el Lejano Oeste. Abundaban los locales de entretenimiento y restauración para mantener a los obreros felices y con el estómago lleno. Desde el Long Branch Saloon, regentado por Lillie Labelle, hasta el Jeremia’s Food, donde un inmigrante italiano había encontrado un hueco en la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la parte más occidental, junto a las carreras de diligencias, se encontraba el Chicken Stampida, regentado por la Srta. Bell. Nada era lo que parecía. El pollo frito sólo era una excusa, una cortina de humo que ocultaba un negocio algo más sucio. La Srta. Bell era la cabecilla de un grupo de bandidos formado por, entre otros, Grace, Caroline, Rose y la inquietante Lorraine.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un buen día planearon un saqueo a The Old Steak House, el restaurante vecino regentado por Mr. Frédèric. Su intención no era robar la caja fuerte, sino víveres y provisiones. Debido a la facilidad del primer golpe, se convirtió en una costumbre. Entraban por la puerta con la mejor de sus sonrisas y salían con los bolsillos llenos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los trabajadores de The Old Steak House estaban atónitos. ¿Cómo era posible que el almacén se vaciara tan rápidamente? Buscaron varios motivos: ratas mutantes, fantasmas, Big Foot y familia e, incluso, pensaron en universos paralelos. Fue la primera vez que en la Historia de la Humanidad se hablaba de la teoría de cuerdas, pero esa es otra historia. No podían estar más equivocados. ¿Quién iba a dudar de esos vecinos tan majetes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad salió a la luz. Mientras Caroline abandonaba el restaurante, una cantidad absurda de ketchup cayó de sus bolsillos. Ningún bolsillo en la Historia del Universo había sido capaz de albergar tanta materia. Era atómicamente imposible. Esta fue la segunda vez que se mencionó lo de las cuerdas. El único que vio a Caroline fue el apuesto Paul, quien, cegado por la simpatía del clan Bell, hizo la vista gorda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco a poco, todos se dieron cuenta, pero al igual que hizo el increíblemente atractivo Paul, permanecieron en silencio, dejando a los ladrones robar a sus anchas. Eran robos consentidos, pero ni a Mr. Frédèric ni a sus subordinados les importaba, pues no eran unos bandidos cualquiera, eran “sus” bandidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada en esta vida dura para siempre y “Chicken Stampida” cerró sus puertas. ¿Qué fue de la banda de Mary Bell? La mismísima Mary disfrutó de unas merecidas vacaciones. Grace y Caroline se unieron a Jeremia’s Food, Rose inventó la sidra, un brebaje mágico obtenido alquímicamente (si es que tal palabra existe) a base de manzanas y la inquietante Lorraine emigró a la Vieja Europa, perdida por las escarpadas montañas de Glasgow. The End?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Pablo Romero&lt;/span&gt;. &lt;a href="http://86degeneration.blogspot.com/"&gt;86 Degeneration&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;_______________________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nota de Carolina.&lt;br /&gt;Este relato, al igual que el Cafetín de San Antonio, me lo tomo como algo personal y muy especial.&lt;br /&gt;Cuando Pablo lo publicó,éstos fueron mis comentarios (que se enmarcan en el contexto de nuestro trabajo, ya que somos compañeros). Y los traslado aquí porque me traen muy buenos recuerdos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;¿Por qué me haces esto, mi querido, guapo e irresistible Paul?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;A pesar de pasarme al bando de las Jeremias' Sister sabes que te soy fiel, que mis robos en The Old Steak House no son más que tontas excusas para estar cerca de tí, mi apuesto Paul, que sabes que no sé vivir sin tí, que el ketchup me ahoga si no te tengo a mi lado, y si no me quieres emigraré a las lejanas tierras de Escocia para intentar olvidarte... lo que jamás conseguiré.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;Quiero que esto no termine, conseguiste arrancar lágrimas de risas y llanto de mis ojos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;Te quiere, tu Caroline, trabajadora honrada, ladrona en tus fantasías...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;Besos... &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&lt;/span&gt;&amp;nbsp; &lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;Querido y atractivo-hasta-no-poder-Paul:&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;Chicken Stampida necesita renovarse: es decir, quisiera dejar la banda para unirme a la tuya, pero me temo que el viejo sheriff, sabes de quién te hablo, no me lo permitirá.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;Con un gran suspiro y después de descargar mi revólver contra el viejo roble de la ermita de La Pineda, mi furia ya calmada, y mis enaguas bien colocadas, juro por mis antepasados que si sigo sirviendo en el Chicken Stampida, continuaré robando en TOSH, pero sólo para seguir viéndote...&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-5031662776387417313?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/5031662776387417313/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=5031662776387417313&amp;isPopup=true' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/5031662776387417313'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/5031662776387417313'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2010/06/la-leyenda-de-mary-bell.html' title='La leyenda de Mary Bell'/><author><name>Carolina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03161395215900720617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/Sm0PTiI5DCI/AAAAAAAACcg/zp1GteDAmpE/S220/Halcn_peregrino_Falco_peregrinus.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TB2ZbqABIjI/AAAAAAAAEFo/1fUee2UCB2E/s72-c/penitence.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-2775847611817133796</id><published>2010-06-14T04:02:00.000+02:00</published><updated>2010-06-14T04:02:18.206+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Almalaire'/><title type='text'>Te doy sus ojos</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TBWKeYBZ1gI/AAAAAAAAEEU/BjlwAwqA4GA/s1600/DSC01265.JPG" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" qu="true" src="http://2.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TBWKeYBZ1gI/AAAAAAAAEEU/BjlwAwqA4GA/s320/DSC01265.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Autor: Almalaire&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando conocí a Bernard Weigel, él debía andar por los noventa años años, pero no aparentaba más de setenta. Era un anciano imponente; alto y delgado como un junco, con el pelo muy corto de un blanco purísimo y en el que lo primero solía llamar la atención era la muda y extraña tristeza perenne de sus hermosos ojos claros, pero a mi lo que de verdad me llamó la atención fue el hecho de que ese hombre de elegancia exquisita, porte aristocrático y maneras suaves llevase casi setenta años siendo el mejor amigo de mi tío abuelo Antonio. Somos mucho más que amigos, niña, solía decir él. Somos pareja de mus.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi tío contaba noventa y dos años exactos y los aparentaba todos. Era bastante más bajo y mucho más gordo que su amigo. Juntos formaban una estampa deliciosa en la que uno siempre terminaba por echar un poco de menos a Rocinante y a Rucio. Sin embargo, la mayor diferencia entre ellos estaba en la desafiante alegría de vivir con la que Antonio Fernández estrenaba cada día, en la dicha asombrosa que lo estremecía de puro placer cuando abría los ojos y comprobaba encantado que el todopoderoso le había concedido una prórroga más con la que burlarse de su larga veintena de sobrinos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_Me va a dar tiempo, Almita, me decía con los ojos brillantes, me va a dar tiempo a gastármelo todo. A mi entierro vendrás sólo tú, y se reía a carcajadas con aquella risa contagiosa de bucanero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi tío era el menor de los cinco hermanos varones de mi abuela Juliana. Desde bien pequeño la inagotable energía de Antonio, su rendida afición a las mozas de piernas largas y lengua suelta, su natural parrandero y ruidoso y su constante buen humor pusieron a prueba muchas veces el precarisímo estado mental de su padre y la paciencia de sus hermanos. Mi bisabuelo, que a diario rezaba el rosario al menos dos veces, estaba absolutamente seguro de que “aquella calamidad” no podía ser hijo suyo…pero en un extraño brote de ecuanimidad había ido repasando uno por uno a todos los varones del pueblo, para concluir desalentado con que tampoco podía ser hijo de ningún otro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Es tuyo sólo, tiene que ser sólo tuyo... le escupía a su mujer con rencor y ella, que en secreto amaba al más pequeño de sus hijos con una devoción infinita que nunca llegó a inspirarle ninguno de los otros, callaba deseando que así fuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la viejita se murió, mi tío se marchó de su casa para no volver. Vivió a salto de mata, haciendo un poco de todo, hasta que en plena guerra mundial los alemanes se volvieron locos por el wólfram de las montañas del Bierzo. Entonces él quiso sacar a bailar a la diosa fortuna y ella quiso bailar con él. En poco tiempo, sin apenas darse cuenta, se convirtió en un hombre rico. Allí encontró también al señor Weigel. Ambos fueron desde entonces la única familia del otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasarían muchos, muchos años, antes de que Antonio volviera a ver a sus hermanos y cuando lo hizo descubrió que le inspiraban un fastidio correoso, una pena terrible, una pereza inmensa. De entre todos sus sobrinos, al único que siguió visitando alguna vez fue a mi padre y por la simple razón de que nunca se había molestado en disimular que no se alegraba de verlo. Yo tampoco tuve que disimular nunca, a mi me encantaba el tío Antonio. Venía siempre solo, me traía regalos fabulosos, me sentaba en sus rodillas y me contaba historias terribles de duelos y emboscadas de la vida en los que siempre salía vencedor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tardé mucho en saber del señor Weigel, porque la dudosa naturaleza de aquella amistad de hombres que viven y viajan juntos avergonzaba a mi respetabilísima familia y el tío Antonio, a quien avergonzar a mi familia era una de las cosas que más le gustaban en la vida, callaba y jugaba al equívoco sólo por joder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A poco de conocer y amar _que no se podía hacer lo uno sin lo otro_ al señor Weigel, yo empecé a visitarlos más seguido. Acaban de mudarse a una especie de asilo de lujo, un complejo inmenso con apartamentos independientes y jardines de cuento en el que siempre se comportaron como los distinguidos huéspedes de un hotel. Yo iba y volvía con una pena agridulce y honda, intuyendo que el día que cualquiera de los dos faltase, el otro lo seguiría de inmediato y que yo me acabaría quedando sola, huérfana de padre y padre, en un mundo definitivamente hostil, sin nadie que me enseñase a reírme de los duelos y las emboscadas de la vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así fue. Una mañana fría y luminosa de Marzo se nos murió el tío Antonio de una muerte dulce y misericordiosa, dormitando en la terraza de su apartamento mientras su piel agradecía el regreso del sol. En contra de su voluntad, y de la mía, a su entierro asistieron todos sus sobrinos. El señor Weigel, nombrado heredero universal, le sobrevivió apenas tres semanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de morir, cada uno por su parte, y juraría que a espaldas del otro, los dos me hicieron un regalo tan espectacular como inapropiado: mi tío, más tradicional, me regaló una diadema de princesa; dos vueltas de oro blanco cuajadas de diamantes incoloros y perfectos, una pieza de colección, una joya tan fastuosa que nunca podré ponerme. El señor Weigel, en cambio, me regalo una joya que jamás podré quitarme: la historia de su tristeza, la amargura que arrancaba en los bosques mágicos de su infancia en Baviera, en el hogar al que él tampoco quiso ni pudo volver nunca, en sus ensoñaciones de niño pobre, enamorado hasta los huesos de una reina vestida con harapos, pero tan hermosa, tan brutalmente adherida a su memoria que cuando, a traición, su recuerdo se le hacía más intenso todavía le costaba respirar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una tarde del mes de Diciembre me acerqué a verlos con la intención de sondearlos para escoger su regalo e Navidad y el Señor Weigel me dijo que mi tío estaba descansando. No quiere, murmuró, así que le hemos tenido que dar una pastilla para que duerma.&lt;br /&gt;_ Yo creo que nos estamos muriendo, concluyó con sencillez, pero Antonio dice que la gente de nuestra edad ya no se muere y que no hay de que preocuparse porque el tiempo se ha olvidado de nosotros.&lt;br /&gt;_Usted lo quiere mucho verdad?&lt;br /&gt;_Claro, me dijo, no tengo nada más…Al fin y al cabo él si ha tenido más cosas, hasta que llegaste tú tampoco quiso tener más familia pero eso no significa que su familia no haya querido tenerlo a él&lt;br /&gt;_No, no, bromeé yo, su familia no ha querido, pero no ha tenido más remedio, temen que Dios los condenará en la otra vida si se olvidan del viejo, y que el propio viejo los condenará en esta dejándoles sin un quinto, así que se aguantan&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El señor Weigel se rió y me miró con tanto amor que no pude evitar abrazarlo. Entonces me pidió que lo acompañara a dar un paseo por el jardín. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_Quiero contarte una historia, Alma.&lt;br /&gt;_Que bien, dije yo, ¿de emboscadas?&lt;br /&gt;_Algo así, contestó con los ojos conmovidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía mucho frío, pero él daba calor. Me tomó del brazo con suavidad y empezamos a caminar. El señor Weigel hablaba un castellano límpido y puro, extraordinariamente correcto y preciso. Algunas veces, casi imperceptiblemente, aspiraba las jotas y arrastraba las erres, pero nada más delataba su origen. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras anochecía, empezó a hablarme de una vieja sin edad que vivía en una casucha de miseria cerca del pueblo donde su padre era cartero. La vieja Constanza, dijo, era una mujer horrible; fea y malhumorada. Había ayudado a nacer a mi padre y juraría que también a mi abuelo. Nadie sabía desde cuando estaba allí, no hablaba casi nunca y nadie se explicaba como podía sobrevivir, aunque lo cierto es que era sencillo; tenía visiones certeras y podía ubicar con precisión una oveja perdida del rebaño, añadiendo si merecía la pena buscarla o no, hacía pequeños milagros como sanar dolores de muelas con su sola presencia o devolver el apetito a los niños y también era la comadrona de toda aquella comarca. Sus manos sabias habían acogido el primer llanto de cada niño y habían aligerado el trabajo de cada madre. Por todo eso, la gente, agradecida y al mismo tiempo temerosa, se ocupaba de que nunca le faltara nada y ni en los peores inviernos necesitó leña ni pan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo acababa de cumplir trece años cuando mi madre me envió a buscarla una noche de invierno. Mi padre no podía moverse de debajo de la mesa adonde lo había arrastrado la última de sus espantosas borracheras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_Date prisa Bernie, dijo mi madre con los ojos llenos de miedo, la niña viene muy mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me acuerdo del pánico con el que recorrí el camino del bosque que no era nada comparado con el que me daba la vieja partera y sin embargo, cuando llegué a su casa, me abrió la puerta una criatura tan fascinante que estuve a punto de olvidar a que había ido. Quienquiera que hubiese escogido para ella el nombre de Regina sabía muy bien lo que estaba haciendo. Era una criatura única, indescriptiblemente hermosa, con un pelo largísimo en el que ardían los mismos colores que en la lumbre del hogar, y los ojos amarillos. No se si me di cuenta entonces o fue después, cuando ya la acechaba sin descanso con la devoción de un perro, pero eso era lo que más llamaba la atención en ella, aquellos ojos que no eran del todo humanos, tenían un brillo animal y una belleza de otro mundo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vieja Constanza salió corriendo delante mi, medio ciega como estaba, orientándose a través de la portentosa intución que había dibujado con mano firme los mapas de su memoria. Llegó a mi casa mucho antes de que yo hubiera despertado de la euforia feliz que me provocó siempre la proximidad de Regina. Cuando yo entré en casa, la partera sostenía con delicadeza el cuerpo menudo y gritón de mi hermana y miraba con infinito desprecio a mi padre. Salió de allí sin despedirse y Regina se fue como su sombra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca recobré la paz, me dijo el señor Weigel. Empecé a buscarla a cada rato, la seguía a distancia por las veredas del bosque y podía pasar horas mirándola desde lejos. El día que desde lo alto de un haya la vi entrar desnuda en las aguas azules del lago la miré sin parpadear hasta notar como me escocían en los ojos las lágrimas de un amor que ya no encontraba cobijo en mi pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie sabía como había llegado allí. La gente murmuraba que era una bruja por sus ojos amarillos, su altivez, su fantástico caminar de reina pordiosera. Yo tenía expresamente prohibido hablar con ella aunque ella no hablaba nunca con nadie, ni siquiera con la vieja Constanza, con la que se entendía a través de un código invisible y secreto y mucho menos conmigo, pero no obstante la seguía de día y la velaba de noche y ni siquiera durante el sueño podía pensar en otra cosa. Es una bruja de verdad, pensaba, tiene que ser una bruja de verdad para haberme hechizado de esta manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una noche, dos años después de aquella primera, la historia quiso repetirse y esta vez algo salió mal. Mi padre despertó de la curda y entrevió a su mujer pálida de terror y de angustia y a la vieja Constanza sosteniendo un bulto liviano que no lloraba ni se movía. Un varón. El primero después de seis niñas. Una esperanza, la única, yo había sido para él una inagotable fuente de decepción (creo que por eso Antonio y yo nos hicimos tan amigos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mirada de desprecio de la vieja Constanza, que una vez más salió sin despedirse y al pasar a su lado escupió en el suelo, acabó mi padre. Herido, humillado y borracho se levantó del suelo con dificultad y desapareció. Entonces Regina me miró directamente a los ojos por primera vez y me extendió una mano pequeña y suave que yo apreté. Me aferré a esa mano que contenía todas las promesas y salí con ella de mi casa camino de la suya, pero cuando llegamos al cruce del arroyo nos deslumbró el resplandor de una hoguera terrible en el medio de la cual se agitaba el cuerpo sin vida de la vieja Constanza mientras mi padre de rodillas en el suelo musitaba sin descanso: bruja, bruja, bruja, bruja, bruja…Yo grité, pero Regina no dijo nada. Se soltó de mi mano, caminó un par de pasos, se dio la vuelta para mirarme con sus ojos amarillos y después, con paso firme, entró en el fuego con el que entra en una danza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y yo no hice nada, Alma, podía haber gritado, pedido ayuda, sacarla de allí, apagar el fuego o arder con ella, dijo el señor Weigel cubriéndose la cara con sus manos elegantes, pero no hice nada, nada. Me quedé allí clavado como una aguja, hasta que el fuego se consumió. Después eché a correr. Nunca he podido parar y nunca podré perdonarme. Nunca se lo conté a nadie y te lo cuento a ti porque por mucho que diga Antonio, nos estamos muriendo. Yo no puedo morirme y volver matar a Regina, Alma, tiene que vivir en tú memoria, prométemelo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_Prometido, dije yo, llorando sin pudor todas las lágrimas que el señor Weigel había guardado durante más de setenta años de angustia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El me miró con gratitud. Nunca habrá nadie en este mundo ni en ningún otro con el aire de Regina, me dijo, pero una vez hace años sus mismos ojos fueron portada de una revista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Sus mismos ojos, repetí yo, alelada. &lt;br /&gt;_ Si, repuso el Señor Weigel, mucho más tranquilo, mira&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces sacó del bolso de su abrigo un ejemplar del Nacional Geographic de 1985 en cuya portada, una preciosa niña pasthun de hermosos ojos animales, que a mi siempre me habían parecido verdes hasta ese momento, el pelo cubierto con un pañuelo ocre, mira a la cámara con un punto intermedio de pavor y desafío… una imagen que ha dado varias veces la vuelta al mundo y forma parte del subconsciente colectivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_Así podrás imaginártela mejor, Alma, me dijo el señor Weigel, pero ella, y al decir ella, su voz limpia se quebró en mil astillas que dolían, mucho pero que mucho más hermosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;____________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Almalaire&lt;/span&gt;: &lt;a href="http://cuevalagua.blogspot.com/"&gt;Cuevalagua&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-2775847611817133796?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/2775847611817133796/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=2775847611817133796&amp;isPopup=true' title='16 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/2775847611817133796'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/2775847611817133796'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2010/06/te-doy-sus-ojos.html' title='Te doy sus ojos'/><author><name>Carolina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03161395215900720617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/Sm0PTiI5DCI/AAAAAAAACcg/zp1GteDAmpE/S220/Halcn_peregrino_Falco_peregrinus.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TBWKeYBZ1gI/AAAAAAAAEEU/BjlwAwqA4GA/s72-c/DSC01265.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-1613601067037083927</id><published>2010-06-04T04:35:00.003+02:00</published><updated>2010-06-04T04:57:16.286+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Xibeliuss'/><title type='text'>CUENTOS DEL CAFETÍN DE SAN ANTONIO</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TAhkdAUniqI/AAAAAAAAECQ/I1BC74NtC-8/s1600/idvsw0.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; cssfloat: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" gu="true" src="http://2.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TAhkdAUniqI/AAAAAAAAECQ/I1BC74NtC-8/s320/idvsw0.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Autor: Xibeliuss&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Begoña le gustaba contemplar el ocaso apoyada en la puerta su cafetín. Los brazos cruzados, un cigarrillo en los labios. Entornados los ojos, quizás por el humo, quizás por la nostalgia de una tierra demasiado lejana. Había llegado a San Antonio de Príncipe, ya hacía unos cuantos años, siguiendo a un hombre que le prometió la luna y le entregó una despedida a la francesa. Algún día volvería a su rincón junto al Mediterráneo. Pero no sería viajando al norte: eso supondría casi una retirada y no podría aceptarlo. Nunca, ni para tomar impulso, un paso atrás. Su plan más querido era partir, un atardecer como aquel, en un barco de velas blancas por la senda que el sol marca sobre el ecuador cada tarde. Navegar los siete mares y llegar al pueblo con el alba apenas apuntando en su espalda. Portadora de luz, esperanza de un nuevo día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Begoña sonrió al ver a los cuatro hombres atracar la zodiac en el muelle y subir los escalones hacia el cafetín. Puntuales como el mismo atardecer. Faltaba el griego Andreas: a él le tocaría la guardia de esa noche en “El Halcón”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Boas tardes, miss Begoña. ¿Puso vinho verde a refrescar?&lt;br /&gt;¿Qué, si no? Y al fuego, café negro como el alma de un marinero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos sonrieron ahora. Cada día repetían las mismas frases, un ritual que marcaba el inicio de las horas más placenteras de la jornada. Begoña sirvió los vasos, puso un disco de Cesaria Evoria en el equipo y se sentó con ellos a la mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces... ¿ha sido productivo el día?&lt;br /&gt;Por supuesto, miss. Un día más, un dólar más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cuatro, más el ausente Andreas, formaban la tripulación de “El Halcón”, una pequeña corbeta que recorría desde unos meses antes las aguas de Santo Tomé y Príncipe, en teoría rodando un documental sobre las aves acuáticas de las islas. Fue precisamente Dieter, el viejo capitán que siempre iniciaba la conversación, el primero en descubrir el cafetín de Begoña. Regresaba de solventar ciertos papeleos en el puerto cuando vio a aquella mujer, cigarrillo en los labios y la mirada perdida más allá del horizonte. No fue su belleza, que la tenía, lo que atrajo su atención sobre ella, sino esa estampa de mujer sabia, vivida. Pidió un vinho verde y las horas les volaron hablando de todo, de nada. La noche siguiente volvió con su tripulación. Y la otra y la otra y aquellos cinco hombres cayeron bajo el embrujo de la española de los ojos grises; cada uno por una razón distinta, y ella, siendo sólo una, también era todas las mujeres que ellos imaginaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para Dieter, el capitán, el holandés que nunca regresó a su tierra, era la hija que no conoció. Para Andreas, aquel que, según Begoña, su perfil delataba que en otra vida navegó junto a Ulises, era la pasión absoluta y salvaje. Marcos también estaba enamorado, pero el suyo era un amor como la lluvia dulce de primavera en Santiago y pasaba las horas componiendo en su cabeza -nunca en papel- poemas como los que ya había escrito Rosalía. Para Phineas era su compañera de juegos y Simao, el único africano de la partida, quería ser como ella: andar como ella, reír como ella, amar como ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un grupo tan dispar no es algo especialmente extraño en la mar, como pueda parecer tierra adentro: cualquier marinero con algunos años de experiencia habría pasado por situaciones similares. Dieter los había seleccionado de manera casi puntillosa para cumplir el encargo de sus armadores, una esquiva sociedad anónima con sede en cualquier paraíso fiscal. Buena paga y confidencialidad absoluta, porque lo cierto era que “El Halcón” sólo prestaba atención a las gaviotas cuando una patrullera andaba cerca. Su objetivo real dormía en algún ignoto lugar del fondo de aquellos mares: el “Sao Miguel de Évora”, un galeón que partió del puerto de Lisboa en 1465 con destino a las Indias, cargado de monedas de oro con las que pagar las preciadas especias de oriente. Nunca llegó. La misteriosa sociedad anónima estaba convencida de que una tormenta lo hizo naufragar cuando buscaba refugio en las islas de Santo Tomé y Príncipe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Begoña era consciente de que los hombres no le contaban toda su verdad. No le importaba un ardite. Ella tampoco lo hacía. Nunca mencionó su hastío por un trabajo de ocho a cinco, por relaciones baratas con derecho a caricias; de la fácil presa que fue para el embaucador de mirada huidiza... que la engañó porque ella necesitaba ser engañada. No. Begoña, como una hechicera, urdía en el puchero de negro café historias de un pasado mítico, tal vez irreal, que hacían soñar a esos hombres tanto como a ella misma. Y cada uno la veía como quería verla y ella era todas y no era ninguna, pero podía serlo, y regresar después a casa con la aurora en la espalda iluminada como Venus al nacer entre la espuma del mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miss, queremos que sepas que estamos muy disgustados –dijo Phineas, apenas Begoña se sentó a la mesa- Sabemos que nos engañas.&lt;br /&gt;Ella enarcó las cejas&lt;br /&gt;¿Sí?&lt;br /&gt;¿Recuerdas lo que nos contaste la otra tarde sobre esa amiga tuya que vivía con un dragón?&lt;br /&gt;Claro. ¿Cómo no?&lt;br /&gt;Pues trasteando por Internet, Marquiños ha encontrado el &lt;a href="http://proyectodragon-carolina.blogspot.com/"&gt;blog &lt;/a&gt;de donde sacaste el cuento.&lt;br /&gt;Begoña rió abiertamente, una risa que cada uno de los hombres interpretó según sus sueños&lt;br /&gt;¡Vaya! ¿Y cómo sabéis que quien lo ha escrito no es mi amiga, como dije?&lt;br /&gt;…&lt;br /&gt;Entonces, si pensáis que es mentira, tampoco querréis saber lo que &lt;a href="http://karyukai-carolina.blogspot.com/search/label/Novela.%20RAN"&gt;le pasó cuando vivió en el Japón medieval&lt;/a&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;__________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si queréis entender el sentido de este relato, enlazad con: &lt;a href="http://elespiritudelhalcon.blogspot.com/2010/05/unknown-aquel-pais-desconocido.html"&gt;"UNKNOWN". Ese país desconocido.&lt;/a&gt;&amp;nbsp;(El Espíritu del Halcón). &amp;nbsp;Todo un mundo puede abrirse a partir de entonces...gracias a Xibeliuss.&lt;br /&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Xibeliuss&lt;/span&gt;: &lt;a href="http://photoxibeliuss.blogspot.com/"&gt;Días en Sanabria&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://igualteinteresa.blogspot.com/"&gt;Igual te interesa.&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-1613601067037083927?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/1613601067037083927/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=1613601067037083927&amp;isPopup=true' title='27 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/1613601067037083927'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/1613601067037083927'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2010/06/cuentos-del-cafetin-de-san-antonio.html' title='CUENTOS DEL CAFETÍN DE SAN ANTONIO'/><author><name>Carolina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03161395215900720617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/Sm0PTiI5DCI/AAAAAAAACcg/zp1GteDAmpE/S220/Halcn_peregrino_Falco_peregrinus.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TAhkdAUniqI/AAAAAAAAECQ/I1BC74NtC-8/s72-c/idvsw0.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>27</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-5029097264422871244</id><published>2010-05-29T01:24:00.000+02:00</published><updated>2010-05-29T01:24:50.044+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Carolina Márquez'/><title type='text'>Una Kouta para mi amada</title><content type='html'>&lt;span style="color: red;"&gt;Autor: Carolina Márquez&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TABOo0EOCPI/AAAAAAAAEAY/dqS_BdtbTOM/s1600/2554601427_cca3edb76a_o.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" gu="true" src="http://4.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TABOo0EOCPI/AAAAAAAAEAY/dqS_BdtbTOM/s320/2554601427_cca3edb76a_o.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Nanigoto mo&lt;br /&gt;Gyoi no ma ni ma ni&lt;br /&gt;Yanagi kana&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"No importa como quieras el sauce"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: xx-small;"&gt;Haiku de Kochichi, Geisha de Shimbashi, 1935&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cae la noche en el jardín del Sakura. La sombra de la mimosa cierra con su oscuridad la fuente de la Sabiduría y el Rencor. Sus aguas se aquietan a medida que se retiran sus habituales visitantes a dormir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las velas de la Okiya se van apagando, una tras otra, produciendo leves chisporroteos que truncan el silencio que se adueña de estancias y rincones. Tan solo una vela permanece encendida, la luz que necesita Mineko, la última Maiko, la aprendiz de geisha en el mundo de la flor y el sauce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tiene sueño, no desea dormir, pero sus párpados se cierran permitiendo así la evocación ensoñadora de sus pensamientos, del recuerdo cruel y absurdo de su niñez perdida, de su adolescencia robada y de la tenue melodía de una canción que apenas recuerda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mineko acaricia su kimono Haru, enlaza sus manos con el Obi que la abrazará mañana en un círculo eterno de sumisión. Siente la seda, la hace suya y se revuelve inquieta en el lecho pensando en el día que avanza despacio, que llega inexorable, marcando el momento en que empieza su nueva existencia, su vida como Ichikuro, la invisible, la que calla, la que aprende, la que el destino convertirá algún día en geisha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus ojos se abren penosamente, el sueño parece que está llegando y un suspiro escapa de su boca húmeda, entreabierta. Su aliento se eleva y se funde con una lágrima inesperada de agridulce sabor y una poderosa tristeza se apodera de su corazón por el largo camino que deja atrás, en un intento de fuga de su condición sin rumbo, y todo ello se mezcla con el día que amanece, la esperanza que crece...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero es feliz, se siente feliz. Mañana dará comienzo otro mundo, la nueva morada de una mujer diferente, oculta tras una máscara de duro metal. Mañana formará parte de la gran familia Ichi-, las flores más hermosas de la historia de Gión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo pasa, las horas avanzan, y de su mente febril y excitada por cada pensamiento nuevo, se abre paso la Kouta que escuchaba de niña en labios de su hermano. De su boca suave empiezan a brotar las palabras en un murmullo apenas audible, mientras su corazón la acompaña con una música triste pero llena de amor y deseada esperanza:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: #a64d79;"&gt;Las ramas del Sauce se doblan con el tiempo y no sé dónde estás, amada mía. El junco se hunde en las aguas del lago y no te encuentro, amada mía. El sol se pone en el silencio y tú no vuelves, amada mía. La flor del cerezo se marchita y nace el fruto y no te siento, amada mía. Adiós mi fresco sauce, mi bastón de junco. Adiós la luz de mis noches, mi pequeña flor. Adiós, amada mía.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mineko sonríe... mañana será una flor más, una flor en el Hanamachi de Gión Kobu. Y un sauce más en el misterioso y turbador mundo del Karyûkai.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;KOUTA: Canción corta&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;SAKURA: Cerezo en flor&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;OKIYA: Casa donde viven las geishas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;HARU: Primavera&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;OBI: Cinturón del kimono&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;GIÓN KOBU: Distrito de Kyoto&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;HANAMACHI: Comunidad de geishas registrada&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Haiku de Kochichi, Geisha de Shimbashi, 1935&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: xx-small;"&gt;Este relato es propiedad de su autora y está protegido.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Carolina Márquez&lt;/span&gt;: &lt;a href="http://karyukai-carolina.blogspot.com/"&gt;Karyûkai&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-5029097264422871244?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/5029097264422871244/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=5029097264422871244&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/5029097264422871244'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/5029097264422871244'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2010/05/una-kouta-para-mi-amada.html' title='Una Kouta para mi amada'/><author><name>Carolina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03161395215900720617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/Sm0PTiI5DCI/AAAAAAAACcg/zp1GteDAmpE/S220/Halcn_peregrino_Falco_peregrinus.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TABOo0EOCPI/AAAAAAAAEAY/dqS_BdtbTOM/s72-c/2554601427_cca3edb76a_o.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-2069439440411047179</id><published>2010-05-11T01:24:00.001+02:00</published><updated>2010-05-11T01:26:28.001+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Carolina Márquez'/><title type='text'>AVE FÉNIX</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/S-iSucPDAGI/AAAAAAAAD5w/XnMIFStgijw/s1600/fenix1.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/S-iSucPDAGI/AAAAAAAAD5w/XnMIFStgijw/s320/fenix1.jpg" tt="true" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Autor: Carolina Márquez&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Consume tu vida en el fuego&lt;br /&gt;Renace de tus cenizas&lt;br /&gt;Sal a la luz del sol&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy humana, nací con cuerpo terrenal, sangre, cerebro y corazón.&lt;br /&gt;Nací a las 4:10 horas de la madrugada de un 7 de Noviembre en un parto difícil de largas horas, en el que mi vida pudo no llegar a ver la luz.&lt;br /&gt;No creo en los augurios y adivinanzas de los "videntes" del día a día. No creo en los horóscopos ni en los que creen saberlo todo acerca de uno mismo solo por nacer en un día determinado.&lt;br /&gt;Si a mi me cuesta conocerme a pesar del tiempo que convivo con mí misma, cómo puede conocerme alguien que es ajeno a mí y a mis circunstancias?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nací humana pero siento en mi corazón rechazo a los de mi especie, pues soy en esencia, animal irracional y racional a un mismo tiempo, conectando con unos y despreciando a otros, sintiendo un vínculo mucho más profundo hacia el ser instintivo que actúa en busca de su supervivencia que hacia aquel que se desenvuelve y se desarrolla en pos de la fortuna y el prestigio social, arrasando personas, causas y aplastando cualquier forma de disidencia y oposición .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/S-iUSNVtK7I/AAAAAAAAD54/u-o-3TfY9xY/s1600/f%C3%A9nix.bmp" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/S-iUSNVtK7I/AAAAAAAAD54/u-o-3TfY9xY/s320/f%C3%A9nix.bmp" tt="true" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;Soy, pues, en esencia, puro animal.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;Se mezclan en mí seres de diferente naturaleza.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;Soy fuerte como el león, pero autodestructiva como el Escorpión, capaz de descender al abismo más profundo para poder tocar el fondo e impulsarme hacia arriba, hacia a la luz, más fuerte y poderosa que nunca, aprendiendo de mis errores y mis vivencias, de la cotidiana experiencia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;Puedo ser una lagartija, gris y oscura, cuando el resentimiento del Escorpión no se manifiesta en la justa venganza y se transforma en un rencor oculto, amargo y marchitador de una energía única y poderosa proveniente del planeta Plutón, el único que posee el poder de regeneración, del renacimiento a una nueva vida, mas plena y auténtica. La lagartija oculta ese poder vibrante pero es capaz ,como nunca nadie lo ha sido, de transformarse en una hermosa Águila Real, reina de los cielos, dueña y señora del espacio, capaz de abatir a sus enemigos y volver a surcar el cielo, elegante y poderosa y sin que ningún otro ser vivo pueda, ni ose, hacerle sombra.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;Én mí confluye también la Serpiente, animal astuto pero que no ataca a menos que sienta amenazada su vida, su nido y su supervivencia, razones legítimas para considerarla un temible enemigo. Respétala, pues aunque no lo creas, ella te respeta a tí.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;El Dragón habita conmigo y en mí, somos dos en uno, es la inmaterialidad y la abstracción, los sueños y el sentimiento, el atrevimiento y el aprendizaje, la magia, el misterio, el deseo y el conocimiento. Sin él, no soy yo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;Soy el Halcón, el guardián del cielo, el vígia, supervisor de lo justo y lo injusto, el que lucha, pelea en batallas, propias y ajenas, y el que abate al enemigo dañino y perjudicial. Soy el que observa y habla sobre el mundo, humanos o animales, sobre la Historia y sobre otros pueblos, siempre con respeto fraternal, sobre los niños con Hemiparesia, los inocentes y poco conocidos, para que sus dificultades lleguen al mundo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;Pero soy, sobre todo, el Ave Fénix, símbolo del Escorpión y único animal capaz de renacer de sus propias cenizas, todo ello debido al poder mágico del planeta Plutón, regente de este signo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;No creo en los horóscopos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;Creo en la fuerza de la Naturaleza y de la Física.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;Creo en la conexión natural y espiritual de las vidas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;Creo en el Animal de poder, todos llevamos uno dentro de nuestro espíritu.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;Creo en la Energía del Universo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;Creo que los ataques de nuestros enemigos nos hacen más fuertes, pues nos hacen conscientes de nuestras virtudes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;Creo que este mundo puede algún día llegar a ser más justo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;Creo que, salvando las distancias, todos podemos, algún día, llegar a encontrarnos en un mismo cielo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;El Halcón.&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Carolina Márquez&lt;/span&gt;: &lt;a href="http://elespiritudelhalcon.blogspot.com/"&gt;El Espíritu del Halcón&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-2069439440411047179?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/2069439440411047179/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=2069439440411047179&amp;isPopup=true' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/2069439440411047179'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/2069439440411047179'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2010/05/ave-fenix.html' title='AVE FÉNIX'/><author><name>Carolina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03161395215900720617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/Sm0PTiI5DCI/AAAAAAAACcg/zp1GteDAmpE/S220/Halcn_peregrino_Falco_peregrinus.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/S-iSucPDAGI/AAAAAAAAD5w/XnMIFStgijw/s72-c/fenix1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-1793559168955181749</id><published>2010-05-05T19:09:00.000+02:00</published><updated>2010-05-05T19:09:38.394+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Noa'/><title type='text'>El Terremoto en sus ojos</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/S-GjhkAxAEI/AAAAAAAAD3E/LrDdT5lYNmE/s1600/3012796098_6599034d5f.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; cssfloat: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/S-GjhkAxAEI/AAAAAAAAD3E/LrDdT5lYNmE/s320/3012796098_6599034d5f.jpg" tt="true" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Autor: Noa&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;“Las aguas del río Ebro&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cantan bajo la metralla;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los hombres que así me cruzan,&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;llevan el pueblo en el alma.”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;25 de Julio de 1938&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #3d85c6;"&gt;Escuchando: James Blunt- 1973&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querida Isabel:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pregunto si te abracé lo suficiente. Si te dije te quiero las veces que te merecías cuando te buscaba a tientas bajo los pliegues de las sábanas. Si te besé hasta quedarme sin aliento. No sé si ya será demasiado tarde. Y ahora tengo miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante mí, ya sólo logro distinguir el olor a sangre seca procedente del reguero de cuerpos inertes desplomados sobre el arduo campo de batalla, que se une, inevitablemente, al sonido ensordecedor del rugir de las armas y las bombas de mano, y termina por mezclarse con la mugre y la miseria de los que sienten como yo que no regresaremos más a casa. Sí, tengo miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy mis muchachos hicieron un buen trabajo. No son más que un puñado de jóvenes reclutas imberbes que no alcanzan aún la mayoría de edad, sin formación política y mucho menos militar, pero que venían con las ganas de comerse el mundo. Nadie les previno de su mala suerte. ¿Sabes mi amor que les han apodado “La quinta del biberón”?, son enormes valientes. Pobres críos, algunos no se han recuperado del susto de ver a sus compañeros caer con los ojos vueltos ante la herida de bala y no creo que vuelvan jamás a conciliar un sueño sereno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro día casi me vuelvo loco porque no podía recordar bien los finos trazos de tu rostro. Pero pronto tu olor a violetas inundó mi corazón y pude verte con claridad. Vislumbré tu mirada risueña y ese brillo especial que irradias cuando me sonríes. Dibujé tu cuerpo en el aire con la punta de mis dedos y acabé sintiendo el roce de tu piel como si durmieras, en aquella noche de hastío y brisa nostálgica, junto a mí, como siempre solías hacerlo, recostada sobre mi pecho. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo no es más que un inmenso caos donde el polvo anaranjado de la lucha sin tregua cae pesadamente sobre nuestras cabezas. Dicen que debemos defender estas tierras hasta que caiga el último de nosotros, para que ningún soldado del bando nacional vague libremente por ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agazapado entre estas paredes de arena y charcos de barro, busco un escondrijo donde intento escribirte estas rotas palabras desesperanzadas buscando en ti, Isabel, ese consuelo que despierte en mí un sentido a todo esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me imagino que estarás haciendo hoy. Y te veo tejiendo con tus delicadas manos unas botitas para el bebé. He soñado tantas veces que por fin acaricio sus rollizas manitas. Siento que pasaras el parto y ahora todos sus cuidados tú sóla. No permitas que me olvide sin haber llegado a conocerme. Dile que yo era el que le cantaba pegado a tu tripita aquella canción republicana que me enseñó mi padre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces me despierto sobresaltado con los rostros ensombrecidos de todos aquellos hombres que he matado. Sus almas me persiguen cuando cae el manto de las estrellas. ¿Cuántos de ellos eran padres, hijos y hermanos?, ¿Cuántos de ellos no verán más a las damas de sus sueños?, ¿Cuántas esposas y madres destrozadas llorando amargamente la pérdida de sus bravos soldados?. ¿Cuánto desconsuelo herido y dicha asestada por una idea tan sólo dibujada cristalinamente en las mentes de unos cuantos que se esconden y aguardan bien, mientras envían a otros como a mi división a dar la cara por sus creencias? Malditos cobardes sin valor. Ayúdame Señor a no sentir que todas las bajas de mis levas republicanas son en balde. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fotografía tuya que me diste antes de partir la llevo siempre conmigo y me acompaña rozándome el corazón, sintiendo que late por ti. Tú eres mi motivo para levantar mi “maxim” hacia el enemigo y no hacia mi propia sien y aprender a esperar a que acabe esta guerra para volver cerca de ti y de nuestro hijo. Hasta entonces seguiré soñando con vosotros cuando las pesadillas me den tregua y contentarme con la poca ilusión que me queda con la llegada de tus ansiadas cartas para que me den fuerzas para sobrevivir cada día en este infierno desmedido hasta que llegue la hora de regresar al hogar donde te encuentras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre tuyo,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rodrigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;TELEGRAMA URGENTE A LA ATENCIÓN DE DOÑA ISABEL DE GONZÁLEZ DAMASO&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Sentimos comunicarle. Stop. Que en la mañana del 27 de julio de 1938, Stop. El general Don Rodrigo González Arnau, Stop. Dirigente de la división de 1941, Stop. Ha fallecido por el infortunio de una bala, Stop. Que desgraciadamente ha atravesado su pulmón izquierdo. Stop. Los médicos han hecho todo cuanto estaba en sus manos, Stop. Pero sin el éxito esperado por lograr mantenerlo con vida. Stop. Reciba nuestro más sincero pésame. Stop.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;El General Vicente Rojo, jefe del Estado Mayor Central republicano, máximo dirigente de la Batalla del Ebro. Stop.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querido Rodrigo:&lt;br /&gt;Después de ti no hay nada.&lt;br /&gt;Tuya,&lt;br /&gt;Isabel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Noa:&lt;/span&gt;&amp;nbsp; &lt;a href="http://trazosdemariposa.blogspot.com/"&gt;TraZoS De MaRipoSa&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-1793559168955181749?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/1793559168955181749/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=1793559168955181749&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/1793559168955181749'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/1793559168955181749'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2010/05/el-terremoto-en-sus-ojos.html' title='El Terremoto en sus ojos'/><author><name>Carolina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03161395215900720617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/Sm0PTiI5DCI/AAAAAAAACcg/zp1GteDAmpE/S220/Halcn_peregrino_Falco_peregrinus.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/S-GjhkAxAEI/AAAAAAAAD3E/LrDdT5lYNmE/s72-c/3012796098_6599034d5f.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-3922775373908696847</id><published>2010-04-26T13:12:00.001+02:00</published><updated>2010-04-26T13:19:42.501+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Carolina Márquez'/><title type='text'>HERMANO LOBO, HERMANO HALCÓN</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/SvrnrbJCLEI/AAAAAAAAC54/eE7jiXlwtKA/s1600-h/h.bmp"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5402885436190370882" src="http://4.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/SvrnrbJCLEI/AAAAAAAAC54/eE7jiXlwtKA/s320/h.bmp" style="cursor: hand; float: left; height: 320px; margin: 0px 10px 10px 0px; width: 160px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Autor: Carolina Márquez&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche se avecinaba despacio al compás de la ocultación del sol amarillo y pálido, el sol del invierno, el sol que desaparecía tras las altas Montañas del Abismo que protegían el inmenso y blanco valle.&lt;br /&gt;El frío atardecer y el viento furioso, la niebla que comenzaba a alzarse en el camino, suponían un gran obstáculo para el avance de la manada de Río Solitario, la poderosa familia de lobos grises que dominaban en aquel lejano territorio.&lt;br /&gt;Su líder, el macho dominante, miró hacia atrás para asegurarse que todos los miembros del clan se hallaban en condiciones de continuar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Detuvo su marcha y olfateó el viento, que dejó en su hocico un recuerdo de escarcha blanca y helada, y sus ojos rasgados, verdes color de hierba en verano, se cerraron obligados para mantener a raya los grandes copos de nieve que no cesaban de caer.&lt;br /&gt;Su compañera le animó a continuar con un ligero empujón en el costado y un gruñido suave en su oído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No muy lejos del lugar donde se hallaba la manada, un grupo de hombres semiperdidos en mitad de la gran tormenta, buscaban refugio desesperadamente a través del bosque, sin percatarse de que poco a poco, centímetro a centímetro, iban acercándose a los dominios de Mah-to-toh-pa, el Lago de los Cuatro Osos, llamado así por los nativos de la tribu Mandan, como homenaje a la imponente presencia de sus azules aguas.&lt;br /&gt;Aguas que habían empezado a helarse rápidamente hacía apenas tres días...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hombres, ajenos al terreno peligroso al que iban aproximándose, continuaban luchando contra la ventisca, sus ojos velados por la nieve, incapaces de percibir el suelo que pisaban, abrigándose, caminaban con extrema dificultad, aferrándose a las ramas de los árboles que azotaban sus cuerpos. Sus pasos los llevaban sin remisión hacia el lago cuya fina superficie comenzaba a resquebrajarse en un punto no muy lejano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente, en un suspiro, la tormenta empezó a amainar, como una señal premonitoria. El viento calmó su furia y la niebla se disipó, permitiendo contemplar un tímido sol que aún asomaba en el horizonte, tras las Montañas del Abismo. Incluso había cesado de nevar, como si la fuerza de la Naturaleza hubiera decidido otorgar un instante de tregua clamado por la Madre Tierra.&lt;br /&gt;Pero los hombres continuaban en su camino equivocado...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La calma dio paso a un profundo silencio, enorme, aterrador, que se adueñó del aire frío, y del cielo surgió una sombra que sobrevoló la manada de Río Solitario, los lobos en alerta, el lomo erizado. &lt;br /&gt;El enorme lobo jefe de la familia agudizó su fino oído para escuchar la llamada proveniente del cielo, un cielo iluminado parcialmente por la iniciada presencia de la luna llena.&lt;br /&gt;El chillido agudo del ave rapaz precedió a su portador, el halcón guardián de las Montañas del Abismo, susurrando desde las alturas un mensaje único que sólo el lobo podía entender, incomprensible al oído humano, un mensaje de alerta y precaución.&lt;br /&gt;El halcón transmitió el mensaje de la rotura de la capa de hielo en el lago, su visión desde el cielo le llevó a asociar el fenómeno con la tragedia a punto de desencadenarse para los hombres que seguían aproximándose sin temor.&lt;br /&gt;El lobo miró a la manada, todos habían escuchado al ave y su mensaje y todos respondieron a la llamada con un aullido penetrante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin perder un solo instante, el clan de Río Solitario se lanzó a una desenfrenada y angustiosa carrera. Las patas de los lobos se hundían sin piedad en la nieve, una vez y otra, para dar un nuevo salto que los ayudara a avanzar más rápido, con la humedad resbalando por el denso pelaje protector. De sus fauces abiertas para poder transpirar, asomaban nubes espesas de vaho blanco, lo que los hacía asemejarse a una gran locomotora a veloz carrera, sorteando las ramas más bajas de los árboles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/SvsKQT_mIcI/AAAAAAAAC6A/ks151Jq5Q7U/s1600-h/lobos2.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5402923453322240450" src="http://1.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/SvsKQT_mIcI/AAAAAAAAC6A/ks151Jq5Q7U/s320/lobos2.jpg" style="cursor: hand; float: right; height: 201px; margin: 0px 0px 10px 10px; width: 320px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Se detuvieron bruscamente al alcanzar la orilla del lago, salpicando de nieve durante el momento de la frenada a los hombres asustados y atónitos que los miraban preguntándose qué estaba ocurriendo.&lt;br /&gt;Los lobos cerraron filas a lo largo de la orilla, impidiendo que los hombres siguieran avanzando, gruñendo y mostrando sus largas filas de dientes y sus colmillos afilados, cada vez que intentaban dar un paso en la dirección equivocada.&lt;br /&gt;Así continuaron por unos minutos, desafiándose, intentando los hombres romper la barrera animal, y los lobos manteniéndose firmes en su posición protectora, hasta que uno de aquellos humanos percibió el peligro que suponía la grieta que hasta ese instante había permanecido invisible a sus ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hombres no daban crédito a lo que estaba sucediendo, a la experiencia que les había tocado vivir. La Naturaleza salvaje de aquellos animales, con su fiera y dura mirada, sus ancestrales enemigos, se habían aliado a ellos salvándoles la vida.&lt;br /&gt;Los humanos se encogieron de hombros y uno de ellos cayó de rodillas al suelo helado, todavía asustado, y sus ojos se cruzaron con los del líder de la manada.&lt;br /&gt;Un destello de entendimiento mútuo brilló en las pupilas de hombre y animal, y un mensaje de precaución llegó hasta el humano, así como uno de agradecimiento llegó hasta el lobo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hombres cambiaron el rumbo y continuaron su camino hacia lejanas tierras, tierras mejores y cálidas, llenos de una inmensa comprensión hacia el mundo que les rodeaba.&lt;br /&gt;Los lobos miraron al cielo e intercambiaron una mirada con el halcón, habían cumplido su misión. El halcón voló hacia las Montañas del Abismo y los lobos se encaminaron hacia el Valle de Río Solitario.&lt;br /&gt;Ambas especies supieron que las cosas estaban como debían estar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/SvsOEn07p1I/AAAAAAAAC6I/mdXUM-CHiYQ/s1600-h/Poor-Wolf-Mandan-1879.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5402927650534303570" src="http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/SvsOEn07p1I/AAAAAAAAC6I/mdXUM-CHiYQ/s320/Poor-Wolf-Mandan-1879.jpg" style="cursor: hand; float: left; height: 320px; margin: 0px 10px 10px 0px; width: 247px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #a64d79;"&gt;Nota de la autora: este relato está dedicado a Sidel, el Hermano Lobo, por su cumpleaños, con todo mi cariño y mi amistad. Espero que lo disfrutes leyéndolo como yo lo he hecho escribiéndolo para tí. Cumple muchos más años, que yo estaré ahí mientras me lo permita el Gran Espíritu.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #a64d79;"&gt;El nombre para el lago &lt;strong&gt;Mah-to-toh-pa&lt;/strong&gt;, es el nombre de uno de los grandes jefes de la tribu nativo americana &lt;strong&gt;Mandan&lt;/strong&gt;, y realmente significa &lt;strong&gt;"Cuatro Osos".&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #a64d79;"&gt;Para Sidel he colgado la foto de otro Gran Jefe de la misma tribu, llamado&lt;strong&gt; "Poor Wolf", &lt;/strong&gt;es decir, &lt;strong&gt;Lobo Pobre&lt;/strong&gt;, que se refiere a la pobreza material, no a la espiritual.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Carolina Márquez:&lt;/span&gt; &lt;a href="http://elespiritudelhalcon.blogspot.com/"&gt;El Espíritu del Halcón&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-3922775373908696847?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/3922775373908696847/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=3922775373908696847&amp;isPopup=true' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/3922775373908696847'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/3922775373908696847'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2010/04/hermano-lobo-hermano-halcon.html' title='HERMANO LOBO, HERMANO HALCÓN'/><author><name>Carolina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03161395215900720617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/Sm0PTiI5DCI/AAAAAAAACcg/zp1GteDAmpE/S220/Halcn_peregrino_Falco_peregrinus.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/SvrnrbJCLEI/AAAAAAAAC54/eE7jiXlwtKA/s72-c/h.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-7733227039168617578</id><published>2010-04-17T00:27:00.001+02:00</published><updated>2010-04-17T00:28:52.840+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pablo Romero'/><title type='text'>EL HOMBRE QUE SEGUÍA AL SOL</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/S8jihDUjgfI/AAAAAAAADwY/-KiKqxEzi8k/s1600/LA_MUE~1.JPG" imageanchor="1" style="clear: right; cssfloat: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/S8jihDUjgfI/AAAAAAAADwY/-KiKqxEzi8k/s320/LA_MUE~1.JPG" wt="true" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Autor: Pablo Romero&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las primeras luces de la mañana iluminaban al joven leñador que, como era habitual en él, había madrugado para iniciar su dura jornada de trabajo. Los rayos del Sol acariciaban sus curtidos músculos haciéndole sentir una calidez que raramente podía sentir, pues la soledad había sido su elección. Ni amaba ni odiaba al resto del mundo, simplemente lo ignoraba. Su único contacto con otras personas era estrictamente comercial, cuando repartía haces de leña a aldeas vecinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como cada mañana, dirigió su mirada a la cegadora luz que penetraba en sus ojos inundándolo en un mar de dudas. ¿De dónde venía aquella enorme bola de fuego? ¿Hacia dónde se dirigía cuando las estrellas aparecían en el firmamento? A pesar de ello, su única preocupación al final del día era poder contemplar al día siguiente el majestuoso espectáculo del amanecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los robles y las encinas habían sido generosos aquel año, proporcionándole una más que considerable cantidad de leña y de una calidad excelente. Apenas habían pasado un par de horas y ya contaba con una cantidad de leña suficiente para poder regresar a su hogar, así podía dedicar el día a otros menesteres. Caminó a paso lento, contemplando la belleza de los bosques en esa época del año y canturreando melodías sin sentido que aligeraban la pesada carga que llevaba a sus espaldas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final de aquel camino se encontraba su pequeña casa de madera. Él mismo la había construido, mejorándola y transformándola día a día. Era su particular proyecto inconcluso, propio de todos y cada uno de los seres humanos. Sabemos cuándo empieza, pero no sabemos cuándo acabará, pues realmente le ponemos tanto esfuerzo e ilusión que deseamos que su final jamás llegue. Por un instante, recordó el momento en el que empezó a construirla. Contaba con doce años de edad y fue por necesidad, pues sus padres murieron asesinados por unos bandidos. Pero eso es otra historia, digna de ser contada en otro momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Colocó la leña en su montón, enorgulleciéndose de la abundante cantidad que había conseguido en tan poco tiempo. Comió unos huevos y algo de pan y no perdió la oportunidad de echarse una pequeña siesta disfrutando de la apacible brisa que se colaba por sus ventanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despertó horas más tarde. El trabajo de los últimos días había hecho mella en él y su cuerpo necesitaba reposo. Realmente no creía que había perdido el tiempo, sino más bien lo contrario. El Sol aún brillaba en el cielo y no pensaba desaprovechar ese presente divino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A un par de millas de allí se encontraba un lago al que raramente alguien se acercaba, a excepción de unos pocos pescadores que se dejaban ver los primeros días de mayo, coincidiendo con la festividad de la primavera de la aldea de Fangus. Tentado por un relajante baño, se acercó al lago. Recorrió el camino sin prisa alguna, con una permanente sonrisa en sus labios. El tiempo parecía haberse detenido. Una vez allí, comprobó que se encontraba solo ante aquel pequeño paraíso. Se despojó de sus gastadas ropas y se introdujo en el lago, saboreando todos y cada uno de los pasos que daba, dejándose cubrir lentamente. Dentro, parecía que las discretas corrientes de agua arrastraran su suciedad y sus problemas, llevándolos a lo más profundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era la hora. El Sol empezaba a descender tras las montañas. Era un momento triste, incluso trágico. El joven se sentía frustrado por no poder alargar la compañía de su mejor y único amigo. Temía a la noche. Debía regresar a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo podía dormir con el mundo a oscuras ahí fuera? ¿Volvería a ver el amanecer? A pesar de sus dudas, logró conciliar el sueño y despertar para contemplar un nuevo día. Era viernes, y como cada viernes, debía dirigirse a Vistrel a hacer su reparto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vistrel era la más grande de las aldeas donde comerciaba, pero también la más alejada de su amado hogar. Sin embargo, valía la pena caminar tantas horas, pues eran muchos los aldeanos que utilizaban sus servicios además de ser los más generosos con sus propinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era ya tarde cuando le entregó al señor Gaus, el último de sus clientes, su haz de leña. Volver a casa le parecía algo casi lejano. Inclinó su cabeza hacia arriba y miró al cielo. Y allí estaba él, brillante y seductor, invitándole a acompañarle en sus aventuras. El leñador no lo dudó. Dejó su hogar a sus espaldas y emprendió un nuevo camino. Qué importaba la leña, el lago o las ardillas. Una puerta se había abierto frente a él, aunque jamás cerró la que dejó tras de sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca había llegado tan lejos. Un paso hacia adelante era un paso más alejado de todo aquello que conocía y un paso hacia la inquietante inmensidad de este mundo lleno de sorpresas. Caminaba tan rápido como sus piernas le permitían, pero su amigo corría a una velocidad inalcanzable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo acto tiene consecuencias. Era el momento de enfrentarse a la oscuridad, pero era un precio ridículo que tenía que pagar por perseguir sus sueños. Estaba demasiado cansado para pensar y sin pensar no se puede tener miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así fue como el leñador dejó el hacha a un lado para buscar lo que nunca había perdido y encontrar lo que nunca había esperado. Recorrió valles y montañas, ríos y puentes, bosques y desiertos, luz y oscuridad. Era un camino aparentemente infinito, pero el joven se dio cuenta de que se equivocaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras unas dunas apareció el mayor lago que sus ojos habían visto. Se trataba de la poderosa mar, hogar de criaturas con las que ni siquiera se había atrevido a soñar. Se deshizo de sus zapatos e introdujo los pies en el agua. Por primera vez en mucho tiempo, se detuvo a analizar la situación. ¿Hasta qué punto conseguiría llegar a nado? ¿Qué ocurriría cuando llegara la noche? De repente, sus pensamientos quedaron apartados por una misteriosa aparición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De entre las aguas surgió una bella mujer de pelo largo completamente desnuda. La mujer miraba al cielo. El joven hizo lo mismo y comprendió quién era. Junto al Sol, navegaba en las pacíficas aguas del Universo la Dama de la Noche, radiante y espléndida. Ambos bajaron la mirada y contemplaron en el interior de sus ojos. La mujer que seguía a la Luna se acercó unos pasos hacia el joven y la oscuridad se hizo antes de hora. Sus labios rozaron los del joven hasta fundirse en el más dulce y misterioso beso jamás conocido. A medida que la luz del Sol se apagaba, la llama de la pasión se encendía iluminando el corazón de dos almas solitarias que habían dejado de serlo por unos instantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los rayos del Sol volvieron tímidamente haciéndose cada vez más fuertes y poderosos. Los labios de los jóvenes se separaron. La mujer que seguía a la Luna prosiguió con su camino, pero el leñador se detuvo a disfrutar de ese nuevo amanecer. Sin mirar atrás, se introdujo en el agua y, armado de valor, se dirigió a su destino. No importaba si le llevaba al sufrimiento o a la muerte. La esperanza de reencontrarse con la hija de la Luna era el único combustible que necesitaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Pablo Romero&lt;/span&gt;: &lt;a href="http://86degeneration.blogspot.com/"&gt;86Degeneration&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-7733227039168617578?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/7733227039168617578/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=7733227039168617578&amp;isPopup=true' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/7733227039168617578'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/7733227039168617578'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2010/04/el-hombre-que-seguia-al-sol.html' title='EL HOMBRE QUE SEGUÍA AL SOL'/><author><name>Carolina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03161395215900720617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/Sm0PTiI5DCI/AAAAAAAACcg/zp1GteDAmpE/S220/Halcn_peregrino_Falco_peregrinus.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/S8jihDUjgfI/AAAAAAAADwY/-KiKqxEzi8k/s72-c/LA_MUE~1.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-8933453103911717527</id><published>2010-04-10T01:44:00.001+02:00</published><updated>2010-04-10T01:52:22.059+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Noa'/><title type='text'>AMORES CASTIZOS</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/S7-5n5YgDzI/AAAAAAAADr0/_DUEZhFEBaM/s1600/Amores+Castizos.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; cssfloat: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/S7-5n5YgDzI/AAAAAAAADr0/_DUEZhFEBaM/s320/Amores+Castizos.jpg" wt="true" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Autor: Noa&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;"Cada paso que doy hacia delante, es una mirada atrás buscando tu recuerdo"&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Escuchando: Dido- Here With Me-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como cada mañana se sentaba a esperar a que la muerte la llevase con ella. &lt;br /&gt;Apoyada en la escalinata de piedra caliza carcomida por el paso del tiempo, dejaba las horas trascurrir lentamente mientras hundía su fatigada mirada llena de surcos y grietas en el horizonte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sol anaranjado comenzaba a resurgir sobre la línea del mar anunciando la llegada de un nuevo día. Pero a Matilde le daba igual. Había disfrutado de muchos amaneceres como éste, pero nunca los había vislumbrado sola. Ya no le resultaban impactantes. Ahora sus tonos rojizos repletos de destellos naranjas carecían de sentido desde que no los contemplaba junto al abrazo cálido de su esposo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había fallecido hacía varios años y ya no le quedaba ningún motivo para sonreírle a la vida, de hecho deseaba que ésta acabara lo antes posible. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hedor que desprendía el interior de su casa resultaba inaguantable para los que se acercaban a pagar mensualmente la cuota del garaje que arrendaba en una vieja nave situada al final de la calle. &lt;br /&gt;Les abría la puerta tan sólo unos centímetros los suficientes para que el olor nauseabundo les golpeara de lleno en las narices, a veces su astuto gato se escapaba por esa pequeña rendija y lograba disfrutar de unos instantes de libertad hasta que le atraparan de nuevo las regordetas manos de su dueña. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adentro se hallaba una instancia repleta de soledad. Sus muebles revestidos en madera de cedro y cubiertos por una visible capa de polvo escondían todos los momentos de felicidad compartida por aquella anciana y su marido, pero ahora, aguardaban tristemente el pasar de las horas junto a la dueña. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conoció a Alfonso hace la friolera de más de sesenta y tres años cuando ella no era más que una chiquilla escuálida que aún no había desarrollado su cuerpo como las demás chicas de su barrio. Cada martes acompañaba a su madre a hacer la compra al singular Mercado Maravillas del centro de su madrileña ciudad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Palpando unos vistosos tomates se encontraba él sonriendo con risita picarona a la hija del frutero. Era alto y apuesto, con una mirada intensa de miel y almendra. Su cabello travieso y despeinado le daba un aire rebelde apoyado por su pose de chuleta de barrio. &lt;br /&gt;Sintió el corazón estallar dentro de ella golpeando fuertemente que la hizo cerrar la boca para que no se saliera de su pecho. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“Anda Mati, tráeme unos tomatitos para el guisado”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y como en aquella época jamás se desobedecía a las madres aunque quisieras desaparecer del mundo en aquel instante, camino con la vista sin alzarla del suelo del mercado y se situó lo más alejada que el puesto le permitía de él pero que a su vez no le impidiera perder detalle de sus gestos. &lt;br /&gt;La muchacha a la que hablaba era ya toda una mujercita con sinuosas caderas y pechos turgentes. Como deseó que su cuerpo se asemejara al de ella y no sus trazos infantiles aún por definir. Debían tener ambas la misma edad. &lt;br /&gt;De repente, sus miradas se entrelazaron. Ella bajó la vista y fingió observar los puerros situados entre ambos. Pero sentía su mirada fija en ella. Le ardían las mejillas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quién va? &lt;br /&gt;-…… &lt;br /&gt;-¿Quién va? &lt;br /&gt;-…… &lt;br /&gt;-¿Niña no te tocaba a ti? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora la quemazón de las mejillas le subió hasta las horquillas. &lt;br /&gt;Todos en el puesto la miraban. Él también. La hija del frutero la miró con descaro y le dijo algo en bajo al chico y ambos rieron mientras ella la miraba con sonrisa burlona. &lt;br /&gt;Pidió su kilo de tomates y se marchó al borde de las lágrimas y el corazón rebosante de su risa, sus ojos, su pelo, su pose, su tez… &lt;br /&gt;Tuvo fiebre en los tres días posteriores y no quiso levantarse de la cama más que para ir al baño. Su padre temía que su pequeña se hubiera infectado de tifus o algún otro mal preocupante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cuarto día se puso en pie y volvió al mercado. Esta vez había pedido prestado un jovial vestido rojizo y unos taconcitos de hebilla de dos centímetros a su amiga Carmen, que de paso la había puesto un poquito de colorete en las mejillas y unas pinceladas de carmín en los labios. Cuando se vió frente del espejo del baño público, ya que este nuevo cambio de imagen tuvieron que hacerlo a escondidas de las madres, padres y demás vecinas curiosas y chismosas del barrio, descubrió a una muchacha de enormes ojos verdosos y jugosos labios rojos, que no tenía nada que envidiar a la hija del frutero. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando cruzó el umbral del mercado, le temblaron las rodillas, puede que él ni siquiera estuviera aquí, puede que se volvieran a reír de ella, y quiso dar marcha atrás. Pero al girarse sobre sí misma se tropezó con alguien que rápidamente la tomó por la cintura mientras la decía entre susurros: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“Disculpe señorita, no debería ir usted sola por este mercado, hay muchos lobos por ahí sueltos y a hora mismo uno la tiene acorralada por la cintura”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le costó escucharle a causa del sonido ensordecedor de sus latidos, y al sentir sus labios cerca de su oído un latigazo le recorrió la espalda que hizo que se tambaleara aun más, por extensión él la apretó más fuerte con sus manos. Quizá todo no durara más que un segundo pero para ambos el tiempo pareció detenerse en derredor. &lt;br /&gt;Sus miradas se clavaron en los ojos del otro, y sus labios desearon derretirse en los de enfrente. Caminaron por las calles adyacentes sin decirse nada y contárselo todo a través de sus pupilas. &lt;br /&gt;Él la estuvo cortejando durante varios meses hasta que una tarde se presentó con un ramo de flores dispuesto a pedir la mano de su amada al padre de Matilde. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca jamás se separaron, no había un día en el que no estuvieran juntos, necesitaban de la presencia del otro para poder respirar. Cada uno era la bujía que iniciaba todo el motor que hacía que la maquinaria que componía sus cuerpos se pusiera en marcha. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una tarde Alfonso comenzó a tener fiebres altas y a vomitar sangre. El tiempo transcurría y no había mejoría alguna. Vendieron su casita de la calle de los Artistas y marcharon a Mallorca para que la brisa del mar le mejorara la salud. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero una tarde Alfonso la llamó a su alcoba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mati, pronto deberás caminar tú sóla. &lt;br /&gt;-Pero yo sólo sé andar tras tus pasos. &lt;br /&gt;-Encontrarás el camino, yo te guiaré desde dentro de tu corazón. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y como una vela encendida, se fue apagando hasta consumirse todo el humo. &lt;br /&gt;Ella le buscaba dentro de sí misma, pero no le hallaba. Él se había ido. &lt;br /&gt;En la noche, buscaba entre sueños su espalda para recorrerla con sus dedos y no había nada al otro lado de la cama. Porque él se había ido. &lt;br /&gt;Preparaba comida para dos porque no sabía calcular ni conocía otras medidas. Pero no había nadie al otro lado de la mesa sentado para degustar su plato favorito. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tuvieron hijos porque alguno de los dos no podía concebir, pero no les importó en absoluto y por eso adoptaron a un diminuto y desnutrido Canela cuando le encontraron maullando perdido sin rumbo, agazapado entre unos cubos de basura buscando algún desperdicio para llevarse a la boca. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se encerró más en sí misma y se echó a perder esperando el día en que se durmiera eternamente con las cenizas de su esposo entre las raíces del chopo de la plaza de Olavide donde él le declaró su amor. Guardaba las de Alfonso en el alfeizar de su ventana para mezclarlas con las suyas cuando la muerte se dignara aparecer. Llevaba dos años esperando y pensaba que cada vez quedaba menos para que viniera a por ella. Pese a que tenía una salud de hierro y por desgracia para Matilde aún le quedaba unos añitos más para desesperarse en la apatía de los días de Mallorca. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Echaba de menos Madrid. Su ruido, su caos, sus calles castizas y las trufas de la Mallorquina frente a la Puerta del Sol que devoraba tiempo atrás, entre sonrisas y confidencias con aquel muchacho divertido y picarón que bebía los vientos por ella. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrió los ojos y se dejó llevar por la luz tenue del atardecer. Su gato se enredó entre sus piernas ronroneando y pidiendo un poco de atención. Quería comer algo. Sus bigotes la hicieron cosquillas en las pantorrillas y tomó al viejo Canela entre sus brazos y poniéndose en pie torpemente y con gran dificultad, le susurró al oído: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“Puede que mañana tengamos más suerte”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy la muerte pasó de largo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Noa&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;: &lt;a href="http://trazosdemariposa.blogspot.com/"&gt;TraZoS De MaRipoSa&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-8933453103911717527?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/8933453103911717527/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=8933453103911717527&amp;isPopup=true' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/8933453103911717527'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/8933453103911717527'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2010/04/amores-castizos.html' title='AMORES CASTIZOS'/><author><name>Carolina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03161395215900720617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/Sm0PTiI5DCI/AAAAAAAACcg/zp1GteDAmpE/S220/Halcn_peregrino_Falco_peregrinus.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/S7-5n5YgDzI/AAAAAAAADr0/_DUEZhFEBaM/s72-c/Amores+Castizos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-3228342535624896405</id><published>2010-04-04T00:20:00.002+02:00</published><updated>2010-04-04T00:35:56.480+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Carolina Márquez'/><title type='text'>EN MUSUBI</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/SezLhCRB7JI/AAAAAAAABFw/z_K41j9sGF0/s1600-h/b_orientales.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5326856227676875922" src="http://4.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/SezLhCRB7JI/AAAAAAAABFw/z_K41j9sGF0/s320/b_orientales.jpg" style="cursor: hand; float: left; height: 320px; margin: 0px 10px 10px 0px; width: 266px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Autor: Carolina Márquez&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Kimi nakute&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Makoto ni taidai&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;No kodachi kana&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Sin tí demasiado enorme&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;sería el bosque&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size: 78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size: 78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size: 78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size: 78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size: 78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size: 78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Ronin desenvainó su sable y observó el filo a la luz del sol poniente. Un destello brillante recorrió la hoja desde la base hasta la punta cegando sus ojos por unos instantes. Apartó la mirada y observó a la mujer, segura, valiente, y se aproximó a ella dejando tan sólo un leve espacio entre sus rostros, el suficiente para que sus alientos se mezclaran en uno solo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La miró directamente a los ojos y sintió como si su propia espada le atravesara el corazón, produciendo un estallido de calor, estremecedor y único, y sus labios empezaron a temblar sin permitirle pronunciar una sola palabra, ni emitir un suspiro. Sólo percibió la tensión insoportable apoderándose de su cuerpo y pensó, por un segundo, que ése sería un buen momento para morir...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella sostuvo su mirada, sus sentidos en alerta esperando el próximo movimiento. Sus manos, temblorosas, se aferraron a sus ropas como si en ellas encontrara el apoyo necesario para no caer y mantenerse en pie. Se recostó contra la fría pared pero no la sintió así, pues un fuego inaudito, incomparablemente intenso que no había sentido jamás la invadió por entero y por un segundo pensó que empezaría a arder...&lt;br /&gt;Siguió mirándolo a los ojos y su corazón dejó de latir y toda su hermosa cara se tiñó de rubor y no pudo impedir que sus labios se entreabieran, dejando escapar un murmullo incomprensible y un leve gemido.&lt;br /&gt;Se inclinó hacia el hombre y aspiró su olor a tierra, sudor y sangre y una de sus manos se alzó unos centímetros para tocar su rostro, pero se contuvo un efímero instante, el mismo que él aprovechó para rozarle la muñeca con un toque de seda en sus dedos. Fue entonces cuando ella pensó que ése sería un buen momento para morir...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El guerrero dió unos pasos hacia atrás conteniendo el aliento, y elevó su sable hacia ella. La hoja produjo un sonido peculiar al cortar el aire, imitando el zumbido de un insecto libador. El extremo del arma apuntó directamente a su blanco y fino cuello desnudo dejándola sin respiración, pero sus años de disciplina se impusieron frente a la agresión y mantuvo la calma, serena e impasible, a la espera del momento final en el que todo terminaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el momento no llegó, el tiempo se había detenido y se preguntó si en ese instante el soldado podía leer sus pensamientos, tan íntimos, tan cálidos y prometedores...&lt;br /&gt;De repente, en un rápido movimiento que atrapó la luz del sol, sintió la fría espada rasgando sus vestidos y percibió la caricia de la ropa sobre su piel cayendo por sus costados.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No se movió, no intentó ocultarse. Se mostró con orgullo sintiéndose vencedora, y él se acercó despacio y la cubrió en un abrazo de rendición, como la oscuridad cubre a la luz y la noche abraza al día.&lt;br /&gt;Y no hubo más espacio entre ellos que el de sus destinos encontrándose...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #6600cc;"&gt;EN MUSUBI: Encuentro de Destinos, matrimonio&lt;br /&gt;RONIN: Samurái, guerrero sin señor feudal convertido en mercenario&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Carolina Márquez&lt;/span&gt;: &lt;a href="http://karyukai-carolina.blogspot.com/"&gt;Karyûkai&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-3228342535624896405?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/3228342535624896405/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=3228342535624896405&amp;isPopup=true' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/3228342535624896405'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/3228342535624896405'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2010/04/en-musubi.html' title='EN MUSUBI'/><author><name>Carolina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03161395215900720617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/Sm0PTiI5DCI/AAAAAAAACcg/zp1GteDAmpE/S220/Halcn_peregrino_Falco_peregrinus.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/SezLhCRB7JI/AAAAAAAABFw/z_K41j9sGF0/s72-c/b_orientales.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-7310337660380540959</id><published>2010-03-30T08:34:00.005+02:00</published><updated>2010-03-30T08:45:47.639+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Xibeliuss'/><title type='text'>HANK</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/S7Gc1NLku1I/AAAAAAAAD6E/sKL-v7ta7WE/s1600/payaso_triste.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; FLOAT: left; HEIGHT: 164px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5454313061607586642" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/S7Gc1NLku1I/AAAAAAAAD6E/sKL-v7ta7WE/s200/payaso_triste.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="color:#cc0000;"&gt;Autor: Xibeliuss&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para él, lo suyo no tenía mérito, como tampoco lo tenían los payasos tristes. Él, como ellos, se vestía de brillantes colores y salía frente a las candilejas a escenificar una pena exagerada. Un par de trucos aprendidos y la gente se rompía las manos aplaudiendo. Nunca viene mal ver a otro que sufre más que tú. Siempre es fácil pensar que los versos hablan de tu corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Tienes talento, chaval” -le dijo el feriante que le sacó del pueblo. Él sólo cogía la guitarra y los dedos escuchaban los acordes en el viento. Como el viento parecía traerle las palabras sobre Sassie Mae, sobre Rosa Lee, sobre el tren de lejano destino o sobre el día aquel, uno de tantos, que buscó una moneda y sólo encontró un agujero en el bolsillo. Cierto es que cuanto más polvo del camino acumulaba su traje, más historias acudían a sus manos. Cuando era un crío, allá en la granja, su madre siempre les cantaba antes de acostarlos. Conocía cientos de canciones: leyendas de vaqueros, himnos religiosos, incluso sones de la vieja Europa. Él se sentía muy torpe por no poder memorizarlas. Por eso tuvo que inventar las suyas propias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabía que estaba envejeciendo. La maldita tos y las pocas ganas de coger la carretera, también porque a menudo buscaba antes la botella que una buena mujer para pasar la noche. Cada vez más bazas la suerte le deparaba no una pareja, sino un trío: la copa, un tal Jack Daniels y él mismo. Hasta rodar bajo la mesa. Los payasos tristes siempre triunfan, pero los borrachos viejos son el blanco ideal para todos los golpes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubiera cambiado todo eso que los otros llaman talento por retener a Sassie Mae, a Rosa Lee... a cualquier chica cuyos ojos no tuvieran el color del olvido. Y guardar las canciones para el fuego del hogar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viento no lo quiso así. Siguió soplando y soplando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;Xibeliuss&lt;/span&gt; - &lt;a href="http://igualteinteresa.blogspot.com/"&gt;Igual te interesa&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://photoxibeliuss.blogspot.com/"&gt;Días en Sanabria&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-7310337660380540959?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/7310337660380540959/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=7310337660380540959&amp;isPopup=true' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/7310337660380540959'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/7310337660380540959'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2010/03/hank.html' title='HANK'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/S7Gc1NLku1I/AAAAAAAAD6E/sKL-v7ta7WE/s72-c/payaso_triste.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-5769607021228842550</id><published>2010-03-22T13:43:00.004+01:00</published><updated>2010-03-22T14:10:29.230+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Belén Márquez'/><title type='text'>El Ñu Azul</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/S6dsOW9pdkI/AAAAAAAAD4E/nAyKwVhmuII/s1600-h/diamante-1.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; FLOAT: left; HEIGHT: 166px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5451444867893392962" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/S6dsOW9pdkI/AAAAAAAAD4E/nAyKwVhmuII/s200/diamante-1.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;Autor: Belén Márquez&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella mañana me levanté temprano y me dirigí hacia la cafetería del hotel tal y como llevaba haciendo durante las dos últimas semanas desde que llegara a la ciudad de Mérida.&lt;br /&gt;―Buenos días, señorita Mur ―saludó el camarero que había tras la barra con su habitual sonrisa―. ¿Tomará café, como siempre?&lt;br /&gt;―Sí, por favor ―le respondí mientras tomaba asiento y me hacía con un ejemplar de El Diario de Yucatán.&lt;br /&gt;Hice girar las hojas del diario hasta que, ante mí, apareció la sección imágenes. Mis ojos recorrieron la página con avidez hasta que hallaron la noticia esperada. Una amplia sonrisa iluminó mi rostro al leer el titular: «Gran inauguración de la Gran Muestra de Joyería en el Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán».&lt;br /&gt;―¿Buenas noticias? ―preguntó el camarero mientras dejaba ante mí, una humeante taza de café.&lt;br /&gt;―Muy buenas, Isaak ―le respondí―. Gracias.&lt;br /&gt;En aquel instante sonó mi teléfono móvil. Ya sabía quién era, antes de leer el nombre que aparecía en la pantalla.&lt;br /&gt;―Hola, Max.&lt;br /&gt;Su voz sonaba entusiasta.&lt;br /&gt;―¿Te has enterado?&lt;br /&gt;―Ahora mismo estoy leyendo la noticia.&lt;br /&gt;―Deberíamos actuar antes de la inauguración.&lt;br /&gt;―Y lo haremos ―le respondí―, confía en mí.&lt;br /&gt;―Hay que recoger los trajes a las diez. ¿Te encargarás tú?&lt;br /&gt;―Lo siento, Max, pero no tengo el don de la ubicuidad. Esta mañana tengo una cita con Charles Singleton. Tendrás que ir tú a recogerlos.&lt;br /&gt;―¿Charles Singleton? ―preguntó Max, excitado―. ¿El propietario del Ñu Azul?&lt;br /&gt;―Y el máximo responsable de la exposición.&lt;br /&gt;―No olvides llevar tu grabadora.&lt;br /&gt;―No lo haré. Hasta luego, Max.&lt;br /&gt;Corté la comunicación y abrí mi bolso para guardar el teléfono. Allí estaba la grabadora que Max había mencionado. La cogí y la introduje en el bolsillo de mi chaqueta. Luego bebí mi café, dejé unas cuantas monedas en el mostrador y abandoné la cafetería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía una mañana estupenda y decidí pasear por las pintorescas calles de estilo colonial y admirar los hermosos edificios del centro de la ciudad. Mis pasos enseguida me llevaron hasta la calle sesenta donde se encontraba el gran teatro Peón Contreras, la Catredral de San Ildefonso y, finalmente, el Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán.&lt;br /&gt;Entré en el vestíbulo del museo y la recepcionista, me sonrió con amabilidad.&lt;br /&gt;―Bienvenida, señorita Mur. El señor Singleton la está esperando. ―Seguidamente accionó el botón de un pequeño intercomunicador que tenía sobre la mesa y anunció―: la señorita Mur ha llegado, señor ―y luego se dirigió de nuevo hacia mí―. Puede pasar, señorita Mur.&lt;br /&gt;―Gracias ―le respondí.&lt;br /&gt;Atravesé el patio interior repleto de plantas traídas de los lugares más remotos del mundo. Entre ellas destacaba un magnífico laurel adulto cuya altura alcanzaba la segunda planta del museo. Atravesé la arcada repleta de geranios que me separaba de la primera sala, y enseguida me envolvió el hilo musical, de inconfundible estilo wagneriano que sonaba, por igual, en todas las salas del museo.&lt;br /&gt;Un hombre maduro ―de unos cuarenta o cuarenta y cinco años de edad―, de fuerte constitución, anchos hombros y altura considerable, cruzó la sala con paso decidido mientras extendía su brazo hacia mí.&lt;br /&gt;―Señorita Mur ―dijo―, es un placer.&lt;br /&gt;―El placer es mío, señor Singleton ―dije ofreciéndole mi mano―. Es usted muy amable al poder dedicarme unos minutos de su valioso tiempo.&lt;br /&gt;―Llámeme Charles, por favor ―dijo apretando mi mano con firmeza―. Y no es molestia alguna para mí enseñar mi más preciada joya a una experta gemóloga como usted. Me ha dicho Lidia que está usted realizando un estudio sobre los diamantes sudafricanos.&lt;br /&gt;―Así es ―le respondí―. Durante estas semanas he podido estudiar alguna de las piezas de la exposición, pero mi mayor deseo es poder contemplar el Ñu Azul.&lt;br /&gt;―La comprendo perfectamente ―dijo Charles―. El Ñu Azul posee unas cualidades que lo convierten en una pieza única. No se sentirá decepcionada cuando lo vea.&lt;br /&gt;Charles me condujo hasta la sala de exposiciones que se hallaba a pocos pasos de la entrada principal. Durante los últimos días, había recorrido aquella planta tomando nota de las entradas, salidas, cámaras de seguridad y todos aquellos detalles que fueran importantes para el buen desarrollo de nuestro plan.&lt;br /&gt;La sala principal, donde tendría lugar la muestra de joyería, se hallaba en el centro del edificio, justo detrás de los servicios públicos. Dos días atrás me habían permitido entrar en la sala mientras ultimaban los últimos detalles para la exposición. Las joyas habían llegado a Mérida tres días antes de la inauguración. La única que faltaba por llegar era el famoso diamante Ñu Azul ―llamado así por su característica forma y color―, y la única que todavía no había tenido entre mis manos.&lt;br /&gt;Cuando doblamos la esquina de la pared que nos separaba de la sala, algo llamó mi atención: una luz azulada irradiaba en el centro de la sala.&lt;br /&gt;Mis ojos se abrieron desmesuradamente al contemplar la belleza de la magnífica gema. La sala se hallaba a oscuras. Tan sólo una pequeña bombilla, situada sobre la singular piedra, iluminaba su talla haciendo que desprendiera seductores rayos de luz.&lt;br /&gt;―¡Es magnífica!&lt;br /&gt;Charles sonrió ante mi franca admiración y se acercó hacia un panel que había situado al lado de la puerta. Introduje la mano en el bolsillo de mi chaqueta y accioné la grabadora, justo en el momento en el que Charles presionaba las teclas del panel. Una serie de pitidos llegó hasta mis oídos y las puertas se deslizaron sin hacer el menor ruido. Esperé a que Charles entrara primero en la sala (aunque mi primer impulso fuera correr hacia el diamante y sostenerlo entre mis manos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La reunión con Charles Singleton había durado más de lo previsto, así que llegaba tarde a mi cita para comer. Max ya estaba sentado a la mesa del restaurante de comida rápida engullendo un enorme döner-kebab.&lt;br /&gt;―No sé cómo puedes comerte eso.&lt;br /&gt;―Esta buenísimo ―dijo él con la boca llena― ¿Quieres?&lt;br /&gt;Negué con la cabeza y tomé asiento frente a él. Inmediatamente, un camarero, salió a mi encuentro.&lt;br /&gt;―Sólo tomaré una ensalada, gracias.&lt;br /&gt;El camarero tomó nota y se alejó de nosotros.&lt;br /&gt;―¿Lo has conseguido? ―me preguntó Max.&lt;br /&gt;A modo de respuesta, cogí la grabadora y la puse sobre la mesa. Max dejó su comida en el plato y se limpió con nerviosismo las manos. Luego tomó la grabadora y la rebobinó.&lt;br /&gt;―¿Cómo esperas extraer la clave de la puerta, sólo con el sonido?&lt;br /&gt;Max me hizo una señal para que callara y accionó el botón de la grabadora. De manera automática, se reprodujo el sonido de las teclas del panel, al ser presionadas por Charles. A continuación apartó el plato que contenía el döner-kebab a medio comer y en su lugar colocó un pequeño xilófono, ante mi sorprendida mirada. Mientras reproducía las notas de la grabadora en aquel peculiar instrumento, repasé los detalles de nuestro plan. Si todo salía a la perfección, volaríamos, a la mañana siguiente, hacia Cartagena de Indias donde estaríamos fuera de la jurisdicción de las autoridades mejicanas.&lt;br /&gt;―Ya lo tengo.&lt;br /&gt;La voz de Max me hizo volver a la realidad.&lt;br /&gt;―La clave está definida por las notas de la escala musical. Si reproducimos los sonidos que grabaste esta mañana obtenemos las siguientes notas de la escala musical: do-mi-re-re-sol-fa; que aplicados a la numerología octal correspondería a los números: 7-11-10-10-13-12. Ahora sólo hay que buscar las letras que corresponden a dicha numeración.&lt;br /&gt;―Max… ―dije sonriéndole―. ¡Eres un genio!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era pasada ya la media noche cuando Max y yo nos encontramos en la calle sesenta y tres. Los dos llevábamos puesto los trajes negros de nylon que Max había recogido por la mañana. Extendí sobre mi rostro un poco de la crema hidratante que había adquirido en la farmacia del hotel, antes de embadurnarme la cara con un repugnante ungüento de color negro. La parte de la fachada del museo que daba a la calle sesenta y tres, era aquella que daba a los servicios públicos.&lt;br /&gt;―Espero que te acordaras de dejar abierta la ventana ―dijo Max mientras zapateaba con fuerza en el suelo intentando hacer desaparecer el frío que se calaba hasta los huesos.&lt;br /&gt;―Por supuesto ―le respondí―. Coloqué una pequeña lámina de plástico en el marco de la ventana, justo por donde baja el pestillo.&lt;br /&gt;―Entonces, no perdamos mas el tiempo ―dijo frotándose los brazos―, aquí fuera hace un frío del demonio.&lt;br /&gt;Con poco esfuerzo me ayudó a subir sobre sus hombros y empujé con cautela la ventana que se abrió, sin ninguna dificultad. Recuperé la pequeña lámina de plástico y entré en los servicios haciéndole una señal a Max para que me siguiera. Todo estaba en silencio. Con mucho sigilo abrimos la puerta y asomamos la cabeza al exterior. Una tenue luz, procedente del vestíbulo, atravesaba el patio exterior, iluminando parcialmente el pasillo. La suerte estaba de nuestra parte ―pensé―, así no nos veríamos obligados a usar las linternas.&lt;br /&gt;Max avanzó hacia las puertas deslizantes que nos separaban de nuestro objetivo, mientras yo vigilaba que el pasillo no fuera invadido por algún eficiente guardia de seguridad. Cuando llegué junto a las puertas, Max ya estaba manipulando el teclado que la accionaba. La sala estaba a oscuras (igual que lo había estado esta mañana) y tan sólo el Ñu Azul, irradiaba de manera seductora bajo la luz de la bombilla.&lt;br /&gt;El sonido del teclado rompió el silencio y las puertas se deslizaron ante nosotros sin emitir ningún sonido. Me dispuse a entrar en la sala cuando el brazo de Max se cruzó en mi camino, impidiéndome el paso.&lt;br /&gt;―¿Qué ocurre? ―susurré.&lt;br /&gt;―¿Por qué continúa aquella bombilla encendida, si he desconectado todo el sistema de seguridad? ―preguntó extrañado.&lt;br /&gt;Mi sonrisa no consiguió tranquilizarlo.&lt;br /&gt;―La bombilla está situada estratégicamente para crear esos rayos de luz. No está conectada al resto de la iluminación de la sala, ni al sistema de seguridad.&lt;br /&gt;―Me parece muy extraño…&lt;br /&gt;―Ahora ya es demasiado tarde para echar marcha atrás. ¿Desconectaste los sensores de movimiento?&lt;br /&gt;―Por supuesto ―confirmó Max.&lt;br /&gt;Entré en la sala procurando que mis pasos no resonaran en el silencio que envolvía la noche. Las urnas que protegían las piezas más valiosas habían sido retiradas para la inauguración que tendría lugar en unas pocas horas. No pude evitar sonreír al pensar en el caos que iba a producir la desaparición del famoso diamante.&lt;br /&gt;Por fin lo tenía frente a mí.&lt;br /&gt;Deseaba cogerlo y echar a correr, pero sabía que debía actuar con cautela para no hacer saltar el sensor que había bajo la gema y que se dispararía en cuanto la levantara. Cogí la pequeña lámina que había recuperado de la ventana de los servicios, y con sumo cuidado la deslicé por debajo de la pieza para anular el sensor. Luego me incliné para cogerla y mi sombra se dibujó sobre la piedra, atenuando la irradiación que emanaba de sus infinitas caras talladas al contacto con la luz.&lt;br /&gt;De pronto, un sonido estridente confirmó la activación de la alarma. Un miedo visceral recorrió todo mi cuerpo mientras escuchaba gritar a Max:&lt;br /&gt;―¡Mierda! ¡Corre!&lt;br /&gt;Tan sólo tardé unos segundos en reaccionar pero fue tiempo más que suficiente para que el guardia de seguridad atravesara el patio interior y entrara en el pasillo. Agarré con fuerza el diamante y corrí tras mi compañero que ya había alcanzado la puerta de los servicios. Un sonido impactante se abrió paso a través de la ensordecedora alarma y un doloroso ardor recorrió mi brazo desde la parte superior de mi hombro hasta el antebrazo, haciendo que un grito involuntario saliera de mi garganta.&lt;br /&gt;Alcancé la ventana y salté por ella. Max ya estaba al otro lado de la calle, sobre su moto; pero, para mi sorpresa, ésta no se ponía en marcha. Busqué rápidamente con la mirada algún medio alternativo de fuga mientras Max soltaba una sarta de improperios dignos del más ordinario de los barriobajeros. Crucé la calle y me dispuse a ayudar a Max, cuando mis ojos vislumbraron una especie de bicicleta apoyada en uno de los árboles que rodeaba la Plaza Grande. Me acerqué a ella y sonreí al comprobar que se trataba de un tándem.&lt;br /&gt;―¡Max! ―grité.&lt;br /&gt;No hizo falta decir nada más. Max corrió hacia mí y subió en el asiento trasero. Fue entonces cuando advirtió la herida de mi brazo.&lt;br /&gt;―¡Estás herida!&lt;br /&gt;―Es sólo una herida superficial ―le respondí intentando que mi voz sonara lo más tranquilizadora posible―. No perdamos más tiempo. La policía pronto estará aquí, y si nos atrapan con el diamante en nuestro poder, no habrá excusa alguna que ofrecer para que rebajen nuestra condena.&lt;br /&gt;Pedaleamos por la calle sesenta y dos y luego giramos hacia la derecha para coger la calle cincuenta y siete, donde se encontraba el hotel. Dejamos el tándem detrás de unos arbustos del parque de Santa Lucía y trepamos por la cañería de la fachada trasera del hotel, hasta alcanzar la segunda planta y la seguridad de mi habitación.&lt;br /&gt;―¿Qué hacemos ahora? ―pregunté, nerviosa.&lt;br /&gt;―Seguiremos con el plan previsto.&lt;br /&gt;―Pero no contábamos con ser descubiertos. Mañana esto será un hervidero de periodistas y policías. No podremos sacar el diamante de aquí.&lt;br /&gt;―Dame la piedra.&lt;br /&gt;Miré, con recelo, a Max. ¿Qué se proponía?&lt;br /&gt;―Confía en mí ―insistió.&lt;br /&gt;Le entregué la piedra y Max salió por la ventana, desapareciendo en la oscuridad de la noche.&lt;br /&gt;A la mañana siguiente me dispuse a hacer mi equipaje y bajé a recepción para que pidieran un taxi que me llevara al aeropuerto.&lt;br /&gt;La recepción del hotel y la cafetería estaba llena de policías.&lt;br /&gt;―¿Qué ha ocurrido? ―pregunté, nerviosa.&lt;br /&gt;―Se ha cometido un robo en el museo ―explicó la recepcionista―. La policía está registrando todas las viviendas que hay alrededor de la zona. Al parecer, los ladrones aún se encuentran en la ciudad.&lt;br /&gt;Un botones bajó mi equipaje a recepción y lo dejó junto a la puerta. Al instante, un policía se acercó a mí.&lt;br /&gt;―¿Piensa abandonar la ciudad? ―preguntó mientras sacaba de su bolsillo un papel y me lo entregaba para que lo leyera―. Soy el Capitán Montoya y tenemos orden de registrar el hotel, así que no podrá abandonarlo a menos que nos deje registrar su equipaje.&lt;br /&gt;Asentí con la cabeza al comprobar que la orden de registro era correcta. Me tranquilizaba el hecho de saber que no encontraría nada en mi maleta pero me preocupaba el paradero de Max. Era obvio que no podría salir del país con la piedra.&lt;br /&gt;Observé como un policía se acercaba a mis maletas y rebuscaba en su interior. Luego se acercó a mí. Algo familiar, en su modo de caminar, hizo que me fijara en él.&lt;br /&gt;―Su bolso, por favor. ―Mi estómago se encogió, al reconocer a Max―. Deberá dejarme su chaqueta mientras pasa a aquella habitación para que mi compañera la registre.&lt;br /&gt;Obedecí, sin comprender qué estaba ocurriendo. Al salir, Max me devolvió la chaqueta y el bolso mientras me decía:&lt;br /&gt;―Gracias por su colaboración, señorita Mur. ―Hizo un gesto al botones para que recogiera mi equipaje, antes de continuar―: En el aeropuerto volverá a pasar por un nuevo registro. Espero que perdone las molestias que ello le pueda ocasionar.&lt;br /&gt;Tomé el taxi que me esperaba en la puerta para llevarme al aeropuerto. Durante el trayecto, advertí un bulto extraño en el bolsillo interior de mi chaqueta. Era un pequeño paquete, cerrado, con una dirección de Cartagena de Indias. Una sonrisa iluminó mi rostro, al comprender el plan de Max.&lt;br /&gt;―¿Podría acercarme a una oficina de correos, por favor?&lt;br /&gt;―Por supuesto ―respondió el taxista.&lt;br /&gt;Sentí que me quitaba un peso de encima cuando dejé el paquete en la oficina de correos. El diamante ya estaba a salvo y pronto yo estaría en un vuelo hacia Cartagena de Indias.&lt;br /&gt;Tal y como Max me había advertido, tuve que pasar por un nuevo registro en el aeropuerto, antes de subir a mi avión. Minutos antes de despegar, un caballero de pelo cano y largos bigotes, se acercó a mí, apoyado en un elegante bastón.&lt;br /&gt;―¿Sería tan amable de dejarme el lado de la ventanilla? ―preguntó inclinándose exageradamente sobre mí. Inmediatamente advertí, en sus ojos castaños, que no tenía la edad que intentaba aparentar.&lt;br /&gt;Le sonreí mientras le cedía mi asiento y le preguntaba:&lt;br /&gt;―¿Cómo lo has hecho?&lt;br /&gt;Max tomó asiento lanzando un profundo suspiro antes de responder:&lt;br /&gt;―Cuando fui a recoger los trajes, me llamó la atención un uniforme de policía….&lt;br /&gt;―Y, ¿cómo conseguiste que te lo dieran?&lt;br /&gt;Él me sonrió, mientras me miraba de manera perspicaz.&lt;br /&gt;―No quieras saberlo…&lt;br /&gt;―Max… ―dije sin poder evitar soltar una carcajada―¡Eres un genio!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#999900;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;DIARIO DE YUCATÁN&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;ROBO FRUSTADO&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Intentan apoderarse de la gema antes de la exposición&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;El Ñu Azul, el diamante más grande y famoso de la historia pudo haber desaparecido ayer noche si su dueño, el multimillonario Charles Singleton, no hubiera decidido a última hora exhibir una copia de la misma en lugar del original que se encuentra a salvo en la cámara acorazada del museo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;strong&gt;leer noticia en pag.5&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-5769607021228842550?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/5769607021228842550/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=5769607021228842550&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/5769607021228842550'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/5769607021228842550'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2010/03/el-nu-azul.html' title='El Ñu Azul'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/S6dsOW9pdkI/AAAAAAAAD4E/nAyKwVhmuII/s72-c/diamante-1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-4945421779787802606</id><published>2010-03-12T21:49:00.005+01:00</published><updated>2010-03-13T02:48:04.599+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Carolina Márquez'/><title type='text'>MONÓLOGO INTERIOR, FRAGMENTOS DE PENSAMIENTO -o cómo divagar mucho en pocos minutos-.</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/S5qm2fySmSI/AAAAAAAADgs/5eMvyCDzJ2E/s1600-h/20070111172349-20061228003404-natalieshau.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/S5qm2fySmSI/AAAAAAAADgs/5eMvyCDzJ2E/s320/20070111172349-20061228003404-natalieshau.jpg" vt="true" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Autor: Carolina Márquez&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Nueve menos cinco de la mañana.&lt;/strong&gt; Una hora menos cinco minutos menos en Canarias. No sé por qué pienso en Canarias. Vaya, he de esperar a que abran la tienda de regalos. No me apetece comprar el regalo, ni siquiera me apetece darle los buenos días, ni las gracias, ni la hora y mucho menos el maldito regalo. Pues no se lo compro, con lo mal que voy de pelas. Por qué sigo pensando en pesetas, en euros serían... Mejor me siento en el banco mientras espero. ¿Llevaré caramelos en el bolso? Piensa: bolsillo interior derecho, no en el izquierdo, sí. La de cosas inútiles que llevo en el bolso. Voy a hacer limpieza uno de estos días, he de hacer limpieza, limpiar me da alergia. Yo no tengo alergia, ella sí. Pues lo siento por ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay ni una nube en el cielo, "los pajaritos cantan..."&lt;br /&gt;Puaj! que asco de caramelo, he de cambiar de marca. &lt;br /&gt;Ostras! qué perro más feo, no se parece a su dueño, aunque a lo mejor no es ése su dueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ver si abren ya, tengo frío y no voy a fumar otro cigarro. Tengo que racionar, fumar menos, racionar, voy mal de pelas. Otra vez las pelas. ¿Qué le compro?, no pienso gastar mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gustan las botas de aquella tía, chulas de verdad. He de cambiar las suelas de mis botas. Lo haré mañana, y la limpieza también. Mejor pasado mañana, tengo tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Nueve menos cuatro minutos.&lt;/strong&gt; Seis horas menos cuatro minutos menos en Nueva York. No sé por qué pienso en Nueva York. Me gustaría viajar, ahora mismo y conocer la Gran Manzana. ¿Tendrán caramelos de manzana?. Lo tengo pendiente por culpa de aquel gilipollas... ¿cómo se llamaba?...mmmm... da igual. No, no es verdad, es por culpa de las jodidas pelas, no tengo pelas.Tengo que hacer una primitiva o comprar un cupón de los ciegos. Total, no me va a tocar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo hambre. Me tomaría un café. De Jamaica. ¿Cuántas horas menos son en Jamaica?. Anda que tiene huevos la colega, que si vas a regalarme algo al menos que sea útil, bla, bla y bla bla. Pues si te parece inútil te jodes y te aguantas como haces con tu alergia, pones cara de póker y das las gracias como una buena chica. Yo no te las daría desde luego. Tampoco te daría la hora, ni mis caramelos de menta que llevo en el bolso desde hace cuatro meses. Tampoco el regalo. Con las pelas podría comprarme unas botas nuevas. O un perro feo para ligar con un tío guapo.&lt;br /&gt;Qué frío hace...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Nueve menos tres minutos. &lt;/strong&gt;Tres horas menos tres minutos más en Roma. En Roma estuve una vez. Me gustaría volver, para eso tiré la moneda en la fuente. Ahhhh siempre sale el dinero por medio. Ahí vuelve el no-dueño-guapo del perro feo. Porque seguro que no es el dueño. ¿Cómo será el dueño? Feo de cojones, como el perro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy a comerme otro caramelo. No me gustan estos caramelos. Me muero por un café. Ya no me importa si de Jamaica o de Colombia. ¿Serán seis horas más en Colombia?. No sé.......... me pesa el bolso. En cuanto llegue a casa lo vacío y lo limpio y tiro lo que no sirva. Andaaa, mira dónde puse la primitiva de hace dos meses. No, si me toca y no me entero, que es lo mismo que si no me toca, no,no, peor. No tengo suerte, así que de ningún modo me va a tocar. Tanta mierda en el bolso me va a dar un día alergia. Creo que llevo las pastillas esas, los antihista-no-sé-qué. Me apetece un cigarro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Nueve menos dos minutos. &lt;/strong&gt;Que abran ya la puta tienda. Y llegó la primavera y hace un frío que pela. No quiero volver al tema de la pela. Y si no puedo ir a Nueva York o a Colombia porque no hay pelas, pues me la pela. Jodido chiste fácil que no me hace jodida gracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una hora menos, ¿existen años bisiestos en Canarias? Allí no creo que haga este frío. Pues claro que existen los bisiestos, también hay perros feos. Pero los caramelos no son de menta, como los que llevo en la maleta, digo bolso. Pues claro que no, saben a plátano supongo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podrían darle alergia los regalos a la colega. O los plátanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué metí un pote de laca en el bolso? Yo no uso laca. Me da alergia.&lt;br /&gt;¿Y estas entradas de cine usadas? No sé por qué las guardo. En las películas todos los tíos son guapos. Y los perros. Y las tías llevan botas de diseño. Las mías no son de diseño. Pero aguantan, más me vale.... voy a fumarme un cigarro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Nueve menos un minuto. &lt;/strong&gt;Se abren las puertas de la tienda, ¿tengo que tirar ahora el cigarro? Puta Ley de Murphy. Pues ahora esperáis vosotros. Voy a mirar el escaparate a ver que hay. Seguro que cosas inútiles, excusa perfecta pa no comprarle er puñetero regalo....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Nueve en punto de la mañana.&lt;/strong&gt; Pues bueno, no me arrepiento. ¿Para qué comprarle un regalo a quien no trago ni conecto de ninguna de las maneras? No hay ni una nube en el cielo. He hecho una buena compra con el dinero del regalo y me llevo un montón de cosas. A ver, una peli con tíos guapos y botas de diseño, un collar nuevo para mi perro feo, caramelos de manzana y también de menta pa no perder los hábitos, una guía de viaje sobre Nueva York y una litografía del Teide, Canarias, café de Colombia, que de Jamaica no he encontrao, un bolso mini para cuando salga de marcha, tres cartones de cigarros y una caja de puritos, por capricho, una primitiva con apuesta múltiple y un kilo de plátanos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me siento bien, con lo que gane con la primitiva me iré a Roma, si no la pierdo antes en el bolso. Da igual. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me siento bien, no tengo alergia y no hay nubes en el cielo.....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Carolina Márquez.-&lt;/span&gt; &lt;a href="http://elespiritudelhalcon.blogspot.com/"&gt;El Espíritu del Halcón.&lt;/a&gt;, &lt;span style="color: #38761d;"&gt;&lt;a href="http://karyukai-carolina.blogspot.com/"&gt;Karyûkai&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #274e13;"&gt;,&lt;/span&gt; &lt;a href="http://proyectodragon-carolina.blogspot.com/"&gt;Proyecto Dragón&lt;/a&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-4945421779787802606?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/4945421779787802606/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=4945421779787802606&amp;isPopup=true' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/4945421779787802606'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/4945421779787802606'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2010/03/monologo-interior-fragmentos-de.html' title='MONÓLOGO INTERIOR, FRAGMENTOS DE PENSAMIENTO -o cómo divagar mucho en pocos minutos-.'/><author><name>Carolina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03161395215900720617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/Sm0PTiI5DCI/AAAAAAAACcg/zp1GteDAmpE/S220/Halcn_peregrino_Falco_peregrinus.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/S5qm2fySmSI/AAAAAAAADgs/5eMvyCDzJ2E/s72-c/20070111172349-20061228003404-natalieshau.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-5288266440799518595</id><published>2010-03-08T10:11:00.001+01:00</published><updated>2010-03-08T10:30:49.874+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Carlos Villanueva'/><title type='text'>Julia o el odio intenso</title><content type='html'>&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;strong&gt;Autor: Carlos Villanueva (Tito Carlos)&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanto los miembros de mi familia como mis amistades parecen sorprendidos cada vez que me ven mostrar mi aspecto de la persona más feliz del mundo. Es cierto que tras una temporada de bajón emocional (que me costó enfermedades varias, tras terminar mi relación con Julia), cayó sobre mí un estado de euforia exagerada que llamó la atención, pero todo tiene una explicación que ahora, y solo ahora que la euforia ha desaparecido, puedo dar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidí abandonar todo contacto con Julia por puro aburrimiento; sus creencias sobre todo lo paranormal, sus conclusiones sobre hechos inexplicables, sus reuniones con personajillos afines a esas ideas… todo se me hizo insoportable, y a pesar de que yo estaba encantado admirando sus hermosos ojos y disfrutando de su fantástico cuerpo, al no aportarme nada más decidí despedirme de ella definitivamente una noche a la puerta de su casa, y no entrar en ella como era costumbre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No la eché nada en cara, tan solo traté de explicarle cómo eran mis sentimientos hacia ella, en los que no había suficiente amor, y la poca afinidad que existía entre sus prioridades y las mías. Era mejor dejarlo. Sus hermosos ojos se llenaron de ira y sus manos apretaron fuertemente el cuello de mi camisa, acercando su cara a la mía. Sus temblorosos labios parecían que iban a abrirse para dejar escapar los más horribles exabruptos contra mi persona, pero sólo dejaban escapar unos hilillos de espumosa saliva por sus comisuras. Tuve que esforzarme para aguantar su mirada mientras lograba zafarme de sus garras; la aparte de mí y me despedí de ella. No hubo lágrimas ni gritos, pero nunca olvidaré esa manifestación de odio repentino.&lt;br /&gt;Aquella mirada y aquellos labios hicieron que olvidara todo sentimiento positivo hacia Julia. A pesar de mi aturdimiento por aquella escena no tuve reparo en buscar un amigo y beber hasta altas horas de la noche para ayudar a retirar definitivamente a Julia de mi cabeza; pero no fue fácil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegué a casa canturreando y casi feliz, pero al mirarme en el espejo descubrí mi camisa desgarrada; tal era la fuerza con que Julia se aferró a ella y tal fue la que tuve que ejercer para que me soltara. Reviví de nuevo la escena y sacudí fuertemente mi cabeza como si así se lograse que determinados pensamientos se desvanezcan. Me quité rápidamente la camisa y me dejé caer en la cama, esperando que la embriaguez me llevara rápidamente a un profundo sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, acompañado de un fuerte dolor de cabeza, visité a mi madre y la di la noticia. A mi madre le caía bien Julia, por su simpatía y su dulzura, y no servía que la dijese que no era así fuera de sus visitas, que Julia cuidaba mucho las formas ante jefes y clientes, y que en la intimidad la transformación era importante. Al resto de mi familia le era indiferente, y yo lo agradecía, pero mis amigos no entendían como podía haber dejado de esa manera a semejante bombón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evidentemente nadie conocía a Julia como yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajó la intensidad del dolor de cabeza, pero dos días después no había desaparecido y este hecho me mantenía cabizbajo, aturdido y sin poder concentrarme en el trabajo. Los amigos y compañeros me daban palmadas en la espalda dándome a entender que el motivo era Julia y que ya se me pasaría, pero tenía muy claro cuál era mi sentimiento hacia Julia, ni amor, ni odio. No quería pensar en ella, pero el entorno me obligaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las pastillas más fuertes no me hacían nada, y para complicar más mi estado, comencé a tener una sensación desagradable en mi estómago, como si una presión externa hiciera contraer sus paredes. Y no quería ir al médico; achacaba este síntoma a la cantidad de fármacos que había consumido esos días, y decidí esperar a que sus efectos desaparecieran. Mi familia también achacaba mi estado a una depresión por la ruptura con Julia, cosa que me desesperaba. No paraba de repetir que no la quería, que no la nombraran, pero eso hacía que se afianzara más esa creencia.&lt;br /&gt;Cabizbajo por el dolor de cabeza y encogido por la desagradable sensación en el estómago, hacía enormes esfuerzos por mantenerme en posición digna, pero mi estado se agravó cuando un tirón muscular repentino en la espalda, bajo el hombro derecho, como si hubiera recibido un disparo, me dejó caído en el sofá en una postura imposible de explicar. Se me saltaban las lágrimas y apenas tuve fuerza mental para colocarme en una postura más racional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensé que era el resultado de andar en posturas forzadas y analicé el camino a seguir: me tumbé en el suelo de espaldas, aunque esta posición no aliviaba mi dolor, pero deduje que ese nuevo dolor se quitaría solo y que aún había que esperar a que desapareciera el mal del estómago; el dolor de cabeza era lo único que consideraba extraño, pero si lograba aislarlo, me resultaría más fácil razonar y buscar solución. Comencé a sudar, no parecía fiebre, pero un calor extremo comenzó a agobiarme. Tenía cerca el teléfono, así que llamé a la oficina; no pensaba aparecer por allí hasta que estuviera totalmente aliviado. Todos mis compañeros y amigos se ofrecieron a ayudar y les rechazaba, y más de uno me recomendaba que llamara a Julia, como si supieran a ciencia cierta el origen y solución de mis males. Cuando mi madre me llamó y me dijo que Julia tenía que estar conmigo, cuidándome, y que no entendía mi empeño en apartarla de mi vida, la colgué bruscamente y me puse a llorar.&lt;br /&gt;Con gran esfuerzo logré llegar al baño para hacer mis necesidades, y observé el puño de la camisa que me rompió Julia con su inexplicable furia y que asomaba entre otras ropas en el cesto de la ropa por lavar. Julia seguía merodeando en mi vida pese a mis esfuerzos, y añadí su nombre a mi lista de males pendientes de solución, pero en ese momento una lucecita en el fondo de mi cabeza iluminó mi inteligencia, y era tal el estado en que me encontraba que decidí hacer lo que fuera con tal de sentir una pizca de alivio entre tanto dolor. No sin dificultad logré vestirme, adoptar una posición casi erguida y salir de casa. El aire fresco apenas me aliviaba, así que no me detuve; me dirigí a casa de Julia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El camino fue penoso; aunque eran los primeros momentos de la noche, mi estado era tan indigno que no quería correr el riesgo de ser reconocido, y tampoco tenía ánimo para dar explicaciones que ni siquiera yo me iba a creer. Así que recorrí un largo camino por callejones alejados y solares y jardines con poco público que me ayudaban a ampararme en la oscuridad. Hasta que llegué frente al portal de Julia y me acomodé tras un seto desde el que podía espiar un buen rato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La luz de la habitación de Julia estaba encendida. Desconocía la actividad de Julia a esas horas desde que la dejé, pero suponía que saldría ella sola a dar esos grandes paseos que dábamos juntos hasta unas semanas atrás. A veces caían gotas de sudor sobre mis ojos y me los secaba con la manga de la camisa, pero no quité la vista de su ventana hasta que se apagó aquella luz, momento en que me fijé atentamente en el portal. Efectivamente, Julia salía a pasear; un largo paseo a juzgar por su indumentaria y la botella de agua que colgaba de su brazo en una bolsa de malla. A pesar de todo esperé cinco minutos y salí de mi escondite.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanteé el bolsillo de mi pantalón; ahí estaba la colección de llaves entre las que se encontraban las de su casa. Julia podría haber cambiado la cerradura de su casa, pero seguramente no cambió de costumbre y no cerraría la puerta con cerrojo, por lo que también llevaba una vieja tarjeta de crédito con la que podría forzarla. Pero hubo suerte y no hizo falta tanto esfuerzo; la llave abrió sin problemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me sobresalté cuando distinguí una débil luz proveniente del comedor, pero su temblor me hizo pensar en una pequeña llama y no le di más importancia; al contrario, esa pequeña luz me ayudaría una vez que mis ojos se acoplaran a la tenue iluminación. Me asomé al comedor y enseguida encontré lo que temía encontrar. Sobre un pequeño aparador un circulo de diez velas rodeaban un pequeño muñeco de trapo, hecho manualmente, que tenía cosido el trozo de camisa que Julia me arrancó en su extraño ataque de ira, sobre la cabeza se apoyaba un grueso libro y sobre el estómago un pesado cenicero de mesa; por un costado sobresalía la punta de un largo alfiler clavado por la espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me acerqué agachado para no hacer sombras que se vieran por la ventana, aparté muy despacio algunas velas, tomé el libro y el cenicero, dejándolos suavemente en el suelo y saqué la figura de aquel círculo infernal alejándome hacia el casi oscuro pasillo. Noté como los calores febriles desaparecían y sonreí aliviado observando el grotesco muñeco; extraje la larga aguja que tenía clavada y me sorprendí respirando sin dificultad; los dolores comenzaron a remitir y el estómago ya estaba ausente de malas sensaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lucidez comenzó a invadir de nuevo mi cerebro; debía marcharme, pero quería vengarme. En la habitación vi sobre la cama una de las camisetas que Julia utilizaba para moverse cómodamente vestida por la casa; era una camiseta vieja, que los años y los múltiples lavados la dejaron sin color pero con la suavidad y textura que la hacían cómoda. Llevaba tanto tiempo poniéndosela, que no podría encontrar otra prenda que fuera más suya; así que con las tijeras de la cocina recorté un trozo tan grande como el muñeco y dejé el resto junto a las velas del comedor. Tomé una hoja de papel en blanco y escribí una nota que dejé en el círculo de velas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Julia, me llevo tu vudú-juguete y un trozo de tu ropa habitual. Ha funcionado conmigo, así que funcionará contigo si me lo propongo. No quiero hacerte daño, a pesar de todo, por lo que solo lo utilizaré si sospecho que alguna de mis infelicidades es por tu causa. Te emplazo a procurar que logre ser un hombre feliz.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de ese momento el bienestar invadió mi cuerpo. Regresé rápidamente a casa y guardé el muñeco envuelto en trapos viejos en el fondo de una caja de herramientas que siempre llevaba en el coche, y comencé a olvidarme de él, de Julia y de todos los males de esas semanas. Recuperé la alegría, la salud, y la euforia era tal, que llamó la atención de mi familia y amigos; hasta el día del accidente en la carretera camino a casa de mi madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo de menos es la causa del accidente, solo contaré que tras varias vueltas de campana el coche quedó destrozado y volcado a unos treinta metros de la calzada, pero logré salir por mi propio pie, aunque demasiado aturdido, y caí desmayado en el arcén justo antes de incendiarse el automóvil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me desperté viendo la lánguida cara de mi madre que me apretaba una mano entre las suyas. Aunque mi mente aún no estaba totalmente despejada pude entender el torbellino de noticias en boca de familia y amigos presentes en ese momento: Solo tenía una rotura leve en una mano, el coche quedó carbonizado y no se pudo salvar nada de él, y Julia cayó desde la ventana de su apartamento justo antes de incendiarse.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-5288266440799518595?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/5288266440799518595/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=5288266440799518595&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/5288266440799518595'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/5288266440799518595'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2010/03/julia-o-el-odio-intenso.html' title='Julia o el odio intenso'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-1872584121961407660</id><published>2010-02-19T06:54:00.003+01:00</published><updated>2010-02-19T07:24:19.150+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Manel Aljama'/><title type='text'>Patearé tu tumba</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt; Autor: Manel Aljama&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 118px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5439835964798279634" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/S34t_Q4yH9I/AAAAAAAADsE/gOHCPNs4DsM/s320/CemetaryBW.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;La música se fundía con el humo de tabaco, el sudor y el aroma de aguardiente. Acabó el concierto. Después de sacar brillo a su vieja trompeta, la guardó en un desvencijado estuche, quizá de mayor solera que el instrumento. Denise tocaba en aquel "théâtre de chanson" que, nada más acabar la guerra, el público con ayuda de los soldados había reconvertido en un club de jazz al que rebautizaron como “Jazz Tabou”. Tenían intención de atraer a los que salían de cenar de "Les deux magots", en la plaza de Saint-Germain-des-Prés. Era un buen músico que había podido salir de la miseria gracias a su carisma. No tenía especial simpatía por las cancioncillas nacionales aunque los críticos musicales tampoco la tenían por él. Salió del local en compañía de Lou, el enorme saxofonista negro de su banda. El calor del local contrastaba con el frío de la calle de un mes de noviembre. El aliento se condesaba y formaba figuras que a la luz de las farolas parecían enjambres de fantasmas. A Denise todavía le costaba aceptar que Lou, pese a su corpulencia y a los esfuerzos que hacía al tocar, sudaba muy poco. Le chocaba ver la frente del soldado sin rocío corporal. Sentía amistad y rivalidad por el todavía muchacho a pesar de su experiencia bélica. Con el tiempo las conversaciones derivaron hacia temas existenciales. Le veía como un ser depresivo. Casi tanto como él. Lou había dicho en más de una ocasión, que al acabar la guerra le costó volver a su país y que le había cogido cariño a aquel antro. Pensaba estarse quizá un par de años más y luego retornaría a Nueva Orleans. Siempre decía lo mismo.&lt;br /&gt;—Allí es donde se toca el mejor Jazz —contestaba Denise con cierto aire de envidia.&lt;br /&gt;—Para tocar verdadero jazz sólo tienes que quedarte en París —respondía el negro.&lt;br /&gt;—Te equivocas, para tocar verdadero jazz hay que ir al infierno —acaba siempre Denise.&lt;br /&gt;Flotaba en el aire la idea de si París, o la parte de la ciudad que pisaban fuese distinta de la de las postales o que quizá se tratase realmente de una extensión del averno; ya que los críticos literarios masacraban a Denise. Caminaban por el bulevar de Saint-Germain. Al paso por una librería, Denise miró de soslayo el escaparate donde se exponía un ejemplar de “J’irai cracher sur vos tombes” escrito por un tal Vernon Sullivan. Lou lo hizo directamente.&lt;br /&gt;—¿Por qué cambias tanto de nombre? —preguntó el americano.&lt;br /&gt;—Me apasiona tanto como el jazz o el hombre —respondió—. El hombre es una pasión inútil pero está condenado a ser libre... Yo sólo hice la traducción.&lt;br /&gt;—¿De dónde sacas todas esas ideas? —preguntó el del saxo.&lt;br /&gt;—Eso lo dice mi amigo Vernon, el que ha escrito ese libro...&lt;br /&gt;—Eso lo dice mi amigo Vernon, que toca la trompeta y también se hace llamar Denise... —replicó— Pero... ¿Quién te mete esas ideas en la cabeza?&lt;br /&gt;—Mi amigo Jean Paul. Tienes que conocerlo. Un día te lo presento —contestó con naturalidad y quizá pensando en otro nombre, en otra personalidad.&lt;br /&gt;Ya era tarde, casi las seis de la mañana y a la altura de la Gare d'Austerlitz se despidieron. Tenían las pensiones muy cerca de la estación, por si había que salir corriendo.&lt;br /&gt;Al día siguiente en un cine de estreno, Lou buscaba a su amigo entre el público. Sabía que estaba allí pero no consiguió localizarlo. "Como todos son blancos tengo más dificultad" —se dijo—. Cuando acabó la película y se encendieron las luces se había formado un pequeño tumulto en la última fila. Se acercó lo más rápido que pudo y lo descubrió, a él, a Vernon, a Denise y quién sabe cuántos más. Estaban allá muertos con los ojos fijos en el vacío. Llevaba consigo unas gafas gruesas de concha y un cuaderno con unas notas que se leía "je voudrais pas rever", que seguramente había escrito en el metro. Las lágrimas saltaron de los ojos del saxofonista gigante que no sudaba. Balbuceó algo y nadie le escuchó. Algunos decían que el fallecido era un tal Boris pero no estaban seguros. Llegaron los camilleros acompañados de los gendarmes. Antes de que lo alzasen, Lou subió el tono de la voz y se hizo un silencio.&lt;br /&gt;—Denise, para sobrevivir en un sitio como este hay que ser más que lobo, o como mínimo un lobo-hombre... Denise, te recordaré siempre como el maldito sátrapa francés con trompeta que padecía del corazón y nunca le importó cuánto le quedaba de vida. No te preocupes, amigo; ¡yo patearé tu tumba!, ¡maldito seas me has dejado solo!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-1872584121961407660?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/1872584121961407660/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=1872584121961407660&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/1872584121961407660'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/1872584121961407660'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2010/02/pateare-tu-tumba.html' title='Patearé tu tumba'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/S34t_Q4yH9I/AAAAAAAADsE/gOHCPNs4DsM/s72-c/CemetaryBW.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-7949730407755582161</id><published>2009-09-21T16:40:00.008+02:00</published><updated>2009-09-21T18:10:44.814+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Carolina Márquez'/><title type='text'>NAGINATA</title><content type='html'>&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Autor: Carolina Márquez&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/SraaEhMNk9I/AAAAAAAACs4/Vf4uB1DDqQE/s1600-h/naginata2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5383659806987752402" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 230px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/SraaEhMNk9I/AAAAAAAACs4/Vf4uB1DDqQE/s320/naginata2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Oshikaraji&lt;br /&gt;Kimi to tami to no&lt;br /&gt;Tame naraba&lt;br /&gt;Mi wa Musashino no&lt;br /&gt;Tsuyu to kiyu tomo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Sin rencor&lt;br /&gt;Si es por vos, mi Señor,&lt;br /&gt;Y por vuestro pueblo&lt;br /&gt;Desapareceré con el rocío&lt;br /&gt;En la llanura de Musashi&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La medianoche se instaló en el palacio del Shogún trayendo con ella una noche tan cerrada, tan negra y tan oscura, que pareció que sobre el cielo volaran todos los negros cuervos del mundo llamados a reunirse sobre los cielos de Edo, la nueva capital del Imperio que a partir de esa noche hermética sería conocida como To-Kyo, dispuestos a ser testigos del cambio en la Historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El temible y poderoso Señor del Sol Naciente, sol que se ocultó desde hacía horas para abandonarlo a su destino, junto con sus hombres, se hallaba solo en la gran estancia que dominaba el sagrado recinto de los dioses, más allá de los jardines de los arces y buganvillias en flor, morada de sus antepasados.&lt;br /&gt;Rezaba por su alma buscando la Luz, deseando que todo terminara en ese instante, dispuesto al último y definitivo ataque que pondría alas en sus manos y en su poderosa katana, La Eterna, la que acompañaba a todo samurái en su existencia y en su último viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El silencio se adueñó del tiempo y del espacio...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A través de la bruma espesa en la que su mente se había introducido, en un letargo de meditación indefinido, el gran Señor creyó escuchar unos suaves pasos en la lejana distancia.&lt;br /&gt;Venían a buscarlo, pero no sintió miedo, sólo un deseo apremiante de que lo encontraran pronto, sin más demora, para terminar con la agonía que le empujaba a no querer seguir viviendo más tiempo del necesario en el nuevo mundo que se avecinaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pasos eran silenciosos, apagados y cortos, muy cortos, más propios de una mujer que de los soldados que aguardaba desde hacía horas.&lt;br /&gt;Una anciana encorvada por el peso de los años y el paso del tiempo se aproximaba a las dependencias donde el Shogún meditaba en sus últimos momentos, sigilosa e invisible bajo un negro velo de seda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se apoyaba la anciana sobre un liviano y extraño bastón, confeccionado con madera de bambú y que adoptaba una rara forma curvada, resultado del peso del cuerpo de la mujer proyectado en él a lo largo de los años. Arrastrándose gracias a la resistencia del duro material, a duras penas llegó hasta la gran puerta tras la que todo un antiguo y grandioso universo se desmoronaba por momentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otoko, La Guardiana, se apoyó en el muro que exhibía el emblema de su Señor, el Crisantemo Azul, el símbolo de una antigua dinastía pronta a extinguirse, los dueños ambiciosos de un mundo único que ella conoció tan bien.&lt;br /&gt;Y supo que moriría esa misma noche junto a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La anciana dejó caer el bastón y permitió a su espalda encorvada arrastrarse contra la pared, dejó que descendiera hasta el suelo, hasta inclinarse frente a la fría superficie y entonces, estiró las piernas con un suspiro de puro cansancio, físico y mental.&lt;br /&gt;Su espíritu estaba tan cerca de su Señor...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/SraaD4AxynI/AAAAAAAACso/6tTaQldRyU0/s1600-h/NaginataPaint_1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5383659795933940338" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 162px; CURSOR: hand; HEIGHT: 220px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/SraaD4AxynI/AAAAAAAACso/6tTaQldRyU0/s320/NaginataPaint_1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Su alma traspasó la puerta cerrada y se enfrentó a la del hombre encerrado en la habitación, sintiendo de nuevo ese vínculo que los unió desde el primer día en que se vieron por primera vez.&lt;br /&gt;Pero debía continuar su misión y llegar hasta el final, completando el círculo que unía sus vidas, Sintió en su pecho el frío de la negra noche, acechándola y vigilándola los negros cuervos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerró los ojos y su conciencia, todo su ser, se trasladó al principio de los tiempos que formaron su existencia, al inicio de la vida de su otro yo como Okiyo, la Señora, la favorita del Shogún, la que trajo un soplo de aire fresco y nuevo al invierno de Edo, arrancando flores prematuras en los sakura de los jardines del Palacio de las Nueve Primaveras, y en el corazón del hombre más poderoso del Imperio.&lt;br /&gt;Cuando sus pequeños pies se posaron en el suelo del jardín, dejando atrás el palanquín que la transportaba, su corazón la sumió en un estado de trance... se arrodilló frente al hombre, se inclinó hasta tocar con su frente las frías piedras que la recibían con toda su humedad invernal, con la nieve acumulada desde hacía horas, las mismas que el Shogún llevaba aguardando su llegada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus manos se apoyaron en la superficie helada y sintió el frío traspasándole las entrañas, el mismo frío que sentía al pensar qué le depararía el destino y cuál sería su nuevo futuro. En realidad, no era más que el miedo instalado en su mente hacia lo desconocido, miedo abriéndose paso en su nueva realidad, y entonces, de pronto...&lt;br /&gt;...El hombre le habló, le ordenó alzar la cabeza y mirarlo a los ojos, algo impensable, condenado con la pena a muerte.&lt;br /&gt;Su corazón se paralizó por el terror hacia lo desconocido.&lt;br /&gt;Apretó las manos con fuerza hasta que no sintió la sangre circular por ellas, y levantó la mirada, tímidamente, al cielo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viento helado del norte levantó su negro y largo cabello extendiéndolo como el abanico sagrado de una geisha, etéreo, suave y fragante, y su aroma a jengibre y áloe se extendió en el espacio, alcanzando a los aromas de las flores del jardín, ocultándolos, exterminándolos, hasta que no quedó más que su perfume de mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus temblorosas manos apartaron los mechones que se enredaron en sus ojos, ocultando la visión del hombre que iba a ser su dueño. Pero antes de volver a bajar la mirada, vislumbró la brillante luz de unos ojos parecidos a los suyos, negros y penetrantes, cuya inteligencia adivinó en la oscura y directa mirada.&lt;br /&gt;Percibió una complicidad unida a algo indefinido... admiración y reconocimiento, sintiéndose en ese momento como un ser igual al hombre que la miraba...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La anciana abrió los ojos despertando de su ensoñación y sintió de nuevo el frío atenazándole el corazón.&lt;br /&gt;Se irguió con dificultad al escuchar unos pasos atronadores, fuertes, botas duras abriéndose paso entre los muros del Palacio.&lt;br /&gt;Sintió el peso de los acontecimientos y el sentimiento de la llegada del instante final de su mundo. Los soldados alcanzaron las estancias interiores y los muros retumbaron al compás de sus rápidos pasos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otoko cerró de nuevo los ojos musitando una plegaria ancestral, invocando a sus dioses. En el momento en que un rayo cegador surcó el cielo de la antigua Edo, su cuerpo se agitó, se puso rígido y la curvatura de su espalda se difuminó y se perdió en el inicio de una fuerza desconocida, dando paso a un cuerpo joven, fuerte y lleno de vida.&lt;br /&gt;Se arrancó con un ademán furioso el velo negro de seda que cubría su rostro, y asomaron dos ojos felinos, rasgados, fieros y brillantes, estandartes de una juventud inusitada e inesperada, regalo de los dioses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recogió el bastón del suelo sobre el que apoyaba sus pasos y lo alzó al cielo en la negra noche del dominio de los cuervos, quitó el extraño envoltorio que lo acompañaba y un brillo esplendoroso y único reflejó la luz de la luna encontrando el mágico y suave acero de la alabarda, la fiel y hermosa hoja curva mortal, la Protectora de vidas inocentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alzó la naginata y la observó con detenimiento. Sintió su hoja desafiante como símbolo de la vida que las mujeres de su raza acunaban en sus curvados vientres, su amiga, su confidente, su madre y hermana.&lt;br /&gt;Su eterna compañera...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tomó y la alzó a la altura de sus finos ojos rasgados, suspiró y sintió su fuerza emanando de su empuñadura.&lt;br /&gt;Su corazón estaba en paz, su espíritu en calma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sujetó la naginata con furia y se dispuso a dar su vida por su mundo y por su Señor...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/SraaEQU9JYI/AAAAAAAACsw/DpxeM6245xc/s1600-h/naginata5.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5383659802461021570" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 266px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/SraaEQU9JYI/AAAAAAAACsw/DpxeM6245xc/s320/naginata5.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;NAGINATA : Espada corta de hoja curva, con mango largo, arma utilizada por las mujeres samurái, equivalente a la katana de los hombres.&lt;br /&gt;SHOGUN : Señor feudal, gobernador de Japón.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;EDO : Antiguo nombre de Tokyo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;KATANA : Sable japonés.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;SAMURÁI : Guerrero al servicio de un señor feudal.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;SAKURA : Cerezo, emblema de Japón.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;GEISHA : Mujer de las artes.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Nota de la autora&lt;/strong&gt;: Este es un relato libre sobre una época de cambio en Japón: el fin de la era Tokugawa, de los samuráis como concepto "romántico" medieval, la decadencia de unas costumbres arcaicas en las relaciones entre hombres y mujeres, costumbres machistas, donde las mujeres eran consideradas esclavas y se las vendían al shogún desde niñas para ser sus sirvientas, o en el mejor de los casos, sus concubinas, gozando de una vida lujosa pero encerradas en una jaula de oro, rígida y encorsetada vida. Mujeres, que, sin embargo, eran educadas y adiestradas en artes marciales, para proteger al Shogún y a su forma de vida, mujeres capaces de enfrentarse a bandidos, soldados y a las peores desgracias que pudiera depararles la vida, gracias a la Naginata, el arma de las mujeres samurái, La Protectora de un mundo diferente ya extinguido.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Este relato es propiedad de su autora y está protegido&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Relato que pertenece a la serie de relatos cortos del espacio &lt;a href="http://karyukai-carolina.blogspot.com/"&gt;KARYÛKAI. Relatos desde el Lejano Oriente&lt;/a&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-7949730407755582161?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/7949730407755582161/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=7949730407755582161&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/7949730407755582161'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/7949730407755582161'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2009/09/naginata.html' title='NAGINATA'/><author><name>Carolina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03161395215900720617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/Sm0PTiI5DCI/AAAAAAAACcg/zp1GteDAmpE/S220/Halcn_peregrino_Falco_peregrinus.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/SraaEhMNk9I/AAAAAAAACs4/Vf4uB1DDqQE/s72-c/naginata2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-2228744320277722008</id><published>2009-07-30T09:50:00.001+02:00</published><updated>2009-07-30T09:58:23.896+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marta Abelló'/><title type='text'>Esas extrañas flores</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/SnFSa_yeKII/AAAAAAAADJU/28gmRWIaOAI/s1600-h/magicforest2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5364159254928173186" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 133px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/SnFSa_yeKII/AAAAAAAADJU/28gmRWIaOAI/s200/magicforest2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="color:#cc0000;"&gt;Autor: Marta Abelló&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre que pasaba junto a aquella casa el corazón le latía más aprisa de lo normal. Se sentía incómodo, desasosegado, nervioso, aunque no entendía muy bien el porqué. La casa de la vieja Ma no era una casa típica del cine de misterio: lúgubre, con pequeñas ventanas oscuras llenas de barrotes oxidados y amenazantes; repletas de polvo y muebles vetustos en su interior. No. Era simplemente una casa de dos plantas de principios de siglo que tenía la fachada desgastada por los azotes del tiempo. A la entrada poseía un jardín, pequeño y muy cuidado, en el que destacaban unas flores raras circundando la cerca. En el interior de la vivienda, que era de techos altos y abovedados, habían tres dormitorios amplios, uno con baño incorporado; un gran salón con el suelo de madera cubierto en parte por dos alfombras persas de seda, y una cocina totalmente restaurada con muebles modernos y funcionales: la única pieza de la casa en la que Job se había sentido cómodo las pocas veces que había estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue esa tarde en que iba en dirección a la biblioteca del pueblo, cuando se percató de que las flores que se ceñían a la cerca y crecían descontroladas, no pertenecían a ninguna clase que él conociera; como estudiante de biología, se quedaba perplejo ante esa variedad extraña, de hojas angostas y flores muy numerosas de color azul. Las matas eran pegajosas, y la base de aquellos pétalos de forma sinuosa era blanca; el centro de las flores, negro. Eran muy hermosas, pero raras; más que raras, insólitas. Y se decidió a preguntar a la vieja Ma de dónde provenían.&lt;br /&gt;Job empujó la cerca y en seguida sus pies se posaron sobre el césped fresco y recién cortado. Fue atravesando el jardín contemplando los pequeños setos tallados en diversas y caprichosas formas, las madreselvas y las enredaderas que se aferraban a las vallas laterales que marcaban las lindes del terreno.&lt;br /&gt;Al llegar a la puerta, maciza, de color oscuro, golpeó con los nudillos y respiró profundamente. Pudo oir una voz grave que le dijo desde el interior:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Adelante, la puerta está abierta...&lt;br /&gt;Él giró el pomo y atravesó el umbral. Se quedó allí, de pie, sobre una alfombra de lana, y miró a la joven que estaba sentada en el amplio vestíbulo, en la mecedora de la vieja Ma, una reliquia del siglo pasado.&lt;br /&gt;-¿Quién eres? -preguntó.&lt;br /&gt;-Soy Sophie, una amiga de Ma. -respondió ella haciendo que la mecedora se balanceara. -Y tú, ¿quién eres?&lt;br /&gt;-Me llamo Job, y quería hablar con Ma.&lt;br /&gt;-Ella no está, volverá más tarde. -explicó- Si quieres puedes esperarla.&lt;br /&gt;-¿Sabes si tardará mucho?&lt;br /&gt;-No, no lo creo. Depende del tiempo...&lt;br /&gt;-¿Del tiempo? -se extrañó él, que ahora miraba a la chica fijamente.&lt;br /&gt;Sophie era una muchacha de facciones vulgares, y sólo destacaba de su persona la espesa cabellera negra salpicada por algunas canas.&lt;br /&gt;-Si prefieres sentarte, puedes pasar al salón.- le dijo ella, amablemente, sin dejar de balancear la mecedora.&lt;br /&gt;Job abandonó el vestíbulo y la joven cerró los ojos; parecía que iba a sumirse en un profundo sueño. Él abrió entonces la puerta que conducía al salón repleto de antigüedades, porcelanas valiosas, en el que destacaba unos cuadros que llevaban la firma de Caroline Ma Sophie. Una de aquellas pinturas siempre estremecía al chico en las pocas ocasiones que tenía de verla. En realidad, sólo había visitado aquella casa en cinco ocasiones, y sólo en dos había estado en el salón. Ésta era, por tanto, la tercera vez que un escalofrío recorría su espina dorsal contemplando aquel extraño cuadro que parecía poseer movimiento. La pintura representaba la casa donde él se encontraba. Se veía la fachada principal y el jardín delantero, éste último poblado de arbustos, dos árboles frutales y decenas de flores; todas extrañas .&lt;br /&gt;La primera vez que vio ese cuadro, el jardín aparecía casi desierto, predominando el terreno arenoso, yermo y desértico, sólo poblado por pequeñas florecillas blancas sobre el descolorido césped. La segunda vez pudo ver las flores más grandes de lo normal, siendo el césped más frondoso y verde; ahora veía cómo su altura llegaba a tapar casi media fachada, y su espesura hacia difícil el acceso a la casa. Los árboles eran de troncos inmensos y sus grandes hojas cubrían las ventanas de la planta baja. ¿Cómo era posible? Un cuadro no tiene vida, no tiene posibilidad de manejarse a su antojo y variar su contenido sin tener en cuenta la voluntad del pintor. Tampoco tenía mucho sentido que la vieja Ma tuviera varios cuadros de su casa con jardines diferentes, y los fuera cambiando a temporadas. No, no era muy lógico, pero...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desconcertado se sentó en una butaca, de espaldas al lienzo. En la televisión emitían un programa de debate enormemente aburrido y decidió que era mejor no verlo. De pronto, se acordó de aquella chica, de Sophie. Se levantó y se dirigió al vestíbulo, hallándolo vacío.&lt;br /&gt;-Se ha marchado. -se dijo- ¡Qué extraño! Y suspirando, etrañado por la tardanza de la vieja, volvió al salón y conectó el equipo de música. El CD del compositor de jazz Ornette Coleman empezó a sonar dispersando las notas de la canción 'Beauty is a rare thing' mientras él, sin darse cuenta, se adormecía con el aroma que emanaban las flores; aquel desconocido aroma que se colaba por la ventana abierta del salón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras un extraño sueño, Job despertó y miró a su alrededor, incorporándose perezoso en el asiento. Vió que todavía estaba en casa de Ma. El reloj de cuco dió las doce.&lt;br /&gt;-¡Cielos, qué tarde es!&lt;br /&gt;Se levantó y corrió hacia el vestíbulo para salir, pero encontró la puerta cerrada y no la pudo abrir. Fue entonces cuando sintió una presencia detrás suyo y se volvió: Una anciana de pelo gris recogido en un moño, se limpiaba las manos en el delantal que llevaba. Era de corta estatura, y su rostro estaba surcado de arrugas; sus ojos estaban rodeados de profundas ojeras violetas.&lt;br /&gt;-¿Te quedarás a cenar, verdad Job?&lt;br /&gt;-¡Ma! -exclamó. -Bueno, yo... La verdad es que es muy tarde, me quedé dormido y... Sophie me dijo que la esperara en el salón. -explicaba confuso.&lt;br /&gt;-¿Sophie?&lt;br /&gt;-Sí. La chica que estaba aquí esta tarde, sentada en la mecedora. Me dijo que era su amiga y que...-&lt;br /&gt;-No sé de que me estás hablando, chico. &amp;shy;¡Vamos a la cocina! ¡Nos espera una buena cena!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Job trató de negarse, pero no pudo. Aquel suculento olor que sentía podía más que sus deseos de irse a casa. ¿O era el aroma, ahora húmedo, de las flores del jardín, el que le obligaba a quedarse?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Delante de dos buenos platos de pasta, Job le explicaba detalles de la gente del pueblo, pequeños cotilleos que la vieja quería saber. Al preguntarle acerca de las flores de la entrada, la vieja respondió.&lt;br /&gt;-No ha de extrañarte que la especie de esas flores no esté en ninguno de tus libros. Las he creado yo, con mis propias manos.&lt;br /&gt;-¿En serio? Tal vez debería comunicárselo a mi profesor, Ma. Él podría conseguirle una exclusiva sobre la producción de esas flores y tal vez sería el comienzo de un buen negocio, ¿no cree?&lt;br /&gt;-Ni hablar. Además, no me hace falta dinero.&lt;br /&gt;-No se trata sólo del dinero, Ma, creo que...&lt;br /&gt;-Ni hablar, he dicho. No insistas. Y ahora será mejor que te tomes el postre.- dijo acercándole una bandeja con plátanos recién fritos y cubiertos de miel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el reloj dió la una y media, Job se levantó de su silla y acabó de un trago su vaso de vino.&lt;br /&gt;-Una cena exquisita. Pero ahora he de irme; mañana he de madrugar.&lt;br /&gt;-¿Ah, sí? ¿Por qué?&lt;br /&gt;-He de ir a la universidad, Ma...&lt;br /&gt;-Ya. -dijo ella sonriendo. -Me temo que no, hijo.&lt;br /&gt;-¿Cómo dice? ¿Por qué no? -preguntó, sorprendido por esas palabras.&lt;br /&gt;-Me temo que es imposible, hijo; el jardín está muy crecido.&lt;br /&gt;Job miró por la ventana. Un gigantesco pétalo azul y blanco ocupaba todo el cristal, y a duras penas pudo entrever como todo el jardín estaba repleto de flores gigantescas de anchos y poderosos tallos que prohibían el paso a cualquiera. El espacio que quedaba entre tallo y tallo era el que ocuparía un fino hilo de seda.&lt;br /&gt;No podía salir. Nadie hubiera podido hacerlo tampoco.&lt;br /&gt;Preso del pánico, corrió al salón con un mal presentimiento. El cuadro que tanto temor le inspiraba era ahora todo una flor: Ahora no había casa, ni jardín, ni arbustos ni nada. Sólo había una flor pintada en acuarela que ocupaba todo el lienzo, ocultando casi por completo aquella firma: Caroline Ma Sophie. Esa gran flor, cuyo centro de negro carbón parecía un ojo que miraba al chico, parecía amenazar con salirse del marco tal era su voluminosidad. Job balbuceó señalando el lienzo; no podía articular palabra. La vieja habló en su lugar:&lt;br /&gt;-Si, han crecido mucho mis flores, y la lástima es que hasta el próximo mes no vendrá el jardinero. -le explicó- Tendrás que quedarte aquí, hijo, y hacerme compañía. Últimamente estoy muy sola...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un mes... En ese tiempo aquella flor podía invadir el salón; quizás muchas más lo hicieran también en el exterior, envolviendo y enterrando el lugar. Y tal vez podía esperar que el aroma intenso y febril de aquellas extrañas flores, le llevaran a un sueño profundo, muy intenso, que le hiciera olvidar, al menos por un momento, que moriría en la casa de la vieja Ma.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-2228744320277722008?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/2228744320277722008/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=2228744320277722008&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/2228744320277722008'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/2228744320277722008'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2009/07/esas-extranas-flores.html' title='Esas extrañas flores'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/SnFSa_yeKII/AAAAAAAADJU/28gmRWIaOAI/s72-c/magicforest2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-3242484720720950704</id><published>2009-07-24T09:36:00.003+02:00</published><updated>2009-07-24T09:40:52.794+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Belén Márquez'/><title type='text'>Viaje a la tierra prometida</title><content type='html'>&lt;span style="color:#990000;"&gt;Autor: Belén Márquez&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/SmllKszo-_I/AAAAAAAADHc/uxS8WIGnzWA/s1600-h/australia.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5361928065862138866" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 150px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/SmllKszo-_I/AAAAAAAADHc/uxS8WIGnzWA/s200/australia.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Levanté la vista del libro que estaba leyendo al escuchar la voz femenina que con gran amabilidad, nos invitaba a todos los pasajeros a abrocharnos el cinturón de seguridad. Coloqué mi billete a modo de punto de lectura en el interior del libro, lo dejé en el asiento de al lado ―que hasta el momento había permanecido vacío―, y seguí las instrucciones de la azafata de vuelo. Luego me asomé por la ventanilla para observar con curiosidad la gran extensión de tierra que sobrevolábamos: Australia.&lt;br /&gt;            Dicen que Australia es la tierra prometida para todo aquel que desee empezar de nuevo. No es que yo quisiera comenzar mi vida de manera textual; más bien me vi obligada a renunciar a parte de ella, debido a la resolución de un juez. Nunca imaginé que pudiera verme abocada al ostracismo, repudiada por mis colegas y apartada de todo aquello que era importante en mi vida, a causa de la envidia que una persona, muy cercana a mí,  sentía por el éxito que había llegado a alcanzar en mi carrera.&lt;br /&gt;            Nicolai era una persona honesta y trabajadora, de aquellas que suelen caer bien. Siempre tenía una palabra o un gesto amable para todo el mundo. Para mí fue algo más que un simple colega: era mi amigo y mi compañero. Junto a él, logré llegar a lo más alto de mi profesión: nuestros platos ―una mezcla de nouvelle cuisine con toques de gastronomía molecular―, alcanzaron tanta popularidad que, en pocos años, nos convertimos en los chefs más prestigiosos del momento.&lt;br /&gt;            Pero eso fue hasta hace unos meses.&lt;br /&gt;            Entonces, Nicolai mostró su verdadera personalidad.&lt;br /&gt;            Yo, tenía por costumbre aderezar los platos una vez cocinados, justo antes de que llegara el momento de ser servidos a la mesa. De este modo conseguía realzar más el sabor de los alimentos. Aquella noche, debíamos servir una cena especial para un número elevado de comensales, y decidimos contratar a una persona para que nos ayudara a servir las mesas. Nicolai se encargó de buscarla. A la cena iban a asistir grandes personalidades y no podíamos cometer ningún error.&lt;br /&gt;            Pero el error se cometió.&lt;br /&gt;            Y no hubiera pasado de ahí, si la persona que había ingerido el plato aderezado ―justo en el último momento y con demasiada pimienta―, no hubiese sido alérgica a ella. De manera cotidiana, Nicolai elaboraba una lista de comensales en la que anotaba, de un modo riguroso, todos aquellos que por motivos de salud necesitaban una dieta especial: eso incluía las alergias; y la alergia del señor Perez, estaba anotada. Fuí yo quien aderezó los platos en el momento de ser servidos, así que el juez no tuvo ninguna duda al enjuiciar quién había sido el culpable.&lt;br /&gt;            No hace falta que comience a dar explicaciones, intentando demostrar que yo no fui. El hecho fue que Nicolai declaró en mi contra y así fue como el juez dictaminó que debía ser considerada peligrosa por mi irresponsabilidad y por ello no se me permitiría volver a ejercer mi profesión en todo el continente europeo.&lt;br /&gt;            Y así me encontraba yo: triste y deprimida. Fue entonces cuando cayó en mis manos la oportunidad que daría un giro a mi vida: abrían una franquicia de un prestigioso restaurante en Tasmania y necesitaban un chef. No tenía que pensármelo dos veces: era la única oportunidad de volver a ejercer mi profesión. Sólo tenía que coger un vuelo y viajar a la tierra prometida.&lt;br /&gt;            Y allí estaba yo, en el aeropuerto de Tasmania, con un par de maletas que contenían toda mi vida: ropa, un cepillo de dientes, un champú para el pelo, un peine, un par de libros y unas cuantas monedas de euro que había olvidado cambiar por dólares australianos.&lt;br /&gt;            Esperé durante un cuarto de hora a que alguien me recogiera en el aeropuerto, pero no vino nadie. Me dirigí hacia el pequeño mostrador de información y le pregunté a la simpática señorita que me atendió, si alguien había dejado algún recado para mí. Me miró de arriba abajo como el que estudia a alguna especie en peligro de extinción y me preguntó:&lt;br /&gt;            ―¿Es usted la señorita Rojas?&lt;br /&gt;            ―Sí ―le contesté―. Tenía que haberme venido a recoger un taxi de la compañía.&lt;br /&gt;            Ella me sonrió.&lt;br /&gt;            ―El señor Landis dijo que la esperaría en Bicheno. Sólo tiene que tomar el autobús. Por allí.&lt;br /&gt;            Seguí con la mirada la línea que señalaba el dedo de la recepcionista y vislumbré, a lo lejos, lo que parecía ser una parada de autobús. Le di las gracias y acarreé de nuevo mis maletas hasta la parada.&lt;br /&gt;            En la parada de autobús de Bicheno, me esperaba un hombre. Lo que más me llamó la atención de su aspecto fueron sus rasgos orientales que contrastaban sobremanera con el peculiar acento francés de su voz.&lt;br /&gt;            ―¿Mademoiselle Rojas? ―estreché la mano que me tendía―. Comment Ça va?&lt;br /&gt;            ―¿Es usted el señor Landis?&lt;br /&gt;            ―Oui ―respondió él indicándome con un gesto que lo siguiera mientras tomaba mis maletas―. Debegá  disculpag  mi  agcent,  mademoiselle,  pegó  lespagnol  no es…&lt;br /&gt;            ―No se preocupe por ello.&lt;br /&gt;            ―Tre bien.&lt;br /&gt;            Colocó mis maletas en la parte trasera de un antiguo jeep y me abrió una de las puertas delanteras para que tomara asiento. Subió a mi lado y puso el vehículo en marcha. Mientras me explicaba ―en su confuso español―, todo lo referente a la idiosincrasia del pueblo al que nos dirigíamos, mi vista se perdía en el maravilloso paisaje que se desplegaba ante mí: los inmensos lagos rodeados de eucaliptos conferían una uniformidad bucólica a todo cuanto nos rodeaba. La civilización había desaparecido. Incluso me sentí algo avergonzada cuando señalé, con el entusiasmo de una colegiala, a un pequeño koala que holgazaneaba entre las hojas de un inmenso eucalipto, ajeno a todo cuanto le rodeaba.&lt;br /&gt;            Por fin llegamos a nuestro destino y, con ello, al duro descubrimiento de la verdad. El prestigioso restaurante no era otra cosa que una franquicia de la cadena Assian in Wok y lo que necesitaban, no era un chef sino un simple cocinero. Por mucho que intenté explicarle al señor Landis que mi sistema de cocinar no requería de woks u otros utensilios parecidos, y que mi presencia en su restaurante no sería más que un lastre, no quiso escucharme.&lt;br /&gt;            Mi estado de ánimo pasó de ser excesivamente animado a sumirse en la desesperación. A parte de cocinar, debía encargarme de las compras y ni siquiera sabía donde adquirir una simple barra de pan.&lt;br /&gt;            ―¿Señorita Rojas?&lt;br /&gt;            ―¡Laura!&lt;br /&gt;            Me sobresalté al escuchar mi nombre.&lt;br /&gt;            ―¡Laura! ¡Despierta!&lt;br /&gt;            A mi lado estaba Nicolai.&lt;br /&gt;            ―¿Qué haces aquí?&lt;br /&gt;            ―¿Señorita Rojas? ―Me volví, algo confundida, y observé el arrugado rostro de la señorita Garcés, mi profesora de filosofía―. ¿Podría explicarnos algo sobre el zoroastrismo?&lt;br /&gt;            ―¿Cómo dice?&lt;br /&gt;            En aquel momento sonó la campana.&lt;br /&gt;            ―Como siempre, señorita Rojas, se ha dormido en mi clase. ―Luego se dirigió al resto de mis compañeros―. Para el próximo día quiero un trabajo sobre el personaje de Zoroastro, mínimo cincuenta páginas ―se escuchó una exclamación general―. ¡Y ni una menos! Se lo podéis agradecer a la marmota de vuestra compañera.&lt;br /&gt;            ¿Qué había ocurrido? ¿Adónde había ido a parar el restaurante?&lt;br /&gt;            ―¿Se puede saber por qué te duermes en clase de filosofía? ―preguntó Nicolai acercándose a mí―. Sabes que esa bruja nos manda trabajos descomunales cada vez que te pilla durmiendo.&lt;br /&gt;            ―Pero… ¿y el restaurante?&lt;br /&gt;            ―¿De qué demonios estás hablando?&lt;br /&gt;            ―¡Tú me tendiste una trampa!&lt;br /&gt;            ―¿Yo? ―Nicolai me miraba incrédulo pero luego sus facciones se relajaron y me sonrió al preguntarme―: ¿Qué has soñado esta vez?&lt;br /&gt;            ―Tu y yo teníamos un restaurante y hacíamos unos platos que…&lt;br /&gt;            ―¿Tú cocinar? ―No pudo evitar soltar una enorme carcajada―. ¡Si ni siquiera sabes freír un huevo! Anda, vayamos a casa y digámosle a mi madre que nos prepare unos bocatas mientras hacemos ese trabajo sobre Zoroastro…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-3242484720720950704?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/3242484720720950704/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=3242484720720950704&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/3242484720720950704'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/3242484720720950704'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2009/07/viaje-la-tierra-prometida.html' title='Viaje a la tierra prometida'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/SmllKszo-_I/AAAAAAAADHc/uxS8WIGnzWA/s72-c/australia.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-3102144599711059031</id><published>2009-07-20T21:44:00.003+02:00</published><updated>2009-07-20T21:54:31.903+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Carolina Márquez'/><title type='text'>GOKAN</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Autor: Carolina Márquez&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/Sf8_ooWp_GI/AAAAAAAABQE/LCm67UA0cSk/s1600-h/dragon_dorados.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5332050451089718370" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/Sf8_ooWp_GI/AAAAAAAABQE/LCm67UA0cSk/s320/dragon_dorados.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Toca y sentirás&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Escucha y oirás&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Mira y verás&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Carolina&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;En el silencio de la noche del Nanoka, sus dedos se resintieron al fin por las muchas horas que llevaba escribiendo sin tregua.&lt;br /&gt;La vela se consumía poco a poco dejando sin luz sus maltrechos ojos, doloridos por la falta de sueño y descanso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejó la pluma a un lado y se frotó la cara con ambas manos intentando alejar el cansancio que la tenía exhausta y que se apoderaba de su mente a cada minuto transcurrido en duermevela.&lt;br /&gt;Su sentido del tacto se hallaba adormecido, como ella. Movió los dedos de las manos, los abrió, los encogió y los estiró, hasta que un hormigueo de sensibilidad retornó a sus entumecidas compañeras.&lt;br /&gt;Tocó el papel sobre el que escribía y éste se movió en un giro extraño pareciendo cobrar vida...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobresaltada, se levantó del frío y áspero suelo, dió un paso hacia atrás y derramó sin querer la tinta en la dura superficie, oscureciendo la madera. La mancha tomó una forma antinatural e inundó rápidamente la fina hoja amarilla en la que trabajaba, y de pronto, sus ojos empezaron a ver cosas que no debían ver...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La media luz de la vela, tramposa y enemiga, empezó a hacer bailar los Kanji, formando pensamientos reveladores, únicos e indescifrables. La antigua escritura de los Sensei se hacía visible ante sus ojos, y los secretos guardados durante siglos dejaban de ocultarse, en un parto prematuro de letras y conceptos enigmáticos, viejos como el mundo, que ascendían desde la oscuridad remota de los tiempos. Los Kanji formaron una idea desconocida hasta entonces y el miedo se adueñó de su cuerpo, manifestándose en un temblor incontrolable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerró los ojos ante lo que no debía ver, y con la privación del sentido, otro ocupó su lugar con más fuerza, y escuchó con su fino oído una letanía lejana venida a través del tiempo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Debes ver lo que ves, pues lo que no ves&lt;br /&gt;no ha de existir&lt;br /&gt;Debes ser el reflejo de lo que ha de venir&lt;br /&gt;Y detener en el tiempo lo que nunca debió ocurrir&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrió los ojos, aturdida, sus manos apenas despertando, sus ojos viendo cosas prohibidas, sus oídos apremiándola a escuchar... Se asustó tanto que quiso hablar, preguntar en voz alta qué era lo que estaba sucediendo, por qué ahora y por qué ella, pero sus labios empezaron a entonar una extraña canción que escuchó a través del viento:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Presente ves y sientes&lt;br /&gt;Pasado viste y sentiste&lt;br /&gt;Futuro verás y sentirás&lt;br /&gt;Qué nos aguarda&lt;br /&gt;La muerte quizás&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su boca se tornó amarga ante el cántico, e intentó detenerlo pero no pudo. La revelación de los sentidos la dejó fluir como agua muerta y percibió un profundo olor viejo y penetrante, el olor de los siglos pasados y futuros.&lt;br /&gt;Su mente estaba abriéndose al mundo, sus cinco sentidos en alerta, y despertó en su interior el poder del Dairokkan, escondido en las brumas de su memoria, agazapado en las sombras de su consciencia para iluminar el instante crucial de su vida, sintiéndolo llegar en la distancia en un auténtico y despiadado ataque frontal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se entregó a él sin reservas y a través de ese nuevo poder se abrió el paso a una nueva dimensión y sintió la atracción del círculo de la vida, eterno e infinito, quedando atrapada en su rueda de existencia.&lt;br /&gt;Descubrió todo lo que le era desconocido, lo incomprensible cobró sentido, se hizo fuerte como el roble, liviana como las nubes, rápida como el viento, el águila se adueñó de sus ojos, el oso de sus manos, el lobo aspiró el aire que la rodeaba, escuchó el latido de la Tierra y su boca sintió el sabor de Mares y Océanos... se fundió en cuerpo y alma con el Universo, formó parte del Todo y de la Nada, de la Vida y de la Muerte y percibió, en lo más profundo de su Dairokkan, el Fin de los Tiempos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663366;"&gt;GOKAN : Los cinco sentidos&lt;br /&gt;NANOKA : Día 7&lt;br /&gt;KANJI : Caracteres de la escritura japonesa&lt;br /&gt;SENSEI : Maestro&lt;br /&gt;DAIROKKAN : Sexto sentido&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Relato dedicado a Belén&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este relato se incluye en la serie de relatos cortos del espacio &lt;a href="http://karyukai-carolina.blogspot.com/"&gt;KARYÛKAI (Relatos desde el Lejano Oriente)&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Este relato es propiedad de su autora y está protegido. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-3102144599711059031?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/3102144599711059031/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=3102144599711059031&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/3102144599711059031'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/3102144599711059031'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2009/07/gokan.html' title='GOKAN'/><author><name>Carolina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03161395215900720617</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/Sm0PTiI5DCI/AAAAAAAACcg/zp1GteDAmpE/S220/Halcn_peregrino_Falco_peregrinus.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/Sf8_ooWp_GI/AAAAAAAABQE/LCm67UA0cSk/s72-c/dragon_dorados.gif' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-4249935160080724929</id><published>2009-07-14T12:43:00.005+02:00</published><updated>2010-03-12T22:59:57.478+01:00</updated><title type='text'>¿Quieres colaborar en Escritores en la Sombra?</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/S5q4nKA4a6I/AAAAAAAAD00/aX7Nf6THL-8/s1600-h/pluma.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 256px; FLOAT: left; HEIGHT: 205px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5447869682100497314" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/S5q4nKA4a6I/AAAAAAAAD00/aX7Nf6THL-8/s320/pluma.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Escritores en la Sombra&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; es una página abierta a todo aquél que le guste escribir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si quieres ver aqui tu relato publicado tan sólo tienes que enviarnoslo a una de las siguientes direcciónes de correo electrónico:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="mailto:baoyim@hotmail.com"&gt;baoyim@hotmail.com&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="mailto:carolmrfash@hotmail.com"&gt;carolmrfash@hotmail.com&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;teniendo en cuenta lo siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;1. Los relatos enviados a la dirección indicada deberán estar escritos en archivo de word y tendrán una extensión mínima de 500 palabras.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="left"&gt;2. El autor deberá indicar claramente el Título del relato, nombre del autor o pseudónimo con el que quiera que sea publicado así como la dirección de su página web, en caso de tener y de querer enlazarla a este blog.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="left"&gt;4. No se admitirán faltas ortográficas ni relatos manifiestamente mal escritos.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="left"&gt;5. Los relatos han de ser originales. No se admitirán plagios.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="left"&gt;6. Si el relato supera las 1000 palabras, Escritores en la Sombra se reserva el derecho a publicarlo en cuantas entradas sean necesarias.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;Esta página está en contra del plagio y la piratería. En el supuesto caso de que alguno de los relatos fuera copiado de otro autor sería retirado de inmediato y denunciado a través de esta página.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Todos los relatos de este blog tienen derechos de autor&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-4249935160080724929?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/4249935160080724929/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=4249935160080724929&amp;isPopup=true' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/4249935160080724929'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/4249935160080724929'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2009/07/quieres-colaborar-en-escritores-en-la.html' title='¿Quieres colaborar en Escritores en la Sombra?'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/S5q4nKA4a6I/AAAAAAAAD00/aX7Nf6THL-8/s72-c/pluma.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-5883217152624819986</id><published>2009-05-06T18:00:00.003+02:00</published><updated>2009-05-21T13:09:57.009+02:00</updated><title type='text'>Remodelación de Escritores en la sombra</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/SgG3IF9D98I/AAAAAAAACKU/B4-oYnoexxc/s1600-h/en_construccion.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5332744783448504258" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 183px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/SgG3IF9D98I/AAAAAAAACKU/B4-oYnoexxc/s200/en_construccion.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Durante los próximos días (o semanas), Escritores en la Sombra permanecerá cerrado.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Desde hace tiempo estoy pensando en lavarle un poco la cara: tanto física como estructuralmente. En el transcurso de la remodelación se seguirán aceptando relatos pero avisamos de antemano que no todos serán publicados ya que deberán pasar por selección y cumplir las nuevas normas del blog que, en breve, serán publicadas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-5883217152624819986?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/5883217152624819986/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=5883217152624819986&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/5883217152624819986'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/5883217152624819986'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2009/05/remodelacion-de-escritores-en-la-sombra.html' title='Remodelación de Escritores en la sombra'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/SgG3IF9D98I/AAAAAAAACKU/B4-oYnoexxc/s72-c/en_construccion.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-1172669711723468933</id><published>2009-04-16T15:42:00.000+02:00</published><updated>2009-04-16T15:44:33.555+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marta Abelló'/><title type='text'>Inspiración</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Autor: Marta Abelló&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En la mesa del escritor se amontonan cientos de hojas en blanco. Es incapaz de poner nada sobre ellas, sólo más vacío si cabe. Algunas de sus lágrimas caen formando pequeños círculos húmedos, haciéndose más grandes al contacto con el papel.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Colecciona frases hechas y palabras nuevas que busca cada día en el diccionario, el que tiene a sus espaldas, el que se apoya en la estantería repleta. Sabe que por ahora es inútil esforzarse, y sería mejor marcharse; tal vez bajar al pub de la esquina y tomarse un buen trago de cerveza, o dos; y fumarse un paquete de cigarrillos; mejor dos. Sabe que no es fácil trabajar en condiciones precarias como en las que vive, pero persevera como perseveran los náufragos que se aferran a la última tabla de salvación que tienen. Conoce sus propias reglas y se conoce a sí mismo; sabe que las palabras pueden acudir en su ayuda pero no lo hacen, permanecen estáticas, inmóviles, sin ningún asomo de vacilación.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No tiene ningún trabajo hecho, pero sueña con ello, con los planes que podría llevar a cabo cuando surgiera el primer artículo o el primer verbo. Habla de ello continuamente a sus amigos, los que encuentra siempre en el pub, pero a ellos en realidad no les interesa nada de lo que él les cuenta. Poco importan ya sus buenas ideas cuándo nunca ha sabido cómo llevarlas a cabo ni como expresarlas en el papel. Si en verdad desea que le llamen escritor debería ponerse a trabajar en serio, dejarse de bajar cada tarde para beber la cerveza amarilla y espumosa que le sirve Jon. Debería dejar de apostar sobre los partidos de liga y de reír los chistes de Isaac. Él sí es alguien que merece la pena respetar: Sabe conjugar perfectamente todos los verbos de su mente con las palabras de su imaginación y traspasarlas al papel. Ha escrito cinco novelas, colabora en publicaciones semanales, ha sido entrevistado en televisión y aún tiene tiempo para contar chistes malos en el pub.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y no es que sienta envidia por él, sólo es un cierto rencor porque no ha experimentado nunca el terror a ese vacío de expresiones ni la impotencia ante la blancura del papel. Isaac escribe con la misma facilidad que bebe, juega al póker, apuesta, ríe y va de aquí para allá parloteando y gesticulando. Isaac es listo, alto, reconocido y admirado; él no. Él sólo está sentado en su mesa, en su polvoriento estudio de vigas deterioradas donde se amontonan cientos de libros viejos. Su única lámpara, un flexo que se doblega ante él, enfoca su trabajo por comenzar. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El escritor mira hacia el techo esperando que descienda de ahí la inspiración que necesita como el pan que hoy tampoco ha podido comprar. En ese momento no puede hacer nada más que ir donde siempre y tratar de que alguien le pague una cerveza; tal vez logre conseguir que le paguen dos, así que baja a la calle por la escalera húmeda y oscura del edificio, da un traspiés en el último escalón y se golpea la cara con la puerta de salida. Llevándose una mano a la nariz dolorida comprueba que de la herida que no puede ver brota sangre; se la limpia con el dorso del grueso jersey de lana azul que lleva y sale.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Camina dando cortos pasos y lanzando suaves miradas a su alrededor; emerge de su corazón la ternura característica de un amante de la noche, del que sabe apreciar toda su belleza. Los adoquines están mojados por la reciente lluvia y las luces de los letreros luminosos de las tiendas se reflejan en ellos. Puede oler la suave y olorosa humedad que desprende el agua del mar. Tiene suerte de vivir en una ciudad costera; tiene suerte de poder sentirse atrapado en ella.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En el pub, la escasa iluminación le hace bien. Se sienta en una mesa apartada y espera a que cualquiera de los que están en la barra se le acerquen, como siempre, pero hoy nadie lo hace. Se siente aislado, encerrado en una burbuja hermética que impide que aprecien su presencia. Llega a la conclusión de que se ha equivocado de pub cuando se le acerca una camarera, una que nunca ha visto ni volverá a ver, y aprecia el logotipo del local en su uniforme. Ése no es el pub de Jon, pero de todas formas pide una cerveza y se la toma de un solo trago.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Aprovechando una entrada masiva de clientes, se pierde entre ellos y sale de allí pasando totalmente desapercibido. Ahora poco le queda por hacer, probablemente tratar de pensar en qué parte de la ciudad se ha metido: No reconoce ninguna calle ni ningún tipo raro de los que siempre se pasean por su barrio. Se da cuenta de que está caminando en círculo cuando se encuentra con el mismo mendigo que le vuelve a pedir limosna otra vez. ¿Qué está pasando? Crece y crece su nerviosismo, suda y golpea los muros pintarrajeados. No sabe dónde está ni cómo ha podido perderse. Era tan sencillo durante todo este tiempo ir al pub de Jon... ¿Cómo puede pasarle esto ahora?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Cruza la calle y se topa con la arena. Avanza directo al agua que es negra y se revuelve nerviosa. El olor a sal es magnífico y se sienta para disfrutarlo. Poco a poco, va cayendo en un sueño reparador que le conduce a un mundo desconocido en el que pasa el resto de la noche.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Al despertar, está de nuevo en su estudio; debe de haberse quedado dormido sobre sus hojas en blanco. Ahora... ¡ahora sí puede empezar a escribir! Sus manos se deslizan rápidas manejando con destreza el lápiz, y las palabras van apareciendo una tras otra, unidas entre sí por un lazo invisible y maravilloso. Puede recordar, por fin, sus experiencias en el otro mundo, el onírico, el que está más allá de cualquiera de los mundos. Y escribe sobre él, sobre sus experiencias en él, porque aunque hasta el momento no se le había ocurrido hacerlo, a partir de ahora ésta será su única, posible y fructífera inspiración.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-1172669711723468933?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/1172669711723468933/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=1172669711723468933&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/1172669711723468933'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/1172669711723468933'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2009/04/inspiracion.html' title='Inspiración'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-6736988446263466254</id><published>2009-03-31T11:51:00.001+02:00</published><updated>2009-03-31T11:52:34.410+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='J.Javier Arnau'/><title type='text'>El último de los titiriteros</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Autor: J.Javier Arnau&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El último marionetista dejó la existencia tal como la había encontrado; paneles grises y rojos cercaban la idiosincrasia de su porvenir entre revueltas de metálicos acordes y fanfarrias. En un futuro inmediato, sería reemplazado por el más novedoso invento entre lo más selecto de la bohemia de la ciudad: teatros individuales, proyecciones de sus corazones. Ya no había lugar para los pequeños titiriteros, la sociedad no dejaba lugar en su seno a mentes inquietas, almas errantes, fantasías vagabundas. Todos debían bailar con los acordes que sonaran entre la eterna melodía de un planeta que los acogía como una molestia más, como una infección que acabaría pasando.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El último de los proyeccionistas abandonó sus enseres a la vera de la vida, los descendientes de los extintos acróbatas celebraron su anual reunión para dar gracias al mundo que les había permitido seguir con vida. Actores, funambulistas, tramoyistas, caricatos, histriones, dramaturgos,... todos abandonaron haciendo mutis por el foro su anterior actitud, y el teatro de los sueños comunales echó el telón, tal vez por última vez, sobre el vuelo melancólico de pequeñas esperanzas individuales. Y los títeres tomaron el control, mientras el último marionetista cortaba todos los hilos que le unían a su realidad, y envolvía su engolada voz entre algodones antes de guardarla bajo llave en la caja junto a su anterior naturaleza, vía muerta hacia ningún sitio.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-6736988446263466254?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/6736988446263466254/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=6736988446263466254&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/6736988446263466254'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/6736988446263466254'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2009/03/el-ultimo-de-los-titiriteros.html' title='El último de los titiriteros'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-8653573612081033202</id><published>2009-03-16T21:49:00.003+01:00</published><updated>2009-03-16T22:00:43.382+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Angel Vela'/><title type='text'>Amor Nefando</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;Autor: Angel Vela&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ahora, estando tan próximo el advenimiento de la muerte, apenas dispongo de tiempo para condensar cuanto he de decirte. Perdona la ligereza de mi carta, pero me veo obligado por la premura a derramar sobre ella pensar y sentir como hubieran de aflorar del alma.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pese al desconsuelo que trae consigo el adiós no debemos llorar amado mío. Conocíamos la sentencia antes de que se consumara el pecado. No permitamos que la pureza de nuestro amor sea empañada con funestas lágrimas, porque bien sabes que hasta el llanto se convirtió para nosotros en algo bendito. Un mudo testigo que adquirió el ineludible compromiso de estar presente cada vez que la pasión nos encumbraba hasta alcanzar la virtud de coexistir como un solo ser. ¡Cuantas veces me encomendé a la Memoria, y ésta, que tiende a ser generosa con los amantes, me concedía la gracia de evocar el dulce temor que la primera vez se reflejó en tu mirada! ¡Cuán tiernamente desguarecido te entregaste, apenas envuelto por un halo de candorosa timidez que hacía que tu virtud se delatara en cada gesto! ¿Recuerdas cómo, incapaces de contener tanta dicha, ungimos con lágrimas el instante en el que comulgaron las almas? ¡Cómo olvidar que nos sobrevino el renacer al intercambiar en secreto nuestros corazones! ¡Con qué sencillez nos desprendimos de la venda impuesta por la moral! ¡Cuán insondable resultó mí soledad hasta descubrir en tu mirada que compartíamos padecer! Qué innecesarias las palabras en el primer encuentro. ¿Acaso no habría de bastarme con leer la inherente verdad proclamada por tus ojos? Apenas asomarme, pude distinguir cómo sobre el manantial de tus emociones se agitaba con la trémula llama del deseo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Aún sin que me fuese concedida la gracia de contemplar tu rostro, ya me jactaba de conocerte. Cada poema tuyo encarnó un nuevo paso por ese fructuoso puente que me aproximó a tu alma. Antes de que finalizara la lectura del primero de aquellos benditos versos, supe para mis adentros que encontraría en su artífice el bálsamo capaz de paliar una afección que lejos de privarme de vivir me impedía gozar de la alegría terrena. Alentado por la esperanza de que este camino me condujera a la plenitud me torné en un ávido lector, y tan selecto, que me negué a leer nada que no hubiera brotado de ti. ¿Cuántas fueron las noches en que te leí hasta desfallecer? Por entonces la llegada del crepúsculo dejó de representar un llamamiento al sueño, y su lugar fue ocupado por interminables vigilias, en las que campeaba con el cansancio hasta ser sometido. Has sido el único que a mis ojos ha conseguido insuflar vida a la palabra escrita, haciendo que permanezca inagotable, palpitando sobre el pergamino y consiguiendo a su vez, sin que se vea modificada, que siga alentando y conduciendo nuestras almas hacia fértiles pensamientos, enriqueciéndonos y alejando de nosotros todo deseo de mal. ¡Qué infructuoso hubiera sido tratar de desoír esa emotiva llamada! Intentar apelar por sistema a una voluntad que en realidad no ansiaba otra cosa que someterse con mansedumbre al artífice de la enternecedora obra que colmó cada uno de mis sentidos. ¿O es que la creación de un artista no representa el más claro reflejo de sí mismo?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Mientras trataba de paliar la infinita soledad de mi reclusión, evocando esa melodía de momentos que tú y yo compusimos para llenar el inconmensurable vacío que a su paso iban dejando los días, vino hasta mí el recuerdo de cómo en más de una ocasión, me hiciste saber cuán hermosa te parecía mí letra, y ello me ha instado a dejarte, en pago por mis alegrías, algo mío, que permanezca a tu lado cuando yo me haya ido. Este propósito me ha llevado a abjurar del descanso, para dedicar este aciago periodo de enclaustramiento a reproducir en el libro que a esta carta adjunto, cada uno de tus poemas, puesto que apenas me bastó leerlos para que quedaran grabados a fuego en mi alma.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Entre estos instantes viene a mi memoria el día que nos conocimos. Recuerdo que el hecho de que estuvieses frente a mí no acrecentó el amor, pero sí hubo de darme la satisfacción de ponerle rostro a la fantasía que compartía dulcemente mi lecho. Aun así tan sublime me pareciste, que hasta oírte hablar dudé de tu autenticidad. Ya entonces encarnabas la respuesta a una reiterada plegaria, y sólo al tener la certeza de ver reflejado en ti mi deseo fui capaz de creer en milagros. Es por ello que pese a saber de mi muerte, me voy con el privilegio de haber vivido con intensidad cada instante que compartí contigo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Me apremian para que termine la carta. Pronto vendrán a llevarme.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Has de saber que no me voy solo, ni solo he de dejarte. Conmigo me llevo el amor que me has dado, y te dejo todo el que me fue posible darte. Amor que me impide que queden ahí mis requerimientos. Alentado por este arrojo que me fue impuesto por la necesidad de no dejar nada inconcluso, he conseguido reunir, en mi hora más postrera, la convicción y el valor necesario para rogarte que hagas de estas peticiones tu dogma. No permitas que el reflejo que de mí atesoras sea erosionado por el inclemente pasar del tiempo, porque no ha de quedarme otro consuelo que el de creerme imperecedero en tu memoria. Apenas habría de bastar que reservaras un pequeño lugar donde la memoria tuviera fácil acceso, para que cada recuerdo fuera visitado con asiduidad. Y la otra, que ha de matarme más que la propia muerte, y que de ninguna manera te haría si esta no estuviera próxima a tomarme de la mano, es la que me lleva a pedirte, en pos de tu felicidad, que busques el amor en otros brazos, porque una criatura como tú ha nacido para amar. Habrán de venir momentos de soledad, pero has de saber que cuando se ama, en la forma en que tú y yo nos amamos, ni tan siquiera la muerte tiene el poder de alejarnos del todo. Cuando te llegue esta carta ya me habré ido, pero no tendrás más que apelar a la memoria, y desde el lugar en el que me encuentre, ella me traerá hasta ti, para estar juntos y revivir cada instante compartido.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No te aflijas, dulcemente cargo con el peso del secreto que morirá conmigo para no perjudicarte, ya que de no ser así proclamaría con orgullo que yo amo como ningún hombre fue capaz.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Alemania, 1507 (carta escrita por un Ministro del Señor antes de morir por la sierra culpado del pecado nefando).&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-8653573612081033202?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/8653573612081033202/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=8653573612081033202&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/8653573612081033202'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/8653573612081033202'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2009/03/amor-nefando.html' title='Amor Nefando'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-7916432483687129130</id><published>2009-03-06T08:14:00.001+01:00</published><updated>2009-03-06T08:15:44.260+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Velkar'/><title type='text'>Esto es el fin</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Autor: Velkar&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto es el fin… El fin de la aventura, el fin del sueño… el sueño que jamás debí empezar, el sueño en que jamás debí creer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un tiempo repleto de falsos profetas, de cuerpos yacentes, de escaleras sin barandillas, de juguetes parlantes… decidí salir a la luz, decidí donar mis dones, envueltos en un velo de locura y desazón, pero disfrazados de poder. Y funcionó… Fui capaz de aportar vestigios de vacía esperanza, laxos apoyos de apariencia compacta, ilusiones sobresalientes que no hacían más que ocultar realidades desbordantes… Jugué a ser Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aquí me hallo, encerrado, sin un solo rayo de luz ni de esa esperanza que un día pretendí sembrar. Como un vulgar perro abandonado, sitiado entre cubos de basura, asustado y con la gloria embadurnada de vergüenza. Si no me hubiera crecido…, si la primera vez no hubiera salido bien… Mi alma, henchida de divinidad, engrandecida por la alabanza, cegó todo un panorama de luchas febriles por la supervivencia, ennegreció el sentido vital del sufrimiento y quiso ascender al trono, a ese trono que a ninguno nos corresponde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá si la segunda vez algo hubiera fallado…, si aquella cuchilla hubiera acabado sajando su destino, si mi fuerza hubiera flaqueado, si la casualidad no hubiera tejido sus redes…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el peldaño fue subido. Desde más arriba observaba un mundo cada vez más minúsculo. Y mi ser comenzó a trastocar, ahora en serio, una realidad desperdigada y desnuda, pero sujeta con hebras de ordenada absurdez. Y sin embargo, ahora, conmocionado hasta los tuétanos por este fango sombrío, voy despertando poco a poco a la esencia sentida, mas no sé si lograré agarrarla, pues voy a morir… ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué es eso?... Debe ser pasto de otro sueño, pero pareció que mis oídos percibían la voz de un niño… Sí, hay algo ahí fuera. Si no pudiera apostar mi sangre a que estoy muerto, juraría que hay alguien ahí fuera… o aquí dentro… pero, ¿dentro de qué?, ¿fuera de dónde? No hay nociones ya en mi mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cada vez más fuerte… Jamás acarició mi cabeza la idea de que el diablo tuviera voz de niño… ¡Llévame contigo! ¡Sé que tengo que pagar y estoy dispuesto a hacerlo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Varias horas han pasado… diría, si el tiempo tuviera algún sentido para mí. Mucho rato, susurros de cachorro mantienen mi inerte cerebro alerta; hasta rastros de sonidos extravagantemente familiares golpean desde lo alto…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué ocurre?... ¡No, noooooo! ¡No me ciegues! ¡No sé si quiero salir! ¡Muchacha, cierra esa compuerta, apaga esas sirenas!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-7916432483687129130?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/7916432483687129130/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=7916432483687129130&amp;isPopup=true' title='17 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/7916432483687129130'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/7916432483687129130'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2009/03/esto-es-el-fin.html' title='Esto es el fin'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><thr:total>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-7141885506529587554</id><published>2009-03-03T23:36:00.004+01:00</published><updated>2009-05-21T13:10:54.084+02:00</updated><title type='text'>Un premio para todos</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/Sa2yecY9mSI/AAAAAAAABq8/qlVnxq5kZMk/s1600-h/diamante_de_las_cosas_que_importan%5B1%5Dgr.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5309095771826395426" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 232px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/Sa2yecY9mSI/AAAAAAAABq8/qlVnxq5kZMk/s320/diamante_de_las_cosas_que_importan%5B1%5Dgr.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Es la primera vez que le otorgan un premio al blog de Escritores en la sombra y es gracias a vosotros, a los que colaboráis en él con vuestros relatos. Gracias a todos y gracias a Aleyangi de &lt;a href="http://historiadelareinadelanoche.blogspot.com/"&gt;La reina de la noche&lt;/a&gt;, que es quien nos lo ha concedido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, como siempre, acepto las reglas del premio:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1º.-Exhibir la imagen del sello&lt;br /&gt;2º.-Poner el enlace de la persona que te lo ha regalado.&lt;br /&gt;3º.-Elegir 10 personas para pasárselo.&lt;br /&gt;4º.- Escribirles un mensaje en su blog para que se enteren de su premio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como este premio es compartido, me gustaría otorgárselo a todos aquellos blogs que han colaborado con nosotros; pero no es posible, tan sólo puedo escoger a diez, y ahí va mi elección y mis motivos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. &lt;a href="http://angelpalabras.blogspot.com/"&gt;Tortuosos senderos de fe&lt;/a&gt;, la novela en blog de Angel Vela, por ser el autor que más escritos me ha enviado para publicar (y que publicaré en breve) y por haber ganado ese doble premio hace tan poquito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. &lt;a href="http://jjarnau1.blogspot.com/"&gt;Por si acaso: previniendo desastres&lt;/a&gt; de J. Javier Arnau, por haber participado con dos escritos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Palabras Microbióticas de Vito Márquez, exactamente por lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. &lt;a href="http://diariodruida.blogspot.com/"&gt;Diario Druida &lt;/a&gt;de Francisco Javier Illán Vivas, por ser el autor del relato más votado en el 2008.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. &lt;a href="http://relatosadimensionales.blogspot.com/"&gt;Relatos Adimensionales&lt;/a&gt; de Ikabol, por ser el primer autor que me envió un relato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6. &lt;a href="http://comollegarapublicar.blogspot.com/"&gt;Cómo llegar a publicar&lt;/a&gt; o Andanzas de una escritora en busca de editorial, de Elisabet Parés o Montse de Paz, por haber conseguido, al fin, publicar su primera novela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7. &lt;a href="http://escritoresnoveleslectores.blogspot.com/"&gt;Escritor novel - Novel lector&lt;/a&gt; de J.A. Velazquez Postigo, por su pasión por la escritura para que no abandone jamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;8. &lt;a href="http://lasombradegrumm.blogspot.com/"&gt;La sombra de Grumm,&lt;/a&gt; de David Mateo, por la colaboración desinteresada de un escritor que poco le queda ya de estar en la sombra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;9. La leyenda de Leureley, de Velkar. Un gran proyecto que merece ser premiado con este premio y más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;10. &lt;a href="http://mascuentocalleja.blogspot.com/"&gt;Más cuento que calleja&lt;/a&gt;, de Pedro Escudero porque me encanta como escribe y me encanta su blog. Además es una de aquellas personas que merece ser conocida en persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De nuevo sólo me resta agradeceros de nuevo vuestra colaboración y espero que sigáis colaborando así como deseo que nuestros nuevos seguidores se animen a participar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta noche internet va como... y no puedo contactar con Vito ni Velkar. Espero poder comunicarme con vosotos en breve para que os podáis pasar por aqui a recoger vuestro premio. Y a los que no ha llegado el premio, que sepáis que también es vuestro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-7141885506529587554?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/7141885506529587554/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=7141885506529587554&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/7141885506529587554'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/7141885506529587554'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2009/03/un-premio-para-todos.html' title='Un premio para todos'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/Sa2yecY9mSI/AAAAAAAABq8/qlVnxq5kZMk/s72-c/diamante_de_las_cosas_que_importan%5B1%5Dgr.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-5235382603363048194</id><published>2009-02-24T10:06:00.001+01:00</published><updated>2009-05-21T13:11:14.120+02:00</updated><title type='text'>Un paréntesis</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/SaO1YPkRIMI/AAAAAAAABSk/eh7_nOyCEE0/s1600-h/presentaci%C3%B32.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5306284214072713410" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 226px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/SaO1YPkRIMI/AAAAAAAABSk/eh7_nOyCEE0/s320/presentaci%C3%B32.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/SaO1GhWOR1I/AAAAAAAABSc/klXYheWtypo/s1600-h/presentaci%C3%B32.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Es momento de hacer un kit-kat y dejar sitio para los que ya lo han conseguido. En este caso me pilla muy de cerca ya que Mª Dolores es casi vecina mía y en poco tiempo ha entrado a formar parte de mi vida: compartimos un mismo sueño, el de crear historias y ahora también un programa de radio local que, aunque no sabemos el tiempo que durará, nos ayuda a conocernos mejor y pasamos un buen rato haciendo aquello que nos gusta.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Este viernes iré a la presentación de su libro y se me ha invitado a participar por lo que estaré encantada de compartir este paso más en su carrera literaria. Espero que este sea el puente que lance definitivamente su carrera.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-5235382603363048194?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/5235382603363048194/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=5235382603363048194&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/5235382603363048194'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/5235382603363048194'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2009/02/un-parentesis.html' title='Un paréntesis'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/SaO1YPkRIMI/AAAAAAAABSk/eh7_nOyCEE0/s72-c/presentaci%C3%B32.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-31284861838931668</id><published>2009-02-02T09:09:00.003+01:00</published><updated>2009-02-02T09:35:57.656+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Obdulio Cremosso'/><title type='text'>Quimera</title><content type='html'>&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;Autor: Obdulio Cremosso&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despierto y estoy completamente sólo. Sin rastro alguno de persona, edificación, carretera o vida natural a la vista, para que hablar de dinosaurios. Parece la culminación de unos de mis sueños más antiguos: conseguir una soledad perfecta. No es que sea un sociópata, no detesto a la gente, simplemente anhelaba un espacio de soledad completa en el que pensar y poder desarrollar lo que de creativo tuviera dentro. Imagino que simplemente estoy durmiendo, estas cosas no ocurren así como así, pero igualmente pienso aprovechar esta situación el tiempo que dure.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al quinto día de aislamiento comienzo a pensar que tal vez no me encuentre sumido en un profundo sueño y la sensación que tengo es ciertamente contradictoria porque si bien por un lado deseo poder disfrutar de esta situación, también deseo disfrutar de muchas otras. La percepción de la soledad cambia mucho si no es deseada. De todos modos sigo tratando de mantener un cierto espíritu constructivo y dedicarme a la introspección, pero no puedo evitar mantenerme alerta y aguzar el oído en busca del sonido del despertador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;10 días ya. Empiezo a pensar en un coma profundo como explicación razonable, y debo añadir que además de razonable es ciertamente inquietante. Lo peor es que estos diez días han sido más que suficientes para conocerme y darme cuenta de que mi falta de creatividad anterior no se debía a una desmedida necesidad de soledad, sino a una considerable falta de talento.&lt;br /&gt;Si sigo mucho tiempo en esta situación creo que me volveré loco, si es que para eso no es necesaria también su buena dosis de inspiración. Creo que hoy se cumple un mes de este aislamiento sobrenatural. Lo único que puedo decir es que daría cualquier cosa por ver a un ser humano. A cualquiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es curioso como se distorsiona el tiempo en los sueños, lo que me ha parecido un siglo ha sido una sola noche en realidad. Acaba de sonar ese detestable zumbido japonés con que me despierto cada mañana, y aunque en esta ocasión me he alegrado enormemente de escucharlo, el sonido sigue siendo extraordinariamente desagradable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, ya sólo me queda ducharme e irme a trabajar como cada día. Daría cualquier cosa por quedarme en casa solo y ver si escribo algo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-31284861838931668?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/31284861838931668/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=31284861838931668&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/31284861838931668'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/31284861838931668'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2009/02/quimera.html' title='Quimera'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-9087182276654496923</id><published>2009-01-19T12:44:00.000+01:00</published><updated>2009-01-19T12:48:03.495+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Angel Vela'/><title type='text'>Ucronía en Almería</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#993300;"&gt;Autor: Angel Vela&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#993300;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;23:00h, 6 cervezas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras una tarde deambulando entre generosos escotes y pantalones de talle bajo, el grupo de protoescritores hizo un alto en Geográfic; un pub salsero. La intención del colectivo, divertirse. La de Ernesto Fernández, seguir trasegando cerveza en tanto que tendía sus redes amatorias sobre las hembras locales. Confiaba en que su desparpajo, unido a la acreditación en el pecho, le traería éxito. Y así, de forma lenta y taimada, como todo depredador que se precie, tanteó el terreno, y cuando todo estuvo calculado anunció con sorna el inicio de la cacería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;00:00 h, 10 cervezas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Horas y botellines se sucedían, conduciendo a este aventajado prosélito de Baco a una considerable embriaguez. Pero a pesar de lo ingerido no solo se mantenía en pie, sino que se sumaba a bailes y aceptaba cuantos chupitos le obsequiaba el camarero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;01: 00 h, 14 cervezas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos tras otro los asistentes a la Indalcón pusieron rumbo a sus respectivos hoteles. Y pese a la infinidad de peticiones de su homónimo sevillano para hacer lo propio, Ernesto Fernández se obstinaba en seguir allí. Y juntos permanecieron hasta que a eso de las cuatro se quedó solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;04:00 h, 25 cervezas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las horas se sucedían, y sobre la mesa más cercana los botellines vacíos eran legión. Inmerso placidamente en su embriaguez deambulaba por el pub, comentando, bailando y echando unas risas con la fémina de turno. Y así prosiguió hasta que la necesidad impuso su quinta visita al servicio. Ya en el interior, ausente de todo y de todos, se entregó al placer de una larga y cálida meada, y justo en el instante en que sonaron en la taza las últimas gotas de orín la luz se apagó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El servicio quedó en penumbra, y tras dos segundos de desconcertante silencio una mano lo aferró del pelo golpeándolo contra la pared. Ernesto Fernández, aturdido, se llevó las manos al rostro, y al girarse pudo vislumbrar ante él a una figura pequeña y de pelo largo y rizado que lo empujó, dejándolo sentado de mala manera en el retrete. Y antes de que pudiera reaccionar una mano pequeña y llena de uñas tomó posesión de sus testículos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún sabiéndose atrapado, Ernesto Fernández se debatió como pudo para zafarse de ella, pero esta, al sentir que la asían del pelo, retorció y clavó sus uñas sin piedad.&lt;br /&gt;Un sobrecogedor lamento salió de la garganta de Ernesto Fernández, que derrotado se abandonó a la agresora. Una agresora que lo tomó del pene, y rebosante de ardor lo lamió con fruición.&lt;br /&gt;En la penumbra aquella cabeza poblada de rizos subía y bajaba entre sus piernas representando un bucle infinito, y así prosiguió, hasta que Ernesto Fernández, seco y extenuado perdió el conocimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente lo encontraron en el servicio; la decimoquinta víctima, al menos él había sobrevivido. Y no fue hasta unos meses después que lograron coger a Amanda, “La chupona de Mojácar”, fugada meses antes del hospital psiquiátrico Huercal Overa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-9087182276654496923?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/9087182276654496923/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=9087182276654496923&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/9087182276654496923'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/9087182276654496923'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2009/01/ucrona-en-almera.html' title='Ucronía en Almería'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-6723506448677949427</id><published>2008-12-23T13:52:00.000+01:00</published><updated>2008-12-23T13:53:07.598+01:00</updated><title type='text'>Os deseo a todos una feliz navidad</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:180%;"&gt;Que este nuevo año que entra, sea el que nos abra las puertas de muchas editoriales&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://www.glitter-graphics.com/"&gt;&lt;img height="350" src="http://dl6.glitter-graphics.net/pub/600/600096zzgkm6ah9g.gif" width="350" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;¡¡¡Feliz Navidad!!!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://www.glitter-works.org/" target="_blank"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-6723506448677949427?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/6723506448677949427/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=6723506448677949427&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/6723506448677949427'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/6723506448677949427'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2008/12/os-deseo-todos-una-feliz-navidad.html' title='Os deseo a todos una feliz navidad'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-7117611958032357824</id><published>2008-12-16T10:25:00.001+01:00</published><updated>2008-12-16T10:28:10.625+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vito Márquez'/><title type='text'>Pinacoteca microbiótica (I): El Grito</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/SUd0o4uGndI/AAAAAAAABGc/_a5y5VQHQzQ/s1600-h/munch_el_grito.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 154px; height: 200px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/SUd0o4uGndI/AAAAAAAABGc/_a5y5VQHQzQ/s200/munch_el_grito.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5280317333884542418" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El Grito de aquella mujer rompió la ropa tendida en la calle. Conmovió  las paredes de adobe de la aldea, reverberó en los desiertos hasta llenar el silencio global desde las Fosa de las Marianas hasta el santuario celestial del Hubble. Solo duró un instante. Fue inmediatamente engullido por el ruido de los cláxones y el burbujeo de las freidoras en las hamburgueserías. &lt;br /&gt;Sin embargo, aquel grito logró salvarse de la verdadera muerte de las ondas sónicas: el olvido. Encontró un refugio en los tímpanos del Soldado. Allí se instaló como un parásito, acompañándolo en el regreso a casa, durante la boda, mientras hacía el amor con su mujer o follaba con las putas del muelle, en el parto de sus hijas, cada vez que cortaba el césped del jardín, siempre que miraba el mundo a través del culo de una botella, a la par que firmaba los papeles del divorcio y en los últimos gránulos de coca cuando esnifaba.&lt;br /&gt;Una mañana de domingo, decidió sacarse aquel Grito invisible y ensordecedor de sus oídos. Tomó un rifle de asalto (el favorito) y fue hasta la iglesia del barrio. Estaba decidido a exigirle a Dios que calmase la rabia, aún viva en su cabeza, de aquella víctima del Deber.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-7117611958032357824?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/7117611958032357824/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=7117611958032357824&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/7117611958032357824'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/7117611958032357824'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2008/12/pinacoteca-microbitica-i-el-grito.html' title='Pinacoteca microbiótica (I): El Grito'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ycsQavVaFjc/SUd0o4uGndI/AAAAAAAABGc/_a5y5VQHQzQ/s72-c/munch_el_grito.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-4030384846190166081</id><published>2008-12-09T11:28:00.000+01:00</published><updated>2008-12-09T11:29:06.101+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='J.Javier Arnau'/><title type='text'>Clarines</title><content type='html'>Llegan ya las cinco de la tarde. Salgo a la arena, mi contrincante ya está en el albero. La gente aplaude mi salida.&lt;br /&gt;Él me espera en el centro del ruedo. Voy hacia él y me encomiendo a todos los poderes que conozco.&lt;br /&gt;No va a resultar una tarde fácil. Antes de salir, he sentido un escalofrío, una extraña premonición, como si alguien anduviera sobre mi tumba, como suele decirse. Pero no he dejado que eso me acobardase. Mi tarea estaba clara; debía salir a la plaza, y enfrentarme a lo que fuese que me estuviera esperando en ella. La gente ruge, están expectantes. Quiero darles un buen espectáculo, y hago lo que me piden, aunque eso haga peligrar mi integridad física.&lt;br /&gt;Llego a su altura. Nos miramos a los ojos; curioso, parecen destilar inteligencia. Una inteligencia primitiva, eso sí, pero consciente de cuál es su lugar aquí, cuál es su cometido. En ellos veo miedo también. Tal vez haya tenido una premonición como la mía; o tal vez sea una cosa natural, no es malo sentir miedo. El miedo es un recurso que han desarrollado las diferentes razas animales para poder sobrevivir, una consecuencia de la evolución natural. Los primeros pases son más efectistas que efectivos, ninguno de los dos conseguimos romper las defensas del otro.&lt;br /&gt;Estamos así un buen rato, hasta que resulto herido. Sangro abundantemente, la vista se me va, flaquean mis fuerzas. Pero me repongo, tengo que hacerlo. La fiesta debe continuar. Volvemos a la contienda. Ahora, aunque ligeramente, yo también logro herirlo a él. Aquí sí que veo el miedo claramente en sus ojos, un miedo que dilata sus pupilas. Es consciente, y creo que no por primera vez, de que puede dejarse la vida aquí. La inteligencia que ví en él se ha transformado en una chispa que afina sus sentidos, que le hace más rápido, más mortífero. Debo andarme con cuidado, cualquier error puede ser fatal por mi parte.&lt;br /&gt;La gente ruge de emoción. Sabe que se acerca el desenlace final. Ahora ambos estamos heridos, pero mi fortaleza es mayor. Aún así, la agilidad y velocidad están de su parte. No consigo acercarme lo suficiente como para finalizar la batalla; porque en esto se ha convertido todo el asunto, en una batalla personal, él y yo solos en la arena. Pero me he equivocado, no estamos solos él y yo; otros como él salen a ayudarlo: ¡tendría que habérmelo imaginado, siempre hacen igual!&lt;br /&gt;Él con su capa, sus subalternos que clavan púas de hierro en mi lomo, y su entrenamiento. Yo con mi fuerza bruta, mis instintos naturales, y las armas que la madre naturaleza puso en mi cabeza.&lt;br /&gt;Ahora estoy agotado, la pérdida de sangre ha sido demasiada para mis fuerzas. Resignadamente, acepto mi sino, mi destino. Parece ser que el presentimiento que tuve antes de salir se va a cumplir. El público enmudece, expectante. Yo no puedo más que mirarlo fijamente a él, a su muleta. Su movimiento me hipnotiza, la pérdida de fuerzas hace que mi campo de visión sólo se centre en ese punto ondulante. Por eso, no me doy cuenta cuando saca la espada de entre los pliegues de su capa. A un movimiento, obedezco y voy hacia él. Noto un golpe en la espalda, y el griterío del público estalla en mis oídos. Por sus gritos de alegría noto que hemos dado un buen espectáculo. Me alegro.&lt;br /&gt;Ahora esperaré a que salgan a por mí y me devuelvan a los corrales. Allí me curarán las heridas del lomo, y podré descansar para un próximo espectáculo, otro de tantos, como todos los que he protagonizado hasta la fecha.&lt;br /&gt;Y otro día, me encontraré con otro torero en el ruedo. Volveremos a escenificar el rito, la entrega de sangre a la madre Tierra, el baile junto a la muerte. Y alguna vez, yo seré el vencedor, la suerte me sonreirá por fin, y la sangre que bañe la tierra no será la mía.&lt;br /&gt;Ahora voy camino de los corrales, arropado por mis compañeros, sujetado para que no caiga antes de llegar. Allí me esperan para curarme. Mientras, él dará la vuelta al ruedo, recogiendo premios que, en realidad, nos deberían corresponder a los dos. Pero estoy demasiado fatigado como para poder reclamarlos. Aún así, algún día, los regalos serán míos.&lt;br /&gt;Algún día, sí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-4030384846190166081?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/4030384846190166081/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=4030384846190166081&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/4030384846190166081'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/4030384846190166081'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2008/12/clarines.html' title='Clarines'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-8097232135359408936</id><published>2008-12-09T11:27:00.001+01:00</published><updated>2008-12-09T11:27:59.456+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Miguel Gonzalez Aranda'/><title type='text'>Jamás Irás</title><content type='html'>Solo faltaba un día para emprender mi viaje. Eso fue lo primero que me vino a la cabeza cuando sonó la melodía de mi despertador. Todo un año esperando día tras día, viviendo una cuenta atrás que parecía que nunca iba a llegar, tachando ininterrumpidamente los días en el calendario…. Por fin taché el último: en menos de veinticuatro horas estaría volando hacia el destino que siempre había soñado, las Islas Samaj-Sari.Estas cuatro pequeñas islas pertenecen al conjunto de las más de 700 Islas Filipinas, y su nombre viene en honor al aventurero y descubridor marroquí Samaj Sari Allben.Islas prácticamente vírgenes sin apenas civilización, tribus completamente aisladas, volcanes, selvas tropicales y kilómetros de playas de ensueño que harían de mis quince días una experiencia, sin lugar a dudas, inolvidable.&lt;br /&gt;Pero todavía me faltaba un día para partir y me tuve que enfrentar a la rutina diaria.Como todos los días, acudí a mi curso de “instalador de placas nucleares Protocolo J-345”. Fue una mañana muy amena tanto por mi óptimo estado de ánimo como porque esa mañana dejamos la teoría de lado ciñéndonos solo a la práctica, en concreto a la instalación de placas V-345 (las mejores del mercado).Ese día, miércoles, era el único de la semana que acabábamos la jornada del curso a mediodía y aprovechando la ausencia de clase por la tarde concerté, dos semanas antes, una cita para asistir a un “estudio de mercado”.&lt;br /&gt;Siempre que me llaman y puedo, suelo acudir a “estudios de mercado”. Éstos se basan simplemente en reuniones en grupo en el que se exponen ideas y se opina sobre un determinado producto. Las personas que colaboran en este estudio son gratificadas con un incentivo económico. En este caso, el estudio fue en la calle Luchana de Madrid y trataba sobre el vermú y mi opinión como consumidor.&lt;br /&gt;Soy un hombre dado a llegar con tiempo de sobra a mis citas. Llegué al lugar de la reunión a las 16:00h, media hora antes del inicio de ésta. Para hacer tiempo, decidí entrar en el Café-Bar Reina, que se situaba justo al lado del edificio donde tendría lugar la charla.Tomaba mi café con leche en taza pequeña mientras leía un libro de Isaac Asimov. Entre hoja y hoja, no podía dejar de echar un vistazo a la camarera. Rubia, alta y exuberante, con un uniforme a lo moderno de blusa y falda ajustada…., era esa clase de mujer que no pasaba desapercibida ni en el más tosco de sus movimientos.Mientras leía apoyado en la barra del bar, me ocurrió algo tremendamente extraño. Empecé a notar que alguien me rascaba la espalda. Miré hacia atrás, y pude observar como la camarera me rascaba con toda la naturalidad del mundo mientras ordenaba a otra joven camarera que cobrara a los de la mesa siete. Me quedé totalmente mudo, no pude hacer nada, no sabía que decirle. Fue algo tan inesperado y tan incoherente que solo pude mirarla sin abrir la boca. Ella me rascaba colocándose su blusa y saludando simpáticamente a clientes que entraban en el bar. Era como si en lugar de rascarme, estuviera pasando la bayeta en la barra.Pasados unos segundos, dejó de rascarme, se introdujo en el interior de la barra y siguió realizando su trabajo como si no hubiera pasado nada.Me quedé totalmente alucinado. No sabía que pensar. Me encontraba leyendo un libro de fantasmas y de repente una mujer rubia de 1,75m, desconocida y tremendamente sexy me había rascado la espalda durante unos segundos. En este tiempo no fui capaz de reaccionar ante, me atrevo a decir, la situación más surrealista que había ocurrido, hasta ahora, en mis 23 años.Me tomé lo poco que quedaba del café y salí del bar con cierta prisa para llegar a tiempo al estudio de mercado sin dejar de pensar en lo que me había ocurrido.&lt;br /&gt;En la calle Luchana, todavía con un cuerpo un tanto intranquilo por lo que previamente había vivido, accedí a la quinta planta del Edificio Black.De cara angelical y voz de radio, una joven y guapa recepcionista me dio las buenas tardes.En los estudios de mercado, generalmente, todo transcurre de igual manera:Se pregunta por una persona, la recepcionista te pide los datos o el dni para realizar una ficha y en cinco minutos te están interrogando sobre teléfonos móviles, coches, pistolines, cafeteras, tarjetas de crédito o, en este caso, vermú.La joven y amabilísima recepcionista fue capaz de hacerme olvidar por completo lo que anteriormente había ocurrido en el Café-Bar Reina. Lo que la recepcionista hizo con mi dni me dejó boquiabierto y absolutamente paralizado sin la más mínima capacidad de reacción.¿Una broma?¿Un sueño?¿Una alucinación?, ¿que me estaba pasando?…. No podía ser, no podía ser posible lo que mis ojos estaban viendo. Sin poder decir una palabra, intentaba buscar una explicación a todo lo que estaba ocurriendo, pero era imposible. No tenía sentido, era una auténtica locura.La dulce joven de tierna mirada se comió mi dni. Ayudándose de la guillotina que tenía a su derecha, partió mi documento de identidad en varios trozos en formas de lámina y los engulló como si se tratara de jamón de york.Una vez que acabó de comer el último trozo y ante mi cara perpleja de alucinación total, me miró sonriente comunicándome alegremente que la Señorita Carmen Gutiérrez me esperaba en la sala cinco.Me quedé mirándola sin pestañear, pálido, aturdido y conmocionado sin poder hacer ni decir nada. Ella me preguntó:-¿Se encuentra usted bien?Un hilo de voz entrecortado salió de mi interior:-Mi dni….?-Oh, no se preocupe. Concretamente no nos es necesario para este Estudio de Mercado.Pensé en preguntar que porque se había comido mi dni pero no me atreví, no fui capaz, me sentía un idiota al imaginarme formular la pregunta. Era una situación tan irreal y surrealista que dudaba de mí mismo.&lt;br /&gt;Un sueño, pensé. Pero no puede ser, estoy despierto, todo esto está ocurriendo. Dio mío, igual me estoy volviendo loco. Y si estoy viendo cosas que no están ocurriendo realmente…Ante esta situación me sentía tan desequilibrado y confuso que sin despedir a la recepcionista, tomé el pasillo que me llevaba a los ascensores y abandoné el edificio Black sin realizar el estudio de mercado.&lt;br /&gt;Quería llegar a mi casa cuanto antes, no me sentía nada bien. Tenía ganas de sentarme en mi salón y contar todo lo que me había ocurrido a Foog, mi compañero de piso y única persona de confianza de esta ciudad. Foog era un canadiense alto, delgadísimo que estudiaba filología hispánica. Me escucharía estupefacto cuando le contara todo. Era una persona muy comprensiva pero también muy racional. No se muy bien como reaccionaría cuando le explicara todo lo que me había pasado.&lt;br /&gt;Me decidí por tomar un taxi. Llegar a casa lo antes posible era mi prioridad.Vi uno estacionado a pocos metros y fui hacia él. Toqué la ventanilla para llamar la atención del taxista que se encontraba haciendo un sudoku. Éste me miró y pausadamente, arrancó el motor del coche sin dejar de mirarme con una sonrisa muy burlona y a la vez rara. De repente, las ruedas chillaron mientras el hombre reía y aceleraba con fuerza yendo de frente y dejándome en tierra sin entender nada. Que personaje, pensé…Me quedé allí esperando a que pasara otro taxi que quisiera ofrecer sus servicios de una manera normal.Pasó uno cerca de la acera donde me encontraba. Le levanté el brazo y él empezó a acercarse donde me encontraba lentamente. Sin parar el coche, vi de nuevo que el taxista se burlaba de mí, me miraba y se reía fuertemente mientras pasaba de largo.Empecé a ponerme muy nervioso e incluso a temblar porque posteriormente pasaron más taxis y ocurría lo mismo con todos. Incluso algunos taxistas me señalaban maliciosamente con el dedo y me pitaban mientras reían exageradamente pasando de largo.Algo estaba ocurriendo. No podía saberlo pero algo estaba pasando alrededor de mí.Con un tembleque sobrehumano me dirigí a la boca del metro más cercana. Solo quería llegar a mi casa, estaba empezando a encontrarme realmente mal.&lt;br /&gt;Al poco de introducirme en la estación de Metro “Bilbao”, me di cuenta de un detalle que me puso los pelos de punta: allí no había nadie más que yo.Eran las 17:00h y en el metro de Madrid no encontraba ninguna persona excepto yo. A esa hora cualquier día de la semana, el metro estaba lleno de gente. ¿Qué me estaba pasando? ¿Me estaba volviendo loco?Caminando por los largos y desiertos pasillos del metro, empecé a desesperarme por la impresión que me daba el ir solo por un lugar que normalmente estaba lleno de transeúntes.Una mujer que no conocía de nada me rascó la espalda, una recepcionista se comió mi dni, taxistas se reían sospechosamente de mí….ahora la única persona que había en el metro era yo,¿qué estaba ocurriendo?. Era imposible entender algo de lo que me estaba sucediendo.De repente, llegué al andén donde cogería el tren que me llevaría a mi casa y, al fin, allí había alguien. Estaba un poco lejos, no lo distinguía bien. Me fui acercando y vi como la persona que estaba a la otra punta del andén era un guardia de seguridad. Me dirigí hacia él a gran velocidad, corriendo, ansioso de una explicación lógica. Sin preámbulos y con muchos nervios le pregunté qué era lo que estaba ocurriendo, porqué no había gente en el metro.No me lo podía creer. El guardia de seguridad empezó a hablar en un castellano antiguo, latín o una de esas lenguas muertas de las que es imposible entender nada por mucho que precedan a nuestro idioma. No me podía comunicar con él.&lt;br /&gt;Una vez que empezó a hablar, no paró. Yo me quedaba mirándole intentando entender algo de lo que decía pero era imposible.El tren llegó y paró en la estación con absoluta normalidad. Accedí al vagón mientras que el guardia de seguridad, mirándome a través de las ventanas del tren, continuaba con su sermón como si de un robot se tratara.El interior de los vagones estaba totalmente vacío. ¿Dónde estaba la gente?A pesar de que me daba la impresión de que el metro iba más deprisa de lo habitual, el viaje se me hizo interminable, parecía que nunca llegaría a mi casa.Empecé a sentir miedo. Recapitulé todo lo que me estaba pasando. Todo era absurdo y sin sentido. No sabía que hacer, solo quería llegar a casa y contarle, no se de qué manera, todo a Foog.&lt;br /&gt;En cuanto el metro paró en la estación de Valdezarza y abrió sus puertas, salí a toda prisa del suburbano y ya en el exterior me dirigí a la calle Ochagavía, donde se encontraba mi humilde piso.Según llegaba a mi casa me sentí relativamente mejor. Mi corazón latía a un ritmo normal y el miedo que tenía disminuyó.Entré en el portal y me dispuse a tomar el ascensor junto a una vieja monja que allí se encontraba. Ya dentro del ascensor, la hermana pulsó el botón del quinto piso mientras que yo pulsé para ir al cuarto.Según ascendíamos, observé la vieja cara arrugada de la monja, me percaté de que ella me miraba seria y desafiante. Desvié mi mirada hacia el panel digital del ascensor mientras un escalofrío recorría mi cuerpo entero. De repente, ya en el cuarto piso, a la vez que se abría la puerta del ascensor, la monja, con una fuerza inesperada, me agarró el brazo, y me dijo con una voz que nunca olvidaré:-Vas a morir cabrón.&lt;br /&gt;Salí del ascensor con un miedo incapaz de describir. Me encontraba en el rellano buscando desesperadamente las llaves de casa mientras que la monja, todavía en el ascensor y con la puerta abierta, me insultaba con todo el odio del mundo.Por fin encontré las llaves dentro de mi bolsillo interior. Abrí la puerta apresuradamente y accedí casi sin aliento cerrando de un portazo.&lt;br /&gt;Me quedé apoyado en la puerta de mi casa con los ojos cerrados fatigado por el peor día me mi vida. Dejé de escuchar los bárbaros insultos de la religiosa y ahora escuchaba la música a todo volumen que salía del salón. En ese mismo instante una mujer mulata vestida con muy poca ropa me agarró y empezó a bailar a mi lado. No daba crédito…esto no me estaba ocurriendo a mí.Me dirigí hacia el salón. La mulata me perseguía cantando e intentando agarrarme para bailar. Cuando entré en el salón y vi a más de 50 personas apiladas bailando una música que nunca pude recordar, mi corazón empezó a latir tan rápido que me llegué a sentir críticamente mal; no podía respirar con normalidad, me faltaba el oxígeno.Entre la gente que bailaba eufóricamente pude reconocer a varios de los taxistas que había visto momentos antes. Seguían en su línea, no dejaban de bailar mientras me miraban y se reían con descaro.Había gente que venía desde la cocina con vasos y cócteles, otros iban hacia allí formando congas arrítmicas. Todo el mundo me miraba sonriendo y me empujaba para que bailara. Yo me encontraba sin fuerzas para intentar hacer algo que cambiara la situación que estaba viviendo en mi propia casa.Me dirigí hacia la cocina entre la masa de desconocidos que se divertían como locos. Chinos, travestís, gente disfrazada, jóvenes de color, varios policías…..me crucé con todo tipo de personas. Ya no podía más, agobiado entre la multitud empecé a gritar llamando a Foog con las pocas fuerzas que me quedaban. No podía avanzar en el propio pasillo de mi casa. Se había formado un tapón humano y nos movíamos casi sin aire. Yo no podía más, estaba totalmente derrotado, gritaba llamando a Foog pero Foog no estaba allí. Cuando la corriente humana me dejó en la cocina me encontré con una barra de bar provisional que habían improvisado con las 2 mesas del salón. Esta fiesta me estaba volviendo loco, la vista se me nublaba y mi cuerpo amagaba con recaídas que me podían hacer desfallecer en cualquier momento.Encima de la barra de la cocina, dos mujeres bailaban como locas y Foog apareció riendo y cantando amarrándome por detrás.&lt;br /&gt;-Pero dios mío Foog, ¿qué es todo esto? ¿qué está pasando aquí?&lt;br /&gt;-¿Pero no te has enterado? Hoy es el fin del mundo. Hoy se acaba la vida. ¿Pero en qué país vives? ¿Es que no ves la televisión?…Hoy cada uno hace lo que le plazca…&lt;br /&gt;Ahora si que tenía todo más claro. Me estaba volviendo loco.Miré hacia las dos chicas que estaban sobre la barra y me di cuenta de que eran la camarera que me rascó y la recepcionista que se comió mi dni. Ellas me miraban sonrientes e iniciaban prolongadas caricias y besos apasionados mientras que todos los asistentes, incluido Foog, las vitoreaban y gritaban de júbilo.&lt;br /&gt;No sabía que hacer. Estaba totalmente saturado. Me rendía al barullo de la fiesta que aumentaba cada vez más. Me metí entre la masa festiva del pasillo con la idea de intentar cruzar hasta mi habitación. Quería saber si podía estar a gusto en algún lugar de mi propia casa, quería descansar solo. La única esperanza que tenía era mi cuarto, tuve la sensación de que allí estaría más tranquilo.Sudando y con alguna lágrima en mi mejilla abrí la puerta de mi habitación con mucho miedo, deseando con todas mis fuerzas que allí dentro no hubiera nadie y pudiera descansar del agotamiento psicológico que tenía.La oscuridad me produjo algo de paz. Una vez dentro, cuando di el interruptor de la luz y me vi metido a mí mismo en la cama durmiendo como un angelito, exploté y empecé a llorar. Me dio un ataque de ansiedad, no entendía porque todo esto me estaba pasando a mí. Era muy joven para perder la cabeza, era muy joven para volverme loco….Llorando y gimiendo me dejé caer en la cama junto a mí mismo y en cuanto cerré los ojos, me quedé dormido junto a él…., me quedé dormido junto a mí……&lt;br /&gt;El despertador sonó más temprano que nunca. Ya había llegado el día. En tres horas estaría volando hacia las Islas Samaj-Sari. Vaya nochecita, pensé mientras me secaba un rostro todavía sudoroso. Sin duda había sido la pesadilla más rara y surrealista de mi vida.Me espabilé en poco tiempo dejando el extraño sueño en el olvido y desayuné pensando en los siguientes quince días.Tomé un taxi que me llevó al aeropuerto. Una vez allí junto a mi maleta, me encontraba más emocionado que nunca… ahora sí que estaba apunto de partir hacia las Islas Samaj-Sari.&lt;br /&gt;Me situé en la larga cola de personas que iban a facturar. Me dio la impresión de que la cola nunca se iba a acabar, pero esta fue bastante deprisa. En unos instantes ya me encontraba de los primeros.De cara angelical y voz de radio, una joven y guapa azafata me sonrió solicitándome mi Dni. En ese momento, en mi cabeza se materializó la pesadilla que esa misma noche tuve y mis manos fueron a la cartera en busca de un Dni que nunca encontré.Mi desesperación era terrible pues era imposible volar sin dni. La azafata me ordenó que me retirara de allí puesto que había mucha gente todavía por facturar.Pero ¿dónde estaba mi Dni? No puede ser, sólo fue un sueño, pensaba sin entender nada de lo que me había ocurrido. Mi dni siempre estaba en la cartera… Me sentía tan mal…..Empecé a pensar en todo lo que esa noche soñé mientras veía como cerraban el Stand de facturación……Dios mío, pensé, no iré a las Islas Samaj-Sari.Se me cayó el mundo encima. Con todo preparado, pagado y organizado me quedaría en tierra por algo tan simple como no tener el dni para facturar.&lt;br /&gt;Mis lágrimas empezaron a dejarse ver. No podía contener la rabia mientras miraba el billete de avión en mis manos, Destino: Islas Samaj-Sari.Lloraba sin perder de vista el billete de avión y daba vueltas a todo lo que me había ocurrido. Mi mente giraba bruscamente de un lado a otro buscando explicaciones entre el mundo de la vigilia y un mundo real del que no estaba seguro que lo fuera.Estaba hecho un lío. Leía una y otra vez en el billete del avión: Destino: Islas Samaj-Sari………Islas Samaj-Sari……….Islas Samaj-Sari……Samaj-Sari……Samaj-Sari….. de nuevo me estaba volviendo loco. Todo me daba vueltas….todo lo veía al revés……De repente el nombre de las Islas se dio la vuelta.Jamás Irás, leí mientras me secaba las lágrimas.&lt;br /&gt;Solo me pude consolar pensando en que todo lo ocurrido fuera un sueño. Me senté en un banco del aeropuerto con el billete de avión en la mano y con la esperanza de que sonara realmente mi despertador.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-8097232135359408936?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/8097232135359408936/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=8097232135359408936&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/8097232135359408936'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/8097232135359408936'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2008/12/jams-irs.html' title='Jamás Irás'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-6642092630525724030</id><published>2008-12-09T11:26:00.001+01:00</published><updated>2008-12-15T19:40:57.336+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lorenzo Martinez'/><title type='text'>Coincidencias</title><content type='html'>Decidió coger el teléfono aquella noche porque necesitaba a alguien con quien hablar. Estuvo sonando un buen rato hasta que crujió el sofá, sonó un pitido y una voz altanera cargada de estática surgió por el igualmente altanero altavoz. A Johrson nunca le había gustado relacionarse de aquella manera, pero esa noche era distinto. Se podía percibir una sensación extraña en el aire, prácticamente imperceptible, y una serie de recuerdos acudieron raudos a su mente. Unos recuerdos que le traían a la memoria sensaciones que hacían que el estómago le diera vueltas, algo que no le gustaba en absoluto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía un frío propio de finales de otoño. Era de esa especie que cala hasta los huesos, se te mete dentro del abrigo, y luego vuelve inmediatamente hacia las copas esqueléticas de los árboles, como un espíritu del aire juguetón y risueño, echa su gracia y dejando a tu espina dorsal con un susto de muerte. El camino empedrado, totalmente cubierto de hojas tardías, acunaban el sonido de los zapatos de Johrson, mientras trazaban una ruta sin destino aparente. Pero Johrson iba cavilando para sí, porque desde que aquella noche que recibió la llamada, no había podido pegar ojo. Posiblemente le atrajo la idea de reunirse en este parque retirado de la mano de dios, pero ahora no estaba seguro de haber querido hacerlo. Siempre fue inseguro, prácticamente para casi todo, justo desde que esa voz que recordaba tan bien pasara a formar parte de su amplio imaginario personal, en aquel período concreto de su vida, siempre con su toque de sarcasmo y condescendencia. Supuso que no podía ser realmente culpa suya, pero aún así, eso no significaba que a Johrson no le pusiera enfermo e irritable. Tan apartados habían quedado esos recuerdos en su cerebro, que ahora que no tenían donde esconderse pugnaban por salir de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminó sin rumbo fijo por el recinto del parque, un pequeño ecosistema poblado de ardillas y castaños de indias que convivían en una total y natural armonía. No había signos de maltrato, ni siquiera en los bancos, cuando la moda actual era que los jóvenes practicaran su vana literatura con escritos y poemarios diversos, con escaso éxito. Cientos, quizá miles, de hojas, cubrían el camino, y si uno alzaba la vista, podía contemplar un cielo grisáceo, que invita al hogar y a la lectura, bajo el abrigo de una manta y un libro favorito en la mano. Y a ser posible con un buen tabaco de pipa y un chocolate caliente, de los de antes. Pero, ay, cuan gratos recuerdos trae consigo aquella pérgola de allá, la que está cerca del muro combado. Johrson rememora cómo de pequeño acudía aquí, haciendo novillos, para pedirle, más bien rogarle, al gentil heladero de entonces que le sirviera uno de esos ricos chocolates espesos y calientes, a veces pagando y otras tantas sin pagar, a falta de una triste moneda que llorara en su bolsillo. A punto para los instantes en que las manos enfundadas en guantes de lana con remiendos dejaban pasar al frío insolente y se tornaban azules, momento en el que el mágico brebaje hacía su labor. Y eso cuando era invierno, porque en verano, el famoso heladero se transformaba en vendedor de sorbetes y todos le pedíamos uno para aplacar el insoportable calor, momento en el que nos poníamos a la sombra para degustar nuestra recién adquirida genialidad. Y mientras tanto, hacíamos comentarios ingeniosos sobre la fortaleza roja que se divisaba más allá, un castillo de antiguos tiempos y lugares, ahora tan sólo recordado en leyendas populares. Pero cuando se es bien joven, esas situaciones de la vida pasan rápidamente sin que uno llegue a percatarse en su totalidad. Es triste, pero es cuando se alcanza la edad madura cuando todo eso se recuerda con ilusión y algo de optimismo, y cuando el propósito del tiempo es sobrepasarte poco a poco, minuto a minuto, la nostalgia invade cada parte de tu ser y esa pérgola gris, cubierta de herrumbre, desgastada, con el suelo de mármol repleto de hojas, habla por sí sola y trae más dolor que otra cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran ya más de las siete cuando Johrson consultó el reloj de su recién adquirido aparato telefónico portátil. Cerró la tapa de un golpe y un gesto de disgusto, por dos razones: primero, porque no le gustaba en absoluto que le hicieran esperar, segundo… porque comenzaba a hacer un frío insoportable. Y llegó a impacientarse cuando pensó que ahora mismo podría estar ya rumbo a su casa, a su refugio particular, a sus libros. Así que a los pocos minutos puso rumbo a la salida sin pensarlo ni un minuto más. Por mucho que hubiera estado enamorado en el pasado, no iba a cambiar ahora su forma de pensar, para nada en absoluto. Iba riéndose todo el camino de su propia ocurrencia, dejando atrás lugares recordados de la infancia y el noviazgo, para arribar a la verja de entrada, estirar la mano y abrirla. Tiró de nuevo, pero no, aquello no se movió ni un ápice. Tras unos instantes de duda, giró la cabeza hacia el cartel de pie que indicaba los horarios, pero o bien querían gastarle una broma o decía mentiras como puños de arena. El barro de la cartulina indicaba claramente que se echarían las llaves a las nueve en punto, faltaban aún dos horas para eso. Johrson miró en derredor, y como en la caseta del vigilante no había un alma, trató de buscar una salida alternativa, posiblemente tras esa sección de muro derruido tras la pérgola abandonada. Desgraciadamente, estaba lo suficientemente familiarizado con el parque como para saber que había una caída de más de diez metros tras cada sección del recinto. Hubo una vez una verja tras el condensador eléctrico que ofrecía buenas escapadas, pero mejor sería no intentarlo. No más recuerdos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar al sitio indicado, trató de auparse apoyando las manos en la pared y sus pies en los ladrillos caídos. Hizo uno, dos, tres esfuerzos, y consiguió alzarse un par de metros como para poder estirar el cuello y atisbar el horizonte. Inmediatamente, y sin previo aviso, hubo un tremendo fogonazo amarillo y un destello impresionante. El sonido quedó ausente durante unos segundos, y Johrson cayó hacia atrás, perdiendo todo agarre posible. Sus costillas golpearon un tronco de madera podrida y su cabeza dio mil y una vueltas cuando chocó contra algo punzante, pero siempre había tenido la cabeza muy dura y apretó los dientes para soportar el dolor. Trató de moverse, pero tenía el tobillo roto y algo clavado en la espalda, no sabría decir qué. Tan sólo podía torcer la muñeca y agarrar la cazoleta de su pipa, preparada, del bolsillo de su americana. Así lo hizo, y enseguida una voluta de humo se alzó hacia el cielo, impregnando el ambiente de un aroma añejo y dulzón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Jamás hubiera imaginado que mi vida terminaría de esta manera. Miradme, encerrado en un parque viejo y mohoso, medio ciego, dándole caladas a una pipa que llevo siempre en el bolsillo por gusto, cuando, joder, a mí realmente no me gusta fumar. Qué ironía. Y todo esto no ha sido más que una fantasmada para traerme aquí y recordar todo, nada más que angustia, cuando yo nunca le he hecho nada a nadie. A mi, que siendo pequeño, todo el mundo siempre me decía: “¡Algún día te caerás y te abrirás la sien! ¡Algún día te partirás la cabeza! ¡Que no subas por ahí te he dicho!”. Odio que tengan razón, lo odio con todas mis fuerzas. Y también odio la suerte. Aún ahora dudo que exista, pero no, no es precisamente la sien lo que me he abierto. Cojones, cómo duele.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces torció la mandíbula y un borbotón de sangre emanó de su boca. Descendió como melaza, recorriendo la poblada barba blanca, resbalando hasta impregnar el pecho de la americana marrón. Otro cauce siguió resbalando, por el brazo, llegó hasta la codera, pasó por la mano, hasta los dedos, y finalmente, pasando cerca de una pipa de ébano, alcanzó un aparato electrónico extendido en el suelo. Su pequeña pantalla agrietada de reluciente color azul emitió algo. Poco alcance de ondas, posiblemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;&lt;1&gt;&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;&lt;no&gt;&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;&lt;desconexión…&gt;&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un manto gris que lo cubría todo. Una calma inusitada y totalmente inesperada que se palpaba en el aire. La noche artificial que llega y no parece querer irse, a gusto con su nueva casa, su hogar, sobre el parque centenario que no ha podido cubrir del todo al hallarse sobre las alturas. La fortaleza roja como un anexo ahora de color gris, el color de la ceniza, pero imperturbable. Una pequeño destello azulado entre las sombras, teñido de rojo y apagándose, retirándose hacia el olvido cuyo destino podría haber sido otro. Y abajo… una ciudad que duerme.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-6642092630525724030?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/6642092630525724030/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=6642092630525724030&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/6642092630525724030'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/6642092630525724030'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2008/12/coincidencias.html' title='Coincidencias'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-7816114066041343324</id><published>2008-12-09T11:25:00.000+01:00</published><updated>2008-12-09T11:26:00.870+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='J.A. Velazquez Postigo'/><title type='text'>Inmunes y apáticos</title><content type='html'>- Expediente 8.40/2 -- Información para Civiles - “Día 836 de la Era Instintiva.Me llamo Eleanor Watling, y la primera quincena de Marzo del año 2027, permaneceré en la Plaza de España de Sevilla (Comunidad Autónoma de Andalucía, España) a la espera de aquellos que no hayáis sido afectados por la enfermedad ACEI (Alteración Cerebral Estimulada Involuntariamente).” • Eso que habéis leído es uno de los miles de mensajes impresos, radiofónicos, televisivos e informáticos que bombardean la nación española. Hace dos años, tres meses y varios días, la humanidad dejó ver sus instintos primarios. Debido a las terriblemente trágicas noticias e informaciones vertidas por medios de comunicación de manera fría e indolente diariamente durante años, la mayor parte de la raza humana sufrió alteraciones cerebrales que cambiaron el raciocinio humano por los instintos más primarios: supervivencia, alimentación y reproducción. La humanidad fue clasificada por científicos en dos grupos: los Inmunes (sanos) y los Apáticos (enfermos).Por ahora no se ha encontrado cura, pues el problema es cerebral y no viral. Además no hay suficientes doctores para tantos afectados. La civilización Inmune sobrevive en pequeños Núcleos Seguros: centros urbanos amurallados o protegidos mediante vigilancia informatizada. Los medios de comunicación ya solo son utilizados para informar de la localización de dichos núcleos de supervivencia. • Hasta hace unos meses no se habían contabilizado ataques a humanos sanos por parte de afectados por la enfermedad ACEI, los cuales han causado la extinción de cientos de especies por el mero hecho de alimentarse. El canibalismo se extendió entre los Apáticos, pero nunca llegaron a atacar a los civiles Inmunes. No hasta hace unos días.Unidades de investigación científica de Estados Unidos, Alemania, España, Japón, Argentina y Egipto notificaron a naciones de todo el mundo que habían sufrido ataques por parte de los Apáticos. Parece que ahora han creado una forma de vida propia… Una civilización alejada de la ley, el orden y la humanidad. Haberles abandonado a su suerte no había echo sino empeorar la situación.Yo sé de esto porque contribuyo a la supervivencia de humanos sanos. Pero ahora todos estamos en peligro, y cuento esto como única esperanza para el futuro. Hace un día me uní a un grupo militar de búsqueda para encontrar a varios investigadores y científicos que trabajaban fuera del los Núcleos Seguros; en laboratorios privados. Intentaban hallar una cura, y lo lograron. El científico Ernest Stuart consiguió crear robots a escala molecular para interferir en los impulsos eléctricos que transformaba a los humanos en bestias de un cuento de terror.Ahora capturamos a nuestros iguales para insertarles estos robots, pero son demasiados. Perdemos más hombres y mujeres de los que salvamos. Los apáticos siempre van en grupos y, aunque poseemos el equipamiento adecuado, ellos se las ingenian para hacernos sentir como el cazador cazado.Si la situación no mejora en unas semanas, nos pensaremos seriamente la opción de realizar un ataque a escala mundial. Tendremos que reconstruir la sociedad en su totalidad, pero es lo más cuerdo que se nos ocurre hacer para despertar de esta pesadilla que ha durado ya demasiado. • Ya se ha tomado la decisión. Las semanas han transcurrido, y la situación ha empeorado alarmantemente. Esto se ha convertido en una guerra, y los enfermos tienen más posibilidades de ganar. El armamento militar es la solución definitiva.Ahora me encuentro en un recinto subterráneo bajo la ciudad de Barcelona. Esta ciudad está destruida, pero es el lugar con menos concentración de Apáticos de toda Europa; no sabemos por qué se da tal hecho. Desde aquí se controlará todo lo que ocurra en próximas horas. Cada nación ha preparado, en la medida de lo posible, el armamento a utilizar. • Está hecho: las bombas han caído. Según lo previsto, la comunicación con las distintas autoridades mundiales no se recuperará hasta pasados varios días. Rezo porque haya merecido la pena este gran sacrificio. • Accedo ha este documento por ultima vez. Todo se ha acabado… para todos. Un terremoto y otros cataclismos se han producido por todo el planeta. La superficie terrestre esta deformada, y el magma emerge a la superficie por doquier. La mayor parte de las zonas elevadas han desaparecido a causa de las bombas y de las catastróficas fuerzas de la naturaleza; enfurecida por las acciones humanas.En un último intento por remendar los errores, varios científicos han creado una especie de máquina del tiempo. Mediante potentes imanes se ha creado un campo magnético rotatorio que ha creado un agujero negro totalmente controlado y estable. Creemos que funcionará como maquina del tiempo, o como modo de desplazarse mas rápido que la luz. No hay tiempo para experimentos, se activará la maquina y se enviará este documento.Si está o están leyendo esto, significará que lo hemos logrado, y podrá cambiar este infierno futuro haciéndoles llegar esta información a las autoridades. O tal vez lo encuentre una raza alienígena situada a millones de años luz de la tierra.Espero que esta información no se convierta o confunda con un simple cuento de escritor. -Fin del archivo--Expediente 8.40/2-&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-7816114066041343324?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/7816114066041343324/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=7816114066041343324&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/7816114066041343324'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/7816114066041343324'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2008/12/inmunes-y-apticos.html' title='Inmunes y apáticos'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-7964594967541240656</id><published>2008-12-09T11:24:00.003+01:00</published><updated>2011-02-17T13:02:50.413+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Francisco J. Illán Vivas'/><title type='text'>Un hombre desnudo</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-ZuPj_nbrc4E/TV0Np5i-gYI/AAAAAAAAEdk/h9iuO6Hi5cs/s1600/unhombredesnudo.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" j6="true" src="http://3.bp.blogspot.com/-ZuPj_nbrc4E/TV0Np5i-gYI/AAAAAAAAEdk/h9iuO6Hi5cs/s320/unhombredesnudo.jpg" width="240" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Autor: Francisco J. Illán Vivas&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leí que un hombre desnudo es siempre otro hombre, al que sólo conoce su mujer, o el equipo de fútbol en las duchas, después del partido.&lt;br /&gt;La amistad, en una relación de oficina, sólo reconoce la cabeza y las manos― los pies, si acaso, en verano, cuando calza sandalias―. El cuerpo es para después del horario de trabajo.&lt;br /&gt;El cuerpo, el hombre desnudo, retiene su secreto incluso en la intimidad de la alcoba, con las luces apagadas.&lt;br /&gt;Yo suelo sentir frío, la desnudez más profunda que la ropa, por debajo de la piel, abriendo los poros de la misma a los ojos, a las miradas. Desde que me recuerdo me ha costado esfuerzo, mucho esfuerzo, una encarnizada lucha interna desprenderme de la piel, para presentarme a ti desnudo, con la rojiza carne al descubierto, sólo para ti, para tus ojos.&lt;br /&gt;En tu caso era más fácil, la sutil bata de seda dejaba poco lugar a la imaginación, pero, en mi caso, ya te dije que algunas cosas no se pueden describir, hay que verlas. Y aunque me haces feliz, me llevas por el camino, por el mar, por el amanecer, entre los aromas de mil miles de flores, deseando estar contigo, añorando tu voz incluso cuando la escucho, noté como un escalofrío indescriptible te azotó, pegándote la lengua al paladar.&lt;br /&gt;¿Qué sentiste? Nunca lo sabré. Por que la vida guardó silencio, como lo hizo la última vez que me desnudé, en las profanas horas que precedieron al grito Eloi, Eloi, ¿lama sabactani?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-7964594967541240656?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/7964594967541240656/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=7964594967541240656&amp;isPopup=true' title='19 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/7964594967541240656'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/7964594967541240656'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2008/12/un-hombre-desnudo.html' title='Un hombre desnudo'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-ZuPj_nbrc4E/TV0Np5i-gYI/AAAAAAAAEdk/h9iuO6Hi5cs/s72-c/unhombredesnudo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>19</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-6393784355827758452</id><published>2008-12-09T11:22:00.000+01:00</published><updated>2008-12-09T11:23:14.342+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Prospector'/><title type='text'>El velo naranja</title><content type='html'>Eso era lo que parecía el cielo, un denso y brillante velo naranja. Aquel era el color predominante, como si se encontrara congelado en un eterno anochecer. El señor de los anillos, Saturno, se encontraba en el centro del firmamento, siempre y cuando las rotantes nubes se lo permitían. A sus pies, trozos duros de hielo del tamaño de una mano y puntas quebradas como el silex se esparcían, formando un paisaje rocoso familiar. Los valles quedaba a su espalda, excavados en la accidentada superficie que adoptaba una forma carcomida, como si fueran víctimas de una constelación de enormes insectos. A pocos pasos se encontraba un opaco lago, el objetivo de su pequeña excursión. Se acercó a pequeños saltos y sus ojos lo enfocaron mejor. El lugar que ocupaba el agua en su planeta le correspondía al metano en aquel desolado territorio. Como niebla líquida, se asentaba en las partes más bajas, creando lagos y mares de color plateado o blanco. Más lejos, a su derecha y a una segura distancia, podía ver el cono de un volcán y su particular mezcolanza de gases y magma, que se deslizaba perezosamente por su chimenea aunque no era este una criatura de corazón cálido si no más bien lo contrario, según le habían informado su compañera de expedición. Mientras comenzaba la tarea que tenía encomendada, rememoró los caprichosos motivos que habían escogido aquel terreno y no otro de los muchos mundos a descubrir. Los políticos profesionales que dirigían su país, con esa amplia visión de futuro que les caracteriza, optaron por no favorecer la instalación de sus ciudadanos en Marte, desanimándolo a ello en la medida de lo posible.&lt;br /&gt;“Somos amigos del pueblo de Marte, no invasores” y de ese modo se perdió la posibilidad de establecer bases que permitieran la emigración y el avance de la ciencia. Cuando llegó la fecha tope marcada por el acuerdo, la Autoridad Transitoria de Marte invitó a irse a todos los que no estuvieran en la lista, formada por todos aquellos que poseían una colonia en el planeta rojo, aunque fuera una reducida instalación atmosférica, aniquilando las expectativas de mucha gente. Como premio de consolación se abrió el resto del sistema solar para explorar y asentarse.&lt;br /&gt;Los gobiernos suben y bajan, como las mareas. El que sucedió a los pro-rojos cambió el rumbo de forma drástica. Un ambicioso programa tecnológico y aquella misión, les permitirían recuperar el tiempo perdido. No le importaba, donde aquellos hombres de coche oficial y moqueta mullida veían formas de promoción personal y de mantenerse en el poder, su formación como bioquímico, experto en ambientes hostiles, le permitía encontrar en aquel mundo anclado en tiempos remotos las moléculas precursoras de la vida. Había indicios de hidrocarburos en grandes cantidades, metano y posiblemente etano, formaldehídos y otros compuestos orgánicos sencillos. Con una atmósfera densa que los resguardara convenientemente de la letal radiación del cinturón de Van Halen y la energía que les aportaba el Sol, se daban todos los factores para que la vida surgiera de forma espontánea. Las temperaturas bajo cero, que amenazaban con atravesar la gruesa cobertura de su traje espacial, no sería un obstáculo para su desarrollo, posiblemente resultase la chispa que le hacía falta.-¿Vamos a comer? Una firme mano se posó sobre su hombro.-Vamos -le contestó – Ya tengo todo lo que me hacía falta.Subió a la parte de atrás de aquel extraño vehículo sin carrocería, en un asiento plegable justo encima de las pesadas baterías. Sostenía sobre su pecho el maletín con todas las muestras que había obtenido en su corto paseo. Su compañera geóloga se encontraba junto al conductor. Le sonreía tras el casco, la sonrisa de blanco marfil y su piel oscura delataban el origen africano de René.Le había hablado emocionada de los descubrimientos que aquella expedición tenía encomendada, crio-volcanes los llamó, aunque también era fácil relacionarlos con algo demasiado arriesgado. Se encendió el motor eléctrico y comenzó el traqueteante camino a casa. Al menos durante las próximas semanas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-6393784355827758452?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/6393784355827758452/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=6393784355827758452&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/6393784355827758452'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/6393784355827758452'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2008/12/el-velo-naranja.html' title='El velo naranja'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-4091558050234417013</id><published>2008-12-09T11:19:00.002+01:00</published><updated>2008-12-09T11:22:28.817+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Angel Vela'/><title type='text'>Con esas cosas no se juega</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;15 de Enero de 1880.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como era de esperar, todo estuvo listo y en perfecto estado de revista a finales de diciembre; pero aun así la salida se postergó a causa del clima. No fue hasta dos semanas más tarde, y en vista de que el temporal no amainaba, que la fragata británica “El Atlanta” zarpó rumbo a Inglaterra. Bajo ningún pretexto se podía demorar más el retorno.&lt;br /&gt;En cualquier caso, y pese a que el tiempo no resultaba propicio para una travesía tan larga, no existía el menor peligro al tratarse de una embarcación de este calado y tan reciente manufactura. A lo sumo se podía esperar que las inclemencias retrasaran en unos días la llegada, o hicieran el viaje menos agradable; empero las circunstancias especiales impuestas era un barco de la armada, y tales condicionantes carecían de trascendencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era la tarde del quinto día. Una tarde que tocaba a su fin, y en la que el frío empezaba a arreciar. Un sol vigoroso que durante toda esa jornada estuvo campeando por derramar su luz más allá del rebaño de nubes que se ensombrecían al alejarse o se hacían jirones arrastradas por el viento, se despedía sin perder su fulgor. Y a medida que se sumergía en la inmensidad ofrecida por el oceánico horizonte, dejaba sobre él su anaranjado halo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar estas horas el trajín en cubierta venía a ser inexistente, puesto que un nutrido número de cadetes bajaba al comedor; algunos para seguir allí con la labor, y otros que tras terminar sus quehaceres arriba, esperaban el turno de la cena. En un barco militar donde viajaban doscientas noventa personas no podía ser de otra manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Momentos más tarde, salvo por los puestos en los que era estrictamente necesario dejar a alguien, la cubierta hubiera quedado vacía de no ser por una parte del reducido elenco de personalidades civiles que, a última hora y acreditados por un salvoconducto del gobernador ingles en Islas Bermudas, pasaron a formar parte del pasaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una parte habilitada expresamente para ellos, más para que no incomodaran en las tareas de a bordo que por deferencia, la señora Kimbal y la anciana señora Sandler se entregaban por inercia a cumplir con su cotidiano ritual, ajenas tanto a los que estaban a su cargo como al resto de lo que era externo a su pequeño mundo particular. Ritual conocido, y que se ha practicado en todos los lugares y épocas sin que la raza fuera un condicionante. De esta forma, se cumplía a la perfección lo que era propio que ocurriera al encontrarse dos mujeres ociosas de escasa inteligencia, que además de coincidir en banalidad y absurdez, no conocían otra forma de afrontar el tedio que hablando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El valiente pirata navega en su barco.&lt;br /&gt;El valiente pirata buscaba un tesoro.&lt;br /&gt;El valiente pirata de pata de palo.&lt;br /&gt;El valiente pirata de parche en el ojo.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inducido por la inquietud propia de los pocos años, y cansado de mantenerse junto a las faldas de una madre que no le prestaba atención y se mantenía ajena a sus requerimientos, el pequeño Albert tomó a Pupo y se alejó cantando. Pupo era su nuevo juguete, un títere sin hilos que su padre le trajo a la vuelta de una escapada de negocios a México. Un “fantoche”, como allí los llamaban, que representaba la figura de un pirata, al que decidió darle ese nombre basándose en la historia de uno francés que así se apellidaba y que su padre tuvo a bien contarle unos días antes; uno de esos tan escasos en los que no estaba enfrascado en traducciones y montañas de papeles, y recordaba que tenía una familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El valiente pirata navega en su barco.&lt;br /&gt;El valiente pirata buscaba un tesoro.&lt;br /&gt;El valiente pirata de pata de palo.&lt;br /&gt;El valiente pirata de parche en el ojo. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inmerso en un utópico mundo de fantasías y canciones, el pequeño Albert deambulaba por la cubierta de aquel barco de guerra sin contar con la supervisión de un adulto. Una y otra vez repetía aquella estrofa, la única que había conseguido aprender de la canción; y que en ocasiones la interrumpía para interpretar un improvisado teatrillo en el que él, a las órdenes de Pupo, buscaba ese tesoro escondido. A falta de niños que se prestasen a jugar, solo mantenía las conversaciones, alternado la voz cuando tenía que meterse en el papel del valiente pirata, al tiempo que trataba de emular ese deje afrancesado que su padre utilizó para contarle la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El valiente pirata navega en su barco.&lt;br /&gt;El valiente pirata buscaba un tesoro.&lt;br /&gt;El valiente pirata de pata de palo.&lt;br /&gt;El valiente pirata de parche en el ojo&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminó de un lado a otro durante largo rato, con la cabeza gacha y sin destino cierto, sin prestar atención a los posibles peligros que pudiera haber en su entorno. Sin saber que, escondido en la popa, alguien le esperaba, alguien que, con una perturbadora sonrisa, se mostraba entusiasmado al comprobar que todo salía como él imaginaba. Junto a esta agazapada figura algo se agitaba con viveza dentro de una funda de tela, algo a lo que, para que se aquietara, dio un golpe seco con la mano que sostenía el cuchillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El valiente pirata navega en su barco.&lt;br /&gt;El valiente pirata buscaba un tesoro.&lt;br /&gt;El valiente pirata de pata de palo.&lt;br /&gt;El valiente pirata de parche en el ojo.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue en el instante en que apenas unos pasos los separaban, cuando el asaltante tomó la funda de tela y un papel que había junto a ella y se arrojó con determinación sobre el pequeño Albert, que alzando la vista no pudo más que sentir miedo, ya no tanto por la sorpresa o el cuchillo, como por quien era su portador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;―¡Camina pirata!, y en silencio ―lo exhortó su atacante con la fría hoja del cuchillo impuesta sobre su garganta; y así lo hizo. Caminaron escasamente unos metros, para detenerse tras cajas y lonas donde se guardaban útiles de labor. Lugar previamente acondicionado para su plan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez allí, soltó, adrede y con malicia, la funda de tela con aquello que en su interior se revolvía, y que tras el golpe, si cabe, demostró aún más agitación; y acto seguido pisó con determinación uno de los extremos para afianzarla bajo su pie. El papel que en su mano sostenía pasó a la otra, y al quedar esta libre arrancó al pequeño Albert de las suyas el títere al que por instinto se aferraba con ambas manos, y que fue a parar con igual violencia a lo alto de una caja cercana. Del bolsillo trasero del pantalón el asaltante extrajo un abrecartas con forma de espada, supuesta replica exacta de la “Tizona” que en su día portara “El Cid”, y la clavó con vehemencia en el pecho de Pupo. Al ver esto el pequeño Albert lloró, como si en verdad aquel juguete tuviera una vida y acabara de ser arrebatada. Durante esta sucesión de pasos se mantuvo el silencio y el cuchillo en su garganta, al tiempo que la sonrisa de aquel espíritu se intensificaba cada vez que quedaba de manifiesto el dolor, la humillación y la impotencia, de aquella escogida víctima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;―Ahora estás solo. Tu amigo está muerto. ¿Qué vas ha hacer ahora, pirata? ―preguntó el asaltante mientras se deleitaba al deslizar el cuchillo por el cuello, por el rostro, y terminar dejándolo suspendido cerca de uno de sus ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;―¿No respondes, valiente? ―añadio apremiante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;―Dejame, Arthur, por favor ―se limitó a suplicar con voz trémula y apocada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;―¿Arthur?, yo no me llamo Arthur. Arthur ha dejado de existir. Yo soy Alhum. Soy el enviado de Shayrlur para abrir la puerta―. Tales palabras sembraron consternación y desconcierto, y el que supuestamente dejó de ser Arthur, adquirió, sin perder la sonrisa, cierto grado de circunspección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;―Tenemos que empezar antes de que sea de noche, ¡levanta esa tela! ―le ordenó con el cuchillo ya alejado de su rostro. Y eso hizo, para dejar al descubierto unos extraños dibujos pintados en el suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;―¡Ponte de rodillas dentro del circulo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;―¿Por qué, Arthur? ―preguntó con temor, llorando a lágrima viva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;―Te he dicho que Arthur está muerto, igual que Pupo, yo los maté a los dos ―confesó con seriedad, clavándole con maliciosa supremacía el intenso verdor de su mirada.―¡De rodillas!― volvió a ordenar al tiempo que mordiéndose el labio de rabia hacía ademán de apuñalarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras tan categórica amenaza, el pequeño Albert se arrodilló en el círculo con la cabeza gacha, y así, mostrando una infinita sumisión, permaneció hasta que no buscando más que su interés el asaltante le golpeó en la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;―¡Sostén esto! ―impuso su agresor, tendiéndole la hoja de papel. Y así lo hizo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;―Ahora no hagas ruido y sostenlo bien. Como algo salga mal por tu culpa, te mataré a ti también ―dicho esto, pegó una patada, a modo de comprobación, a la funda de tela que había dejado de moverse desde hace un rato. Y al ver que su prisionero se revolvía, asintió en señal de conformidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despacito, con voz grave, y otorgando al momento acusados tintes de teatralidad, comenzó el ritual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡&lt;em&gt;Oh, Shayrlur, señor de las profundidades abisales escucha mi llamada!&lt;br /&gt;¡Por la marca de Ahyair!&lt;br /&gt;¡Oh, Shayrlur, soy Alhum, tu siervo! El que pretende traerte un glorioso despertar.&lt;br /&gt;¡Por la marca de Nirdalf!&lt;br /&gt;Despierta, ¡te lo imploro!, de ese sueño ancestral para recibir mi ofrenda.&lt;br /&gt;¡Por la marca de Kehok!&lt;br /&gt;Despierta, ¡y que la mar se embravezca!&lt;br /&gt;¡Muestra tu poder Shayrlur!&lt;br /&gt;y que esta vida que te ofrezco, no sea más que la primera de un festín de almas.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Mientras el ritual de llamada era pronunciado, el cuchillo cortaba con vehemencia el aire sobre la cabeza del pequeño Albert, dibujando formas cada vez que aludía a una nueva marca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegado a este punto se agachó, y tras tantear, tomó a la anónima criatura confinada en la funda por la cabeza y la levantó del suelo. El cuerpo de ésta continuó agitándose. Acto seguido, hizo una incisión en la funda con la punta del cuchillo e introdujo su hoja, al tiempo que las palabras volvían a ser pronunciadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¡Oh, Shayrlur, señor de las profundidades abisales!&lt;br /&gt;He aquí la sangre que sobre las marcas ha de ser vertida&lt;br /&gt;para que se abra la puerta, y tomes conciencia de mi ruego.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Cuando dichas palabras fueron pronunciadas, sesgó con enérgica resolución la garganta del ser confinado; y su sangre brotó sin mesura empapando la funda, que hubo de ser sostenida sobre cada una de las marcas para que el hilo de sangre que de esta brotaba las ungiera. Con esto último el ritual de aquel improvisado invocador debería darse por concluido, pero el creyó que aún no era suficiente, y llevado por el deleite que la situación proporcionaba, puso la funda sobre el pequeño Albert, para que la cálida sangre del cadáver se derramara sobre él. Pese a mantener la sumisión, el pequeño Albert acogió la sangre con un acusado escalofrió, intensificándose el temblor que había nacido en el momento que lo vio surgir tras aquellas cajas. Y fue justo después de ser ungido con ella, que esta, y la que se derramó sobre las marcas, se mezcló con el igualmente cálido orín que empapaba el pantalón del niño. Al ver aquello, el placer del agresor alcanzó unas cotas hasta entonces desconocidas, y en mitad de dicho deleite, vino a su cabeza la que a su criterio sería la mejor manera de poner un broche a esta situación. De esta forma, y manteniéndose tan ajeno a las consecuencias que acarrearían sus actos como desde el principio, decidió ponerla en práctica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Confinado aún en su mortaja carmesí el cadáver fue arrojado por la borda, y al quedar la mano liberada de su carga, tomó al pequeño Albert de los rubios cabellos que de rojo se teñían, y con voz serena y el cuchillo impuesto sobre su cabeza se dirigió a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;―Ahora voy a matarte Albert, te va a doler muchísimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al oír la sentencia, emergió de la garganta del pequeño un grito desnaturalizado, y sin más amparo que el temor, luchó todo cuanto sus exiguas fuerzas le permitían por librarse de la presa. Algo que no fue difícil, porque retenerlo no era la intención de su agresor. Tras librarse, se puso en pie y corrió en busca de la protección de sus padres. De esa madre que seguía donde la dejó, hablando con la anciana señora Sandler, y a la que gritó al verla, pero sus gritos no fueron atendidos. Al llegar a hasta ella se arrojó en su regazo, ensangrentado, tembloroso y llorando a lágrima viva. Y lejos de poder asimilarlo, la señora Kimbal se desmayó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algún tiempo después, cuando la señora volvió en sí, examinaron al niño para comprobar que la sangre no era suya, y consiguieron hacerle hablar, buscaron al causante, al tiempo que fueron a reconocer el lugar para disipar la que por entonces estaba llamada a ser la mayor de las inquietudes: saber de quién era la sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegaron al lugar donde todo aconteció esa parte de la cubierta estaba húmeda y las marcas se había borrado, pero no los restos de sangre que empaparon la madera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No fue fácil encontrar al causante, pero al final apareció agazapado en el interior de una de las barcas de salvamento cubierto con una lona. Se le llevó al puente de mando, ante la señora Kimbal y el capitán de la fragata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas los vio entrar, la señora, Kimbal, se abalanzó sobre él, y aferrándolo de los hombros le gritó fuera de sí: ―¡Arthur Kimbal III, eres un demonio!, ¡un demonio!, ¿me oyes? ¿Por qué haces estas cosas?, ¿Quieres matar a tu madre de un disgusto verdad? ¿VERDAD?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las reprimendas continuaron hasta que el capitán medió para calmar los ánimos, y poder tratar el delicado asunto de la sangre. Mientras la madre permanecía aparte llorando desconsoladamente y lanzando lamentos y quejas que no hacían más que interrumpir, el capitán interrogó al muchacho. Al que escasos instantes después devolvió a su madre, y cuya confesión le sorprendió, al tiempo que hubo de concederle cierto alivio cuando supo de quién era la sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aclarado ese punto, todo lo demás pasaba a ser un conflicto meramente familiar, y una vez estuvieron fuera del puente de mando, la madre prosiguió con la reprimenda hasta dictar sentencia.&lt;br /&gt;―¿Cuántas veces te hemos dicho que te portes bien? ¿Cuántas, que con los papeles de papá no se juega? Que sepas que vas a estar castigado el resto del viaje, y en cuanto tu padre termine de trabajar se lo voy a contar todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que la madre no sabía, y el padre averiguó de las explicaciones, es que aquellos papeles no eran como el resto, que el texto que copió para efectuar el ritual estaba sacado íntegramente de un libro arcano que bajo llave él tenía escondido. Libro que el joven Arthur vería ocultar junto con la llave, que se dedicó a curiosear y terminó copiando en ausencia del padre para gastar una macabra broma a su hermano. Una broma que, por otro lado y conociendo la naturaleza de los textos, no atribuía a su hijo. Mientras encajaba cada una de las piezas que pudo ir extrayendo de aquella extensa charla preñada de banalidades, tomaba consciencia de la gravedad del asunto. Y de este modo continuó, hasta que supo con exactitud qué pasaje fue copiado. Al tomar pleno conocimiento de este suceso las barreras de la razón se rompieron. Su voluntad se quebró, y una mueca demencial se dibujó en su rostro. Y hablando para sí, como si le fuera concedida una revelación, salieron de sus labios las últimas palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;―Nos ha matado a todos ―se limitó a decir antes de que brotara de él la risa, una risa convulsa y espasmódica, una risa insana, que lo poseyó hasta tornarse algo agónico, una risa, que representaba la inexorable pérdida de su cordura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuó riéndose sin pausa, preso de aquella risa que su asustada mujer trató de atajar. Para sacarlo de aquel estado, le gritó, lo zarandeó, e incluso lo abofeteó en varias ocasiones, pero nada lo desligaba de aquella maldita risa. Con el pasar de los minutos empezó a enrojecer, se asfixiaba, sus ojos se llenaron de lágrimas, y alterándose con la risa y la tos, se revelaron las claras muestras de un acusado dolor interno, cuya ubicación se hacía visible al posar ambas manos con desesperación sobre la zona afectada. El tormento se prolongó durante veinticinco minutos, instante en el que murió a consecuencia de un ataque cardíaco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, la viuda del señor Kimbal seguía llorando su pena, y su hijo, Arthur III, trataba de consolarla como buenamente podía. Aparte, sentado en el suelo con Pupo en las manos, estaba el pequeño Albert, escrutando la hendidura que el abrecartas dejó en el pecho del pirata, al tiempo que lanzaba fugaces miradas al cuerpo sin vida de su padre. Ambos están muertos, pensaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una habitación próxima, la doncella de la señora Kimball buscaba una funda de almohada que no encontraría. En otro lugar del barco, deambulando sin descanso, la anciana señora Sandler busca desesperadamente a Cloe, su gata Maine Coon, compañera inseparable durante estos últimos años, sin que nadie se atreviera a decirle lo que había sido de ella. Y en lo más alto, en el puente de mando, el capitán repasaba contrariado las cartas de navegación, comprobando una y otra vez las coordenadas con cuantos instrumentos de medición tenía en su haber, para que su desconcierto se viera acrecentado tras cada prueba. Había hecho esta ruta centenares de veces; y hasta hoy, no se había topado con aquella pequeña isla de unos dos kilómetros y medio de longitud rodeada de pequeños islotes flotantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un agradable olor inundaba el ambiente de aquella soleada mañana de enero, que estuvo llamada a ser la última para las doscientas noventa almas que iban a bordo de “El Atlanta”. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-4091558050234417013?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/4091558050234417013/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=4091558050234417013&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/4091558050234417013'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/4091558050234417013'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2008/12/con-esas-cosas-no-se-juega.html' title='Con esas cosas no se juega'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-7892636632783506445</id><published>2008-12-09T11:19:00.001+01:00</published><updated>2008-12-09T11:19:49.433+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Rosa Mº García Barja'/><title type='text'>Derramarse en los geranios</title><content type='html'>¿Qué dimensión es ésta donde los rayos de sol aun me hacen cerrar los ojos?. Me resisto.&lt;br /&gt;Quiero guardar cada detalle de este inmenso metro cuadrado que me cobija. Mi terraza es una esquina al oeste por donde se va la luz. Aquí me vine para arañar la tarde. Nunca me pareció mas infinito el mundo que cabe entre el horizonte y mis manos, nunca tan largo el recorrido del aire por mis pulmones sin querer salir a perderse.&lt;br /&gt;Me gusta sentir el frío de los ladrillos rojos. Hoy mas rojos.&lt;br /&gt;Una planta de equivocado nombre “siempreverde” se ha recostado, como yo, en la pared y la he salpicado.&lt;br /&gt;Aquí estoy esperando… Y por primera vez en mi vida no me preocupa el tiempo; ni el mío ni el de los demás.&lt;br /&gt;A mi derecha, mas allá de la manta que me envuelve, está la calle. Una calle llena de gente normal que sonríe para poner un envoltorio convincente a sus vidas vacías.&lt;br /&gt;Eso, el vacío es lo que más me duele. No, no es el silencio, es el vacío. Pues mi silencio está habitado por un latido tambaleante desde la sien al pecho cada vez con más desgana y menos prisa.&lt;br /&gt;La vida pasa a mi izquierda entre el roce del cristal y mi cuerpo quieto. Tan frágil frontera me divide la sombra y ya no se bien de que lado estoy.&lt;br /&gt;Mi espalda no se queja del abrazo de cemento que la mantiene erguida. El suelo está cada vez mas húmedo.&lt;br /&gt;Me cuesta mirar al frente. No veo la libertad tras la cárcel efímera de las pestañas.&lt;br /&gt;Mi horizonte al alcance de mi mano y mi mano atrapada aún en el ayer como una nota única en un pentagrama de sonidos vacíos.&lt;br /&gt;Descansando en un hilo azulado, late mi pulso. Es solo una pausa, no un abandono, para encontrarse después en los pliegues del miedo y parar así su cauce.&lt;br /&gt;Nadie se culpe del color ni del dolor que almaceno en mi sangre.&lt;br /&gt;¿Qué dimensión es esta que me hiere la mirada?&lt;br /&gt;Se confunde con la noche, o es la noche misma empapada de ausencias. Deshojando la luz va una pregunta sin respuesta…. Y de repente. Oscuridad. La nada.&lt;br /&gt;Ni la noche se me hizo cómplice.&lt;br /&gt;Desde el piso de abajo se oyen voces y gente, cada vez mas gente que miran hacia arriba. Gotas de sangre bajan sin prisa y riegan sin querer los geranios blancos de mi vecina.&lt;br /&gt;Derramarse sobre los geranios no era el fin, solo un descuido imperdonable. Mi manta no fue muro suficiente para pararme la vida. Ni la vida suficiente muro para parar mi muerte.&lt;br /&gt;Les oí decir en un intento de jugar a ser Dios… “llegamos tarde, mira, le están creciendo alas.”&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-7892636632783506445?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/7892636632783506445/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=7892636632783506445&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/7892636632783506445'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/7892636632783506445'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2008/12/derramarse-en-los-geranios.html' title='Derramarse en los geranios'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-7226663307117025962</id><published>2008-12-09T11:17:00.003+01:00</published><updated>2011-01-12T00:18:35.825+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Elisabet Parés'/><title type='text'>La leyenda de la reina mora</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Autor: Elisabet Parés&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TSzlM_WV9FI/AAAAAAAAEYk/Cj1G2Pe8hvA/s1600/reina_mora.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" n4="true" src="http://2.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TSzlM_WV9FI/AAAAAAAAEYk/Cj1G2Pe8hvA/s320/reina_mora.jpg" width="232" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;El pueblo brotaba sobre la roca, espolón de piedra que se erguía como gigante solitario en medio de los montes y los valles umbríos. Allí donde ni tan sólo las águilas anidaban, un puñado de gentes de raza agreste resistía un embate más temible que el aliento del cierzo y el azote de la tempestad.&lt;br /&gt;Algún rey lejano, muchos años atrás, había cedido aquel feudo perdido a un capitán de su tropa, hombre bravo y audaz, venido del desierto. Acostumbrado al sol implacable y a la sequedad de las arenas, la fragosidad del peñasco y la sombra frondosa de los valles aparecieron ante sus ojos como un retazo del soñado paraíso terrenal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El capitán trocó su sable por un hacha, y sus hombres abandonaron los puñales por azadas. La sangre guerrera de la medialuna se mezcló con la sangre oscura y densa de los ásperos hijos de la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras echar raíces en aquella tierra, el capitán quiso levantar un monumento bajo el cielo, y así fue cómo el solitario pilar de roca fue coronado con una espléndida muralla y un alcázar de piedra, traída a peso desde las canteras de las cercanas sierras hasta su inhóspito nido de gavilanes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El bastión de Siurana se convirtió en emblema de una gloriosa conquista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la cambiante Fortuna y hizo girar su rueda con el paso de las generaciones y llegó el día en que los orgullosos condes del norte decidieron tomar las tierras antaño perdidas. Uno tras otro, los baluartes de la medialuna fueron cayendo bajo el embate implacable de los señores de la cruz y la espada. Y muchos fueron los que, antes que la muerte, prefirieron rendirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siurana permaneció intacta, como islote en medio de mar turbulento. Pero el acoso enemigo no tardó en arreciar a sus pies. Y una tropa de guerreros armados asedió la fortaleza inexpugnable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Transcurrieron soles y lunas. El sitiador confiaba, sabía que el hambre vence más batallas que las armas. El hambre, y la desesperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué fuerza alentaba la resistencia de aquel puñado de hijos de la roca? No era un rey, ni un profeta, ni un guerrero quien les insuflaba tal coraje, sino una mujer: la hija única del último señor de la medialuna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella reunió a su pueblo y les ofreció su amparo. Les dio el pan, el agua y el vino. Quemó la leña de su hogar para ahuyentar su frío. Y, cuando todo faltó, les dio aún la esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero una madrugada clara, también la esperanza huyó, volando como golondrina errante. Los enemigos iniciaron el ascenso al risco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La reina reunió a los supervivientes. Escasos, débiles y enfermos, aún ofrecieron resistencia, arrojando piedras y lanzando saetas. Pero la tropa enemiga avanzó, como negra invasión de hormigas. A golpe de clava y destral abatieron las puertas del muro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen que los habitantes, depauperados y exhaustos, cayeron, postrados, ante los invasores. Dicen que los que no murieron, se rindieron sin condiciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuentan, también, que el capitán del batallón cristiano se persignó, sobrecogido, tras hollar el rudo suelo de aquel pueblo devastado, y que prohibió a sus hombres ensañarse con las gentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero exigió la rendición, y el castillo no se entregaba. Lanzó a sus mejores guerreros, que irrumpieron en la solitaria alcazaba. Nadie salió a recibiros. ¿Dónde estaba la reina mora?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salieron al patio de armas, rodearon los torreones. Y allá, en la desnuda era, lienzo de roca lisa que moría en el abismo, ella los aguardaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Erguida sobre su alazán los vio llegar, ataviada con seda y púrpura, la negra cabellera ondeante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;―¡Rendíos, señora! La fortaleza ya es nuestra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella los miró con desdén desde lo alto del caballo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;―Llamáis vuestro a un palacio de roca, pero jamás será vuestra su reina. ¡Antes que vivir esclava, prefiero morir siendo libre!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y espoleando al corcel, emprendió veloz carrera, galopando hacia el vacío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saltó sobre el pico de roca. Y las águilas, chillando, acompañaron su vuelo&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-7226663307117025962?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/7226663307117025962/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=7226663307117025962&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/7226663307117025962'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/7226663307117025962'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2008/12/la-leyenda-de-la-reina-mora.html' title='La leyenda de la reina mora'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_u9-Y2EizhSQ/TSzlM_WV9FI/AAAAAAAAEYk/Cj1G2Pe8hvA/s72-c/reina_mora.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-5267368956890041809</id><published>2008-12-09T11:17:00.002+01:00</published><updated>2008-12-09T11:19:02.047+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vito Márquez'/><title type='text'>Ulises decidió partir</title><content type='html'>Ulises decidió partir. El litoral de Itaca era un grillete cerrado tan fuertemente sobre el cuello que no le dejaba respirar. Tenía que huir de allí.&lt;br /&gt;Comenzó los preparativos del viaje el mismo día que prendió la pira funeraria de Penélope. Ya nada lo retenía en aquel islote a la deriva. Telémaco, borracho de arrogancia y enfermo de ambición, tomó el trono declarando a su padre loco a causa del dolor. Para él los olivos, las cabras, las vides, las rocas y los lagartos –pensó Ulises-, a mí dejadme el mar.&lt;br /&gt;Durante semanas, reparó una vieja barca de pescadores en una cala olvidada. Como única compañía tuvo un viejo perro, sin olfato ni nombre, y un hombre errabundo, un vate de voz profunda y ojos muertos que se hacía llamar Homero. Éste cuidadano de ningún lugar había ido a parar a la remota Itaca huyendo de la corte de Micenas, al parecer por un turbio escándalo relacionado con la virtud de ciertos efebos de alta cuna. Por su condición de poeta e invidente, no le fue de mucha ayuda a Ulises para calafatear el casco o coser la vela, pero si se convirtió en una agradable compañía, un oído atento para sus experiencias -vividas o prestadas-, ya versasen sobre la Guerra de Troya y los azares de los barcos en el regreso a los reinos de Grecia, con bodegas y cubiertas vencidas por las riquezas del saqueo; o fuesen simples relatos noctámbulos de marinos y mercaderes, que en sus cráteras de vino evocaban costas agrestes donde rugían los cíclopes, el cantar seductor de las sirenas en mortales trampas de arena o islas fantásticas, vetadas a los mortales, que aparecían a capricho en el horizonte.&lt;br /&gt;Ulises zarpó al alba de un día cualquiera. Solo. El perro sin nombre ladró. El recitador de versos calló y lo despidió agitando la mano en dirección al rumor de las olas. Eolo había mandado a los vientos para que impulsasen la nave del Hijo de Laertes, perdiéndola en el imperio de Poseidón.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-5267368956890041809?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/5267368956890041809/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=5267368956890041809&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/5267368956890041809'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/5267368956890041809'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2008/12/ulises-decidi-partir.html' title='Ulises decidió partir'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-5542266426097194486</id><published>2008-12-09T11:16:00.001+01:00</published><updated>2008-12-09T11:16:49.660+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Juan Jose Tena'/><title type='text'>El concierto</title><content type='html'>Miraba la hora de vez en cuando. Begoña llevaba bastante retraso. Además esperar nunca había sido su fuerte, se le hacía muy pesado. Ya había retirado las entradas en la taquilla del auditorio para ganar tiempo. El concierto empezaría dentro de breves minutos y si Begoña no llegaba se lo iban a perder. Tampoco es que fuera una gran tragedia porque él no era un gran aficionado a la música clásica. Levantó la vista de nuevo y la vio llegar.&lt;br /&gt;-Hola Pedro, siento el retraso pero era imposible pillar un taxi esta noche -dijo Begoña con una sonrisa que al mismo tiempo era disculpa e incitación a la broma.&lt;br /&gt;-Claro, claro ya veo que vienes preocupadísima porque casi nos perdemos el concierto.&lt;br /&gt;-Seguro que si nos marchamos de aquí a otro lado no lo sientes demasiado -dijo riendo Begoña.&lt;br /&gt;-No me tientes -respondió con sorna Pedro.&lt;br /&gt;Entraron en el auditorio y se sentaron en sus butacas. En el concierto se interpretarían obras para piano de Chopin. El concertista era un reconocido pianista rumano, famoso por sus excentricidades, por lo que había trascendido el ambiente cerrado de la música clásica para convertirse en una celebridad de los medios de comunicación. Por eso esa noche era todo un acontecimiento social y conseguir entradas había resultado muy difícil. Pedro las había conseguido en un sorteo por internet en el que se había apuntado en el último momento casi sin pensar. Cuando se enteró que le había tocado lo comentó en la oficina y más de un compañero le comentó lo mucho que envidiaba su suerte. Se suponía que muchos famosos y políticos de primera fila iban a acudir al concierto. El premio eran dos entradas, así que llamó a su amiga Begoña que era más aficionada que él a la música clásica para que lo acompañara. Por lo menos sería una forma distinta de pasar la noche del sábado.&lt;br /&gt;Llevaban un rato charlando y haciendo bromas sobre los asistentes, sobretodo algunas damas de la alta sociedad que parecía que habían acudido a una recepción de la reina de Inglaterra en vez de a un concierto, cuando por fin apareció el maestro, un hombre ya anciano, muy delgado y que tenía una larga melena blanca. Todo el auditorio prorrumpió en un fuerte aplauso, al que Pedro se sumo, más por compromiso que por entusiasmo. El maestro recibió los aplausos con una inclinación de cabeza, se sentó en su banqueta y comenzó a tocar. Las notas fueron fluyendo, llenando con la belleza de su sonido el auditorio. Para su sorpresa comprobó que no le estaba resultando aburrido como había temido, así que se relajó, cerró los ojos e intentó disfrutar de la música.&lt;br /&gt;De repente sintió un tremendo ruido, una capa de sonido envolvente y atronador que le hizo abrir los ojos, con el corazón desbocado por el sobresalto. Intentando recobrar el aliento miró a Begoña. Para su asombro parecía tranquila, concentrada en la interpretación del pianista. El resto de los espectadores tampoco parecía tener reacciones extrañas. No podía comprender que nadie se quejara de ese estruendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿ Qué es ese ruido? -dijo Pedro a Begoña.&lt;br /&gt;Begoña le miró extrañada y se puso el dedo en los labios para indicarle que guardara silencio. Algunos de los espectadores más cercanos se giraron mirándole irritados por hablar en medio del concierto.&lt;br /&gt;Pedro comenzó a asustarse. Podía entender que el ruido proviniera de un fallo de la megafonía de entrada al auditorio, o de alguna obra en construcción cercana, pero no entendía la tranquilidad con que se lo tomaba la gente. El concertista seguía con sus manos encima del teclado del piano, tocando y el público parecía disfrutar de la música. Durante un segundo Pedro pensó que estaba soñando o se había vuelto loco. Junto al ruido atronador escuchaba alaridos de miedo y dolor, gritos de pánico y agonía de una multitud desesperada, que ya no sabía si estaban dentro de su cabeza o existían en la realidad. Notó que le faltaba el aire, y una profunda angustia le impedía respirar bien.&lt;br /&gt;-¿Te encuentras bien? -preguntó en susurros Begoña al ver la expresión de angustia de Pedro.&lt;br /&gt;-No pasa nada, voy un momento al baño -contestó en voz baja Pedro, a punto de desmayarse.&lt;br /&gt;Begoña le miró preocupada e hizo ademán de acompañarle, pero Pedro con un gesto le indicó que no pasaba nada, no quería ponerla nerviosa, cuando probablemente dentro de un rato habría superado esa extraña e inquietante experiencia.&lt;br /&gt;Afortunadamente estaban casi pegados al pasillo y pudo salir sin causar unas molestias excesivas, aunque notó más de una mirada de reproche cuando se encaminaba hacia la puerta de salida. Comenzó a caminar por el pasillo desierto dirigiéndose al baño. Entró en el aseo y se lavó la cara. Cuando se miró al espejo vio que estaba pálido y las manos le temblaban de forma incontrolada. El ruido dentro del servicio de caballeros seguía siendo insoportable. Sentía en su cerebro y en sus entrañas los alaridos, el rechinar de dientes, los gritos de agonía de un grupo de personas sumidas en el terror más absoluto, como ganado maduro para el sacrificio. Incapaz de soportarlo más fue a la taza y vomitó presa de incontrolables espasmos. Después cayó al suelo y quedó encogido en posición fetal, llorando y temblando. Al cabo de un tiempo que no supo si fueron segundos, minutos u horas, el ruido que le torturaba cesó. El miedo continuaba, sobretodo porque le aterraba haber sufrido un brote sicótico, pero se encontraba un poco mejor. Se recompuso la ropa,se aseó como pudo y salió del baño. Cuando volvía a la sala de conciertos sintió un impulso y se paró a mirar por una de las ventanas del pasillo. En ese momento vio como el avión cambiaba el rumbo y se acercaba al auditorio a gran velocidad. Supo que era cuestión de dos o tres segundos que el avión llegara. No daba tiempo a avisar, ni a pedir ayuda, ni despedirse de Begoña. Sólo podía contemplar la belleza de la noche estrellada antes del fin.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-5542266426097194486?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/5542266426097194486/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=5542266426097194486&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/5542266426097194486'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/5542266426097194486'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2008/12/el-concierto_09.html' title='El concierto'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-5867323899440812192</id><published>2008-12-09T11:14:00.002+01:00</published><updated>2008-12-09T11:16:11.738+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='J.Javier Arnau'/><title type='text'>Ambiente</title><content type='html'>El Centro Comercial había quedado en penumbra, sólo las claraboyas y los respiraderos proporcionaban un atisbo de luminiscencia.&lt;br /&gt;Nadie sabía qué iba a pasar, pero la sensación de que iban a producirse acontecimientos inesperados flotaba en el ambiente. No se sabía si agradables o, por el contrario, desesperantes; pero se esperaban lo peor…&lt;br /&gt;Los trabajadores del Centro intentaban tranquilizar a los clientes, pero ellos mismos estaban igual, o más, nerviosos que el resto de la gente.&lt;br /&gt;Los guardias de seguridad, más habituados a este tipo de situaciones, tomaron el mando. Enseguida establecieron posiciones estratégicas para que en caso de pánico, no se produjeran graves altercados. O, al menos, para minimizarlos en lo posible.&lt;br /&gt;Llegaba la noche, y la claridad que penetraba por los escasos lugares por los que aún le era posible, iba muriendo. En pocos minutos, la oscuridad sería total.&lt;br /&gt;Los responsables trabajaban a marchas forzadas. Ya hacía rato que habían dado sus especificaciones a sus subordinados, para que estos las trasmitieran al personal a su cargo. Ahora no podía fallar nada, el momento clave se aproximaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la iluminación de la nueva sede estalló en un sinfonía de colores, acompañados de un maremagnum musical, que provocó la algazara del público, y aún de los empleados.&lt;br /&gt;Nadie en el Centro Comercial, fuera de los responsables, había sabido nada del espectáculo. Nadie debía saberlo, pues iba a ser una- esperaban- gran sorpresa para el público asistente a la inauguración, y no querían que hubieran filtraciones al público.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fiesta sorpresa resultó un éxito, la inauguración sería recordada durante mucho tiempo en la ciudad, así como en la sede central del Centro Comercial. Pero los ciudadanos, encabezados por el alcalde les pidieron a los responsables del centro que por favor, evitaran ese tipo de sorpresas en el futuro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-5867323899440812192?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/5867323899440812192/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=5867323899440812192&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/5867323899440812192'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/5867323899440812192'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2008/12/el-concierto.html' title='Ambiente'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-1076083029203015661</id><published>2008-12-09T11:14:00.001+01:00</published><updated>2008-12-09T11:14:42.188+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='David Mateo'/><title type='text'>Nickelodeon</title><content type='html'>La encontré en un convento situado a las afueras de Nueva York, a mediados de 1910; por entonces ya me sentía embargado por una intensa depresión que mermaba mi ímpetu creativo. Los Estudios Edison habían rechazado mis tres últimos trabajos, algo que por otro lado no me cogió por sorpresa, pues ni yo mismo había quedado satisfecho con ellos. Desesperado por encontrar una solución a mis problemas, recorrí extraños barrios y oscuros suburbios, siempre en busca de la chispa furtiva que acabara por despertar ese afán que parecía haber abandonado mi subconsciente. Pero toda imagen que pasaba por mi retina me parecía pueril y anodina, un remedo insustancial de mil diapositivas que ya habían desfilado ante la lente de mi cámara. Finalmente, fue la Madre Superiora del Convento Católico de Sant’Asbesto la que me llevó hasta ella.&lt;br /&gt;Según sus palabras la habían abandonado en la puerta del noviciado no siendo más que una niña. Hasta los quince años fue una criatura introvertida que jamás se había relacionado con el resto de las monjas, pasando los días enclaustrada en su celda, recluyendo su belleza entre los muros de una fría habitación o rezando ante las imágenes aceradas de la Iglesia. Finalmente, llegada la pubertad, había entrado en un estado cataléptico que tan sólo abandonaba por las noches, cuando despertaba de aquella apoplejía mental y los habitantes de Sant’Asbesto podían verla contonearse sola en el patio situado ante los claustros, bañada su blanca piel por el fulgor mortecino que emanaba de la Luna. Marie bailaba y bailaba hasta el alba, sin descanso o respiro, sólo en ese momento regresaba a su encierro y aquellas que se cruzaban en su camino, quedaban sorprendidas ante la expresión macilenta de su rostro, ante sus pupilas dilatadas, ante la mortal ingravidez que parecía dominar todos sus movimientos y la arrastraba inevitablemente hacia ese letargo que parecía dominar el resto de su vida. Ningún médico había encontrado solución a su enfermedad, así que con el permiso de la Madre Superiora, llevé a Marie al pequeño almacén donde desarrollaba mi trabajo y le di cobijo en un zulo situado en el sótano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal como había anunciado la rectora de Sant’Asbesto, Marie se mostró dócil como un cachorro arrancado de la madriguera. No era más que una niña de diecisiete años, de piel blanca y cabello rizado, moreno como finas hebras de obsidiana. La inocencia bullía por sus ojos, desdibujándose entre un rictus de incomprensión, apatía y depresión del que me enamoré inmediatamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo con la llegada de la noche, Marie abandonó el zulo, atravesó descalza el piso de cemento y se situó en el centro del sótano, rodeada de paredes sucias y agrietadas. La luz de una bombilla era el único foco de claridad del escenario ante el que coloqué el cinematógrafo. Marie comenzó a bailar entonces, mientras la bobina de la cámara registraba cada uno de sus movimientos, cada uno de sus pasos, cada uno de sus gestos. Sus brazos se agarraban a un ser etéreo mientras sus piernas se deslizaban rítmicamente bajo el camisón de seda. Quedé hipnotizado por su danza sensual, por el movimiento de una frágil cadera que rozaba las paredes mientras era arrastrada por una fuerza sobrenatural que se diluía entre las sombras. Llegué a ver la punción de sus pezones bajo la tela, la rigidez de sus extremidades mientras sus músculos se ponían a prueba hora tras hora, hasta que su tersa piel quedaba bañada en sudor y la luz reflectaba sobre ella como un crisol de constelaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante toda la noche llené diez bobinas con más de cuatro horas de metraje, llegada la madrugada, Marie comenzó a emitir extraños gemidos que me erizaron el vello de la nuca. Su faz se contrajo en una máscara de horror que estremeció todo mi ser, pero en contra de todas las leyes cristianas, no dejé de grabar, sino que seguí accionando el cinematógrafo presa de una mezcla de emociones que iban desde la fascinación al terror más absoluto. De pronto, el crujido de la tela al rasgarse rompió el silencio y el cuerpo de Marie quedó desnudo, paralizado por un rictus tenso que la obligaba a ponerse de puntillas mientras los dedos de sus pies y sus manos se retorcían agónicamente. Los jadeos aumentaron al tiempo que sus falanges se rompían una tras otra, pequeños crujidos que se encastraron en mis tímpanos y aún hoy me hacen temblar de terror.&lt;br /&gt;Marie se vio propulsada contra la pared y varias de sus costillas se quebraron al encontrarse con el hormigón. El ruido de su cabeza al besar el muro resultó escalofriante, sus ojos se humedecieron al tiempo que sus brazos se alzaban hacia mí, rogando desesperadamente auxilio. Sin embargo, yo me veía incapaz de soltar la cámara y responder a sus ademanes, aquella sensación de descubrimiento que, durante tanto tiempo, había permanecido apelmazada en mi mente, renacía de golpe y eclosionaba con fuerza en mis entrañas, abstrayéndome del suplico de Marie y absorbiendo mi atención en el trabajo que me llevaba entre manos.&lt;br /&gt;La joven se contorsionó mientras su cuerpo se elevaba centímetro a centímetro, contrayéndose el abdomen y encogiéndose los ijares. Los dedos de sus pies se despegaron del suelo, sus brazos chocaron contra el lienzo y quedaron en postura de crucifixión; una mano se marcó en su carne y oprimió su blanco vientre, impulsando a la lengua a surgir de su garganta y a retorcerse entre los labios. Su abdomen se abrió lentamente mientras los chillidos que surgían de su boca se hacían más y más desagradables; roja sangre manó por el torso abierto de Marie, manchando su pubis y resbalando por sus piernas. Rogué a todos los santos porque no se acabara la bobina en mitad de aquel acto sobrenatural, y lo cierto es que alguien debía estar escuchándome, pues el rollo continuó grabando hasta después de que la doncella expirara tras una última convulsión.&lt;br /&gt;Su cuerpo cayó inerte al suelo, con el vientre dividido en dos profundas laceraciones por las que asomaban las vísceras. Marie se había convertido en una muñeca deslavazada de largas piernas y brazos descoyuntados. Su espalda se arqueaba en una postura imposible y sus ojos, crispados por la muerte, se clavaban en mí en una última súplica.&lt;br /&gt;Presa de aquella inercia irrefrenable que había hecho mella en mi subconsciente, me encerré en el cuarto oscuro y proyecté la primera bobina. En la pantalla apareció Marie, tan bella en la vida como en la muerte, y al poco irrumpió su inesperado acompañante de baile, una sombra envuelta en un negro gabán que pareció emerger de la nada. Tuve que restregarme los ojos varias veces para constatar que no era un engaño del celuloide, sin embargo, por mucho que trataba de dejar atrás aquella pesadilla, seguía viendo a aquel espectro de larga levita, sombrero de copa calado a la testa y pose extravagante. El extraño realizó una reverencia y comenzó a bailar con Marie, apretándola con fuerza contra su pecho e ignorando sus aspavientos. Así, la pareja danzó durante una eternidad, deslizándose armónicamente por cada bobina del cinematógrafo.&lt;br /&gt;El apogeo de la proyección llegó cuando el extraño arrojó a su pareja de baile contra el muro y, despojándose de sus ropas, reveló su verdadera identidad. Se trataba de un ser mitad hombre mitad macho cabrío que, alienado por una repentina sed de sangre, se arrojó sobre la víctima y desolló su vientre mientras daba rienda suelta a un torrente de carcajadas. Una vez más asistí al gesto de dolor de Marie, pude ver sus ojos desorbitados y sus labios emitiendo gritos silenciosos que se perdían en las tinieblas; pero a pesar del calvario que estaba presenciando, mi mente se hallaba extasiada por el resultado de aquel proyecto pues, conforme mi bella musa iba perdiendo la vida, yo comprendía que tenía en mis manos la culminación del trabajo que, durante tanto tiempo, se me había resistido.&lt;br /&gt;Amanecía cuando oculté el cuerpo de Marie en el zulo, me despedí de aquella criatura invisible que moraba en mi cinematógrafo y me reuní con los productores de los Estudios Edison. Les prometí la mejor película que pudieran haber visto en los últimos meses: diez minutos de metraje que yo mismo había preparado antes de abandonar el almacén; un resumen pormenorizado de la macabra danza de mi querida bailarina y su insaciable visitante nocturno.&lt;br /&gt;Supe que las cosas no iban por buen camino en cuanto la criatura salió a escena y se reunió con Marie. Su extravagante atuendo había cambiado y ahora, en vez de levita y sombrero de copa, iba arropado con mis pantalones, mi camisa, mi chaleco y, por supuesto, mi rostro. Pude verme a mí mismo bailar con la bella Marie, apretándola contra mi pecho mientras ella se resistía a ese fatídico final que yo tan bien conocía. Recé a Dios porque las cosas cambiaran, porque el argumento que culminaba mi obra maestra tomara un giro inesperado, pero la criatura que ahora portaba mi faz, acabó desnudándose y, empuñando un cuchillo de desollar, abrió el esternón de Marie ante los ojos horrorizados de todos cuanto se encontraban en la pequeña sala de proyecciones.&lt;br /&gt;Años más tarde, alguien diría con acierto: ¡qué grande es el cine!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-1076083029203015661?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/1076083029203015661/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=1076083029203015661&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/1076083029203015661'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/1076083029203015661'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2008/12/nickelodeon.html' title='Nickelodeon'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-8904351693608446675</id><published>2008-12-09T11:13:00.001+01:00</published><updated>2008-12-09T11:13:57.216+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Velkar'/><title type='text'>El Caramelo</title><content type='html'>-¿Uno más? –preguntó el inspector Humble con desgana no bien hubo llegado a la escena del crimen.&lt;br /&gt;-Así es –contestó el jefe de policía de zona. Su rostro dibujaba un atisbo de complacencia que a Humble le pareció despreciable- Y con éste ya son siete, ¿no es cierto?&lt;br /&gt;-Ocho –corrigió Pie, ayudante del inspector desde hacía tres meses. Se desplazaba con dificultad, apoyado en un recio bastón. Un accidente de coche le había dejado imposibilitado dos años atrás-. Éste es el octavo asesinato en tres meses.&lt;br /&gt;Humble se inclinó hacia la víctima. Una manta a cuadros rojos la cubría por entero. La deslizó para observar su rostro. Se trataba de un hombre de mediana edad con el gesto de la desesperación fundido entre sus gélidas facciones. Sobre su cuello aún se paseaban las marcas moradas de unos dedos despiadados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Maldito cerdo sanguinario –escupió el jefe de policía, mientras observaba la operación con cierta curiosidad malsana.&lt;br /&gt;-O maldita cerda –intervino Pie. Humble le obsequió con una mirada entre sarcástica y despectiva. Empezaba a estar ya harto de aquel ayudante sabelotodo. En cuanto el caso quedara resuelto, se desharía de él-. Recordemos que ya se ha dado algún caso de asesinato en serie.&lt;br /&gt;-Ninguna mujer tiene fuerza suficiente para estrangular y apalear de esta manera –señaló el inspector con desdén mientras ajustaba un guante de látex en su mano derecha. Seguidamente, abrió (no sin esfuerzo) las mandíbulas de la víctima para, tras introducir los dedos entre las mismas, extraerlos, al poco, sujetando un pequeño objeto. -Aquí está: el jodido caramelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las ocho víctimas habían presentado la misma macabra factura. Todos estrangulados, violentamente golpeados con algún objeto contundente y estrecho y, en el interior de sus bocas, como insólita y tétrica marca de la casa, un caramelo de menta recién desenvuelto. Pie abrió la bolsa de las pruebas y Humble introdujo en ella aquel dulce de color verde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por cierto, inspector –advirtió el jefe de policía-. Hace un rato que ha llegado un sobre a su nombre.&lt;br /&gt;-Debe ser el informe –asintió Humble-. Me avisaron de su llegada y dejé dicho que me lo remitiesen aquí.&lt;br /&gt;-No podía esperar hasta esta tarde, ¿no es así, inspector? –preguntó Pie con una sonrisa sardónica.&lt;br /&gt;-Tengo unas fervientes ganas de descubrir qué es lo que les resulta a todos tan divertido de este asunto –renegó Humble, con gesto arisco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hecho, el humor del inspector resultaba ser tan bronco en los últimos tiempos que cualquier muestra de alegría en sus cercanías casi provocaba un oscuro remordimiento en su incauto ejecutor. Jamás había sido hombre de ánimos elevados, pero desde el fallecimiento de su esposa, tres meses atrás, su gravedad y cerrazón se habían acentuado de encarecida manera. Retirándose unos pasos, el inspector abrió el sobre y extrajo un papel con membrete del Departamento de Homicidios. Pie permaneció detrás de él con gesto esquivo y a la espera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Al fin –por primera vez en mucho tiempo, pudo vislumbrarse un aire de satisfacción en el semblante de Humble-. Como bien suponía, existe un móvil. Pie se acercó a golpe de bastón. Parecía sorprendido.&lt;br /&gt;-¿Es eso cierto? –preguntó-. ¿Y de qué se trata?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Humble le miró a los ojos. Poco después en su rostro pudo observarse el último ademán que Pie jamás habría esperado: una profunda y sólida carcajada que, por momentos, sonó macabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Parece ser que el cabronazo éste –consiguió articular entre risa y risa- mata a quienes desprecian la literatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pie le observaba reírse, profundamente turbado. El jefe de policía y los demás agentes dispersos por la sala contemplaban a su vez la escena con aire desconcertado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Inspector –intervino el ayudante-. Nada me gustaría más que poder compartir con usted un momento tan risueño e inusual. Humble tuvo que sentarse en un sillón cercano. Las carcajadas no daban tregua.&lt;br /&gt;-¿Se puede saber de qué se ríe, Humble? –preguntó, al fin, Pie, pues la situación se hacía cada vez más incómoda.&lt;br /&gt;-Discúlpame Pie –pasados unos segundos, pareció calmarse-, pero es que me estoy imaginando la cara que pondría el asesino si supiese que yo no he leído un puto libro en toda mi vida, ja, ja, ja… El teléfono sonó, como siempre, desquiciante. -¿Sí? –descolgó Humble, apenas despierto. Era Pie-. Voy hacia allá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El asesino del caramelo había vuelto a actuar. A las dos horas, el inspector detuvo su coche frente a la casa de Pie. Una vez acomodado, el ayudante no trató de ocultar su enfado:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué le pasa Humble? ¿Dos horas esperándole y no es capaz de venir ni tan siquiera afeitado? –preguntó, sarcástico. No hubo respuesta. Ni una sola palabra por su parte durante todo el trayecto. -¿Nos hemos levantado con mal pie, jefe? ¿No hay ganas de hablar? Humble no habló. Sus ojos turbios sólo miraban al frente; su velocidad, vertiginosa. -Cálmese –señaló Pie, nervioso ya ante el extraño mutismo de su jefe y aquella peligrosa carreta en la que parecía haberse embarcado-. Tenga por seguro que el fiambre no va a marcharse…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegaron al lugar. Un descampado a las afueras de la ciudad. Bajaron del coche y comenzaron a caminar adentrándose con decisión en el mismo. Humble seguía sin pronunciar palabra. Pie le seguía como buenamente podía, cojeando acusadamente y apretando los dientes en un gesto… de odio.&lt;br /&gt;-Se acabó –susurró el ayudante cuando hubieron perdido de vista el coche y las últimas casas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni una sola alma ocupaba aquel pedregal inhóspito. El bastón de Pie se elevó con firmeza para después golpear la nuca de Humble. No hizo falta estrangularle. Sudando profusamente y con respiración agitada, volteó el cadáver, que yacía de bruces contra el suelo árido. Del bolsillo de su chaleco extrajo un caramelo de menta. Lo desenvolvió con manos temblorosas y abrió la contraída boca de Humble. Al ir a introducírselo, descubrió algo extraño en su interior. Un papel plegado y con letras, protegido por un plástico transparente. Pie, altamente confundido, desplegó la nota y, con ojos desorbitados, la leyó en alto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Gracias, Pie. ¿Qué mejor manera de morir que ésta para un cobarde como yo? Sin Emma ya nada tenía sentido. Supe que eras tú desde el tercer crimen. Las marcas en los cuerpos eran demasiado parecidas al grosor de tu bastón. Sólo tuve que encontrar la excusa que necesitabas para acabar también conmigo. Tuve tiempo, además, de estudiar a fondo tu pasado. Cómo te dolía que todos aquellos niños te llamaran “Caramelo”, dándote de lado por ser excesivamente “dulce” y únicamente pensar en leer y leer como un poseso, ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El asesino no daba crédito a sus ojos. En la lejanía, comenzaron a sonar unas sirenas difusas. Asustado y estupefacto, no pudo evitar terminar de leer la nota. Por cierto, una última cosa. Si aún no lo has leído, te aconsejo a Poe durante los largos años que te esperan en la cárcel. Porque, eso sí; a pesar del favor que me has hecho, no creas que tengo intención de que puedas hacérselo a nadie más.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-8904351693608446675?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/8904351693608446675/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=8904351693608446675&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/8904351693608446675'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/8904351693608446675'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2008/12/el-caramelo.html' title='El Caramelo'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-1832400802786040706</id><published>2008-12-09T11:12:00.000+01:00</published><updated>2008-12-09T11:13:09.547+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pedro Escudero'/><title type='text'>La última victoria</title><content type='html'>Todas aquellas palabras que en su época fueron escritas se repartían en un fajo de hojas amarillentas. Vicente sintió una leve punzada de nostalgia ante la visión de los cuentos que creó durante años. El contacto de sus dedos con el papel le hizo estremecerse. No se detuvo, no tenía tiempo. Había conseguido alejar a los dos demonios que le atormentaban – Alzheimer y Parkinson eran sus nombres -, pero no sabía cuando regresarían.&lt;br /&gt;Halló al fin el cuento que necesitaba, una historia conmovedora sobre Fénix, el héroe que siempre se alzaba tras cada derrota. Hizo un cucurucho con las cuartillas y las prendió fuego. Aspiró las volutas de humo, procurando que ninguna escapara. Necesitaba todas las fuerzas que pudiera reunir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante años él vio donde otros no percibían nada. Los monstruos se cernían a la vuelta de cada esquina. Al principio, atemorizado, observó sus depredaciones desde una prudente distancia; pero al final dio con el modo de combatirles. Utilizó la magia otorgada por la historia emotiva y bien narrada; la fuerza de la palabra plasmada a la espera de ser leída y liberada. Comprendió el poder de los antiguos cuentacuentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apoyó primero el pie izquierdo, después el derecho, y se levantó de la silla de ruedas a la que permanecía anclado desde hacía seis años. La manta con que su hijo cubría sus rodillas se deslizó perezosa al suelo, como si deseara retenerlo en su prisión. No perdió el tiempo, no podía permitírselo, con paso firme y seguro se encaminó a recoger su vieja pluma. Miríada era su nombre porque contenía cuantas armas deseara, desde un simple estilete hasta una futurista vara de muerte-plasma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se encaminó al piso de arriba, allí le aguardaba otro demonio. Las escaleras crujieron como si fueran viejos huesos; sus huesos viejos resonaron como si fueran escaleras. Pero superó la prueba y llegó arriba. La radio sonaba en la habitación del fondo. Amaral cantaba “Resurrección”, un presagio, quizás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su nieta Carolina descansaba en la cama. Tenía dieciocho años, pero no la salud de una joven de esa edad. Era toda ojeras, piel y huesos. Su demonio se llamaba Anorexia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué haces aquí, viejo?- desafió aquel monstruo pellejudo con su voz rasposa y carente de sentimientos, mientras se alzaba sobre el cuerpo de la muchacha, que se mantenía en un inquieto duermevela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Vengo a destruirte”, pensó, pero no perdió el tiempo en responder. Sabía que era uno de los ardides de aquel malsano ente. No debía desperdiciar su tiempo. Rozó con su pluma una cuartilla en blanco y comenzó a dar forma a un cuento. Era sobre una preciosa joven que yacía presa de una maldición. Una hermosa historia. El monstruo aulló blasfemias mientras sus carnes se cuarteaban y desgajaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Viejo, estás maldito, mis primos darán buena cuenta de ti y ya no te restan fuerzas para combatirles- maldijo con su último estertor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carolina entreabrió los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Abuelo, como..?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No, mi niña, escucha. He vivido mucho y bien. He sido feliz, y ahora es tu momento. Toma mi pluma, es mi legado. Su nombre es Miríada, y sé que estará bien en tus manos. En el piso de abajo hay una carpeta con cuentos. Son tuyos también, te ayudaran en tus primeros pasos.- Le dio un beso en la frente. - Recuerda no hay demonio que resista un buen cuento; alegra vidas, mi niña. Reparte esperanza.&lt;br /&gt;La muchacha, agotada, cayó en un dulce y reparador sopor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A su espalda, Vicente escuchó los pasos de los monstruos que le perseguían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Habéis tardado mucho- dijo sin girarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras las dos bestias se cebaban en el anciano, una sonrisa de triunfo curvó sus labios.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-1832400802786040706?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/1832400802786040706/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=1832400802786040706&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/1832400802786040706'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/1832400802786040706'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2008/12/la-ltima-victoria.html' title='La última victoria'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-4375381237850093639</id><published>2008-12-09T11:10:00.000+01:00</published><updated>2008-12-09T11:12:12.727+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ikabol'/><title type='text'>El último vampiro</title><content type='html'>Salió de su lecho de madera y barro como cada noche; pasadas unas horas de ponerse el sol. Con el paso de los siglos su letargo era cada vez más largo. La mayor parte de sus fuerzas le habían abandonado. Y la demencia, al igual que los humanos, le estaba llegando. La piel se adhería a sus huesos, y unos largos y tristes mechones de canoso cabello, caían sobre sus hombros. No le quedaban dientes y tenía que hacer uso de palos afilados para sacar el ansiado alimento a sus presas. Su ropa estaba mohecida, tenía la espalda cubierta de hongos y los bolsillos llenos de arañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivía solo en medio del bosque en una cabaña derruida, aunque a pesar de los esfuerzos del anciano por mantenerla en pie; se le podría calificar más bien de cueva, que de cabaña. Era incapaz de recordar en que parte del mundo vivía, y ya casi ni recordaba su propia lengua. Llevaba siglos apartado del mundo que conoció. Su única compañía eran las alimañas de la noche, que muy de vez en cuando; eran el único alimento que tenía. Aunque su menú se había reducido a ratas y gatos salvajes, pues incluso un zorro ya era superior a sus fuerzas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lauro, como cada noche, se sentaba en lo alto de la colina a contemplar las estrellas y hacer terribles esfuerzos por recordar que fue joven una vez. Cuando su comida era gente sana y esbelta. La fuerza que recorría por sus venas y sus inmensas riquezas. Pero más que esto, añoraba la compañía de gente semejante a él. Echaba de menos a su esposa; que hace ya demasiado tiempo fue víctima de un terrible jabalí que pudo con ella. Si le quedasen lágrimas, lloraría también esta noche su pérdida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su marcha era lenta pero ágil. Aunque de vez en cuando tropezaba con alguna piedra. Se quedaba quieto junto a las madrigueras durante horas con su afilado palo, esperando a alguna presa. Pero la mayoría de las noches; o no daba con ellas, o eran estas más rápidas que él. Pero esa noche la suerte estuvo de su parte. Una rata vieja y gorda asomaba su voluminoso cuerpo por la madriguera. Lauro se abalanzó sobre ella como un rayo, dejando caer su cuerpo sobre ésta. Con movimientos torpes y fugaces pudo acertar un mortal golpe en el vientre de la rata, y con sus decrépitas manos; la agarró con fuerza, llevándose sus temblorosos labios a la herida de la bestia. No era suficiente alimento para él. Pero su cuerpo marchito y cansado lo agradecía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada vez que se alimentaba, regresaban a su mente antiguos recuerdos de cuando vivía en medio de una gran civilización. Y su presencia era capaz de hacer temblar al más apuesto y valeroso de los hombres. Cuando después de poseer a bellas mujeres; se alimentaba de ellas complaciendo su gula de placeres y necesidades. Pero al conocer a su amada, Ademar, y el gran corazón de ésta, aun a pesar de ser un demonio para el hombre; decidió irse a vivir a las afueras de la ciudad y formar un hogar junto a ella. Alimentándose tan solo de los reos que huían de la ciudad y las temibles bestias de los bosques.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora, cansado y sólo, sin ciudades cerca, ni fuerzas para el viaje; Lauro sufre la desconsoladora soledad y la dolencia del anhelo. Y como cada noche, horas antes del alba, vuelve a su ataúd; entristecido y dolorido, sin más deseo que el de volver a los brazos de su amada. La que con su llegada le enseñó un mundo de amor. Y con su pérdida, sintió en sus carnes por primera vez el temor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el bosque se llenó con la luz blanquecina de la luna, y las criaturas nocturnas habitaban en la penumbra de la noche. Un espíritu se deslizaba entre los árboles, siguiendo un camino casi marcado que lo llevaba a lo alto de una colina; junto a un viejo tronco podrido, en el que se sentaba y meditaba sobre una plegaria a las estrellas. Pero el ciervo, príncipe de los bosques, se acercó al ánima como nunca antes lo había hecho. Lauro, abandonó sus pensamientos para prestar atención a su espectador. Con infinita nobleza, hizo un gesto de reverencia al anciano espíritu, como un último adiós, y dicho esto, siguió su camino dejando al vampiro con la mirada tendida al recuerdo suspendido que dejaba tan noble criatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo un tiempo en el que fueron faraones, emperadores y reyes quienes les hicieron reverencias. Temido por los demás vampiros, dueño de medio mundo… Lauro, el conquistador, embajador de todo lo que tocaba; amo del humano, y por amor, ahora estaba condenado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajó hasta la cabaña, donde tenía un pequeño huerto de hortalizas, que cultivaba para atraer a pequeños roedores y que éstos les sirviera de alimento. Se llenó los brazos con éstas, y se adentro en el bosque repartiendo los alimentos por cada madriguera y junto a árboles. Después, como cada luna nueva, cogió las flores silvestres que cada noche colocaba Ademar en su cama; y las colocó donde ahora sus restos descansaban. Regresó a lo alto de la colina, y sentado junto al tronco, con las manos temblorosas y entrelazadas, esperaba el momento a su plegaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las estrellas se empezaron a dispersar, y el cielo a aclarar. Una extraña luz se adueñaba de todo. Primero sintió frio, y después, conforme el horizonte empezaba a desteñir, su piel empezaba a enardecer. Y con voz temblorosa y palabras torpes lanzó su plegaria a la mañana: -Llévame junto a mí amada….&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5984105106683797165-4375381237850093639?l=escritoresenlasombra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/feeds/4375381237850093639/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5984105106683797165&amp;postID=4375381237850093639&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/4375381237850093639'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5984105106683797165/posts/default/4375381237850093639'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresenlasombra.blogspot.com/2008/12/el-ltimo-vampiro.html' title='El último vampiro'/><author><name>Belén</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03886727169790474831</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_ycsQavVaFjc/SCmui3sip0I/AAAAAAAAAgs/gwiAIXX8LKs/S220/thumbnailCA6SIRPU.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5984105106683797165.post-3891958296363629898</id><published>2008-12-09T11:09:00.001+01:00</published><updated>2008-12-09T11:09:50.356+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lola Samaniego'/><title type='text'>Una noche londinense</title><content type='html'>Soy hijo de la pérfida Albión. Nadie me conoce, nadie sabe como soy, quien soy. Me muevo entre las sombras como un espíritu libre. No existen barreras para mi. De la misma manera que me desenvuelvo perfectamente entre la alta sociedad inglesa, puedo, en un segundo, ser uno más de los que pululan por las zonas más bajas de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He de confesar algo, me siento más cómodo, más tranquilo entre la baja estofa. Soy feliz en ese caldo de cultivo pútrido, amargo y lleno de porquería. Me gusta pasearme con aires de gran señor entre esas gentes que pocas veces en sus tristes y miserables vidas han tenido la suerte de haber visto a un tipo como yo paseando por este Londres de 1888, en esta empobrecida y abandonada área de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gusta acercarme a esas mujeres que no son más que ganado y que huelen como a tal, no valen para nada. La muerte, siempre piadosa, es la única salida a la pobre, miserable y desgraciada vida que llevan y si la muerte no se apiada de ellas siendo aun jóvenes, la vejez las hace más repugnantes y más desgraciadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos sueñan con salir de aquí, sobretodo ellas, pero… yo no dejo que se muevan, no les permito que salgan de su inmundicia y de su miseria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta noche, después de la fiesta que han dado los Trenton, con quienes me une una gran amistad además de algo de parentesco, le he pedido a mi cochero que me llevase donde se que me esperan, se que lo hacen. En un momento dado le he pedido que parase y me esperase, le he dicho que
